¡Tercer reto! ¡Estoy que lo tiro!

Pedido por LestatoLeary: Quiero un tobixdeidara y q la historia sea de mafiosos XD jaja pero q sea la personalidad de "tobi" no de Madara n.n

Sol, hermosa, no sé si era lo que te esperabas. la personalidad de Tobi me cuesta un montón tras saber quien se encontraba detrás de ella. Aún así:

¡Espero que te guste!

Información relevante a éste drabble: TobiDei, Yaoi, OoC (Considero que Madara interpretando a Tobi es un OoC en sí), UA.

¡Hola! Soy un disclaimer y digo que nada de ésto pertenece a aquí la amiga =D.


¡IDIOTA!

Era un idiota.

Cada vez que Pein le mandaba hacer equipo con él para "armarla gorda" como decía Kisame, Deidara tenía más seguro que Tobi era un idiota.

No diota de ignorante- que también lo era- sino idiota de actitud. Se comportaba cómo si fuese un niño de cinco años, siempre entusiasmándose por todo.

-¡Oh, mira! ¡Senpai! ¡Un hombre con el cráneo reventado!

No pegaba nada la jovial personalidad del moreno con la tenebrosa profesión que desempeñaba: asesino de una de las yakuzas más peligrosas que habían habido nunca a nivel mundial, Akatsuki.

Y sinceramente que tuviese que hacer de su niñero era algo que quemaba mucho al rubio.

-Es molesto, caprichoso, infantil... Retrasa siempre las misiones que se nos ordenan. Algunas veces llegamos tarde a un momento perfecto de robo sólo porque le parecía que la mariposa que revoloteaba era lo más sencillo y hermoso que podíamos mirar- se quejaba con una voz considerablemente alta al líder de la facción de la que formaba parte. Pein se limitaba a observarle en silencio, llegando incluso a apoyar los pies sobre su escritorio, quedando casi con pose de modelo de anuncio. Si Konan hubiese estado en ese momento dentro del despacho del pelinaranja se habría abalanzado sobre él cómo leona en celo y época de caza. Deidara paseaba de una lado a otro del despacho, con nerviosismo.

-Decidí que pasase a ser tu compañero porque tus habilidades son loables- se excusó el líder, ocultando de nuevo la verdadera identidad del supuesto "idiota". No convenía que la gente supiese que Tobi era el verdadero líder de Akatsuki y que él sólo era su representante. Algo peligroso tanto para uno, porque sería el primero al que considerarían pensador si por algún casual eran atrapados por la policía y para el otro, que teniendo sobre sus hombros todo el peso de la yakuza, decidía que era divertido disfrazarse con una personalidad diametralmente diferente que la propia. No le convenía tampoco a Deidara.

-¡Pero es molesto!- insistió el rubio parándose en mitad de la habitación, con los brazos en jarras.

-Deidara- advirtió severamente su jefe. El rubio bajó los brazos con pesadez, sabiéndose derrotado. Cuando pein decía que no, era que no, por mucho que se intentase hacerle cambiar de opinión-. Le puse contigo porque tú eres más elaborado y él es más sencillo. Sois opuestos y así es cómo trabajamos aquí. Te recuerdo que Kakuzu y Hidan son contrarios y sin embargo obtienen unos resultados perfectos. No sé si tiene que ver que se acuestan juntos- murmuró a lo último, quedándose pensativo. Percibió la cara de asco de Deidara, percatándose de lo que éste decía.

-¿Estás insinuando que me tire a Tobi?

-Dios aparte de mí ése cáliz. No- exclamó Pein-. Lo que si te digo que tienes que intentar comprenderle más. No voy a cambiarte el compañero. Y es mi última palabra al respecto.

OooOooOooOooOooO

Aunque sabía que le odiaba, Madara no podía evitar picarle con la escandalosa personalidad que había elegido al encontrarse con él. Deidara, al igual que su especialidad, tenía un carácter explosivo, y nada divertía más a Tobi que ver a su "senpai" con los ojos refulgiendo con ira.

Nada más pensar éso, vio a Deidara salir del despacho de Pein, con aspecto de derrota y de hastío. Por debajo de la máscara, Madara sonrió y se acercó al rubio dándo saltitos alegres.

-¡Senpai! ¿Dónde estabas? ¡Te he echado de menos!

Tres, dos, uno.

-¡Tobi! ¿Eres tonto o simplemente lo finges? ¡No vuelvas gritar como un poseso en un pasillo de una central de Akatsuki!- exclamó Deidara ignorando la misma frase que estaba diciendo. Madara, dentro de la máscara, enarcó una ceja, pero no abandonó el agudo timbre de voz que usaba para hablar como Tobi.

-Pero Deidara senpai, tú también gritas- dijo el moreno, haciendo que su compañero se desquiciase y le llevase cogido del pelo camino a la habitación que compartían.

-¡Ay, ay, ay! ¡Deidara-senpai! ¡Duele!

Por el camino se encontraron con otros miembros de la banda organizada, entre ellos Itachi y Kisame que miraron con escepticismo cómo el rubio arrastraba al otro tras él, mientras éste se limitaba a lloriquear con infantil tonillo. Para cuando llegaron a la habitación, Madara casi se había cansado de interpretar a Tobi. Casi. Cuando se quedaron dentro de la habitación, Madara se quedó en mitad de la habitación lloriqueando cómo un niño pequeño.

-Eres cruel, senpai- comentó con voz quebrada, como si de verdad le hubiese hecho daño. Ésa voz queda no consiguió ablandar a Deidara, que ignoró al moreno, poniendo cómo excusa que era demasiado tarde para discutir, se comenzó a preparar para irse a dormir. Madara curvó una sonrisa por detrás de la máscara y se acercó por la espalda a Deidara, deslizando un poco su máscara para un lado de formas diagonal. Lo justo para que sus finos labios quedasen al aire, pero que la máscara naranja siguiese ocultando la mayoría de su rostro.

-Eres muy malo conmigo, Deidara-senpai- comentó con la voz de Tobi pero con una sensualidad que no había usado nunca con éste. Deidara, alertado al notar ése cambio en su voz, se giró con la camisa semidesabrochada y la corbata suelta, pero sin haber sido retirada todavía.

-Tobi...¿qué pretendes?- medio tartamudeó el rubio, incrédulo y a la defensiva. Tobi, con una sonrisa en el rostro, avanzó implacable, mientras Deidara con cautela se alejaba al mismo ritmo que el otro se acercaba, acabando, como usualmente solía suceder, apoyado contra la pared y mirando como Tobi continuaba su acercamiento.

-Eres my malo conmigo, Deidara-senpai- repitió Tobi con ése tono de voz sensual.

-¿Qué narices pretendes hacer?- repitió a su vez Deidara, poco acostumbrado a ésa reacción por parte de Tobi. Cuando por fin estuvieron frente a frente, Madara, se inclinó sobre el joven, eliminando la diferencia de altura y juntando sus labios descubiertos con los dulces labios de Deidara, entreabiertos todavía después de que su dueño los usase.

Envalentonado por ése contacto, Deidara no peleó contra el moreno, de hecho abrió los labios más en una tenue bienvenida, dejándose llevar por el ritmo que comenzaba a marcar el mayor, dejándole entrar en su boca. Tobi no tardó mucho en colar su lengua en la cálida cavidad que se abría a él, obligando a su compañero a gemir, cerrando sus brillantes ojos azules. Sus manos se aferraron a los brazos de Tobi, que le terminó de arrinconar en la pared, haciendo que toda extensión de su alto cuerpo estuviese en contacto con la pecaminosa anatomía de Deidara.

Tras ése increíble y ardiente beso, Deidara y Tobi se separaron, quedando el primero con los ojos cerrados y aferrado a Tobi. Madara, divertido sonrió, ocultando ésa sonrisa con la máscara nuevamente. Volvió a poner la voz usual de Tobi y exclamó:

-¡Yo también puedo ser malo contigo Deidara-senpai!

Esa frase de Tobi hizo que Deidara despertase se su momentánea abstracción, haciendo que abriese los ojos con furia.

-Te mato. ¡Yo te mato! ¡Idiota!

Y aunque podía derrotar a Deidara con sólo un chasqueo de sus dedos, Madara prefería hacerse pasar por idiota.

Porque ver a deidara gritar su nombre, aunque fuese envuelto de furia, era algo por lo que merecía la pena molestarle.


Próximo reto: Hitori:Un suicida compulsivo y un amigo que aunque le apoya (?) quieres enseñarle lo bonita que es la vida. Será SasuNaru, tu tranqui xDDDD

¿Más retos para después =D?

Quejas, retos, peticiones y reviews al apartado reviews. Las cartas bomba Fanfiction no las acepta (por suerte).