Cap. 4 Pasando tiempo juntos

El reloj marcaba las siente en punto, sonó la alarma. Después se pudo ver que las sábanas de aquella cómoda cama se movían, luego un perrito negro con algunos rasgos color blanco salto de ellas y empezó a lamer el rostro de su dueña, aquella mujer que siempre era su compañera de cama y sueño.

¡Basta Hayate!— decía la rubia entre risitas.

El cachorro le obedeció enseguida, ya que estaba bien entrenado.

Es un día nublado…—dijo un poco desanimada, pues sabía que era día de salir con su amado y usualmente estaba soleado, pero ahora era distinto.

Riza tenía un presentimiento, no sabía si era bueno o malo, solo sentía que algo pasaría que cambiaría su vida.

Sonó el teléfono interrumpiendo sus pensamientos y enseguida ella contestó.

Hola…—se escucho murmurar desde el teléfono

¿Bueno?, ¿Quién habla?—pregunto la rubia con curiosidad

No me digas que no me reconoces Elizabeth…—respondió Roy fingiendo estar ofendido

Ah, perdón coronel, es que me acabo de levantar y estoy un poco distraída y torpe—le contesto apenada.

no digas eso Riza, tú no eres torpe, si no hermosa, ¡H-E-R-M-O-S-A!— continuo Roy poniéndole mucha exageración en la última palabra.

Coronel…—se escucho apenada—pare, no diga eso, me da pena—decía sonrojada. —además, ¿nadie lo está escuchando?, recuerde que si lo escuchan me despedirían y me separarían de usted, además de quitarle su puesto y despedirlo, señor. —dijo Riza jugueteando.

Y así continuaron hablando por un par de horas con peleas tontas, insinuaciones, juegos y algunos gritos junto con halagos de ambos. Al final Roy le propuso recogerla para llevarla a comer a las 12:00 p.m. y pasar lo que restaba del día juntos, por supuesto, Riza acepto.

¿Cómo me veo Hayate?—le dijo Riza a su perrito mientras se miraba en el espejo.

Tenía una blusa roja con algunos detalles, era casual pero se veía bien y llevaba un pantalón de mezclilla pegado.

Riza se dirigió a la cocina, quería comer al menos un bocadillo, pues recordaba que en su primera cita con Roy, por no comer, se estuvo muriendo de hambre por un par de horas; ahora si estaba preparada.

Eran las 12 en punto y aun no llegaba Roy, Riza estaba muy ansiosa porque solo faltaban unos momentos para ver a su amado, pero esos momentos se convirtieron en minutos…. ah, ya pasaron 15 min. Y aun no vieneen eso se escucho el timbre y Hayate empezó a mover la cola.

¡Ya llegó Hayate!—le dijo la rubia a su perrito y después abrió la puerta.

Para sorpresa suya, Roy estaba con un enorme ramo de rosas, con razón tardo tanto pensó la rubia. Después de que Roy le entrego las flores observo el nerviosismo del pelinegro, no sabía que le pasaba ¿Qué tendrá Roy? pensaba la rubia.

Roy tomo la mano de Riza con más calma y después le dijo que si ya irían a comer, y Riza asintió al instante, tomó su bolsa y salieron juntos. Mientras salían ambos estaban agarrados de la mano y Roy empezó la plática.

Señorita Hawkeye, ¿Ya le eh dicho lo hermosa que es?—

sí…—contesto con mucha ironía la rubia—de hecho por eso nos peleamos en la mañana señor—

Demonios, tienes razón, ya te dije hermosa… —dijo Roy pensativo

Al parecer, se le están acabando las palabras señor, está un poco anticuado, ¿no lo cree? —dijo Riza casi riéndose, pero tornando una actitud seria y neutral en ella, para no perder la cordura con Roy.

¿Que esta insinuando teniente?—dijo el pelinegro fingiendo estar ofendido

Nada que no sea verdad coronel—continuo Riza, está vez con jugueteo en la plática.

uhm… valla mejor le diré preciosa ¿Qué te parece teniente?—dijo Roy continuando con el juego

Coronel… ¿ya nos podemos ir cierto?—dijo un poco molesta la teniente.

¿Por qué lo dice teniente?—dijo Roy bastante distraído, solo podía mirar los hermosos ojos de su teniente, esos grandes y cafés ojos que ahora relucían mas porque había un brillo especial en ellos, sí, producidos por el enojo.

porque ya levamos más de 10 minutos sentados en el auto y aun no nos vamos…—la rubia estaba enojada, siempre pasaba lo mismo, Roy hacia que las citas duraran mucho aun antes de que empezaran.

nos iremos, pero antes responde mi pregunta Elizabeth—Roy lo dijo de una forma tan tierna y calmada, que Riza, como ya estaba molesta, no hizo más que contestarle de la misma forma.

Me puede llamar como quiera señor—

Después de esto último, Roy sonrió ligeramente y arranco el auto para dirigirse a su cita con Riza.

Toda el día la pasaron estupendo, todo fue genial pero cuando salieron de el restaurante Roy tomo la mano de Riza y la jalo hacia el parque que había en central y al llegar a ahí Roy la abraso (estaba seguro de que no había nadie, pues ya pasaban de las 10 de la noche y los domingos casi nadie sale tan tarde). Roy abrasaba a Riza y miraba al cielo con mucha esperanza, la rubia se percato de la mirada del pelinegro y ella lo apretó más fuerte.

Riza…— Roy se escuchaba nervioso

¿si Roy?—contesto la rubia con mucha ternura, pues se sentía muy bien abrazada de él.

¿Te casarías conmigo?—pregunto Roy con mucha ternura

Después de esta pregunta hubo un largo silencio, pero no era incomodo, más bien se sentía bien. Riza contesto feliz que sí, pero tenía una duda.

Roy, ¿Cuándo nos casaremos?—

Roy miro al cielo mientras la abrazaba, después con una mano señalo al cielo y dijo

Cuando llegue a la cima—

Después le entrego el anillo de compromiso, cuando se lo coloco a Riza en el dedo, ella lo abrazo y beso con mucha alegría y después Roy la llevo a su casa, para festejar fueron por algunas bebidas y la noche entre los dos fue larga, muy buena claro ya que ambos se estaban entregando uno del otro.

Ambos pasaron la noche juntos…

Roy pudo decirle al fin a Riza que la amaba y, sobre todo, que estarían juntos. La frase que Riza estaba desesperada por escuchar fue pronunciada ¿te casarías conmigo? y Roy, lo dijo.