Perdón por no haber actualizado anteriormente; les explicare luego y vamos directo al fic.
Créditos y agradecimientos al final XD
Disfruten …
Capítulo 4: Ya van despertando de la pesadilla de las cazadoras furtivas.
- An-annie, espera por favor…-En la esquina de la habitación, estaba un chico rubio con las manos y pies atados; delante de él, una chica rubia de semblante serio y con los brazos cruzados lo miraba con superioridad.
- Es hora de que te enseñe mejor, ya que tanto te gusta ser pasivo…
…
- ¿Dónde carajos esta Eren? –tanto Reyner, Berth, Connie y Jean ,miraban a ambos lados; y aunque ninguno lo decía de palabra , estaban asustados viendo el fondo del pasillo que permanecía totalmente oscuro, y ninguno se atrevía a volver por el castaño.
- Seguramente lo atraparon –Dijo Connie nerviosamente.
- Tendremos que regresar por él.
- Maldito Eren princeso –se quejó Jean -¿Por qué tenemos; siempre que terminar rescatándolo?
- Lo dices como si lo hubiéramos hecho miles de veces.
- No sé porque; pero siento que en el futuro así será.
- Ya cállense, y Jean no seas miedoso.
- Mira quien lo dice ; ¿y por qué no ayudamos a Armin cuando tropezó?
Reyner tosió y rió nerviosamente ante la pregunta de Connie.
- Porque … -Todos lo veían fijamente, el rubio a un mas crispado se rascaba la nuca –oh vamos, es obvio que el pequeño promiscuo eso quería ¿no? Recuerden lo que Eren dijo; A Armin y Annie los había cachado con las manos en la masa.
- ¿No será que en verdad, le tuviste miedo a Annie cuando viste que ella lo atrapó?
- ¿Yo? Jajajaa –Connie lo veía con reproche, por hacerse el tonto a su interrogativa.
- ¿No fuiste tú quien dijo que nos fijáramos en las cosas que tenían en las manos?
- Claro, como la salvaje de Annie ya tiene a su presa, y Mikasa también, ahora puede alardear –agregó Jean con malicia.
Reyner frunció el ceño apretando los dientes; y algo avergonzado por los sarcasmos de sus compañeros dejo escapar una carcajada engreída, se irguió lo más que pudo inflando su fornido pecho para parecer más alto, y dijo con voz predominante:
- A mí no me asusta ninguna mujercita, es más, yo las aplaco a ellas; vamos a regresar para asegurarnos que Eren este bien, o que "la esté pasando bien" si es lo último; podemos retirarnos para no hacer mal tercio.
"fanfarrón" -pensaron todos.
- Oh, Reyner, me alegra tanto escuchar que tú no eres tan cobarde…
Enseguida el mencionado sudó frío, trago grueso; reconocería aquella aguda voz en cualquier parte ; entonces volteo lento y rígido, con el rostro pálido y los ojos en blanco.
Christa le sonreía tan "dulcemente" pero, cargaba tal aura…
¿Por qué traía puesto su equipo tridimensional, y tenía las espadas en ambas manos? Pensaba el rubio. Para cuando volteó; para ver hacia adelante Berth, Connie y Jean, ya habían pegado carrera.
"Malditos traidores gallinas" Pensó Reyner, reaccionando lo más rápido que pudo para empezar a correr, dejando detrás a la pequeña rubia.
- ¡¿A dónde!? –se escuchó gritar a Christa, de un momento a otro su semblante se convirtió en el de una cazadora furtiva, solo fue cuestión de segundos para que la chica clavara un arpón directo en el techo, se balanceara en el aire y rodeara velozmente al chico para jalarlo por la parte de atrás de su camisa, llevándoselo en dirección contraria.
- ¡Chicos! ¡No se preocupen; sigan sin mí!
- ¿y qué crees que haremos? –gritó Jean sin detenerse – ¡Aplácalas como prometiste!
A Reyner le palpitaron las cienes encorajinado; porque nadie se atrevía a frenar su avance para volver por él, ni siquiera Berth.
- ¡Malditos traidores! –Fue lo único que dijo antes de desaparecer en la oscuridad.
A Connie le salían las lagrimitas; esas mujeres sí que daban más miedo que cualquier titán.
…
Mientras tanto, Levy y Hanji se habían topado con una oscuridad completa al llegar a ese lado del cuartel.
- Me da un mal presentimiento –dijo Hanji al escuchar lo que parecía ser un grito lejano –Sobre todo ,cuando vimos que en el dormitorio de las chicas faltaban "ellas"
- Aun no puedo creer que de verdad pienses que se los pueden tirar…
Hanji sonrió; ambos caminaban cautelosamente, porque de verdad estaba sumamente oscuro y su andar, era únicamente iluminado por la tenue luz de la luna, que se colaba en los tragaluces y ventanas de los pasillos.
- ¿Acaso no conoces los instintos humanos? –volvió a decir ella.
- Ni que fueran perros y gatos.
- Me refiero a tentaciones, erotismo humano; que seco hablas de por sí y más, cuando se trata de esas cosas; se ve que no tienes experiencias.
- Eso a ti que te importa, loca.
Hanji sonrió por lo bajo, pues adoraba molestarlo.
- Ah, eso me dice que definitivamente eres un virginal, aww entonces ni siquiera se te hace con ninguno de los dos bandos.
- Te estas ganando una patada en el culo; cuatro ojos anormal –Levy sentía que le estallaba una vena; simplemente a veces quería callarle la puta boca demostrándole todo lo contrario a lo que decía; sin embargo no lo creía adecuado, seria problemático, más para él.
Estaba a punto, Hanji, de responderle una nueva tontería cuando su atención fue captada por una tenue luz que salía por debajo de la ranura de una de las puertas contiguas del pasillo; la castaña volteó a ver a su acompañante, este asintió afirmando y concordando con ella que también ya se había percatado. Ambos avanzaron silenciosamente y con paso seguro hacia el lugar; al llegar, Hanji giró levemente el pomo de la puerta; la verdad era que por ningún motivo tenían que pedir permiso tocando cortésmente; puesto que los cadetes nada tenían que hacer en esas habitaciones vacías, luego del toque de queda; así que, Hanji se asomó imperceptiblemente por la delgada ranura. Los cristales de las gafas de la científica se empañaron totalmente, y un violento rubor inundó completamente su rostro; ¿quién se imaginaria que, ahí en esa habitación, estuviera Armin Arlett sentado en una silla, con los brazos atados detrás del respaldo, con la cara más roja que un tomate, y sobre su regazo… y con la blusa desabotonada dejando ver su ropa interior de color blanco; con una pierna de lado a lado, que aún conservaba sus pantalones; Annie Leonhart lo besaba ávidamente?
- Por un demonio, fíjate Hanji –se quejó Rivaille al sentir todo el peso de la castaña sobre él, podría decirse que debido a la impresión, ella había retrocedido torpemente, cayendo de frente sobre el pelinegro.
- Ri…rivaille –susurró titubeante – A Arlett le van a dar duro contra el muro…
- ¿Qué dice… -En cuanto el sargento giró levemente la cabeza, se dio cuenta que no estaba en una posición conveniente debajo de Hanji; ya que, su rostro estaba exactamente debajo de los pechos de ella; sintió su rostro arder.
"Maldita sea" Se dijo dentro de sí mismo; y presuroso la hizo a un lado sin mucha delicadeza de su parte; poniéndose de pie y dándole la espalda, acomodando sus propias ropas para que ella no viera el color de sus mejillas encendidas.
- No jodas –bufó exasperado, haciendo sus cabellos para atrás –no creo que el rubio sea tan pasivo –dijo girándose de nuevo para ver a Hanji, quien para el colmo parecía perdida, con la mirada a un lado, ruborizada. La razón era simple: Había presenciado una escena que a ella le pareció sensual; es decir, aunque alardeaba para molestar a Rivaille, la verdad es que Hanji no había tenido ningún evento de ese tipo, sabia bastante del temas, eso sí; pero teóricamente hablando; nadie la podía juzgar de que de un momento a otro, le dieran ganas de experimentar, y para el colmo termino sobre su amigo, sin intención claro está, pero el contacto se le había hecho tan cálido.
- Tenemos que hacer algo –dijo reaccionando en cuestión de segundos sacudiendo levemente la cabeza, para eliminar los estorbosos pensamientos –Si no, de verdad vas a tener "sobrinitos" en tu pelotón –susurró con el tono y semblante burlesco de siempre.
- Ya estoy harto –gruño el contrario mirándola con el ceño fruncido –No voy a desperdiciar mis horas de sueño por culpa de mocosos calenturientos.
Dicho esto Rivaille pateó la puerta.
…
Estaban cansados, corrieron tanto como pudieron.
- ¿Qué hacemos ahora?
- ¿Cómo que, que hacemos ahora? Vamos a ir con el Cabo Rivaille para que le ponga un alto a esta locura –le respondió Jean a Connie.
- Pero, el Sargento nos castigara también por dejar el dormitorio después del toque de queda.
- ¿Prefieren contar como terminamos violados por chicas? –A Connie y a Berth les dio un respingo por la espalda.
- Vamos ¿Qué tontería dices?
- Por el amor de Dios, piensa un poco; ellas se están comportando bastante extraño, muy salvajes; es decir, a media noche vinieron a nuestras habitaciones sacándonos bajo chantajes baratos –Hizo una pausa ; mirando a ambos lados para asegurarse de que no estaban siendo acechados -diciendo que habían escuchado ruidos extraños en su habitación; para luego lanzarse encima de nosotros, proponiendo…cosas –decía el de cabellos bicolor, con una mueca que trataba de disimular su sonrojo al recordad aquellas "propuestas"-¿acaso eso te parece normal? –concluyó.
- Es cierto, Christa es buena actriz –Connie miraba hacia arriba, con el mentón sobre su pulgar –De no haber sido por Berth no hubiésemos podido escapar.
- ¿Qué dices? Por su culpa terminaron siguiéndonos –dijo Jean dándole un zape en el acto a Berth –De no ser porque le dijo a Ymir, que nada quería con ella y que no iba a ceder aunque le hiciera un favor; ella no hubiese sido la cabecilla de las demás y no se hubieran puesto de agresivas; de verdad Berth –dijo dirigiéndose al mencionado, quien sobaba su cabeza –cuando quieres hablas de más.
- Es que bueno, yo no me sentía… ¿listo? , y menos quería que sucediera de esa manera.
Ambos chicos pestañaron de la sorpresa
- ¡¿O sea que si querías?! –Preguntaron Jean y Connie al unísono.
Berth les dio la espalda , rascándose la mejilla
- Emm…no solamente…
- Callado pero pervertido –Dijo Connie dándole un codazo.
- Pues te hubiéramos arrojado al grupo de fieras –agregó Jean, dando un largo suspiro –bien ya sabemos quién será la próxima carnada.
- No…por favor –dijo quedamente Berth –podemos ahorrarnos muchos problemas; si resolvemos esto nosotros mismos; podemos averiguar que fue lo que pasó y además; nos ahorraríamos castigos innecesarios.
- Bien –dijo Jean en resignación.
Pasaron un par de minutos en cuclillas repasando mentalmente la situación; Jean analizaba velozmente:
"cinco mujeres realmente habilidosas; dos de ellas ridículamente fuertes; para el colmo con refuerzos, agregando de que por alguna extraña situación andan con las hormonas alborotadas, violentas –suspiró , ya lo había hecho suficiente y parecía no bastar-equipadas cada una con un equipo tridimensional, carajos Connie tiene razón el castigo nos tocaría parejo por no avisar a los superiores el uso de los equipos fuera de una orden o de caos; aunque , no hubiera podido…como sea; ya se llevaron a Eren, lo más seguro por Mikasa; desgraciado suicida hasta para en las malas tiene suerte; ya Jean cállate y piensa. Reyner fue raptado por Christa ¿Quién hubiera dicho que detrás de esa "inocencia" se escondía semejante fiera; y Armin…bueno , en paz descanse el pobre Arlett.
Aunque…
¡Por el amor de Dios! –Hizo puño su mano izquierda –luchamos a muerte contra seres infernales; joder, no podemos huir de ellas, además y que vergüenza dejamos a nuestros camaradas caer.
- Iremos por ellos –sentenció Jean atrayendo la atención de los otros dos chicos –Tengo un plan.
…
En una de las habitaciones del pasillo, Mikasa estaba sobre Eren; aquel ni siguiera tenía la necesidad de tener las manos atadas a algo; sus forcejeos eran fácilmente suprimidos por su hermana adoptiva; esta situación tenia frustrado al joven titán ya que; la evidencia de que Mikasa era mucho más fuerte que él simplemente le avergonzaba de sobre manera; pero esa vergüenza se quedaba corta ante lo que sentía por culpa de los pensamientos que le surgían al tener a la pelinegra sin blusa encima de él, siendo sus pechos cubiertos únicamente por los lados de la bufanda roja que caía lado a lado; conservando a un sus pantalones.
"Mierda, ¿Por qué haces esto ahora? Esta no eres tú…
- Vamos Eren; ya no somos niños –decía Mikasa con un tono sensual, uno que Eren jamás creyó escucharle –no sabes –lo besaba –como he deseado esto durante años.
- No… -Eren jadeo un poco al sentir como la asiática pegaba sus bustos contra su pecho y tenía la rodilla entre su entrepierna –estas actuando extraño…ah…a.. ¿Qué… sucede?
- Eren –dijo Mikasa mirándolo a los ojos y sujetando firmemente las muñecas del castaño, como si la cuestión anterior le hubiese irritado -¿No te gusta?
"idiota, por supuesto que sí pero; no podemos darnos este lujo" pensó el castaño desviando la mirada totalmente enrojecido de las mejillas "además no quiero que se haga de esta manera"
De repente escucharon un golpe fuerte y la puerta se vino abajo.
Fin del capítulo.
Agradecimientos: A todas y cada de una de las personas que se toman su tiempo para dejarme sus comentarios; hacen que me inspire y que el Fic retome su intención original: hacerles pasar un rato agradable. Espero no decepcionarles. Igual para todos los que siguen el curso del manuscrito. XDD
Créditos: Personajes de Isayama.
Vamos a ver para la próxima quien va a poner orden XDD
La actualización se atrasó por varios factores; entre ellos la maldita falta de graduación de mis anteojos, es fastidioso estar frente al monitor, cuando tus gafas ya no te ayudan mucho :P.
Y tiempo, Dios, de verdad, aunque el semestre no es pesado tengo otros deberes.
Próxima actualización: 12/febrero/2014
