Agradezco a quien me escribió haciéndome notar que me faltaba un capítulo. No sé que me paso y por ello adelanto la publicación. Me siento apenada y espero que éste pequeño error no interfiera con el resto de la historia.
Libro 1: "Harry Potter y la piedra filosofal"
Cap. 4: El sombrero y la casa menos esperada.
La puerta se abrió de inmediato. Una bruja alta, de cabello negro y túnica verde esmeralda, esperaba allí. Tenía un rostro muy severo, y el primer pensamiento de Harry fue que se trataba de alguien con que era mejor no tener problemas.
-Los de primer año, profesora McGonagall –dijo Hagrid-
-Muchas gracias, Hagrid. Yo los llevare desde aquí.
Abrió bien la puerta. El vestíbulo era muy espacioso. Las paredes de pierda estaban iluminadas con resplandecientes antorchas, el techo era tan alto que no se veía y una magnifica escalera de mármol, frente a ellos, conducía a los pisos superiores. Siguieron a la profesora McGonagall a través de un camino señalado en el suelo de piedra. Harry podía oír el ruido de cientos de voces, que salían de un portal situado a la derecha –el resto del colegio debía estar allí-, pero la profesora McGonagall llevo a los de primer año a una pequeña habitación vacía.
-Bienvenidos a Hogwarts. –Dijo la profesora –El banquete de comienzo de año se celebrará dentro de poco, pero antes de que ocupen su lugar dentro del Gran Comedor deben ser seleccionados para su casa. La selección es una ceremonia muy importante porque, mientras estén aquí, su casa será como su familia en Hogwarts. Tendrán clases con el resto de la casa que les toque, dormirán en los dormitorios de su casa y pasaran su tiempo libre en la sala común de su casa. Las cuatro casas se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Cada casa tiene su propia noble historia y cada una ha producido notables magos y brujas. Mientras estén en Hogwarts, sus triunfos conseguirán que la casa gane puntos, mientras que cualquier infracción de las reglas hará que los pierdan. Al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la copa de las casa, un gran honor. Espero que todos ustedes sean un gran orgullo para la casa que les toque. La ceremonia de celebración tendrá lugar dentro de pocos minutos, frente a todo el colegio. Les sugiero que, mientras esperan, se arreglen lo mejor posible.
Los ojos de la profesora se detuvieron un momento en la capa de Neville, que estaba atada bajo su oreja izquierda, y en la nariz manchada de Ron. Con nerviosismo, Harry trató de aplastar su cabello. Y con arrogancia, Draco se acomodo un poco su, perfecto y ya antes acomodado, cabello rubio.
-Volveré cuando todo esté listo para la Ceremonia –dijo la profesora McGonagall –Por favor, esperen tranquilos –salió de la habitación. Harry tragó con dificultad-
-¿Cómo se las arreglan exactamente para seleccionarnos? –Preguntó a Ron y Draco-
-Creo que es una especie de prueba. Fred dice que duele mucho, pero creo que era una broma.
El corazón de Harry dio un terrible salto. ¿Una prueba? ¿Delante de todo el colegio? Pero él no sabía nada de magia todavía… ¿Qué haría? Miró, temblando, a su alrededor y vio que la mayoría también estaba atemorizada. Nadie hablaba mucho, salvo Hermione Granger, que susurraba muy deprisa todos los hechizos que sabía, preguntándose cuál necesitaría.
-Tranquilízate, Potter –dijo de la nada Draco –No es nada del otro mundo, ya verás. Mi padre me lo dijo.
Antes de que pudiera decir algo, sucedió algo que le hizo dar un salto en el aire… muchos de los que estaban atrás gritaron.
-¿Qué es…? –Resopló. Lo mismo hizo los que estaban alrededor. Unos veintes fantasmas acababan de pasar a través de la pared de atrás. De un color blanco perla y ligeramente transparentes, se deslizaban por la habitación, hablando unos con otros, casi sin mirar a los de primer año. Por lo visto estaban discutiendo. El que parecía un monje gordo decía:
-Perdonar y olvidar. Yo digo que deberíamos darle una segunda oportunidad…-
-Mi querido Fraile, ¿no le hemos dado a Peeves todas las oportunidades que merece? Nos ha dado mala fama a todos y usted lo sabe, ni siquiera es un fantasma de verdad… ¿y que están haciendo todos ustedes aquí?
El fantasma con gorguera y medias, se había dado cuenta de pronto de la presencia de los de primer año. Nadie respondió.
-¡Alumnos nuevos! –dijo el Fraile gordo, sonriendo –Están esperando la selección, ¿no?-algunos asintieron -¡Espero verlos en Hufflepuff! Mi antigua casa, ya saben.
-En marcha –dijo una voz aguda –La Ceremonia de Selección va a empezar –la profesora McGonagall había vuelto. Los fantasmas se fueron –Ahora formen una hilera y síganme-
Draco se puso tras un chico de pelo claro, con Harry tras él, seguido de Ron. Volvieron al vestíbulo y pasaron por las puertas dobles de roble, entrando al Gran Comedor. Estaba iluminado por miles de velas que estaban esparcidas, volando, sobre cuatro grandes mesas, donde los demás estudiantes ya estaban sentados. En una tarima, en la cabecera del comedor, había otra gran mesa, donde estaban los profesores.
La profesora McGonagall condujo a los de primero allí. Formando una fila, delante de los alumnos, con los profesores a sus espaldas. Harry levantó la vista y vio un techo de terciopelo negro, salpicado de estrellas. Oyó susurrar a Hermione: "Es un hechizo que hace que parezca el cielo de afuera, lo leí en la historia de Hogwarts".
Harry bajo la vista rápidamente, mientras la profesora McGonagall ponía en silencio un taburete de cuatro patas frente a los de primer año. Encima de éste puso un sombrero puntiagudo de mago. El sombrero estaba raído, remendado y muy sucio. Durante unos segundos hubo silencio. Entonces el sombrero se movió. Una rasgadura se abrió cerca del borde, como una gran boca. Y el sombrero comenzó a cantar:
Oh, podrás pensar que no soy bonito,
Pero no juzgues por lo que ves.
Me comeré a mismo si puedes encontrar a un sombrero más listo que yo.
Puedes tener bombines negros,
Sombreros altos y elegantes.
Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts
Y puedo superar a todos.
No hay nada escondido en tu cabeza
Que el Sombrero Seleccionador no pueda ver.
Así que pruébame y te diré donde debes estar.
Puedes pertenecer a Gryffindor;
Donde habitan los valientes.
Su osadía, temple y caballerosidad ponen a parte a los de Gryffindor.
Puedes pertenecer a Hufflepuff;
Donde son justos y leales.
Esos perseverantes Hufflepuff de verdad no temen al trabajo pesado.
O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw;
Si tienes una mente dispuesta, porque los de inteligencia y erudición siempre encontraran allí a sus semejantes.
O tal vez en Slytherin harás a tus verdaderos amigos.
Esa gente astuta utiliza cualquier medio para lograr sus fines.
¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo!
¡Y no recibirás una bofetada!
Estas en buenas manos –aunque yo no las tenga-
Porque soy el Sombrero Pensante.
Todo el comedor estalló en aplausos.
-¡Entonces solo hay que probarse el sombrero! –dijo Ron, mirando a Draco, quien asintió –Voy a matar a Fred.
Harry sonrió débilmente. Eso estaba mejor.
La profesora McGonagall sacó un gran rollo de pergamino.
-Cuando yo los llame, deberán sentarse y ponerse el sombreo para que los seleccionen –dijo -¡Abbott, Hannah!
Una chica de trenzas rubias subió, se sentó y puso el sombrero, que le tapo hasta los ojos. Un momento de pausa.
-¡HUFFLEPUFF!-la mesa de la derecha aplaudió-
-Bones, Susan-¡HUFFLEPUFF!-Boot, Terry -¡RAVENCLAW! -Finch-fletchey, Justin -¡HUFFLEPUFF!-Finnigan, Seamus-¡GRYFFINDOR!-Granger, Hermione-¡GRYFFINDOR!-Longbottom, Neville -¡GRYFFINDOR!
-Malfoy, Draco-
Draco se adelantó al oír su nombre y de inmediato obtuvo lo que ya sabía: el sombrero apenas tocó su cabeza y gritó: ¡SLYTHERIN!
Draco pasó junto a Harry y le susurró un "Ojala tú también" y se fue la mesa de Slytherin, donde se sentó junto a una chica morena de, aparentemente, tercer año. Ya no quedaba mucha gente.
Moon… Nott… Parkinson… después una gemelas Patil y Patil… más tarde Perks, Sally-Anne… y, finalmente.
-¡Potter, Harry!-de inmediato, cuando Harry se adelantaba, los murmullos se extendieron-
-Mm –dijo una vocecita en su cabeza –Difícil. Muy difícil. Lleno de valor, lo veo. Tampoco la mente es mala. Hay talento, oh vaya, sí, y una buena disposición para probarse a sí mismo, esto es muy interesante… entonces, ¿Dónde te pondré? Gryffindor sería una gran opción.
Harry se aferró a los bordes del taburete y pensó: "Con Draco, con Draco. Slytherin"
-Así que con Malfoy, en Slytherin, ¿eh? –dijo la vocecilla –Allí serás muy grande, lo veo, lo tienes todo en tu cabeza y Slytherin de ayudaría en tu camino a la grandeza. Y como no hay dudas, ¿verdad? Entonces –pensó un instante, para finalmente gritar: ¡SLYTHERIN!
Harry oyó al sombrero gritar la última palabra. El comedor quedó en silencio. Solo interrumpido cuando la mesa de las serpientes se recupero y comenzó a vitorear. Potter se quitó el sombrero y, algo mareado, comenzó a caminar hacia la mesa. Estaba tan aliviado de estar con alguien a quien podía llamar amigo. Casi ni se dio cuenta que estrechaba las manos de todos los de su casa. Marcus Flint, quien se identifico como el capitán de Quidditch, fue el que más tiempo lo retuvo. Pansy Parkinson y Millicent Bulstrode, como todas unas damas educadas y Slytherin de nacimiento, les hicieron ver al resto de las casas que Potter estaba con ellos: "¡Tenemos a Potter, tenemos a Potter! ¡Es una serpiente!". Harry se sentó junto a Draco, que lo recibió con una gran sonrisa y un "Bien hecho, Potter, ahora somos oficialmente compañeros". Y junto a él apareció un fantasma, que le dijo se llamaba el "Barón Sanguinario" y era el fantasma de su casa, tenía su ropa llena de sangre plateada, con ojos fijos y sin expresión y con el rostro demacrado.
Por primera vez, Harry se sintió bienvenido en un lugar. Uno que le inspiraba confianza, tranquilidad y protección. De una manera muy inusual.
Harry podía ver bien la Mesa Alta. En la punta, lejos de él, estaba Hagrid, que lo miró y con una sonrisa resignada levantó los pulgares. Harry se sintió herido por esa sonrisa pero aun así le sonrió. Y allí, en el centro de la Mesa Alta, en una gran silla de oro, estaba sentado Albus Dumbledore, Harry lo reconoció por el cromo en la rana de chocolate. También vio al profesor Quirrell, el nervioso joven del Caldero Chorreante. Estaba muy extravagante, con un turbante purpura.
Ya quedaban solamente tres personas para la selección. A Turpin, Lisa le tocó Ravenclaw, y después llegó el turno de Ron. Él tenía un color verdoso en su piel, Harry sabía que no estarían en la misma casa, lo presentía. Un segundo más tarde, el sombrero gritó: ¡GRYFFINDOR!
Resignado, Harry sonrió, no creía que fuera bien visto que aplaudiera que alguien haya quedado en otra casa. Sin embargo, la mesa de los leones estalló en aplausos.
Harry vio como el pelirrojo de nombre Percy felicitaba a su hermano.
-Nuestras casas no son muy amigas, ¿sabes?-dijo Draco-
-¿Por qué no?-
-Uhm… no lo sé. Siempre han sido rivales…. Mira, allí viene Blaise –dijo Draco, viendo en dirección al taburete.
-Chicos –dijo a modo de saludo el recién llegado Blaise –Potter… es una sorpresa. Soy Blaise Zabini, es un placer.
-Encantado-
Albus Dumbledore se había puesto de pie. Miraba con expresión radiante a los alumnos.
-¡Bienvenidos! –dijo-¡Bienvenidos a un nuevo año en Hogwarts! Antes de comenzar el banquete, quiero decirles unas cuantas palabras. ¡Papanatas!¡Llorones!¡Baratijas!¡Pellizco!... muchas gracias–
Se volvió a sentar. Harry no sabía si reír o no. Todos aplaudieron.
-Está… un poquito loco ¿no? –Preguntó inseguro a Terence Higgs-
-Oh, sí. Ese hombre está loco, le cuesta ser imparcial. Siempre está del lado de los leones, por eso ellos lo tienen como "El mejor mago del mundo" ¿Patatas, Harry?
Harry se sirvió un poco de todo, menos de bombones de menta, y comenzó a comer. Todo estaba delicioso.
-Harry, ¡mira!-dijo Draco, apuntando hacia la mesa de Gryffindor, donde un fantasma jalaba de su cabeza, separándola de su cuello, dejándola en su hombro- ¡Qué asco!
-¿Quién es ese fantasma?-
-Es Nick Casi Decapitado, es el fantasma de Gryffindor –dijo Pansy Parkinson –mi madre me hablo sobre como casi lo decapitan.
Después de comer, tanto la comida como los postres, las conversaciones estaban entre: Quidditch, la copa de las casas, los profesores y como pasar sus asignaturas y por último, la siempre injusticia de Dumbledore. Al parecer ese era un tema que no podía faltar, aunque a Harry no le gustara.
Potter miró hacia la Mesa Alta otra vez; Hagrid bebía. La profesora McGonagall hablaba con el profesor Dumbledore. El profesor Quirrell hablaba con un profesor de grasiento pelo negro, nariz ancuda y piel cetrina. Todo sucedió rápidamente, el profesor de pelo negro miro sobre el turbante de Quirrell, directamente hacia los ojos de Harry… y un dolor agudo golpeo a Harry en la cicatriz.
-¡Ay!-
-¿Qué te sucede? –preguntó Draco-
-N-nada –y el dolor desapareció- ¿Quién es el que está hablando con el profesor Quirrell, el del turbante ridículo?
-¡Wow! Sí que es ridículo. –se burlo Draco –Bien, ése es el profesor Snape. Da pociones, aunque realmente quiere dar Defensa contra las artes oscuras. Es nuestro jefe de casa.
-Ejem… solo unas pocas palabras más –dijo Dumbledore –tengo unos pocos anuncios que hacer para el comienzo de año:
1. Todos deben tener en cuenta que los bosques del área del castillo están prohibidos para todos los alumnos.
2. El señor Filch, el celador, me ha pedido que les recuerde que no se puede hacer magia en los recreos y pasillos.
3. Las pruebas de Quidditch tendrán lugar en la segunda semana del curso. Los interesados, ponerse en contacto con la profesora Hooch.
4. Este año el pasillo del tercer piso, del lado derecho, está fuera de los límites permitidos para aquellos que no deseen una muerte dolorosa.
Después de eso y de cantar himno de Hogwarts, todos salieron, los de primer año tras los prefectos de su respectiva casa. La sala común quedaba bajo el lago y los cuartos de Slytherin quedaban en las mazmorras, para entrar debían decir el "Santo y seña" (veneno de cobra) y un pasillo se abría a partir de un muro de piedras.
La sala común era tétrica pero acogedora, las paredes eran de piedra, los sillones de piel de dragón verde, una chimenea encantada para que el fuego fuese verde, cuadros de magos reconocidos pertenecientes a la casa (como Merlín), al fondo había unas cuantas ventanas que daban al fondo del lago. El prefecto condujo a las chicas a su dormitorio a la derecha y los chicos a la izquierda. Sus cuartos estaban compuestos por cinco camas con cuatros postes cada una y cortinas de terciopelo verde oscuro. Sus baúles ya estaban allí. Demasiado cansado para conversar, solo se cambiaron a sus pijamas y entraron a las camas.
Blaise Zabini, Tracey Davis, Romflu Winickus y Draco Malfoy, esos eran los compañeros de cuarto de Harry.
Tal vez Harry había comido demasiado, porque tuvo un sueño muy extraño. Tenía puesto el turbante del profesor Quirrell y éste le decía que Slytherin era su mejor decisión, que los guiara a la maldad. Harry se negaba. El turbante se ponía cada vez más pesado. Y de la nada apareció Nott burlándose de él, Nott se convirtió en el profesor Snape. Luego un estallido de luz verde y Harry se despertó, temblando y empapado de sudor.
Se dio vuelta y volvió a dormir. Al día siguiente no recordaba nada de ese sueño.
