Hola una manera de disculpa por mi tardanza con el capitulo anterior he podido avanzar este otro capitulo………espero que lo disfruten……..beshitos

Nature's Mission

Hubiera pensado que talvez él había perdido el valor con el que comenzó o al menos parecer sorprendido. En cambio, me guió hasta las escaleras que descendían a los calabozos, los cuales ya van años que no los veía. Tuve un momento de culpa cuando nos estábamos dirigiendo hacia los fríos pasajes, un pensamiento persistente que me decía que estaba haciendo mal, algo inaceptable. Pero ese sentimiento se desvanecía al tiempo en que nos íbamos hacia lo más profundo del castillo y la excitación iba aumentando.

Ninguno de los dos decíamos una palabra durante todo el camino a los calabozos y las habitaciones del Profesor Snape. Me condujo a través de un laberinto de corredores en lo que nunca había estado antes, millas y millas en las cuales pensé que perdería mi mente. Él se detuvo repentinamente frente a lo que parecía una pared ordinaria de piedras, con algunos pequeños riachuelos que estaban chorreando entre ellas. Debíamos estar a varios metros debajo del colegio, y probablemente del lago.

Sacó su varita de sus ropas con su mano libre, haciendo unos movimientos complicados enfrente de la pared mientras murmuraba debajo de su respiración. Un momento y nada. Otro y por magia una puerta apareció en la pared con una perilla de plata, la cual deslumbraba debajo de la tenue luz. Me miró rápidamente y luego se voltio, jalándome para ingresar después de él y cerrando la puerta inmediatamente.

Estaba dentro de las habitaciones del Maestro de Posiciones.

Antes de que pudiera abrir mi boca para decir algo, él lo hizo.

"Siéntate", dijo con su voz filosa, y la estudiante que hay en mi obedeció inmediatamente e inconcientemente en el lugar mas cercano, acomodando mi trasero antes de darme cuenta de lo que estaba haciendo, los brazos del asiento de la silla de madera me mantuvieron en mi sitio. Debería estar furiosa conmigo misma, pero no lo estaba. Obedecería a cual mandato que el hombre de diera.

Él estaba ocupado con el armario y yo miraba alrededor de la habitación con interés, por lo que me quité los guantes. Estaba completamente segura que él estaba al tanto del Hechizo de Compulsión que los guantes tenían, pero quería que cada acción que él hiciere fuera por su propio deseo y no por la influencia de algo; y mis otros encantos estaban jugando parte importante aun en esta noche.

La habitación estaba meticulosamente limpia. No había ningún artículo fuera de lugar. Una chimenea se encontraba en la pared mas pequeña con la leña consumiéndose delante de mí. Estaba sentada en una de las dos sillas de toda la habitación, además había unos estantes y armarios, llenos con libros y herramientas para pociones. Él de seguro poseía todas las variedades de calderos existentes, así como todos los frascos, tazas, crisoles y cilindros graduados. Por supuesto él tenia, era un Maestro de Pociones y debería ser capaz de mantener su reputaron en dicho campo.

Dos puertas estaban cerca, una al frente de la otra, solo una estaba entreabierta. Por donde me encontraba sentada, esta parecía a un cuarto de trabajo. Una madera dañada era visible a través de varios implementos para pociones e ingredientes que se encontraban sobre ella. Podía ver algunos estantes con jarras alineadas y más ingredientes.

La otra puerta estaba totalmente cerrada y, asumo yo, con llave. Estaba ansiosa de ver que había detrás de esta puerta.

"Entonces."

Él se volteo a mirarme, sosteniendo en sus manos un pequeño vaso con líquido ámbar.

Le sonreí al tiempo que el se sentaba delante mío, su dedos jugando con el vaso que el sostenía.

"Entonces," me repitió

"Sin palabras, Profesor?", le pregunte tranquilamente

"Por el contrario," respondió "Simplemente hay muchas palabras por el momento."

Reí "Supongo que empezaremos por la primeras que vengan en mente entonces?"

Me observo detalladamente, sus ojos se llenaron con algo que no puedo nombrar y lo miré como bebía todo el líquido. Aun en silencio, levanto el vaso hacia mí, nunca quitando sus ojos de los míos.

"Que me has hecho?" preguntó repentinamente, su voz tan baja y dura. Hambriento.

Yo no esperaba que me acusara con ese tono de voz. Supongo que me equivoque con todo esto?

Cruce mis piernas, y mis manos en mis rodillas "Nada", le respondí.

"Estas mintiendo", dijo rotundamente.

"No lo estoy, simplemente que no le estoy diciendo toda la verdad." Le respondí.

Acaso el se ha olvidado que se de su habilidad de Legitimancía?

Me miró, parecía furioso. "Por qué lo hiciste?"

"Puedo pensar que era obvio", le respondí sorprendida. Acaso era posible que él no tuviera ni idea?

Él se paro rápidamente y regreso cerca de su armario, y con sus manos temblorosas llenaba nuevamente su vaso. Nunca en mi vida lo había visto tan nervioso.

"Si esto es alguna clase de broma," murmuró, con su mirada furiosa hacia su vaso, como deseando que este se llevara su enojo.

Estaba horrorizada por su reacción. De todo lo que había imaginado, esta no era ni cerca a las sombras de lo pasaba por mi mente. "Una broma?", repetí, levantándome y caminando hacia el, con dobladillo de mi vestido rozando mis tobillos al compás de mis movimientos. Coloque una de mis manos sobre su mano que sostenía el vaso, guiando la otra que estaba sosteniendo la botella a dejarla nuevamente. "Yo no bromeo, Profeso Snape."

Bajó la mira hacia mis manos, cubriendo las suyas y luego me miró a los ojos. "Tú—"

"No estoy bromeando," Terminé por el, con mi voz firme.

Me analizo y luego realicé en un instante que él no haría el primer movimiento. O el segundo. Alguno tipo de código de honor talvez, o alguna profunda raíz que tiene que ver con los Gryffindors o con Harry Potter, no lo sé. No importa. Por que en aquel momento hice mi movida, me paré de puntillas y lo besé.

Aun puedo saborear el sabor del Brandy en sus labios, en su respiración. Sintiendo la dura línea de sus labios relajarse por un momento al momento de que estos presionaron los míos. Y luego él se separó.

"Eso," dijo dando un paso atrás de repente, tomando el vaso y la botella un momento antes de que hubiera caído al suelo. "Eso---"

"No era un chiste," Le dije, la firmeza de mi voz lo sorprendió nuevamente. "Y tan pronto como te des cuenta y comiences a aceptarlo, será lo mejor para ambos."

Otra vez, la expresión confusa, la misma que cuando le pregunte para bailar. Seguramente el hombre no puede ver la seriedad con la que le hablaba?

Di un paso hacia él y él un paso atrás. Él se iba a dar contra la pared al ritmo en que iba. Lo miré fijamente con mis manos en mi cadera. "Me estas desilusionando tremendamente, Profesor," permitiendo un tono de de molestia en mi voz, tan frustrante. "Estaba bajo la impresión de que es un hombre de rápido en las respuestas. Las comportamiento lo podía y debería de esperar de alguien como Ron, pero no de usted."

Se incomodó al escuchar el nombre. "Me estas comparando con…con… él?" casi sin ocultar el gruñido en su voz.

Por dentro me relajé. Hay peores manera en las que él puede considerar para llamar a Ron que un pronombre. Ellos no se llevaban bien en el transcurso de la Guerra. Supongo que hay cosas que quedan para siempre.

Lo considere por unos instantes y le dije suavemente. "Preferiría no hacerlo."

Me miró por unos instantes hasta que de repente comenzó a pasearse por la habitación. "Esto es una locura, " murmuró para si mismo. "Tu eres---"

"No más su estudiante," lo interrumpí. "Una mujer con la edad suficiente."

"No sabes que es lo que estas proponiendo," masculló, sonando más como si tratara de convérsese de ello.

"He sido una de las más brillantes estudiantes que Hogwarts ha tenido," diciéndole de manera calmada. "Estoy muy al tanto de lo que me estoy proponiendo."

"No sé que es lo que tratas de conseguir," dijo desesperado y aun caminando en círculos por la habitación.

"Soy un héroe de guerra", Le dije pacientemente. "Acaso piensas que luego de todo lo que he visto, no puedo soportar algo como un beso? O lo que viene después? Le pregunté, aun con voz tranquila y calmada.

Sus ojos se cerraron ante la palabra 'beso'.

"No soy un hombre amable," dijo finalmente, deteniéndose.

Lentamente, me acerque a él; como si fuera un animal herido, tratando de no asustarlo. Me detuve cerca, colocando mi mano en su brazo. "He conocido hombres que antes no han sido amables," obligándolo a que me mirara a los ojos. "Ellos no me asustaron, y ciertamente tu tampoco."

Se soltó de mí, y se sentó en la silla más próxima. "Esto es ridículo."

"Estoy de acuerdo."

Su cabeza rápidamente busco verme.

"No veo la razón para su dificultad. Acaso me encuentra desagradable, Profesor?'

Se quedó boquiabierto con mis palabras.

"Acaso encuentra la idea de besarme tan repulsiva? La memoria de mí como una niña la tiene tan clara en su mente que la idea de tocarme le resulta atroz? Tan desagradable es que trata de buscar algunas respuestas que no sean dolorosas ni insultos para mi? Si es así, preferiría que sea honesto y lo diga. Pero no insulte mi inteligencia."

Su boca no emitía sonido alguno, por lo que sonreí. Si hubiera sabido que tan fácil era jugar con aquel hombre mientras estaba en el colegio…"

"O es," pregunte con mi voz baja al mismo tiempo que me agachaba hacia él, mis manos sostenidas en los brazos de la silla, cada una a un lado de él, mirándolo, "que acaso que encuentra la idea totalmente agradable que no tiene idea de cómo llevarla acabo? Acaso quieres besarme desesperadamente que te está carcomiendo el deseo en tu interior de la misma manera que yo lo siento? Comiendo tu mente, cuerpo y alma, al punto de que piensas que va a salir por tu piel? La idea de entrar en mi piel es tan delicioso que—"

Me agarró de mis brazos y me jaló hacia él sin ninguna precaución por lo que caí en su regazo con un "bom" e inmediatamente atacó mi boca. No, Atacar no es la palabra por lo que hizo. Tan molesto debería de estar luego de mis ataques y burlas, fue gentil. Si, reclamó mi boca, pero de la manera mas tierna y gentil que pude haber visto en él. Sostuvo mi rostro entre sus manos, sus largos dedos perdidos en mi cabello que suspiré en sus labios.

Finalmente

Esta tan relajada en sus brazo que no había anotado que él había realizado un hechizo en la le permitía ingresar en mi mente. Imagines fueron apareciendo en mi mente mientras trataba de concentrarme solamente en lo que pasaba ahora. Pero ahí, estaban las imagines de mi memoria del sexto año. Y otra del quito, la primera vez que lo vi. como algo mas que un profesor. La primera vez que lo vi como un hombre y fue embarazoso. Otra visión en mi séptimo año, cuando me obligaba a atender las clases aun cuando él ya no las enseñaba, creyendo que había traicionado a Dumbledore y a la Orden. Como dormía luego de haber llorado por horas las primeras noches, sabiendo que lo deseaba con desesperación, lo deseaba ver otra vez pero creía que era un traidor. Luego vinieron imagines de la batalla. El momento en que finalmente confesó bajo los efectos del Veritaserum. A flash de cómo en ese momento de saber que era inocente lo deseaba más. Imagen tras imagen hasta que llegó a ---

No. El no puede tener esa memoria.

Me separe de él rápidamente, botándolo de mi mente e igualmente levantándome de su regazo, totalmente enojada.

"Como te atreves!" limpiando mis labios con el reverso de mi mano. "Como te atreves – como te atreves a violarme de esa manera! Quien te ha dado el derecho!"

Él me miró igual de conmocionado como yo estaba. "Miss Granger, yo—"

"Miss Granger?" repetí en un silbido, escuchando el tono de burla en mi propia voz. "No crees que me conoces lo suficiente luego de lo que has hecho como para llamarme Hermione?"

Estaba pálido cuando se levantó "Mis mas tremendas disculpas ….Hermione", sonaba como si pensara que se iba a tropezar sobre ni nombre. "Es la segunda vez esta noche que no he actuado de manera caballerosa hacia ti."

Lo miré, lentamente calmándome luego del descaro que tuvo de invadir mi privacidad y mi mente. "Pudiste haber preguntado" murmure, tratando de no emocionarme al escuchar mi hombre de sus labios. Estaba furiosa con él.

"Otra vez mis disculpas," repitió, con un pequeño temblor en su voz.

"No lo vuelvas ha hacer," le advertí. Vaya manera de arruinar el momento.

"Nunca," me respondió. "Nunca sin tu permiso."

Lo observé duramente. Garantizaría el permiso a algunas cosas con el tiempo, según la proximidad física y otras. Lo miré cautelosamente mientras se iba acercando, hasta estar totalmente cerca de mí. Lentamente colocaba sus brazos alrededor de mis caderas sosteniéndome cuidadosamente. "Podemos intentarlo una vez mas?" preguntó gentilmente.

Miré en sus ojos. "Si crees que puedes ser gentil esta vez."

"Por supuesto. 10 puntos menos para Slytherin por su ofensivo Jefe de Casa."

Asentí con la cabeza por el castigo adecuado y tomando mi invitación, reclamó mi boca una vez más.