Bueno aquí les traigo n nuevo capi, espero que les guste.

Naruto no me pertenece, si no ya tendría a Gaara escondido en mi armario cubierto de chocolate (baba), es del genio todo poderoso Masashi Kishimoto.

"pensamientos"

"hablan por teléfono"

-diálogos


Sayori-pov

Venganza:

Me mire al espejo nuevamente horrorizada, jamás me habían gustado los uniformes y este -sin duda- no era la excepción.

Era el típico traje de marinero, una falda de color azul que llegaba hasta la mitad del muslo, una camisa blanca que tenia el cuello y los puños de color azul con una delgada franja blanca, moño de color rojo, medias blancas seis dedos bajo la rodilla y unas zapatillas negras.

Suspiré, no podía hacer nada. Lo único que me reconfortaba era lo divertido que iba a ser mi primer día en el colegio Sarutobi. Al principio pensé que seria una de las peores cosas pero en la noche había encontrado algo que seguramente me haría pasarla genial, bueno, al menos hasta que llegara aquí.

La venganza siempre había sido uno de mis pasatiempos favoritos. Sencillas pero efectivas, yo solo movía los hilos o daba el primer paso, luego esperaba que los otros hiciesen el trabajo por mí.

Baje a la gran cocina donde Mikoto, Sasuke e Itachi desayunaban tranquilamente hasta que yo llegue.

-¡Oh! ¡Que hermosa té vez!-chilló Mikoto parándose, me observó detenidamente y luego me abrazo, o más bien casi me asfixió.- te pareces tanto a mí cuando tenía a tu edad.

-Gracias... -susurre, sentía mis mejillas arder mientras escuchaba como mi madre seguía elogiándome.

- mi madre tiene razón, te ves muy bien con tu uniforme puesto Yori-chan- me dijo Itachi revolviéndome mi azulada cabellera, nos sonrió y salió de la habitación. Me pregunto sí Sasuke e Itachi eran hermanos porque sinceramente, mas allá del parecido físicamente que tienen no se parecen en nada. Itachi es considerado y amable mientras que Sasuke era un egocéntrico y mal educado.

"Lo odio"- pensé cuando paso a mi lado con esa sonrisa de superioridad y arrogancia. Tomo su mochila negra que estaba recargada en una pared y se fue sin decir nada.

-Es mejor que te apures pequeña, esta enojado. No te va a avisar cuando se valla y puede ser que te deje.- me dijo Mikoto mientras besaba mi frente con ternura. Se alejo tarareando una pegadiza melodía no sin antes hacerme un gesto para que me apurara.

Yo no me apresure en seguir a mi "querido" hermano, era inútil. Yo sabía que de todos modos, aunque corriera y llegara antes que él, terminaría yendo en metro.

"lo odio..."

Comencé a caminar mientras arreglaba algunos detalles de mi dulce venganza pero me detuve en seco mirando a mí alrededor.

"¡¿Donde rayos estoy?!

A mí alrededor habían muchos chicos de diferentes escuelas pero para mi propia desgracia ninguno llevaba el mismo uniforme que yo.

"¡Ja! Claro que no, los chicos que asisten a Sarutobi gauken no irían caminando, es más fácil ir en sus deportivos o en la limosina de papá"

-Emm, oye tu... ¿sabes donde esta el metro?- le pregunte a un chico que pasaba junto a mí. No estaba nada mal, tenia el cabello rebelde de color rojo fuego, los ojos agua marina la piel de marfil, perfecta, suave o al menos eso parecía.

- Él más cercano esta a unas tres cuadras - susurro después de un tiempo, tenia la voz perfecta. Era como un suave murmullo, con un perfecto tono.

"hum... es... es perfecto"

-Gra-gracias- tartamudee. Comencé a caminar tranquilamente segura de que llegaría a tiempo. Eran las siete menos veinte y yo tenia que entrar a las siete y media. Aun faltaban cuarenta minutos, que tan lejos podría estar el colegio.

Llegue al metro y para mi desgracia el guapo muchacho siguió de largo. Se veía tan bien con esos pantalones azules...

"iguales a los de Sasuke pero dudo que a el le llegaran a quedar tan bien"

Entre y saque mi boleto. El metro ya estaba a punto de salir por lo que me apresure en entrar. Busque uno de los lugares más apartados.

El metro comenzó a andar rápidamente. Aburrida comencé a pensar en el chico, su cabello, sus hermosos ojos, sus labios, su vestimenta...

"Su... vestimenta... ¡pero que tonta! El uniforme es igual al de Sasuke, claro, el iba a Sarutobi gauken. Rayos, rayos, rayos..."

Rayos...

Si me hubiera dado cuenta antes le habría pedido que me acompañara el mismo.

Rayos...

- - - - -- -- - - - - - -- - - Gaara-pov - - - - - - -- - - - - - - -- - - - - --- -- - -

-Déjame en paz Temari- oí gritar a mi hermano mayor, Kankuro. Hacia horas que estaban peleando con Temari, mi otra hermana, también mayor para mi desgracia aunque nunca lo parecían, solo lo demostraban a la hora que nuestro padre se iba en un viaje de negocio y ellos me "cuidaban", o más bien Temari me gritaba y Kankuro me defendía y al final terminaba haciendo lo que quería. En resumen, no sirven para nada.

-¡Kankuro ven aquí! ¡No seas infantil!- grito mi hermana del otro lado de la sala. Kankuro se estaba escondiendo detrás del sillón en el que me sentaba justo enfrente de Temari.

-No me molestes Temari, mejor vete con el Nara- contraataco Kankuro, había dado en el punto que más le duele a Temari.

-¡Cállate!- grito roja, no sabia si de lo sonrojada que estaba o por lo enojada. Empezó a tirar cosas como era de costumbre. Mi señal para marcharme.

- Me voy. Temari trata de darle a Kankuro, no a los jarrones, la vez pasada tuvimos problemas. Ahórratelos por favor- susurre pasando junto a ella. Tras de mi se escucho una nueva discusión a causa de mi partida pero seguí caminando. Prefería eso a que me dieran a mí en la cabeza- como las ultimas dos veces- y estuviera obligado a empezar a lanzar yo mismo los jarrones.

-Señoriíto Sabakuno, ¿no desea que lo lleve?- preguntó el chofer, un hombre de edad vestido completamente de negro.

- No gracias Watari, iré caminando- le respondí mientras seguía mi camino hacia el colegio.

Iba caminando pensando en todo y nada a la vez cuando vi una sedosa cabellera azulada, su movimiento me hipnotizaba y aunque estaba de espalda podía jurar que era la chica más hermosa que jamás había visto.

"Ahora se da vuelta y tiene la cara más repugnante que jamás eh visto. Yo y mi buena suerte."

Lo mas seguro era eso, siempre pasaba lo mismo, o las chicas eran feas o lindas que solo buscan dinero. Pero no hay que ser tan pesimista ¿verdad? Hay que tener una pequeña esperanza.

"Tonterías, Gaara deja de pensar tonterías. Solo puedes permitirte pensar en la empresa"

Eso también era una tontería pero aunque lo fuera tenia razón, solo podía permitirme pensar eso. Las esperanzas de mi padre y el futuro de mi empresa estaban puestas en mi. No podía permitirme fallar. Mi padre no permitiría que fallara, no dejaría que otro de sus hijos lo decepcionará.

Sentí una vibración en el bolsillo de mi pantalón, mi celular. Seguramente era la pesada de Temari, siempre lo mismo.

-"¡Gaara! ¿Dónde estas?¿Porque te fuiste caminando?...¿Estas bien?...¡No!... ¡No te atrevas a cortarme!...-grito en mi oído antes que le cortara, era la rutina, no se que era peor estar con mi padre o estar al cuidado de mi hermana. Me atrevería a decir que prefería a mi padre. No es que Temari fuera mala solo que yo odiaba las ataduras y con ella paresia que estaba en libertad condicional.

Alce mi vista- que hasta el momento estaba interesada en mirar el asfalto- y la vi a ella, parada frente de mí.

- Emm, oye tu... ¿sabes donde esta el metro?-me pregunto cuando pase a su lado. La observe unos instantes anonadado.

"Wow... wow, es... perfecta"

Bueno, ahora lo mas seguro es que era una superficial, genial. Aunque en estos momentos no me importaba en lo mas mínimo, sus ojos, esos ojazos negros llenos de brillo me hacían sentirme diferente, su piel era perfecta-banca y frágil-, sus labios rojos y apetitosos, me la comería...

"responde idiota"

- Él más cercano esta a unas tres cuadras - le respondí y pase junto a ella. No me la sacaría de la cabeza en días, todo en ella era perfecto y para mi suerte, que raramente estaba de mi lado, llevaba el uniforme femenino de Sarutobi Gauken, la misma escuela que yo asistía.

Ella me adelanto una cuadra después, yo no me molesté en pasarla nuevamente ¿para que? Desde aquí tenia una excelente vista.

Entro al metro y me observo unos minutos hasta que yo también la mire y salió disparada con un sonrojo, me reí levemente y seguí mi camino tentado de volver y meterme en el metro.

"Vuelve... por favor vuelve, piernas llévenme al metro y cómela de un beso"

Pensaba mientras seguía hacia delante de pronto sentí como un auto se estacionaba junto a mí, alguien que estaba escuchando la radio demasiada alta para las tempranas horas en la que estábamos.

"Naruto... "

-¡Hey Gaara sube!- me grito el rubio, yo -sin mas opcion- subí pero apague la radio.- amargado...

- - -- - - - -- - - - -- - Sayori-pov - - - - -- - --



Llegue a la escuela y como había predicho faltaban mucho para que le timbre tocara, era todo un record había llegado temprano y además con veinticinco minutos de anticipación.

Fui hasta la dirección con la ayuda de algunos chicos- bueno en realidad fue con la ayuda de uno solo, los otros me miraron con superioridad y mientras se reían seguían su camino- tome mis libros, mi horario y donde se suponía que estaba mi casillero.

Eso fue lo mas difícil, encontrar mi casillero, me tomo mas de quince minutos y cuando al fin pude llegar toco el timbre. Una mala noticia, primer día y ya llegaría tarde. ¡Por dios llegue veinticinco minutos antes!

Odiaba esto.

Los chicos a mí alrededor corrían aunque algunos se creían demasiado como para correr y prefirieron caminar como yo pero no lo hacia por la misma razón.

No sabia donde carajo estaba mi salón, para que correr como una tonta sin rumbo, mejor caminar y buscarlo tranquila, de todos modos llegaría tarde.

-¿E-eres la nueva?- me preguntó alguien tras de mí. Tenía una voz dulce y hablaba en un susurro, si no fuera porque estaba atenta a todo a mí alrededor jamás la hubiera escuchado.

-Si, ¿cómo lo notaste? ¿Fue mi aura de desorientada o que hace mucho que estoy dando vueltas por el mismo lugar?- le pregunte sonriéndole, casi todos los chicos ya habían entrado solo quedaban algunos chicos "guay" que caminaban como si el mundo fuera a esperarlos.

Ella se rió suavemente, tenia una linda sonrisa y un tierno sonrojo -me hacia recordar mucho a Himeko- tenia el cabello negro y unos grandes ojos perlas muy bonitos.

-No fue eso, es que soy la encargada de los alumnos nuevos de mi curso, me dijeron que no habías llegado y pensaron que te habías perdido por lo que vine a buscarte- dijo lentamente, luego de terminar suspiró como si esa frase fuera un completo logro. Sonrió mirándome y me indico una puerta que estaba a unos cuantos metros de donde estábamos paradas.-Allí es Sayori-san

-Puedes llamarme simplemente Sayori

-gracias, yo soy Hinata Hyuuga. También puedes llamarme solo Hinata, si quieres.

-Claro Hinata- le sonreí y entramos. Todas las miradas cayeron sobre mí hasta la de la profesora. Una muchacha bastante joven con el cabello negro y los ojos carmesí.

-Señorita Uchiha, la esperábamos- dijo con un extraño tono, no sabia si decía la verdad o era sarcasmo pero no me podía culpar, yo no era adivina que sabia donde estaba.-siéntese por favor, junto a la Hyuuga.

Mire a Hinata y ella me indico un lugar vació junto a ella, tenia un gran sonrojo y movía indecisa las manos. Esta chica comenzaba a agradarme.

Las horas pasaron lentas, al menos para mí que estaba pendiente de cada movimiento de la aguja de mi reloj, pero cuando al fin toco el timbre salí corriendo, hubiera invitado a almorzar conmigo a Hinata pero antes tenia una misión, mi venganza.

"Al fin, la hora de la venganza, pensé que no llegaría nunca"

Pensé mientras buscaba señales de Sasuke.

Lo encontré unos minutos después caminando con Naruto-kun y un chico de largo cabello castaño hacia un salón que tenia dos enormes puertas color blanca que tenían grabadas en azul la palabra cafetería

"genial mientras más gente mejor"

Espere hasta que entraron y me dirigí hacia donde habían desaparecido.

Dentro era todo muy lujoso. Había un motón de mesas de metal que brillaban bajo la incandescente luz, casi todas ocupadas.

En el centro justo de espaldas se encontraba Sasuke con sus amiguitos, todas las mesas a su alrededor parecían estar pendientes de todo lo que pasaba allí. Parecía como si tuviera un enorme cartel sobre sus cabezas que decían "la gente que se sienta aquí es importante, míralos"

Me dirigí directamente hacia ellos y sin dejarle oportunidad a Sasuke de darse vuelta y arruinarme mi querido plan me abalance hacia él.

-¿Eh?- susurro el al sentir mi cuerpo sobre su espalda, pase mis brazos por su cuello y lo estruje. Las personas nos miraban y murmuraban entre ellos, hasta la misma mesa en la que estaba sentado mi hermano lo miraba estupefactos.

-¡Nii-san!-grite con un tono tan agudo que ni yo misma reconocí. Los murmullos aumentaron, todos sorprendidos.

-¿Nii-san?¿Dijo nii-san? ¿Cómo es eso?¿Es su hermano?¡Por dios!

Los murmullos dejaron de serlo y ahora eran claras palabras, sentía como Sasuke se tensaba bajo de mi cuerpo. Se dio vuelta y me miro. Parecía sacado de sus casillas, como si me quisiera matar pero no pudiera. Bendita sea la reputación.

-Muévete- gruño entre dientes. Yo obedientemente y con una carita inocente lo solté. - vamos afuera

- Sasuke déjala comer con nosotros no seas aguafiestas....

-Cállate Naruto, ahora no- Sasuke empezó a caminar y yo lo seguí obediente, no sin antes saludar a mi amigo Naruto.

Los murmullos parecían gritos y eso hacia enojar cada vez mas a Sasuke.

"Benditos sean los chismosos"

Y como si el mundo pensara en conspirar contra Sasuke una chica de aspecto infantil se planto delante de mí y con una chillona voz grito:

- ¿Tú eres hermano de Sasuke-kun? Bienvenida yo soy la presidenta del club de fan de Sasuke ¡¿Quisieras unirte y contarnos cosas de el?!

-Claro... -grite antes de que Sasuke tomara violentamente mi brazo y me arrastrara asta la salida.

- ¡Mañana a las seis!- grito la chica entre risas.


Gracias por llegar hasta aquí!

Les agradezco mucho a todos los que han leído y a los que han dejado review.

Bueno hasta la próxima!!

Y recuerden:

Review = escritora feliz. Escritora feliz + review = inspiración

Gracias!!

Bezos

Atte. ZoeU