UH!!! Ehmm que mal ya entré a clases asi que no se qué tan rapido voy a escribir

Bueno . . . Toda la historia está inspirada en el juego de Monster Hunter xD

Kingdom hearts © SquareEnix


-Sora . . .

-Eh? Quién es?

-Sora . . . – Era una dulce voz que llamaba a una figura alta en la oscuridad.

-Qué? Eres . . .

-Sora . . . ~

-Mamá? D-Dónde estás?

Silencio. A los pocos instantes se oyeron risas. Al parecer eran muchas. No se veía nada, ni un indicio de luz. Sora trataba de llegar a las voces, solo que al poco rato de que se iba acercando al lugar de dónde provenían ya estaban en otro lado. En un punto dónde ya se estaba acercando demasiado a las voces, Sora se daba cuenta de que había algo que lo alejaba de esas risas, como si fuera un viento muy fuerte. Después de eso, las risas se apagaban y empezaba a caer, como si ya no fuera un túnel o un cuarto, parecía un hoyo que nunca iba a acabar. Se sentía tan desesperado y sin ayuda . . .

-AAHH!!! – Sora se levantó gritando y sudando - . . . ah . . . un sueño.

Era ya de mañana, los pájaros cantaban, justo como en su aldea. No, no debía pensar en eso. Sora se quedó sentado en la cama, pensando

"Qué extraño sueño, pero . . . por qué?"

Después de un rato, se calmó, tomó su ropa y se vistió. Dejó tendida la cama y doblado la ropa que le habían prestado, agarró su espada, que la había dejado al lado de la mesita, pero al tratar de levantarla, la correa se atoró en una de las patas de la mesa e hizo que se cayeran varias cosas, abierto el cajón y también tirado unas cuantas cosas de ahí. Sora vio a la correa de la espada con una mirada de 'Muérete' y empezó a recoger todas las cosas que se habían caído. Al levantar todo, ponerlo encima de la mesa y guardar las cosas en el cajón, vio que en él había varias cosas. No pudo aguantarse a no mirar, así que abrió más el cajón y se sorprendió de ver un boceto, un poco maltratado por los años y una carta. El boceto era enfrente del lago, había un señor, al parecer su esposa y dos niños mirando muy contentos al que los dibujaba. Guardó el boceto y vio la carta. Estaba muy bien cuidada, no como el boceto de la familia. Empezaba con unas dulces palabras.

'Niños:

Sé que no quieren que me vaya, pero es necesario. El ejército dice que cuando acabemos con esas criaturas, todos regresaremos a casa.

No hay nada peor que dejarlos aquí con su madre solos. Pero sé y confío que van a cuidarla. No se preocupen por mí, nada malo pasará. Tengo muchas esperanzas de'

El papel estaba roto, no acababa la carta. Al menos parecía que la carta iba a la mitad, pero que querrá decir es-

*SLAM!* La puerta se abrió de golpe. Sora volteo espantadísimo, solo vio a alguien ir hacia él.

-Que has hecho?! – Decía el chico mientras se iba acercando más a Sora.

-Qué? Yo no hice nada! – Sora volteo completamente el cuerpo para verlo.

-Claro que sí! Has agarrado esa carta y el dibujo! – el chico lo agarró del cuello de la camiseta, para golpearlo pero alguien más entró al cuarto.

-No! Espera! – decía el chico rubio que había entrado al cuarto.

-A que te refieres de que espere?! No puedo perdonar al que esté fisgoneando en mis cosas! – el chico todavía no lo soltaba.

-Perdón! En serio! No quería hacerlo! Pero todas las cosas se cayeron y tuve que recogerlas! – Sora se disculpaba por haber agarrado esas cosas, siempre le gustaba quedar bien con la gente, pero esta vez era diferente.

-Qué? – El chico sólo se quedó con una mirada confusa

-Por favor escúchalo. No tiene nada de malo! – el chico más pequeño le decía al otro muchacho mientras le ponía una mano en el hombro, haciendo que lo soltara.

Hubo silencio un momento, para que todos se calmaran. Sora estaba muy agitado, al igual que el otro chico. No sabía cómo hablar con él para disculparse apropiadamente, hasta que el menor hablo.

-Ya se calmaron? Por qué no mejor salimos? – decía mientras veía al muchacho – Hace un día muy rico, como para que se estén peleando.

El muchacho que había entrado en la habitación primero, sólo desviaba la mirada cada que Sora lo veía, parecía que él también quería disculparse, pero Sora no lo notó. Todos salieron de la casa, el menor primero, luego el chico y hasta el último Sora y tal y cómo dijo, hacía un día precioso. Sora tuvo que tallarse los ojos por el brillo del sol; pudo distinguir a Tidus, que era el que había salido primero, pero el otro muchacho no sabía quién era y se parecía mucho a Tidus. Era rubio, alto como Sora, y también parecía tener la misma edad que él y, a lo que Sora pudo distinguir, tenía unos lindos ojos azules, pero no lo distinguía muy bien porque el chico siempre desviaba la mirada. El rubio pequeño se volteo y les dijo a los dos.

-Y bien? No hace un día genial? – Luego se volvió a Sora y le dijo – Lo siento por no haberte avisado por lo que había en el cajón – luego se volteo al otro chico – Fue mi culpa.

Ja! - el chico rubio dijo sarcásticamente – Vaya que se te olvido la mejor parte, Tidus.

Pero qué . . .? Oh bueno – Tidus suspiró y miró otra vez a Sora – Sora, déjame presentarte – Miró al otro chico y haciendo un ademán con la mano dijo – el es mi hermano, Roxas.

Sora miró al otro chico, pensando "Con que él es Roxas". Sus pensamientos fueron interrumpidos por Tidus.

-Bueno, los dejo para que se disculpen entre ambos, además tengo que ir a cuidar el establo. Nos vemos!

-Ehmm . . . – ambos dijeron mirando cómo se iba Tidus, luego desviaron la mirada y hubo silencio.

-Ehmm, bueno . . . – empezó a decir el castaño, pero Roxas lo interrumpió.

- Bueno, perdóname . . . por reaccionar así – Se detuvo y miró el suelo, tratando de no mirar a Sora – Pero es que era algo valioso para mí, por eso estaba guardado en el cajón.

-No te preocupes . . . por qué no vamos a sentarnos allá? – Sora señaló unas rocas enfrente del lago.

Los dos chicos fueron en silencio hasta las rocas. Cuando llegaron, el rubio se sentó en una roca alta y el castaño en el pasto. Era de mañana, la brisa era fresca, las olas del lago hacían un ruido dulce; en resumen era un día como para dormir acostado en el pasto. Nadie habló después de un rato, pero hasta el final Sora se presentó más adecuadamente.

-Bueno, soy Sora. Al parecer ya nos habíamos conocido antes, de pequeños – dijo volteando a ver a Roxas, que tenía los ojos cerrados, disfrutando de la fresca brisa.

Roxas abrió sus ojos y miró a Sora. Sora se quedó atónito; eran los ojos más hermosos que jamás había visto. Tan bellos como el zafiro y tan profundos como el mar. No supo que decir ante tal belleza.

-En serio? Ya nos habíamos conocido? – Roxas lo seguía viendo, como si en su mente pasara lo mismo que en la de Sora – Cuándo?

-Ehmm . . . Oh! Tidus me dijo que nos habíamos conocido una vez, que jugamos y nos divertimos en el lago, cuando vine por aquí con . . . ehmm . . . – Sora hizo una pausa. No sabía por qué razón, pero ahora le dolió más explicarlo. Sólo se volteo y miró al piso. Le dolía tanto el pecho que le costaba respirar bien

-Eh? Pasa algo? – Roxas lo miró preocupado

-No, todo está bien – Sora trató de pensar en algo para cambiar el tema de la conversación – Oye, Roxas. Por qué haces tantos viajes? No te gusta quedarte aquí?

-Eh? Esa es una pregunta un poco chistosa, no crees? – Roxas lo miró sonriendo. Sora sentía como un martillo golpeaba su corazón – Pues verás, es una historia muy larga, pero creo que sólo te contaré lo más importante. Has visto alguna vez un dragón de frente?

-Eh . . . no – Sora se sorprendió por la pregunta – Por qué preguntas?

-Porque una vez vi uno – Roxas miró hacia arriba – Era enorme. Pero, no sé cómo sobreviví después de eso – después vio a Sora y le sonrió – En ese momento decidí convertirme en un jinete de dragones, aún más de lo que quería de pequeño. Regresé a mi casa y supe que mi padre había muerto.

-Qué? Por qué? – Sora se veía triste, era casi lo mismo que le había pasado, perder a un ser querido.

-Porque lo enviaron a la guerra contra esos dragones. Pero también, cuando llegué mi madre estaba muy impactada por la noticia y se enfermó por la tristeza. Tidus y yo pensamos que la perderíamos a ella también – a Sora le estaban llegando las ganas de llorar, no sabía si podría aguantarlas mucho tiempo – pero luego todo mejoró y se sintió mucho mejor. Pero yo quería encontrar un dragón y ayudar en la guerra. Pero hasta ahorita no he podido conseguir algo.

Sora estaba a punto de soltar las lágrimas, pensando en su madre – Y siempre regresas? – trataba de que no se le rompiera la voz

-Ehmm . . . –Roxas ya lo había notado – Sí . . . Sora? – Sora no contestaba – Estas bien? – Roxas pudo ver cómo caía una lágrima de su mejilla. Sora lo volteo a ver algo sorprendido

-Ah! – Trató de quitarse las lágrimas – Je je perdón. No sé por qué estoy llorando, creo que sentí la emoción del relato o algo . . .

Roxas bajó de la roca y se sentó al lado de Sora. Lo abrazó con un solo brazo y empezó a decir – Creo que ya entiendo . . . Tú eras el chico que su madre estaba enferma, verdad? – Sora lo volteo a ver muy sorprendido por lo que le había dicho y por el abrazo – Es que conozco al chamán, el me cuenta sus anécdotas a cambio de que yo le traiga plantas de otros lugares. Me contó que tu madre estaba muy enferma, pero que ya habías conseguido algunas plantas. Puedo preguntar cómo esta?

Sora se quedó con todas las lágrimas en los ojos, haciendo una mueca de tristeza y empezando a llorar más – M-Mi m-m-mamá . . . E-Ella . . .

Roxas le tapó la boca con un dedo, sabiendo que estaba sufriendo mucho, le agarró la barbilla y lo acercó . . .


Muahaha!

Los dejaré con la duda xD

Espero les haya gustado, aunque si lo sienten diferente de cómo escribía antes perdónenme. Tuve una pelea cuándo lo escribía

Pero siento que quedó bien

MUCHAS GRACIAS POR LEER!!