REENCUENTROS
Molly estaba en la cocina, preparando la comida cuando oyó la puerta de entrada.
- ¿Como ha ido?
- Bien.- dijo simplemente, y se sentó el sofá con el periódico en la mano.
- ¿Solo bien?,¿no vas a fanfarronear del impacto que ha causado tu regreso? ¿De la cara que ha puesto Lestrade cuando te ha visto?
- Mmmm, no ha sido para tanto.- dijo él sin levantar la vista del periódico.
Molly se sentó junto a Sherlock entrecerrando los ojos, extrañada de las evasivas del detective.
- Sherlooock.- le djo Molly con tono amenazante
- Vale esta bien.- concedió por fin, doblando el periódico y mirando a Molly.- Lo estaba esperando en el aparcamiento, y...
- ¿Y?
- Pues que cuando me ha visto ¡me ha abrazado! , creía que me iba a partir la espalda.
- ¿Y eso es malo?.- le dijo con ella con una sonrisa, imaginándose el apuro de él.
- No es lo que me esperaba.- le confesó confuso.
- Te sigue sorprendiendo que la gente te muestre afecto.- dijo ella poniendo su mano sobre la mano de Sherlock y dándole unas palmadas cariñosas.- Aunque cueste creerlo, algunos hemos aprendido a quererte y a aceptarte tal y como eres... aunque la mayoría de veces resulte muuuy difícil, la verdad.
El la miró muy serio.
- Pues yo no lo he pedido, no necesito que nadie me quiera.- dijo malhumorado.- Hasta ahora me ha ido muy bien sin esa clase de sentimientos. El amor y la amistad solo entorpecen la mente, no..
- ¿En serio te crees todo eso que dices Sherlock?.- le interrumpió Molly. La forense lo miraba con una dulce sonrisa en los labios, como si mirase a un niño.
Sherlock la miró de reojo, con la boca ligeramente ladeada. Parecía un niño pequeño con una rabieta.
- No, creo que ya no.- Continuó Molly.- Para bien o para mal, y seguro que sin proponertelo has abierto tu corazón a unos pocos y ahora no puedes pretender mantenernos al margen. Greg, la Sra. Hudson, yo, y sobretodo John somos tus amigos y nos preocupamos por ti y nos alegramos de tu vuelta. Lo que pasa es que en el fondo crees que no te mereces ese cariño. En lo referente a los sentimientos tienes una opinión de ti mismo muy negativa Sherlock.
Sherlock había enmudecido ante el discurso de Molly pues en sus palabras había visto la verdad, una verdad que le costaba aceptar. La amistad creaba dependencia mutua y una responsabilidad, a veces podía incluso llegar a ser un lastre, pero al mismo tiempo y aunque nunca iba a reconocerlo, en ciertos momentos era agradable y reconfortante. Y semejantes sentimientos siempre habían estado alejados de Sherlock Holmes.
¿Que había hecho él para que esas 4 personas lo quisieran, a él, con lo desagradable que siempre era con ellos? La naturaleza humana realmente era muy extraña.
- Sherlock, ahora soy yo la que oye tus pensamientos.- le dijo Molly sonriendole mientras se levantaba y volvía a la cocina, dejando a Sherlock pensativo.
Sherlock se quedó un buen rato sentado en el sofá, Molly le estaba hablando pero el no la escuchaba. Meditaba sobre las palabras de la forense, que una vez más lo había sorprendido con sus razonamientos, simples y llanos, pero que ciertos.
No la oyó cuando lo llamó a la mesa para comer, ni cuando dos horas más tarde salió del piso. Cuando Sherlock volvió a la realidad, el piso estaba en silencio. Se levantó de golpe, cogió su abrigo y fue a Baker Street.
Cuando regresó al piso, después de ver a la Sra. Hudson Molly aún no había vuelto y eso le molestó ya que tenía ganas de contarle a la joven como había ido el reencuentro con su casera. Se paseó por el piso, aburrido, sin saber que hacer. Iba a enviarle un mensaje cuando oyó la llave en la puerta. Rápidamente se sentó en el sillón de Molly y abrió el ordenador, haciendo que buscaba algo.
La forense entró cargada con un par de bolsas.
- Hola
- ¿Eh?, ah hola!- contestó el haciéndose el distraído.
- Cuando me he ido estabas... bueno, no se donde estabas.- dijo ella dejando las bolsas en el mármol de la cocina.
- Analizaba unos datos.- dijo él como si nada.
- Ah. ¿Y has estado aquí toda la tarde o has salido?.
- ¿El qué perdona?.-
- Que si has salido... a ver a la sra. Hudson.-
- Si.
- ¿Y...?, por favor Sherlock no seas tan teatral.
- Ha sido como esperaba-. Le contestó dejando el ordenador a un lado, cruzando las piernas y con una sonrisa maliciosa.
- Pobre mujer, no le habrás provocado un ataque de corazón.- dijo Molly sacando la compra de las bolsas.
Sherlock rió por lo bajo.
- No, pero se ha dado un susto de muerte, creo que por un momento ha pensado que era una aparición..- Sherlock soltó una carcajada.
- Eres incorregible
- Sip... ya lo sé.- contestó él con auto-complaciencia.
- ¿Y después del susto ha ido bien?
- Si, hemos tomado el te, hemos estado hablando un rato, bueno.. ella ha estado hablando, la verdad es que no la escuchaba. Antes de irme le he dicho que después de hablar con John volveré al piso.
- ¿Así que esta noche ya dormirás en Baker Street?.- dijo Molly no sin cierta tristeza en su voz.
- Pues si, te libero de tus obligaciones y te devuelvo tu cómoda cama.
- Ha sido un placer compartirla contigo.- tan pronto Molly lo dijo se ruborizó.
- Quiero decir que...
- Te he entendido Molly, y te lo agradezco, pero no mientas, estabas deseando volver a tu habitación.
La chica se encogió de hombros.
- Eso es verdad, pero no me molesta tu compañía. Sabes que siempre que necesites un refugio..
- Lo se.- y diciendo esto se acercó a la forense y le besó en la mejilla.
- Suerte.- le deseo ella .- Y por favor Sherlock, no te pases con John.
- ¿Pasarme, yo?.- dijo el detective poniéndose el abrigo.
- Ya me has entendido.
- Tranquila, todo ira bien.- le dijo saliendo por la puerta del apartamento.
CONTINUARÁ...
