Bien, aquí estamos con el cuarto capítulo...¡disfruten!

Capitulo 4: el nacimiento de Blaise y Theodore

Estaba sentado en su catre, con las piernas contra el pecho y la vista fija en la pared. Severus no podía estar muerto, era demasiado poderoso he inteligente para morir… a menos… que se hubiera encontrado con algún asesino de la Orden, removió esos pensamientos de su cabeza, ¿Qué tendrían que estar haciendo ellos en su casa?

- ¿Qué tienes? – preguntó su protector desde lado de puerta, Draco se levantó furioso y le agarró de la maltrecha túnica. Draco lo sabía, él se había metido en la prisión con la única misión de protegerle, de que los dementores no se le acercaran mucho.

-¡Maldito hijo de puta! ¿Qué le hicieron a Severus? – Estaba furioso, el hombre del otro lado de la puerta se rió en su cara; le costaba mantener el agarre en la garganta del hombre, pues los barrotes de las ventanas sobre la puerta eran estrechos.

- ¿Severus Snape? ¿Tu padrino? – El rubio le azotó contra la puerta-. Ya, ya… no se dé que hablas…

- Él estaba en la Mansión antes de que la quemaran – Su defensor perdió la sonrisa, Draco le soltó, de alguna forma sabia que él no podía mentirle.

- Hace meses que ningún miembro de la Orden puede entrar a la mansión Malfoy, creímos que ésta se había hermetizado por falta de contacto con un Malfoy real – le explicó -. No sé cómo pudo haber entrado él.

- Averígualo – Eso fue una orden, el hombre se sobó el área herida, pero asintió -. Si es necesario trae a los putos Templarios a Inglaterra… quiero saber qué le pasó – El tipo hizo una inclinación de cabeza y una forzada reverencia antes de irse.

¿Sería posible que la Orden se hubiera movido sin decirle nada a su protector en la cárcel? Era poco probable dado el rango del hombre, gruñó. ¿Sería posible que alguien fuera de la Orden interceptara a Severus? ¿Ella habría vuelto?, se estremeció sólo de pensar en aquello que le buscaba y le quería muerto; se agarró la cabeza.

'Tranquilo, estaremos bien' escuchó en su cabeza.

Se transportaron a Azkaban, gracias a la licencia de Auror del moreno no les pusieron problemas para entrar. Caminaban nerviosos, Ron sabía que no tendría mucho tiempo para entretenerse, había dejado a Blaise dormido.

Harry no pudo evitar mirar la dirección hacia donde se encontraba la celda 406, en la prisa chocaron con un reo que llevaba una carriola. Eso no era extraño, a los prisioneros con pena baja o buen comportamiento se les permitía salir de sus celdas y hacer algunos trabajos, éste parecía llevar comida. Lo hubiera pasado por alto de no ser por los ojos helados del hombre, que se le quedaron mirando mientras caminaba en dirección opuesta. Mientras tanto Hermione parecía ser la única realmente concentrada en buscar a Bella.

La celda 384 estaba asegurada por una gruesa puerta de metal. A Harry le hizo acordar a las cámaras herméticas y se preguntó si habría aire ahí dentro.

Se miraron dudando en entrar, pero Ron, pues era el que tenía más prisa, se decidió. El lugar estaba tan mal iluminado que tardaron un par de minutos en acostumbrar sus ojos a la penumbra. Finalmente descubrieron a la mujer, estaba agazapada en el sitio más oscuro de la celda. Tenía las piernas contra el pecho y sus ojos vacíos enfocándolos a ellos; a pesar de ello no se movió de su lugar.

- Bellatrix Lestrange, te haremos unas preguntas. Dependiendo de tus respuestas, puedes obtener algunas cosas – dijo Hermione, quien se encargaría de negociar con la mortífaga. La mujer pareció no escucharla.

- ¿Qué sabes de la orden de Orión? – indagó Ronald sin paciencia. Bellatrix miraba el suelo de la celda, tan tranquila que parecía no estar allí -. ¿Bellatrix? –Ron se acercó a ella y recién lo notó –. No hablará, fue besada por un dementor… no tiene conciencia –Les informó.

-Entonces será más fácil –Hermione como medimaga experimentada, se metió a su cabeza con legeremancia y robó cada uno de sus recuerdos.

La mente de mujer no opuso resistencia, pero la chica sintió una extraña fuerza, una risa casi histérica, se lo atribuyó a la propia Bellatrix, pero entonces lo notó, había muchos recuerdos quebrados y otros simplemente borrados.

Finalmente se fueron con viales llenos de recuerdos la primera guerra, del nacimiento y la infancia de Draco, Blaise, Pansy y Theo, y sus últimos días consiente, los que pudo rescatar, ya que era evidente que alguien había ido antes que ellos y había 'limpiado' su cabeza. Hermione bufó molesta, algo tendrían que hacer con 'esa' persona. No quiso ni mirar los recuerdos de la mujer de la segunda guerra, a ninguno les interesaban esos detalles, los sabían de primera mano.

Rápidamente se transportaron a la habitación de Ron en Hogwarts, abierta solo a ellos, Blaise, para suerte de Ron recién parecía despertar

-¿Amor? – Ron corrió a su lado.

-Aquí estoy cielo… descansa – le dio un corto beso, mientras Hermione ordenaba por fechas los recuerdos de la mujer-. Herm, solo me interesa ver, cuanto antes los recuerdos relacionados a Blaise, busca el año 1980, el 1 de Junio- la chica asintió.

- Les tengo que avisar algo serio – dijo de repente, Ron y Harry se quedaron quietos -. Los recuerdos de Bellatrix fueron 'limpiados', alguien llegó antes que nosotros y sacó de su cabeza muchas cosas. Tiene años completamente en blanco, hay alguien…

- Que está limpiando sus huellas – terminó Harry. Se sentó en una de las sillas con aire derrotado -. Fue lo mismo que nos pasó hoy a la tarde con George y Luna. Alguien inhibió el hechizo de supresión, están borrando las pistas, incineraron la Mansión Malfoy con el mismo objetivo – El moreno golpeó una pared con su puño izquierdo. - Mierda, van muy por delante de nosotros – Los tres se quedaron en silencio.

- Aunque así sea no pretendo dejar que los bastardos que asesinaron a Severus se salgan con la suya – declaró molesta la chica, Ron le miró impresionado pero no dijo nada, Harry sólo asintió. Era evidente que algo tendrían que hacer, Hermione revisó las botellitas que tenía en busca de la que quería Ron.

- Aquí está. Pero me parece extraño de todas formas,… si están tratando de borrar su huella, ¿por qué dejaron ciertas fechas intactas? – Se quedaron mirando, eso era cierto, era como si les dejaran el camino con pequeñas pistas, pero nada contundente. Finalmente decidieron actuar, los tres entraron en el recuerdo:

Bellatrix estaba en una sala de la Mansión Malfoy, el trío de oro tenía la desgracia de ya haber estado ahí, por lo que la reconocían.

Lucius estaba tirado como un bulto en el sillón, lucía agotado. No se veía a Narcissa por ninguna parte y Bella enredada sus dedos en su cabello con ademán nervioso.

Unos pasos presurosos se acercaban, acompañados por los gritos de dolor de una mujer. Un cura entró en el recinto. Era un hombre que ya habían visto en los recuerdos de Blaise, pero lucía más joven: Huge. Llevaba casi a rastras a Semiramis, el hermoso rostro de la mujer se crispaba y deformaba por el dolor; apoyaba todo su peso sobre el cura a la par que se retorcía con cada espasmo, con cada punzada de la que su cuerpo era víctima.

- Está casi lista – les informó sin inmutarse por su sufrimiento. El rubio no se movió, casi indiferente –. Lucius, este niño será crucial para Draco, ¡¿quieres poner más atención? – le regañó, el platino no dijo nada. El cura iba a acercarse cuando Bella se lo impidió.

- Está agotado, no tiene magia y está en shock, déjale en paz…le han presionado mucho – lo excusó, para luego cubrirlo con una gruesa manta que un elfo acababa de traer -. Yo te ayudaré con su nacimiento.

Lucius se ovilló en el sofá mientras el cura, Semiramis y la mortífaga se perdían por el corredor.

Harry, Ron y Hermione los siguieron hasta una habitación, vieron como depositaban a la mujer en la cama, instantes después la puerta volvía a abrirse:

Un grupo de seis hombres con el rostro cubierto ingresó a la recámara, parecían monjes a juzgar por la vestimenta. En completo silencio hicieron un círculo alrededor de la cama. La mujer gritaba y apretaba las sábanas, estrujándolas. Huge limpiaba su bello rostro con un pañuelo mojado.

- ¡AH! – Semiramis se agarró de Bella -. JURO que mataré a Lucius si algo les llega a pasar – Bella le sostuvo la mano.

- Tranquila mujer – habló un cura desde la puerta -. Cada día siento más cercano a Orión… deberías estar feliz de servir para algo – Semiramis volvió a gritar, cuando por fin entró.

En ese momento Ron quedó paralizado; esos ojos rojos de la mujer no eran los de una persona normal… A pesar de ello, lucían hermosos en el rostro de su suegra.

- Ya estás casi lista mujer, deja de reclamar – dijo el recién llegado jovialmente. Iba vestido con una túnica oscura, era un hombre de rasgos femeninos y portador de una hermosa sonrisa.

- Ya te quiero ver dar a luz a ti Rigel – contestó la mujer estrujando la mano de Bella, el hombre volvió a sonreír.

- Si sigues reclamando dejaré que sientas todo el dolor de parir – Semiramis rogó con la mirada. El doctor pasó de una mirada fría a una más cálida -. Deja de sufrir – Ordenó pasando una mano por su vientre -. Él está en perfecto estado, pero no es Orión… Sin embargo está muy cerca – informó con los ojos cerrados -. Pongámonos a trabajar, este niño debe nacer hoy – Le sonrío a todos los presentes, cuando quitó la mano del vientre de Semiramis, ésta dejo de gritar -. ¿Mejor? –le mujer asintió aliviada.

- Gracias – El color de sus ojos cambió de nuevo, a un azul oscuro.

Ron se estremeció, según sabía, esa era una mala señal incluso entre magos. Entonces muchas dudas comenzaron a instalarse en su cabeza: ¿De dónde venía Blaise? ¿Quién era? Pero principalmente… ¿Sabía él las respuestas a esas preguntas?

- Bella querida, ve a ver cómo se encuentra Lucius, con él no podemos fallar – ordenó Rigel. Ese hombre de cabellos rubios y ojos verdes, bipolar y paciente, parecía ser el líder grupo -. Y Bella… - La mujer casi había alcanzado la puerta, cuando se giró a verlo -. Los Potter y los Nott tendrán a sus hijos dentro de poco… hay que tenerlos vigilados – Bella cerró la puerta con un golpe.

Hubo un instante de silencio, donde el golpe aún retumbaba.

- Sirius no está haciendo su trabajo – Rigel cambió su sonrisa a una mirada gélida -. Desde que su padre le expulsó de su casa, Sirius no se siguió formando en la Orden… perdió su nombre, por lo tanto los Potter están fuera de nuestra jurisdicción – dijo de mal humor -. Manda a alguien de confianza, que vea si el niño será tan cercano a Orión como parece indicar.

- ¿Más cercano que Draco y Blaise? – preguntó Bella sorprendida; la mano con la que sostenía el picaporte se tensó lo suficiente para volver blancos sus nudillos.

- No. Draco aún no nace, por lo que no sé cuál es su relación con Orión, o si será el mismo Orión, pero Blaise será importante… Casi lo tengo en mis manos – informó el doctor, que ya sostenía la pequeña cabecita de Blaise en sus manos y estiraba de él con cuidado, hasta con amor -. No sé interpretar los símbolos respecto a Potter, todo es muy confuso… El joven Potter tendrá un destino extremadamente incierto, y al parecer una fuerte vinculación con Orión, casi tan fuerte como Draco mismo. Ninguno de los dos ha nacido aún, pero puedo sentir sus magias…- miró a Bellatrix un instante -m Ve con Lucius – le rugió. Ya tenía al bebé en brazos y este lloraba.

Cuando la mujer salió de la habitación el recuerdo terminó.

De nuevo aparecieron en la habitación del matrimonio. Ron dio largos pasos hasta la cama; ambos, Harry y Hermione, sabían que tenía miedo. Levantó a Blaise y le despertó, le estaba abrazando.

- ¿Sucede algo? – preguntó asustado.

- No dejare que nada te suceda, jamás dejare que te pase algo – le juró el pelirrojo aún abrazado a él. Blaise se acurrucó en los brazos de su marido.

- Lo sé Ron, tranquilízate – Blaise le atrajo hacia sí -. ¿Cuál de los dos va a decirme qué pasó para que Ron quedara así? – Harry le explicó que tenían los recuerdos de Bella, que habían visto su nacimiento. Blaise no pareció ni remotamente asustado -. Por eso les decía que no creo que la Orden de Orión quiera hacerme daño, me cuidaron cuando era niño. Pudieron haberme encerrado – sonrió, Ron le miró feo -. Sé que suena mal, pero si hubieran querido matarme tuvieron muchas oportunidades cuando era niño… ¿Por qué no revisan el día 10 de julio de 1980?, es el nacimiento de Theo, a él le ponían más atención que a mí cuando niños.

- Tú te empecinas en pensar en que ellos no te quieren hacer daño, pero yo prefiero prevenir – El pelirrojo tenía atrapado entre sus brazos al ex Slytherin –. Muchachos, déjennos solos – pidió.

Ambos amigos se retiraron, era mejor dejar tranquilo al matrimonio.

- Blaise… - suspiró cuando ya se habían ido -. Sabes que te amo, ¿verdad? Yo daría mi vida por ti - El moreno a pesar de saberlo, y de estar casados, seguía sonrojándose ante tanta demostración de amor. De todas formas asintió torpemente, sintió como Ron lamía su cuello, y suspiró atrayéndole hacia sí.

El pelirrojo desabrochó su camisa repartiendo besos por doquier, luego tomó su varita y se desvistió con magia. Se metió entre las sábanas tocando el cuerpo de su esposo.

Los gemidos de la pareja aumentaron, Blaise sabía que Ron no podría controlarse mucho más, y él lo único que quería era descontrolarlo, enloquecerlo, volverlo fuego puro entre sus brazos. Así que levanto su pelvis para rozar sus miembros, aún separados por la tela del pantalón del pijama del moreno

- Malditos pijamas – masculló Weasley, mientras se las arreglaba para quitárselos.

-Ron – El Slytherin sujetó tiernamente su rostro -. Te amo – le aseguró mirándolo a los ojos –. Te amo a ti, sólo a ti. Y como te dije el día de nuestro matrimonio… soy tuyo –El pelirrojo le besó, dejó que su lengua recorriera toda la boca de su marido con deseo, con necesidad.

Fue repartiendo besos por el bronceado cuerpo hasta llegar a sus piernas, las separó con gentileza y se escabulló bajo las mantas. Lamió sus muslos, dejando que Blaise disfrutara y gimiera mientras él se dedicaba a acariciar su entrada.

Tomó el lubricante de la mesita de noche y volvió a mimar aquel lugar. El moreno se dejó hacer con placer.

- Oh… ¡Ron! – gimió el moreno apremiándolo. El pelirrojo sintió su sangre precipitarse peligrosamente en dirección sur, pero no quiso apurarse, necesitaba saber que Blaise y el bebé estarían bien. Por ello intentó ser muy cuidadoso y se empujó suavemente.

Cuando Blaise comenzó a ronronear el pelirrojo sonrió. Era algo que hacía en la intimidad y que al ex-Gryffindor le encantaba; era la señal.

Ambos comenzaron a moverse, primero lento, disfrutando el suave roce de la piel y la carne; para luego acelerar cada embestida en busca de más, más fricción, más placer. Blaise enredó piernas en el torso de su marido para hacer las estocadas más profundas. Ambos gimieron, frotaron sus lenguas, acariciaron sus cuerpos, arqueándose ante el delicioso contacto.

Ron comenzó un vaivén descontrolado, golpeando sin piedad aquel punto en su esposo que lo hacía enloquecer. Bajó una mano hasta la goteante erección y la acarició de arriba abajo, de abajo a arriba, imitando el ritmo que él mismo marcaba. El interior de Blaise ardiente y suave, comenzó a apretarle cada vez más, hasta que la presión se hizo insoportable y ambos llegaron al orgasmo.

Blaise le recibió en sus brazos, Ron les aplicó un hechizo de calefacción, pero se quedaron así, apretados mutuamente en los brazos del otro, hasta que finalmente se quedaron dormidos.

Hermione y Harry se habían dirigido a la casa de la chica para terminar de revisar las fechas importantes. Increíblemente para ambos, el día 5 de junio de 1980, el día del nacimiento de Draco, estaba completamente en blanco. Pero lo que sí pudieron ver, fue el día que Blaise les había indicado como el día del nacimiento de Theodore Nott, el 10 de julio de ese mismo año.

- Hermione, antes de seguir quiero contarte lo que sucedió en la mansión Malfoy con el hechizo de supresión – la chica le miró interrogante –. Fue muy raro Herm, lo estaban bloqueando. Luna dijo que sentía como si la estuvieran ahorcando, aun así logró retroceder varios días. Vimos una silueta, un hombre, que bajaba volando. Sí, lo sé, los magos no pueden volar sin escoba – ratificó al ver el rostro lleno de incredulidad de su amiga -. Según yo, pudo ser alguno de los miembros de la Orden de Orión. Debieron de preparar todo para hacer volar la mansión en el momento en que alguien de la Orden del Fénix quisiera entrar.

- Suena lógico – aceptó Hermione -. Pero ¿cómo hicieron un escudo al hechizo de supresión, que cubriera el perímetro temporal desde antes de la creación del mismo escudo?… te explico – dijo al ver la cara de no entender nada que puso el moreno.- ¿Cómo hicieron para inhibir al hechizo de supresión desde antes que éste fuera invocado? - Ambos se quedaron mirando.

-¿No puede funcionar como un disparador? O sea, yo uso el hechizo, pero pongo el rango de tiempo en que quiero que funcione – La chica se le quedó mirando un rato. - Mira es para que el hechizo de bloqueo se active cuando pasa algo, en este caso, la llegada del profesor Snape. Y eso activó los dos hechizos de protección de la casa: el del fuego maldito y el de escudo inhibidor.

- Tendría que buscar los vacíos de hechizo de supresión, de todas formas, según tengo entendido era un hechizo perfecto – Hermione hizo un gesto agobiado, se sentía realmente sobrepasada; primero la dichosa Orden de Orión, luego Severus, el maldito hechizo de supresión, los recuerdos borrados de Bellatrix, Malfoy encerrado voluntariamente, era mucho. Suspiró cansada -. Veamos los recuerdos del nacimiento de Nott y me pondré a trabajar en el hechizo de supresión – Harry asintió.

A diferencia del nacimiento de Blaise, en éste Lucius, que estaba junto a Bella, se mostraba más repuesto. A Harry le parecía de lo más extraño que Narcissa no estuviera por ninguna parte, pero Sirius ya les había hablado algo de la desaparición de la mujer.

El padre de Theodore había muerto durante la primera guerra, pero lo que más le asombró es que el Nott heredero naciera de otro hombre. Era un chico joven de largos cabellos castaños, portador de una mirada cálida; estaba siendo guiado por el mismo hombre del nacimiento de Blaise: Rigel.

El joven que pronto daría a luz tomó las manos de Lucius.

- No tengo tanto poder como tú, ni como Semiramis… no sobreviviré – Rigel hizo una mueca de dolor, como si realmente lamentara lo que el chico decía -. Por favor Lucius… debes protegerle, Theo no tendrá a nadie más – El rubio sostuvo las manos del joven embarazado con cariño.

- Si te llega a pasar algo, yo y su abuelo Tabit cuidaremos de él – Trató de darle ánimos, pero eso pareció ser suficiente para el chico, que se dejó guiar tranquilamente.

A diferencia del parto de Blaise, Bella no ayudó esta vez a recibir al bebé, se quedó mirando desde una orilla, parecía estar evaluando que todo estuviera en orden y luego del parto, recibió al recién nacido.

Rigel salió pálido de la habitación. De entre medio del cortinaje de la enorme cama adoselada se veía una inmensa mancha carmesí.

- No sobrevivió – dijo el doctor, todos en la sala cayeron en un silencio sepulcral -. La Orden se hará cargo de sus gastos – aseguró -. Tabit… lamento de lo tu hijo y su marido. Juro que no permitiremos que nada más le pase a tu familia - El viejo Sr. Nott cargó a su nieto con cariño.

- Estaremos bien – le sonrió al recién nacido, mientras éste aferraba uno de los dedos del mayor, con su manita izquierda. Tabit sin embargo tenía los ojos inundados en lágrimas, la vida le había quitado un hijo y a su marido, pero ahora le entregaba un nieto.

Todos los recuerdos que venían a continuación estaban borrosos y tenían el característico sello demencial de la mortífaga. Aun así los vieron, sólo por curiosidad.

Harry luego de verlos Hermione hizo un reporte para la Orden, era bueno mantenerlos a todos informados de sus movimientos. Mientras tanto se había transportado a la cárcel.

El moreno se sentía mal, recordaba la mirada de desconsuelo del padre de Theodore Nott…Theodore no había conocido a ninguno de los dos, seguramente no sabía cuánto le habían amado.

Se preguntó dónde estaría ahora el chico, se dio cuenta que a pesar de que fueron compañeros de escuela, era poco lo que sabía de él. Si tenía que obligarse a recordar, solo veía algunas imágenes del chico encerrado en la biblioteca estudiando o comiendo en la mesa de Slytherin. Según recordaba, nunca le había visto con Blaise o Draco, era una lástima no tener a Snape para preguntarle.

CONTINUARÁ...

Creo que la pregunta del millón del capítulo es: ¿Seguirá vivo Snape? Habrá que esperar para averiguarlo. Arizu sigue llena de exámenes, pero no se preocupen, tenemos un par de caps. listos para no retrasar las publicaciones. ¡Nos leemos! Kohama