A los 18 años (Actualidad)
Sakura se sobresaltó al escuchar su alarma anunciando el comienzo de un nuevo día, pero como cosa normal, se quedó recostada en su cama sin ánimos de moverse, de todas formas, no era famosa por su puntualidad, sino por todo lo contrario.
Ella estiró su brazo hasta tomar el reloj de la cabecera de su cama y mirar la hora que este marcaba – ¿7:00 a.m.? ¿Para que sonó tan temprano si mis clases no son hasta dentro de una hora? No tengo servicio hoy ni tampoco práctica con las porristas – Entonces fue sacada de sus pensamientos cuando escuchó ruido de la habitación de al lado, la cual era la de Syaoran, y como si un rayo le hubiera caído se dio cuenta de porque había puesto su reloj a esa hora.
Sakura salió disparada de la cama poniéndose sus pantuflas de conejitos rápidamente y de esta forma tomó su toalla color rosa que estaba en la silla y corrió hacia la puerta, para su suerte Syaoran había abierto la de él al mismo tiempo y también tenía una toalla en sus manos.
Al verla frunció el ceño y habló – No esta vez.
Sakura no dijo nada, simplemente actuó rápidamente y corrió hacia el baño, sin embargo, Syaoran la imitó quedando ambos en una lucha cuerpo a cuerpo en el marco de la puerta del baño debatiéndose sobre quien entraría primero.
- ¡Tardas demasiado con tus cosas de mujer! – Dijo Syaoran forcejeando.
- ¡Pues tú te tardas demasiado afeitándote! – Respondió ella impidiéndole que entrara.
- ¡Tengo que hacerlo!
- ¡Pues yo tengo que hacer todas mis "cosas de mujer"!
- ¡Levántate más temprano entonces!
- ¡Ni hablar! Ya me levanto lo suficientemente temprano para no llegar tarde a la escuela.
- ¡Eres un desastre!
- ¡Y tú un desconsiderado!
- ¡Sal de mi camino, Sakura!
- ¿Dónde ha quedado tu caballerosidad, Syaoran?
- Contigo es imposible ser un caballero, desgraciadamente ahora entiendo porque Touya dice que eres un monstruo.
- ¡Cierra la boca!
- ¡Déjame entrar!
- ¡Las damas son primero!
- ¡No eres una dama!
- ¡Esta vez si te pasaste! – Respondió Sakura furiosa mientras le pegaba un codazo a Syaoran, sin embargo, a este no le hizo nada. Por lo que la chica decidió tomar medidas drásticas, hizo su mano un puño y la llevó fuertemente hasta la entrepierna de Syaoran haciéndolo caer de dolor en el suelo y ella entrando al baño y cerrando con seguro.
-Me lo agradecerás más tarde cuando no lleguemos tarde a la escuela – Dijo ella a través de la puerta.
- ¡Eres una brusca! ¡Eso no era necesario! ¡Maldición! – Dijo Syaoran mientras apretaba sus partes nobles esperando a que el dolor pasara – Me voy a desquitar por esto.
-Buena suerte con ello – Respondió Sakura para que luego se escuchara el agua de la regadera.
Syaoran tuvo que esperar varios minutos antes de poder levantarse, y cuando el dolor cesó un poco se dirigió a la habitación de su querida hermana, la cual se encontraba abierta debido al ajetreo de unos minutos atrás. Observó a su alrededor tratando de buscar algo que fuese buen material para molestarla, no encontraba demasiadas cosas y se le agotaba el tiempo, por lo que empezó a revisar en su escritorio.
Cuando eran pequeños las opciones para molestarla eran mayores ya que solía tomar sus dulces o hacer que tiraría a su oso de peluche favorito por el retrete del baño, o incluso tomaba su diario solo para verla enloquecer buscándolo – ¡Eso es! ¡Su diario! – Sakura podría tener 18 años, pero seguía siendo igual de delicada con su diario, no lo leería, solo quería molestarla un rato.
Rebuscó entre todos sus papeles, pero no lo encontró, eso significaba que lo había cambiado de lugar, su cuarto no era grande, por lo que no tenía muchas opciones. No estaba en su mochila de la escuela ni tampoco en la gaveta de su escritorio, entonces Syaoran miró la cama y se me le ocurrió mirar justo debajo del colchón, y ahí lo encontró, un libro color rosa con un sol en la portada y una luna en la parte posterior, éste tenía un broche en forma de ala por lo que es obvio que no podría abrirlo porque sabía muy bien que Sakura llevaba la llave colgada en el cuello todo el tiempo.
Syaoran volvió a su habitación escondiendo el diario en lo más alto de su closet, donde Sakura no podía alcanzarlo y difícilmente se veía a simple vista. Minutos después escuchó la puerta del baño abrirse y la del cuarto de Sakura cerrarse, por lo que se apresuró a entrar al baño o llegaría tarde a la escuela.
Sakura mientras tanto se tomaba su tiempo para acomodar su habitación y vestirse, en el fondo sabía que se había pasado con lo que le había hecho a Syaoran, pero la verdad es que hacía tiempo que se comportaba como un idiota la mayoría del tiempo y ansiaba por hacer aquello, y sin duda esa fue su oportunidad sin tener que dar muchas explicaciones.
La chica se puso su ropa interior para luego ir por su falda escolar y la camisa blanca con la insignia de la preparatoria la cual no abrochó completa debido a que recordó que como cada mañana tenía que poner su diario en su mochila. Sakura se dirigió a levantar su colchón y sorpresivamente no encontró nada, ella frunció el ceño – Syaoran – pensó despectivamente mientras se encaminaba hasta la puerta del baño donde llegó a tiempo para escuchar que la regadera se cerraba.
-Dámelo – Dijo Sakura a la puerta mientras la golpeaba.
-Es muy temprano para que estés haciendo escándalos por nada – Respondió Syaoran a través de la puerta.
-Es tarde para que digas eso, luego de nuestra pelea por ver quien entraba primero al baño.
-Tú te buscaste eso.
-No me cambies el tema, dame mi diario.
En ese momento la puerta se abrió mostrando un Syaoran solo con una toalla alrededor de la cintura y el cabello goteando, aquella imagen hizo que Sakura tragara grueso por un momento, con los años y los entrenamientos en el equipo de baloncesto Syaoran se había vuelto más musculoso y ella debía admitir que se había vuelto realmente guapo, de hecho muchas chicas de su escuela matarían por estar en aquella situación de la cual ella solo quería librarse antes de ser descubierta sonrojándose hasta la coronilla.
- ¿Qué te hace pensar que yo lo tengo? – Dijo él con desdén y haciendo a Sakura a un lado para caminar hasta su habitación.
Sakura un tanto dudosa lo siguió hasta su cuarto – Sé que tú lo tienes, estás vengándote de mí por el golpe que te di.
-Tal vez – Respondió él mientras sacaba su ropa del closet.
-Pues dámelo, de todas formas, no puedes leerlo – Dijo ella mientras sostenía la pequeña llave en forma de estrella que colgaba en su cuello – No sin esto al menos.
-No puedo leerlo, pero puedo hacerte molestar sin ningún esfuerzo, tal como lo estoy haciendo ahora – Dijo Syaoran encarándola – ¿Vas a dejar que me vista?
-No hasta que me devuelvas mi diario – Dijo firmemente.
-Actúas como una niña.
-Lo dice el chico que le roba el diario a su hermana.
Syaoran suspiró resignado – Solo sal de aquí, o ambos llegaremos tarde a la escuela.
Sakura miró a Syaoran que estaba parado frente a ella dándole la espalda al closet, él era más alto que ella por lo que lo miraba hacia arriba y justo al mirar detalladamente hacia arriba pudo divisar su diario. Sin previo aviso, Sakura se abalanzó sobre Syaoran para poder alcanzarlo de puntillas, pero él usó sus reflejos para atajar sus brazos y evitar que aquello sucediera.
Syaoran la tenía tomada de los brazos con fuerza, aunque Sakura no era nada débil, sus entrenamientos con las porristas la habían hecho fuerte en las piernas y los brazos, por lo que ambos estaban haciendo fuerza. Sakura sabía que ese paso jamás alcanzaría su diario, por lo que decidió usar sus habilidades, puso sus manos en los hombros desnudos de Syaoran, dio un salto y enrolló sus piernas alrededor de la cintura de él haciendo que casi alcanzara su diario.
- ¡¿Qué demonios?! – Gritó él sorprendido.
Syaoran sin duda no esperaba aquel movimiento, y no la dejaría ganar, por lo que aprovechando que ella estaba colgada de él decidió avanzar rápidamente hacía su cama que estaba justo a su lado recostando a Sakura en ella y poniéndose él encima de ella tomándola fuertemente de los brazos, las piernas de ella seguían enrolladas alrededor de su cintura y sus caras estaban tan cerca que sus alientos se mezclaban.
Ambos respiraban rápidamente por su pelea, podían sentir el pecho de ambos subir y bajar, chocando el uno contra el otro y por su cercanía podían ver cada detalle del rostro del otro.
-Dame mi diario – Dijo Sakura entre enfurecida y nerviosa.
-Ni pensarlo, te pasaste esta vez – Respondió Syaoran frunciendo el ceño.
Sakura intentó repetir su movimiento de esa mañana, aunque esta vez con su rodilla, pero Syaoran se dio cuenta de aquello y se puso más rígido impidiéndole mover sus piernas.
-No lo harás de nuevo – Contestó él.
- ¿Por qué? ¿Podría dañar el juguete favorito de las chicas de la escuela? Eso sería una lástima – Dijo ella desafiante.
Por un momento ambos se quedaron en completo silencio, el cual solo era interrumpido por sus respiraciones. Syaoran miraba fijamente los ojos verdes de Sakura, así como ella miraba de la misma manera los marrones de él, jamás habían estado así de cerca y la verdad es que no era la situación más fraternal del mundo.
Ella seguía abrazando la cintura de él con sus piernas y sus labios estaban más cerca de lo recomendable. Syaoran pudo ver su cuello blanquecino debido a que su camisa de la escuela no estaba abrochada, y por primera vez vio el inicio de los senos de ella, cosa que no fue lo más inteligente debido a que solo unos momentos después sintió que algo apretaba en su entrepierna, y para su desgracia, la mirada sorprendida de Sakura solo significaba que ella también podía sentirlo en su vientre.
-Quítate de encima – Dijo ella aun mezclando su aliento con el de él.
Syaoran apenas y pudo reaccionar con rapidez, pero cuando lo hizo se levantó de encima de ella tapando sus partes nobles con una almohada para ocultar su estado, mientras Sakura acomodaba su ropa la cual se había vuelto un desastre en todo el ajetreo. Aún respiraba con dificultad y estaba bastante roja.
Ella miró de reojo a Syaoran, quien le devolvió la mirada, tan nervioso como ella, y sin decir ni una palabra más salió apresurada de la habitación cerrando la puerta e incluso olvidando su diario, que fue el motivo de su disputa desde un principio.
Syaoran tardaría un par de minutos más en siquiera ponerse la ropa interior, por lo que posiblemente después de todo si llegaría tarde a la escuela, pero eso lo tenía sin cuidado. Sin duda aquello se sintió diferente, cuando estuvieron tan cerca, por lo que estaba seguro de que todo cambiaría, y no para bien – Maldita sea –.
Mientras tanto, Sakura entró en su habitación cerrando la puerta y deslizándose hasta quedar en el suelo. Jamás en su vida estuvo en una situación parecida a esa, ni siquiera con ninguno de sus anteriores novios, y de todas las personas con las que pudo experimentar ese momento tuvo que ser el con el último chico con el que, para su mala suerte, jamás podría salir en la vida.
Aún sentía su pecho subir y bajar y tenía los nervios a flor de piel de solo recordar que ella había provocado eso en Syaoran, y estaba más que segura que él había provocado cosas en ella, pero jamás lo admitiría frente a él. Aquella cercanía había sido demasiado peligrosa, y difícil de olvidar.
Ella suspiró resignada para reanudar su tarea de vestirse e irse a la escuela, cosa que esa mañana parecía una misión imposible – Apesta que él sea mi hermano – se lamentó antes de empezar a hacer el nudo de su corbata y darse cuenta de que en su cuello faltaba algo.
Ella tocó desesperadamente esa área de su cuerpo maldiciéndose por ser tan distraída – Debió caerse en la cama de Syaoran, demonios – se sintió frustrada al saber que ahora él tenía no solo su diario, sino también la llave del mismo, pero prefería que él leyera su diario a tener que dirigirle la palabra después de lo ocurrido.
- ¿Cómo mirarlo a la cara después de eso? ¡Ojalá no tuviera que verlo todos los días! – pensó antes de seguir vistiéndose, resignada a que ese día llegaría a tiempo.
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N/A: Hola queridos lectores, espero que hayan disfrutado este capítulo en el que ya he puesto algo de intensidad y acción, me ha encantado escribirlo y espero que me dejen su opinión al respecto. Por cierto, gracias por los comentarios, están geniales y espero que sigan así. Nos leemos el jueves, un beso enorme.
