Aquí les dejo el cuatro, les informo que e estado pensando en otras historias que prontamente subiré se que es muy pronto ya que nisiquiera e acabado una y ya quiero empezar otra pero claro que acabare esta.

-Maldicion que are si no puedo espiarlos- entonces sentí como unos pasos se acercaban, estaban cerca y entonces algo me tomo del hombro para después darme la vuelta, oh no que iba hacer ahora.

-¡Que es lo que haces!- Me grito tan fuerte que mis oídos se quedaran lastimados por un dia pero eso no importaba sino que me había descubierto tenia pruebas para acusarme.

-Brutilda….aaaa..No es lo que crees- Estaba temblando, me había paralizado todo mi cuerpo sentía escalofríos, brutilda me había dado un susto más por que la que estaba en riesgo era yo.

-Con que si estas celosa, sabes tal vez pueda contarle esto a hipo-

-No! No, brutilda no lo hagas me matara- Esta vez yo le grite a ella y espero que haya sufrido igual que yo.

-Jajaja deberías ver tu cara ahora, te vez tan ridícula-Continuo así por maso menos cinco minutos riendo y riendo.

-Brutilda es esto una broma- La tome del cuello y trate de levantarla, parecía liviana pero pesaba más de lo que yo creía.

-Claro que es una broma incluso te ayudare con tu problemita-

-¿Qué? ¿Me ayudaras?-

-Claro Astrid, sabes aunque sea mi prima no tiene derecho a robarme a mi novio- Jamás había visto a brutilda de esa manera parecía muy decidida.

-Am sabes que patán no es tu novio verdad-

-¡Claro que lo es!, tu que sabes-

-Yo sé mucho brutilda, porque yo si tengo uno-

-Yo diría tenías uno- Entonces señalo hacia atrás y pude ver como hipo y akari salían del gran salón solo que uno muy cerca del otro riendo como si fueran algo más que amigos.

-Como se atreve, la voy a hacer trisas- Apreté mis manos y todo mi cuerpo estaba tenso lleno de enojo no lo soportaba y eso que no llevaba ni siquiera un día completo aquí.

-Cálmate, te dije que voy a ayudar ahora la pregunta es- estiro su mano hacia mí como si fuera a saludarme- ¿Tú quieres mi ayuda?-

-Claro que si- estreche su mano para así dejar en claro que desde ese momento éramos aliadas y así comenzaría un plan para deshacernos de ella o al menos que se dejara de acercar a hipo.

-Bien ahora solo tenemos que seguirlos para espiar-

-No Astrid, creme yo sé de estas cosas espiaba a hipo todo el tiempo sin que él se diera cuenta-

-Que dijiste- Espiar a hipo?

-Ah nada- Se tapó la boca y se echó a correr.

-¡Oye espera, adonde crees que vas!- comencé a correr detrás de ella tratando de alcanzarla, era bastante rápida y la ropa que vestía la camuflaje aba con el bosque- ¡Brutilda!, ¡Brutilda!-

-Lo siento debí decírtelo antes- Salió por detrás de los arbustos avergonzada y triste la hubiera consolado pero lo que había dicho era más importante que cualquier otra cosa.

-Explícame por favor, tu espiabas a hipo!-

-Lo siento lo siento, de verdad yo te lo iba a decir-

-¡Quiero una explicación puedes disculparte después pero necesito una explicación ahora!- La tome de los hombros y la saudí con todas mis fuerzas, necesitaba una respuesta en ese preciso momento.

-Desde que los dragones se hicieron nuestros amigos barch y belch me ayudaban a espiarlo ellos se escondían detrás de los árboles y como sus cuellos son largos podía subir hasta el techo, ahí hay una gran ventana donde lo podía ver y como lo hacía de noche él no podía verme-

-¡Estás loca!, voy a matarte cómo es que nunca me lo dijiste-

-¡Ya dije que lo siento Astrid!, podrías perdonarme- De pronto se arrodillo juntando las manos rogando que aceptara su disculpa, ja como si lo fuera a hacer.

-Levántate eso no servirá-

-¡No aceptaras mi disculpa!-

-No brutilda no lo hare, necesitas más que una disculpa para reparar lo que hiciste- la levante de un jalón cuando la tuve enfrente era momento de aclarar las cosas.

-Dije que te ayudaría y lo hare, pero si no aceptas mi disculpa prepárate para quedarte sin novio-

-¡Brutilda!, dijiste que me ayudarías-

-Si eso dije pero hay una condición, acepta mi disculpa-

-No quisiera hacerlo pero…está bien- volví a estrechar su mano y ahí estaba otra vez ese ruido del furia nocturna, después desapareció por unos instantes y de pronto pasaron justo por encima de nosotros provocando que el viento soplara tan fuerte que por un momento sentí que me llevaría.

-Astrid ahí van, que es lo que haremos-

-Creí que tú eras la experta en espionaje-

-Lo soy Astrid, ahora tenemos que seguirlos pero no lo haremos a pie-

-Entonces que piensas hacer-

-Usaremos dragones, sígueme-

Entonces corrí detrás de ella hasta llegar a berk, llegamos a su casa entramos y me llevo hasta donde barch y belch se encontraban.

-Vamos sube-

-Pero, me gustaría montar a tormenta-

-Astrid sabes lo difícil que es montar a un dragón de dos cabezas y que solo haiga un jinete-

-Entonces vamos a mi casa y te llevare en tormenta-

-está bien vamos-

Nos dirigimos hacia mi casa, entramos en mucho silencio para que mi mamá no se diera cuenta de que no estaba ahí, mis papás estaban sentados platicando y por suerte no se dieron cuenta de que estaba ahí, subimos a mi habitación justo cuando entramos vi por la ventana para ver si tormenta estaba ahí pero para mi sorpresa tormenta no había regresado.

-No puede ser tormenta no está aquí-entonces tocaron la puerta, después las voces de hipo akari y mis padres se oían abajo.

-Astrid está arriba pueden subir- pero esta vez yo baje lo hice tan rápido que pude haberme caído, justo cuando estaba abajo corrí hacia hipo tropezándome un poco cayendo en los brazos de hipo para así quedar uno enfrente del otro.

-Astrid esta todo bie….- antes de que terminara mis labios ya estaban sobre los suyos dándole un dulce beso justo enfrente de todos lo cual me parecía lindo ya que todos podían ver lo mucho que lo quería.

-Hipo recuerda que tenemos un paseo pendiente- entonces se alejó para poder responder y dejarme ahí sola sin darme respuesta lo cual me enojo bastante.

-Akari claro que tendremos un paseo por eso vine aquí- entonces con su clásico movimiento de hombros y manos me señalo.

-Enserio hipo y por qué vinimos-

-Porque quiero que Astrid nos acompañe- en ese momento la cara de akari cambio de una de felicidad a una de enojo yo sabía que no me soportaba.

-Por qué quieres que te acompañe?-

-Porque tú y yo conocemos berk al derecho y al revés- de nuevo con sus movimientos clásicos me señalo a mí y a él.

-Así que me consideras una anciana que ha vivido en berk desde años-

-Qué? No Astrid, no quise decir eso-

-Yo entendí eso- me cruce de brazos y les di la espalda después brutilda se acercó hacia mí y comenzó a susurrarme en el oído.

-Vamos Astrid es la oportunidad perfecta de espiarlos- y con lo que dijo supe que era cierto necesitaba una oportunidad y esta era perfecta para lograr mi objetivo.

-Está bien iré- entonces hipo y akari quedaron sorprendidos con mi respuesta además de que voltearon a ver a brutilda y con un gesto le dieron las gracias o más bien hipo le dio las gracias.

-entonces vamos- salimos y mi sorpresa fue que patán, brutacio, y patapez estaban afuera todos montados en sus dragones al parecer listos para el viaje, patán tratando de que dientepua se comportara, brutacio intentando controlar dos cabezas y patapez con un libro enorme en las manos que decía " todo sobre berk". Ese sí que iba a ser un viaje bastante bastante largo.