Título: Lágrimas de rosa.

Categoría: Romance

Ranting: T

Pareja: Shinichi Kudo/Conan/Ran

Summary: ¿Qué hubiera pasado si en el capítulo en el que dispararon a Shinichi Haibara no le hubiera dicho nada sobre contarle la verdad a Ran? ¿Qué hubiera pasado entre ellos dos? Basado en los capítulos 189 y 190 del anime. Después de las palabras de Heiji, ¿Le contará Conan la verdad de su identidad a Ran? Esta es mi propia versión.

Lágrimas de rosa.

"Sí lo sabe y aún no te ha dicho nada… Eso quiere decir que está esperando a algo concreto, es decir, está esperando a que tú mismo se lo cuentes."

Las palabras de Hattori seguían reproduciéndose en su mente, como si fuera un disco rayado. Lo sabía, Ran sabía su secreto.

Su identidad.

Y en vez de reprocharle, le había donado 400cl de sangre.

Conan suspiró, no lograba quedarse dormido. La luz de la luna era lo único que iluminaba la habitación y lo único que se escuchaba era la tranquila respiración del niño, quién seguía dándole vueltas a los acontecimientos anteriores.

Debía haberlo sospechado, al final y al cabo, ya llevaba un tiempo comportándose muy raro. Esas miradas, esos sonroja, esas sonrisas furtivas, esa vergüenza… y el brillo tan especial que surgía en sus ojos.

Shinichi sonrió, sin poder evitarlo. Realmente era increíble la cantidad de emociones que vivía Ran en su día a día. Debía ser duro para ella.

-"Vive con su mejor amigo, su amigo de la infancia, que está atrapado en su cuerpo de niño de siete años y le está mintiendo en su cara. Y ella le ha confesado sus sentimientos, le ha contado cosas que nadie sabe y ha dormido y se ha bañado con él. Pero yo tengo la cara dura de seguir ocultándoselo, aún cuando ha estado a mí lado cuando de verdad la he necesitado. ¿Cómo puede ser tan buena?"-pensó él.

Si le contaba la verdad la pondría al peligro en cuanto a la organización.

Pero no la estaba protegiendo de sí mismo.

¿De verdad valía la pena hacerle sufrir así?

Las palabras de Hattori regresaron a su mente, junto a las del profesor Agasa y las de su madre. Y entonces apareció el rostro de ella.

"No me dejes sola, por favor…"

Dejó caer sus brazos a ambos lados de su cuerpo, rendido de tantos sentimientos.

Le contaría la verdad. No podía seguir mintiendo.

Realmente estaba enamorado de ella.

El sonido de la puerta empezó a sonar y él, asustado, se tapó y se hizo el dormido.

Muy despacio, Ran Mouri entró en la habitación, tratando de no despertar a Conan. Dejó sus cosas en la pequeña mesa junto a la ventana y revisó que él estaba dormido. Ran sonrió con ternura, parecía tan indefenso. Arropó bien el cuerpo del pequeño con las sábanas y depositó un pequeño beso en la frente del niño.

-Descansa, Shinichi.-susurró.

Ella se incorporó y se dirigió a la puerta dispuesta a buscar alguna revista por ahí con la cual entretenerse.

Pero una voz la detuvo.

-¿Desde cuándo lo sabes?

Ran se quedó paralizada en el sitio, dándole la espalda a Conan. Sonrió tristemente.

-¿Acaso importa?

Escuchó las sábanas deslizarse y supo que él se había incorporado y estaba sentado, mirando su espalda.

-¿Qué pregunta es esa? Claro que importa. Tus sentimientos son importantes.

-Pensé que estabas dormido.

-Me importas, Ran.

Ella se giró, con lágrimas en los ojos y una sonrisa triste.

-¿Debo creerte?

Shinichi endureció su mirada.

-Ven.-le tendió la mano.

-No quiero.

-Por favor, Ran, ven.

Sentían que sus corazones iban a salirse de sus pechos, de lo rápido que latían.

Ella se acercó a él y se sentó en la silla pegada a su cama. Se quedaron un tiempo tan solo mirándose a los ojos. Los de ella rojos de llorar y húmedos, pues ganas no le faltaban. Los de él destilaban convicción, pasión.

-¿De verdad piensas que no me importas?

Ran rompió el contacto visual y miró sus manos.

-Sabías lo que sentía por ti y nunca dijiste nada.-murmuró.

Los ojos de él se agrandaron, sorprendido.

-¿Eso es lo que te preocupa? ¿Que no sienta lo mismo por ti?

Ella se sonrojó y apretó la falda de su uniforme escolar con fuerza. Sin embargo no dijo ni una palabra.

El que calla otorga, pensó él.

-Ran, mírame.

Negó con la cabeza y miró más fijamente su falda.

-Por favor.-suplicó él.

Un poco ida por el tono empleado en su voz miró tímidamente su cara, cada vez más avergonzada.

-Dame tu mano.

Ella lo miró extrañado, más sin embargo le dio su mano, un poco insegura de qué iba a hacer él. Conan abrió la palma de ella y la colocó en su pecho, justo dónde estaba su corazón.

-¿Lo escuchas? Está latiendo muy fuerte. Y no es por una taquicardia.

Ran sintió como las mariposas se arremolinaban en su estómago.

-Es por ti.

Y todo su mundo cayó a sus pies.

Un susurro suave, apenas perceptible, en la oscuridad de la habitación.

-Te quiero, Shinichi.

Y él sonrió, hubiera dado sus brazos y piernas para tener su cuerpo de adulto en esos instantes.

-Guárdatelas, las quiero oír cuando recupere mi cuerpo de adulto y pueda responderte bien. No te hagas ideas raras, que casi escucho esa cabeza tuya maquinar. Voy a esperar a tener mi cuerpo no porque no sienta lo mismo por ti, sino porque cuando te diga esas palabras quiero estar totalmente seguro de que no voy a desaparecer y voy a tener el resto de mi vida para recordártelas a cada momento.

Una lágrima traicionera se desliza por el rostro de ella, aunque una sonrisa reluce en su rostro.

Él se sonroja.

-Y bueno, claro… Podré besarte sin que sientas que eres una pedófila o algo del estilo.

Ran dejó escapar una carcajada sincera.

-No seas estúpido, no me voy a sentir así porque sigues siendo tú.

-Entonces no te costará darme un beso ahora, ¿No?-le sonrió travieso.

Ella amplió su sonrisa y se acercó a él para depositar un dulce beso en la mejilla del niño.

-Será en otro lugar cuando te escuche decir las palabras mágicas.

Él sonrió.

-Entonces, no te sentirás mal, ¿no?

Desde luego que no.

Los labios de Shinichi sabían a gloria.

FIN.

Este es más cortito que los demás, pero me parece bastante tierno. Siempre me he preguntado qué pasaría si algo de esto ocurriera. Gosho por favor, danos más momentos ShinRan que lo necesitamos, gracias xd