Capítulo 4

Recomiendo leer escuchando: Everything I do (I do it for you) de Bryan Adams

La noticia de la muerte de aquel vil calvorota se extendió como el aceite sobre una tostada. Algunas personas quisieron regresar a Nottingham para comprobarlo de primera mano o para recuperar sus hogares, sus familias y todas sus posesiones perdidas. Uno de ellos fue Luke, el hermano pequeño de Will, que se unió a la banda y se estableció con ellos en el bosque de Sherwood. Little John volvió a ver a su hijo y le alegró comprobar que ahora su familia era feliz. Eve, la antigua espía del Sheriff que cambió de bando al enamorarse de Much, también volvió. Cuando se reencontraron, el amor que sentían floreció de nuevo al igual que las flores tras el invierno y, esta vez, se quedaron juntos. Will y Djaq habían afirmado volver a Tierra Santa cuando liberasen Inglaterra de la tiranía, pero decidieron quedarse un poco más. Había un acontecimiento que no querían perderse por nada del mundo.

Su misión había acabado, Robin y Marian podrían casarse al fin. Marian sólo lamentaba que su padre no estuviese allí para verla.

Construyeron un pequeño altar en el claro del bosque de Sherwood y lo adornaron con flores y plantas, Will se encargó del diseño. El ahora fraile Tuck ofició la ceremonia con mucho gusto.

Mientras Marian caminaba hacia el altar, todos los invitados, que consistían en la banda de forajidos y unos pocos amigos más, la verdadera familia de los cónyuges, se volvieron a mirarla. Estaba muy hermosa con su sencillo vestido de novia y su cabello suelto adornado con pequeños jazmines. Archer, tras unos segundos mirando a la novia, se volvió para mirar su hermano. Robin estaba tan apuesto como la novia, radiante, con una sonrisa que iluminaba todo a su alrededor, en resumen, Robin era la felicidad en persona. Robin miraba a Marian y en ella veía su futuro. Archer se sintió muy feliz por su hermano.

Marian se despertó sobresaltada. Yacía en la cama abrazando a su marido, que dormía plácidamente tras su noche de bodas. Le tocó el cuello, tenía que asegurarse que había sido un mal sueño, que Robin estaba vivo y a su lado.

-Esa cicatriz me la hiciste tú hace algún tiempo. Y la otra marca también me la hiciste tú anoche- dijo Robin despertándose

-No te burles. No quiero ni pensar en lo que podría haber pasado- le recriminó ella

-No pienses más en el pasado mi amor, piensa en el presente, en lo que hemos conseguido-

Marian se relajó en los brazos de Robin. Unos suaves rayos de sol entraban por la abertura de la cueva, el joven matrimonio deseó poder congelar el tiempo para que ese momento durase eternamente.

Me da igual si es un final muy cliché, adoro los finales felices y ellos se lo merecen.