Capitulo Cuatro

Candy se dio una ducha de agua caliente para relajar los músculos, se puso su pijama de verano, que constaba de un short y una camisa ajustadas, pero muy cómodas, y se lanzo a la cama en un clavado, inmediatamente se quedo dormida.

El estruendo de la puerta siendo golpeada insistentemente y el timbre la sacaron de su sueño, asustada miro la hora en el reloj de mesa que tenia y marcaban la una y veinte de la mañana, aun mas asustada se levanto, pues a esa hora solo podían ser cosas malas, corrió hasta la puerta y se encontró a un preocupado Albert.

— ¡Candy! Perdona que te levante a esta hora, pero es que no se qué hacer, Tony está ardiendo en fiebre — ella no le dio tiempo a decir más, salió corriendo hasta el apartamento seguida de Albert

— ¿Cuándo te diste cuenta de la fiebre? — le pregunto cuando estaban por llegar a la habitación

— Hace como quince minutos, acostumbro pasar por su habitación en las noches, para ver que este bien y me preocupo verlo bañado en sudor, me acerque y estaba muy caliente y quejándose en sueños, ya le tome la temperatura y tiene cuarenta grados —

— ¡¿Qué? —

— No sé qué hacer Candy, cuando se enferma, pierdo totalmente el control, por eso te fui a buscar, no tengo a quien más recurrir —

— Tranquilo, hiciste bien — dijo Candy llegando junto a Tony, efectivamente estaba bañado en sudor — lo primero que tenemos que hacer es bajarle la fiebre, trae agua fría y un pañuelo — Albert corrió de inmediato por las cosas, Candy destapo a Tony todo lo que pudo y le recogió un poco el cabello para que no se le pegara a la cara, en ese momento Albert llego con lo que le pido, e inmediatamente ella empezó a tratar de bajarle la temperatura

— ¿Se pondrá bien cierto? — Pregunto Albert preocupado

— Claro que sí, es normal que se enfermen, pero lo importante es bajarle la fiebre, luego de eso, trataremos de darle algún té para que duerma tranquilo. Cambia el agua por favor, ya se calentó —

Después de media hora, lograron bajarle un poco la fiebre.

— Aquí tienes el té — le entrego Albert a Candy

— Gracias… Tony — lo llamo, él abrió pesadamente los ojos

— ¿Candy? —

— Si corazón, soy yo, bébete este té por favor, te dio fiebre y esto te ayudara a dormir más tranquilo —no respondió nada, se tomo el té sin renegar, minutos más tarde, estaba completamente dormido — Albert, ve a dormir un poco, ya está mejor, yo la vigilare mientras le sigo haciendo paños de agua fría para terminar de bajarle la fiebre —

— No quiero dejarlo solo, yo me quedo contigo —

— No hace falta que estemos los dos despiertos, nos vamos a cansar y al final ninguno terminara cuidándolo, anda a dormir, yo me quedo con él ahora y cuando este cansada te despierto para descansar ¿te parece? — Albert gruño pero acepto

— Está bien, pondré el despertador dentro de dos horas, para que luego tú duermas —

— Okey —

— Si algo pasa, por mínimo que sea, me despiertas por favor —

— Te lo prometo —

Albert salió hacia su habitación pensando en que no podría dormir, pero cuando toco la almohada quedo profundamente dormido. Luego de un rato, no sabría decir cuánto, alguien lo movía.

— Albert — era Candy — ¡Albert! — Al recordar a Tony y la fiebre, se sentó rápidamente, golpeando la frente de Candy en el proceso — ¡Hay! — se quejo ella

— ¡Lo siento! No fue mi intención ¿Te golpee muy fuerte? — le dijo mientras, la sentaba a su lado y le sobaba la parte golpeada

— Vaya que tienes la cabeza dura — se quejo de nuevo

— Perdóname Candy — ella rio

— No hay problema, debo anotar para la próxima correr unos cuantos metros luego de despertarte — el rio también

— En verdad lo siento, es que me acorde de Tony y me asuste. ¡Tony! ¿Venias a decirme algo? ¿Está bien? —

— Calma Albert, está perfectamente, eso era lo que venía a decirte, la fiebre bajo totalmente hace media hora y ahora está durmiendo muy tranquilo — el suspiro tranquilo

— Gracias Candy, no sé que habría hecho sin ti, es lo peor que puede pasar, que se enferme, me pongo tan nervioso que no pienso racionalmente, discúlpame por despertarte — ella sonrió con cariño

— No te preocupes, es normal, y no te disculpes, cuando se trata de ustedes, puedes llamarme a la hora que sea, yo siempre voy a venir — luego Candy sintió algo que no se esperaba, Albert la abrazo

— Gracias de verdad, no sé como agradecerte todo lo que has hecho por nosotros —

— No tienes que hacerlo, pero si te hace feliz, con que me dejen estar a su lado es suficiente — Albert llevo sus manos al rostro de Candy para mirarla a los ojos

— Para mí, eso es algo primordial Candy, yo tampoco quiero que te vayas de nuestro lado, especialmente del mío — y es que él lo había analizado mucho, luego de la visita de Eliza había pensado mucho la situación, aparte de Tony, otra razón importante por la que no quería que ella se fuera, era por él, porque él también la necesitaba

— ¿Qué me quieres…?— no alcanzo a continuar, Albert la estaba besando

Candy estaba paralizada, Albert la estaba besando, le había dicho que no quería que se fuera de su lado y ¿ella se quedaba quieta y no hacia ni respondía nada? Cuando Albert se iba a separar al ver que ella no le respondía, Candy le cruzo los brazos por el cuello y lo acerco a ella para responderle el beso, él la tomo de la cintura y la pego a él.

— Te quiero decir, que me enamore de ti Candy — le respondió luego del beso — estoy loco por ti, se que puede sonar raro, que apenas nos conocemos, pero te juro que es verdad —

— Te creo — le corto Candy — te creo, porque yo también siento lo mismo, yo también estoy enamorada de ti Albert — él sonrió y le acaricio la mejilla suavemente, luego volvió a besarla.

Albert recostó a Candy suavemente en la cama y se posiciono sobre ella, continuaron besándose largo rato, hasta que el beso subió de tono y Albert se separo lentamente.

— Sera mejor que paremos ahora o no respondo luego — le dijo seriamente él, aunque se moría por estar con ella, no quería hacer algo que ella no quisiera y era mejor parar ya antes de cometer un error

— ¿Y si yo no quiero que pares? — él abrió los ojos sorprendido

— ¿Estás segura? —

— Totalmente, aunque, no quiero que pienses que soy una chica fácil, no voy haciéndolo con cualquiera que me diga palabras bonitas, hace mucho que no estoy con nadie y si te soy sincera, tengo muy poca experiencia, pero quiero hacerlo — se ruborizo completamente. Albert sonrió y le acaricio nuevamente la mejilla

— No quiero que te arrepientas luego Candy, eres importante para mí y no deseo que por un momento de pasión las cosas resulten mal —

— Si de algo estoy segura, es que no me voy a arrepentir y de que esto no es solo pasión — él la beso nuevamente

— Bien, pero si luego te arrepientes, dímelo — ella asintió

Se besaron nuevamente de forma cariñosa y dulce, las caricias no se hicieron faltar por mucho tiempo más, pero al igual que el beso, eran tranquilas y suaves, con amor, Albert empezó a acariciar el vientre de Candy por debajo de la blusa del pijama y suavemente fue subiendo mientras se llevaba la prenda con ellas para quitarla, Candy por su parte acariciaba el torso desnudo de Albert y se detenía en el pecho, deleitándose con sus pectorales bien formados, minutos después ambos estaban desnudo y contemplándose por completo mientras acompañaban las caricias con besos.

— ¡Eres hermosa! — le dijo Albert a Candy sobre su cuello mientras le besaba el pulso, ella no dijo nada y se sonrojo completamente cuando Albert descendió y le beso uno de sus senos, Albert lo noto y soltó una risita, luego beso el otro seno mientras bajaba sus manos por el vientre de Candy hasta sus piernas y las caderas. Candy le correspondía acariciándole el cabello y la espalda mientras le daba besos en el cuello, luego lo mordió cuando sintió que Albert le acariciaba su parte mas intima con las manos. Hizo un rápido movimiento y lo tumbo a él, para quedar ella encima, Candy empezó a darle besos desde sus labios hasta su cuello y bajando hasta su pecho y abdomen, Albert le acariciaba la espalda y ahogaba los gemidos de placer en suspiros entrecortados.

Nuevamente se giraron para quedar Albert sobre Candy, la beso nuevamente, pero esta vez con pasión, Candy le respondió de igual forma y sus lenguas bailaron por un rato, mientras se acariciaba fieramente, Candy ahogo un gemido en la boca de Albert cuando sintió la erección de él en su vientre, instintivamente se apretó mas a él y el movimiento de su cuerpo le hizo soltar un gemido esta vez a Albert, él bajo nuevamente su mano a la parte intima de Candy y se excito mucho mas al sentirla preparada, se separo unos segundos de ella, mientras buscaba un condón en la mesita de noche, se lo puso y antes de entrar en ella le hablo.

— ¿Estás segura Candy? — su voz mostraba el deseo que sentía

— Jamás en mi vida me había sentido tan segura — le respondió ella en igual tono

— Te amo — le dijo él, el corazón de Candy se acelero — iré despacio — ella asintió

Albert comenzó a entrar suavemente en ella, quería que fuera muy especial, que su primera vez juntos, la recordaran siempre, porque abrían muchas más, después de esa noche, se aseguraría de que Candy estuviera a su lado toda la vida, no la dejaría ir fácilmente, la quería solo para él y es que aunque suene egoísta, Candy era la mujer que había esperado, la única que quería jamás se separara de él.

Cuando entro completamente, Candy dio un gemido, que Albert callo rápidamente con un beso al pensar en Tony y en lo cerca que estaba para escucharlos, Candy al comprender la acción de él, soltó una medio risita y con la mirada le dio a entender que se comportaría, Albert sonrió igual que ella y la beso en el cuello mientras comenzaba a moverse. Las sensaciones para ambos eran estupendas, ninguno había sentido eso antes, Candy había estado solamente con Terry, un par de veces y ni por asomo había sentido lo que estaba sintiendo con Albert. Comenzó a moverse a la par él, le cruzo las piernas en las caderas de Albert para tener más comodidad y contacto. Albert aun besando su cuello, la tomo por las caderas y la pego mas a él, sentía que estaban destinados para estar juntos, encajaban a la perfección, cada caricia que Candy le daba, era como si lo estuviera quemando con su toque, continuaron moviéndose un rato mas, cuando Albert sintió a Candy arqueando la espalda, cerrando los ojos y tirando la cabeza hacia atrás, supo que ella estaba a punto de culminar, aumento el ritmo y la tomo por el rostro.

— Candy, mírame — ella hizo caso, abrió los ojos y lo miro, ese fue el detonante para ambos, ver la mirada del otro consumida por el deseo los hizo llegar al clímax juntos, Candy rápidamente acerco sus labios a los de él para ahogar el fuerte gemido que moría por soltar, Albert comprendió y al igual que ella ahogo el suyo en sus labios, segundos después, ambos estaban respirando entrecortadamente y dándose suaves besos.

Albert se bajo de Candy y la arrastro hasta su pecho para abrazarla y taparla con la sabana, ella gustosa se pego a él y lo abrazo por la cintura mientras le daba besos en el pecho.

— No hagas eso, a no ser que quieras empezar de nuevo — le dijo en un gruñido divertido, ella rio

— Lo siento —

— No, tienes porque disculparte — le dijo mientras le acariciaba un brazo

— ¿Albert? —

— Mmm — fue su simple respuesta

— ¿Estuve bien? — él dio una sonrisa torcida de solo recordarlo

— Maravillosamente ¿Por qué? —

— Bueno… es que… — dudo, Albert la miro

— ¿Qué pasa? —

— Ya te había dicho que yo no tengo mucha experiencia —

— Si, y eso nada tiene que ver, para mí fue hermoso — ella lo miro como si no le creyera — ¿Qué pasa? ¿Hay algo más? —

— Pues… lo que pasa es que, hace dos años, Terry, mi novio en esa época, no era igual no sentí lo mismo con él, Terry siempre me decía que no entendía el porqué de mi vergüenza que una mujer de mi edad tenía que ser más atrevida — se ruborizo un poco, Albert frunció el seño —al parecer se canso y al tiempo lo encontré en su apartamento con una de sus amiga, él no me dijo nada pero ella me grito que me lo merecía que yo tenía la culpa por ser una frígida, por no estar a la altura de Terry, así que desde eso me he mantenido alejada de las relaciones por miedo a que me pase lo mismo — dijo aun roja

— ¡Que imbécil! ¿Cómo se atreve a no defenderse de la chica que te dijo eso? ¿Encima de que te engaña? — Dijo Albert indignado — ¡Y tú encima lo crees! — Candy lo abrazo y enterró su cara en el pecho de él — escúcheme bien Señorita White, y espero que le quede claro, usted de frígida no tiene nada — le dijo esta vez de manera sensual, se giro y quedo sobre ella — Si quieres, podemos comprobarlo de nuevo — ella sonrió

— Preferiblemente no, te creo, además es tarde y deberíamos dormir o ninguno de los dos tendrá fuerza para cuidar mañana a Tony —

— Tienes razón — le dijo regresando a su sitio — ya tendremos tiempo para hacer demostraciones — sonrió de manera torcida — Hasta mañana mi amor, que descanses — le dijo cerrando los ojos

— Te amo — fue la respuesta de Candy mientras lo miraba a la cara esperando su reacción, Albert abrió los ojos y la miro sorprendido

— ¿Cómo? —

— Te amo — ahora le dio una sonrisa radiante. Él le dio un fuerte beso en los labios

— Y yo a ti — luego se durmieron

A la mañana siguiente, el primero en levantarse fue Tony, miro el reloj de su mesita de noche y marcaban las ocho de la mañana, estaba algo confundido, pues no estaba seguro, si Candy había ido la noche pasada a su casa o todo había sido producto de un sueño, se sentó en la cama y miro a su alrededor buscándola, pero no estaba, se paro rápidamente, pues ella era muy madrugadora y tal vez estaría haciendo el desayuno con su tío en la cocina. Salió al pasillo, paso por la sala y se extraño de ver todo tan calmado y en silencio, cuando llego a la cocina se sorprendió aun mas al verla vacía, si lo de Candy había sido un sueño, ahora extrañaba el que su tío no estuviera despierto, él siempre se levantaba a mas tardar a las siete y media de la mañana, preocupado salió rápidamente a la habitación de Albert para ver si estaba bien.

Inconscientemente no quiso hacer ruido, abrió la puerta de la habitación lentamente y se quedo de piedra en el marco de la puerta, luego cerro rápidamente pero cerciorándose de no hacer ruido y corrió de igual forma hasta su habitación, se tiro en la cama y abrazo una almohada, inmediatamente la sonrisa invadió su rostro. ¡Estaba muy feliz! Aunque también algo avergonzado por la escena que acababa de ver, pero no podía evitar sentir su corazón lleno de alegría, su tío Albert y Candy estaba durmiendo juntos, ella tenía la cabeza recostada en su pecho y lo abrazaba por la cintura, mientras él la rodeaba por los hombros con un brazo, lo vergonzoso es que aunque estaban tapados con una sabana, se notaba que estaban desnudos.

Tony no cabía de la felicidad, eso significaba que Candy y su tío tal vez tendría una relación y estarían juntos, ya no habrían mas arpías y no habría más Eliza y sus intensiones de internados, Albert estaría con alguien que si se merecía y Candy también dejaría de estar sola, las dos personas que más quería en el mundo, estarían juntas y con él.

En la habitación de Albert, el primero en despertar fue él, una sonrisa gigante se formo en su rostro al recordar la noche anterior y comprobar que no había sido un sueño al sentir a Candy en sus brazos, la abrazo con poca fuerza para no hacerle daño y ella ante el gesto se despertó.

— Buenos días — le dijo Albert acariciándole la mejilla, ella sonrió tal y como había hecho él al despertarse

— Buenos días — le devolvió el abrazo — que bonito despertar —

— Comparto esa idea, pero si tú quieres, de ahora en adelante así pueden ser todos — Candy se tenso un poco

— ¿Qué quieres decir? —

— Se que es apresurado, pero, ¡cásate conmigo! — le soltó de repente, Candy se quedo sin habla

— Albert yo… — él le puso un dedo en los labios

— No tiene que ser ahora, ni dentro de un mes, que sea cuando tú quieras, pero Candy, después de esta noche que pasamos juntos, no me queda la menor duda de con quién quiero pasar el resto de mi vida —

— Yo también pienso igual, pero, me da miedo Tony, ya viste como es de celoso y no quiero que se vaya a sentir amenazado con mi presencia, lo quiero demasiado para soportar un desprecio — él la abrazo

— Te entiendo, pero estoy casi seguro de que contigo será diferente, ¡ te adora! —

— ¿Te olvidas el motivo por el que me adora? Según sus palabras, es porque yo no te veo como un pastel de chocolate — ambos se rieron

— Yo se que va a ser diferente, pero hagamos algo, hablaremos con él hoy, es un niño muy inteligente y maduro se que va a comprender, pero Candy, sin la escusa de Tony ¿Te quieres casar conmigo o no? — Candy hizo un rápido movimiento y quedo sobre él

— ¡Claro que sí! Aunque me gustaría que me dieras un tiempo, primero quiero que conozcas a mis padres y presentarte primero como mi novio y no directamente como mi prometido, además así tenemos algún tiempo para ir arreglando los detalles —

— Me parece bien, pero al menos, vente a vivir conmigo — Candy lo pensó, él la atrajo hasta sus brazos y la beso — por favor — le dijo en su oído de manera sensual, Candy sintió electricidad por el cuerpo

— Eres un tramposo… pero está bien — acepto. Albert intercambio los papeles y quedo sobre ella, se empezaron a besar y acariciar — ¡Espera! Albert, Tony con lo madrugador que es, si viene y nos encuentra así, me muero de vergüenza, además de que echaremos todo por la borda —

— Tienes razón, será mejor que nos levantemos — ambos comenzaron a vestirse

Albert se sorprendió al ver que eran las ocho y media de la mañana, se asusto un poco, se levanto pues Tony siempre madrugaba y le daba miedo que la fiebre hubiera vuelto, ambos salieron hacia la habitación de Tony y la encontraron en la cama leyendo un libro, ambos suspiraron aliviados. Tony al verlos se levanto y salto hacia su tío como era costumbre, no paso por alto el detalle de que su tío oliera a Candy, una idea se le cruzo por la cabeza y sonrió de manera torcida.

— ¡Buenos días pequeño! — le dijo su tío

— Buenos días a los dos, yo pensé que era un sueño que Candy hubiera estado aquí y yo tuviera fiebre — los mayores rieron

— No fue un sueño, Candy te cuido toda la noche, yo solo corría de un lado al otro sin saber que hacer — dijo Albert gracioso al recordarlo

— ¡Gracias Candy! — le dijo Tony ahora lanzándose a los brazos de Candy

— No fue nada, pero nos diste un buen susto —

— Que curioso — dijo Tony — hueles a mi tío y él huele a ti — ambos se tensaron y Candy se sonrojo

— Ehm, lo que paso, es que… Candy durmió en mi habitación porque estaba muy cansada — dijo Albert nervioso

— ¿Y tu donde dormiste? — le pregunto Tony a Albert

— Pues… — él sabía que no podía mentirle a su sobrino, era muy astuto — ahí también — dijo simplemente

— ¡Ah! Ya veo — dijo picaro, aunque giro el rostro para que no le vieran la sonrisa

— Tony — llamo Albert

— Dime —

— Hay algo importante que tenemos que hablar contigo — le dijo ahora serio, Tony se puso serio también

— ¿Qué es? —

— Veras — le dijo mientras se sentaba en la cama y lo arrestaba y a Candy con él — se que eres un niño maduro y que te puedo explicar las cosas con más facilidad que alguien de tu edad, porque tu comprenderás más fácil que cualquiera —

— Sin rodeos tío — Tony se aguanto todo lo que pudo para no reír

— Tony, lo que pasa es que tu tío y yo — dijo ahora Candy — nos… queremos —

— Eso ya lo sé — se hizo el tonto

— Pero, no es como tú piensas, Tony yo — empezó Albert nervioso — yo estoy enamorado de Candy y le propuse que viviera con nosotros y se casara conmigo — lo soltó por fin — Candy acepto porque también siente lo mismo — Tony se quedo en silencio mirándolos alternativamente al uno y al otro. Albert y Candy estaban en suspenso al no saber a qué atenerse. Tony seguía serio, se paro en la cama con la misma expresión y los volvió a mirar, después soltó una gran sonrisa y se lanzo a abrazarlos

— ¡Por fin! — fue lo único que dijo

— ¡¿Qué? — dijeron ambos

— ¿No estás enojado? — pregunto Candy

— ¡Claro que no! Yo ya sabía lo que pasaba mucho antes que ustedes, pensé que jamás se darían cuenta, además Candy, a nadie más quiero para mi tío que no seas tú — le dijo mientras se acercaba a darle un beso — y me da muchísima alegría saber que vas a vivir con nosotros — ella sonrió y lo abrazo fuerte

— ¡Gracias Tony, no sabes el susto que tenia por tu reacción! —

— ¿Vez Candy te lo dije? — dijo Albert

— No seas mentiroso, estabas tan nervioso como yo — se burlo Candy

— Bueno, pero tengo una condición para todo esto — les dijo Tony

— ¿Cuál es? — preguntaron a la vez

— ¡Que me den pronto un primito! Estoy aburrido de ser el único niño en esta familia — ambos se ruborizaron

— No va a ser un primito Tony, va a ser un hermanito, porque tú eres como nuestro hijo — le dijo Albert él sonrió feliz

— Tony, pero de todas formas vas a tener que esperar un poquito más para tu hermanito — le dijo Candy sonriendo y sonrojada

— No importa, pero quiero un hermanito, el tiempo no es importante —

— Creo que esto merece una celebración, ¿Qué les parece si salimos a dar un paseó? — propuso Albert

— Me parece bien ¿A dónde quieres ir Tony? — dijo Candy

— ¡Vamos por un helado! —

Luego de un par de comentarios mas y de cambiarse, salieron hacia el centro comercial, primero a desayunar y más tarde por el helado. Pasearon un rato por el centro comercial, luego Tony dijo que quería ir al baño, Candy se ofreció a acompañarlo pero él se negó, pues entre él y su tío habían armado un plan cuando Candy fue a cambiarse a su casa. Tony distraería a Candy un rato, mientras Albert se perdía a comprar un anillo de compromiso, el plan les había salido muy bien pues Candy no sospecho cuando Tony le había pedido que lo acompañara a la tienda de libros de jardinería a curiosear un rato, porque quería tener un rosal Albert les había dicho que los esperaba afuera, pero había corrido a la joyería más próxima a buscar un anillo especial para ella. Por eso ahora Tony se iba al baño para darles privacidad y que su tío pudiera hacer las cosas bien. Estuvo vagando un rato por una tienda de juguetes, pues aunque él era maduro comparándolo con los niños de su edad, su afición eran los autos, motos y todo aquello para armar desarmar no tanto para jugar si no como una especie de colección, le gustaban muchísimo. Después de un rato, le dieron ganas de ir al baño así que se apresuro a ir, pues no debía tardarse tanto en volver.

Luego de ir al baño, se lavó las manos y se las estaba secando en el pasillo familiar cuando salía del área de lavados, lo detuvieron jalándolo de un brazo, levanto los ojos y vio a Eliza viéndolo con arrogancia.

— Mira nada mas quien está por aquí solo, el huérfano — le dijo, pero Tony ni se ofendió, no le molestaba que le dijeran así, él sabia como eran las cosas y sabia que sus papis lo estaban cuidando aun desde el cielo

— ¿Qué quieres Eliza? — Dijo su nombre como si fuera algo horrible — ¿Hoy no tienes a quien insinuártele? —

— Vaya, hoy estás muy altanero — dijo aun sin soltarlo — mira mocoso, ríe ahora que puedes, pero vas a ver cuando tu adorado tío se canse de la mosquita muerta que tienes como protegida y decida buscarse una mujer de verdad, va a venir a mí y entonces me asegurare de mandarte lo más lejos que pueda, en donde no estorbes — Tony rio

— Me da mucha lástima desilusionarte Eliza — dijo con tristeza fingida — pero, eso no va a suceder, mi tío se va a casar con Candy, así que vas a tener que esperar sentada —

— ¡Mentira! Aparte de huérfano eres un mentiroso —

— Piensa lo que quieras, pero veremos quién es el mentiroso, cuando te llegue la tarjeta de invitación a la boda, si es que mi tío te invita —

— ¡Maldito mocoso! — le dijo zarandeándolo, pero una mano la detuvo

— Me parece que esa no es la forma de tratar a un niño, será mejor que lo sueltes si no quieres problemas — le dijo Candy con el ceño fruncido por la rabia

— ¡Oh pero mira quien llego al rescate! No te tengo miedo —

— No me importa si me tienes miedo o no, suéltalo o no respondo — la amenazo Candy

— ¿Y si no lo hago me vas a pegar? Quiero verte intentándolo, maldita zorra —

— Tú lo pediste — Candy se iba a lanzar sobre Eliza pero la retuvieron por la cintura

— Cálmate Candy, nada ganas peleando… Eliza ¿serias tan amable de soltar a mi sobrino? — Eliza lo soltó al ver a Albert — Gracias — le dijo sarcásticamente cuando Tony corrió a abrazarlo — Ahora quiero dejarte un par de cosas en claro, primero, no te quiero ver nunca más cerca de mi sobrino y mucho menos que le pongas un dedo encima, si por tu culpa se le desordena un solo de sus cabellos, estate preparada porque no me quieres ver enojado, ni siquiera quiero que le hables, segundo jamás le vuelvas a decir así a Candy, o respóndeme ¿Quién merece más ese calificativo, Candy o tu que maltratas a un niño inocente por pura frustración? — Albert estaba lleno de rabia controlándose para no golpear a Eliza, ella se quedo sin palabras — tu silencio me lo dice todo, bueno creo que nos vamos, no queremos seguir perdiendo el tiempo contigo — cargo a Tony y tomo la mano de Candy mientras se marchaban, iban saliendo del baño cuando escucharon desde adentro a Eliza

— Te vas a cansar de jugar con un niño y entonces cuando me busques ya no me vas a encontrar — Albert rio ante tremenda ocurrencia

— Sí, claro — le dijo sarcástico y se fueron

Los días pasaron rápidamente, Candy ya se había mudado con Albert y Tony, llevaban una semana viviendo juntos y todos estaban muy felices, Candy le había contado a Annie sobre la situación y le pidió que le guardara el secreto de la boda, hasta ella no hablarlo con sus padres, su amiga como siempre se puso como loca y aunque prometió no decir ni una palabra, eso no evito que empezara a hacer planes para la boda y a organizar absolutamente todo.

Ese fin de semana viajaría a Forks a visitar primero a William para presentarle a Albert y a Tony, ambos estaban muy nerviosos, pero Candy les aseguro que todo saldría bien, pues aunque William pareciera duro, en el fondo era una gran persona.

— No tienen por qué preocuparse, todo saldrá bien — los calmo Candy, cuando estaban terminando de meter las maletas al Volvo de Albert — vas a ver como William toma todo bien, además se que le encantaras Tony, y él a ti, puedes irlo considerando como tu abuelito desde ahora — Tony se emociono, pues ella no había conocido a sus verdaderos abuelitos

— ¿En serio? — pregunto emocionado

— ¡Claro que si Tony! es imposible no quererte — le animo Albert esta vez a su sobrino

— A ti también te va a aceptar Albert, no te preocupes — le dio un beso en los labios

— Eso espero, de lo poco que recuerdo de Forks es a tu padre, y aunque Rose y yo jamás nos metimos en problemas, tenía fama de ser muy estricto con quienes rompían las reglas — Candy rio

— Ya cálmate, mi papá estará encantado de conocer a mi familia —

— ¡Qué bonito suena eso! — Dijo Tony — Nosotros ya somos una familia ¿Verdad? — Albert lo abrazo

— Claro que sí y tu eres el niño mas consentido de esta familia — le dijo él

— Mis papis deben estar muy contentos, porque tengo una mamá y un papá nuevos — ambos se sorprendieron ante la palabra "mamá y papá" — ¿puedo llamarlos así de ahora en adelante? —

— Nada nos haría más felices — le dijeron los dos abrazándolo

— Los quiero mucho, mamá y papá — les dijo respondiendo el abrazo

— Y nosotros a ti —

No importan los lazos sanguíneos ni los parentescos que pueda haber para formar una familia, lo único primordial y lo más importante de todo, es el amor con el que está unida, si en una familia hay amor, el resto ya no importa.

FIN