Shintaro levantó la mirada hacia los ojos magenta de Konoha. Lucían confusos, inocentes, tan grandes que podía ver su propio reflejo en ellos. Realmente Konoha era atractivo, a pesar de su personalidad despistada e infantil, casi podría decirse que estaba viviendo en otro mundo. El albino ladeó la cabeza. Shintaro le estuvo mirando en silencio durante bastante tiempo. ¿Estaba enfadado?
-Yo sólo...- Shintaro calló inmediatamente al otro chico con un beso más apasionado que el anterior. Forzó su lengua contra los labios de Konoha para estar dentro de su boca, explorar cada rincón, saborearle, sentir su calidez y su aliento jadeando, mezclando su saliva con la del otro a la vez que movían sus lenguas irregularmente. Sabía bien. Konoha sabía realmente bien. De hecho, quería probar más.
Las palabras de Shintaro desconcertaron a ambos, a Konoha porque no le entendió y a Shintaro porque no sabía la razón de haber dicho tal cosa derepente, y aún menos de porque estaba besando de nuevo al albino.
¿Le gustaba?
No podía ser, no podía ser
No podía...
¿A quien quería engañar? Era obvio que sentía una atracción por su amigo y lo peor es que ahora no lo podía negar. El daño ya estaba hecho así que... ¿Porqué no seguir?
Posó sus manos sobre los hombros de Konoha, poco a poco deslizando las yemas de los dedos por su piel, recorriendo las ligeras curvas de su cuerpo por su delgadez, hasta llegar a "aquella parte" que tanto placer le iba a dar dentro de poco. El hikikomori se sentía violento, estaba a punto de... de...
Bueno, a lo que estaba acostumbrado a hacer él sólo, pero... ¿A otra persona?
Se estaba volviendo loco, y lo sabía, pero, ¿para que arrepentirse ahora? Estaba en el momento perfecto y lo iba a aprovechar.
Empezó a subir y bajar su mano por todo el miembro del androide haciendo que éste se asustara tapándose la boca con una mano mientras que con la otra se aferró a la nuca del azabache. Shintaro siguió repitiendo el movimiento sin cesar, incrementando la velocidad para seguir escuchando los gemidos ahogados que salían de la garganta del albino, que no sabía que estaba pasando, lo único que no quería que Shintaro parase. Llegó un momento en el que ambas erecciones se rozaban entre sí, haciendo que Shintaro quisiese estimularse a si mismo. Los pequeños gritos de Konoha le excitaban, quería escuchar más, quería ver a Konoha suplicando más placer, pero aún así, no espero a ello.
-¡S-Shintaro...! ¡A-Ah! N-No, ¡espera! -Konoha lanzó el gemido más sonoro que Shintaro había escuchado, llegando al clímax los dos a la vez, dejando salir el jugo que tanto deseaba Shintaro. Alzó la mano con la que le había dado placer el otro chico, aún teniendo algunos restos de semen en sus dedos, que luego acercó a su boca, lamiéndolos con los ojos cerrados. Era algo que no había probado nunca... y no le disgustó.
-Mierda... Hacer esto en la bañera no fue buena idea... Konoha salgamos- murmuró el azabache cogiendo de la mano a Konoha, ambos saliendo del agua.
El hikikomori se dio cuenta de lo que acababa de hacer. ¿De verdad había...? No podía ser... Algo estaba pasando por su cabeza.
"Algo no muy hetero" -pensó para sí apretando los dientes con un tono rojizo en las mejillas. Miró a Konoha de nuevo, el cual estaba aún confundido por lo que acababa de pasar. Shintaro suspiró y envolvió a Konoha en una toalla grande de algodón, quedándose él con la que había encima de la estantería encima del retrete.
-Konoha... Lo siento, hice algo sin tu permiso, te prometo que no volveré a hacer algo asó nunca más-
-...¿Así es como consigue Shintaro internet de mi? -Preguntó el albino ladeando la cabeza- si es así me gusta.
-...¿Qué? ¡N-No no Konoha ese líquido blanco no era internet!
- Si a Shintaro le gusta no me importa...
-...Bendita sea tu inocencia -murmuró el azabache mostrando una media sonrisa-
El albino miró desconcertado a Shintaro por unos segundos.
-Konoha, me gustas -declaró por fin acariciando la suave mejilla del androide.
- A mi también me gustas -pronunció antes de coger a Shintaro de las mejillas y besarle, aunque fuera torpemente, durante unos segundos.
- Q-Qu...
-Shintaro sabe bien -dijo con un hilo de voz tocando sus labios con el dedo índice.
La cara de Shintaro se volvió roja al escuchar sus palabras. Sí, sin duda no quería estar con Konoha sólo por el wi-fi
