Un chico de cabellos morenos rebeldes se encontraba sentado en el suelo del pasillo del centro Pokemon de Celeste, con la espalda pegada a la pared y cubriéndose una herida que tenía en el brazo con la mano mientras su rostro se encontraba oculto en sus rodillas.

Hacía un calor infernal pues, todo a su alrededor ardía en llamas y no había lugar a donde ir.

Se toca la cintura y deja escapar un amplio y agotado suspiro al recordar de nuevo que no tenía a ninguno de sus Pokemon para que le ayudasen - Chicos… – susurra en un tono muy bajo -¡¿Por qué tuve que venir?! – grita cerrando los ojos con fuerza sin creer la situación en la que se encontraba.

-No quiero morir…, así no… - susurra al mismo tiempo que abre la palma de la mano y clava su mirada con resentimiento en un pequeño anzuelo con forma de chica pelirroja que se encontraba en ella – ¿Misty…, porqué…?

Los minutos pasan tan lentamente que cada uno de ellos para el chico se convertía en horas mientras continuaba sin saber que podría hacer.

Sus fuerzas comienzan a abandonarle a la vez que su vista empezaba a volverse borrosa – No puedo más…

Pero en ese instante, ve la silueta de un Pokemon perro subiendo por las escaleras y como dos personas se bajan de su lomo.

-¿Un Arcanine? – susurra Ash, comenzando a parpadear e intentando enfocar la vista que se tornaba nublada de cansancio, entonces logra vislumbrar a Misty y Gary acercándose a él.

-¡Ash! – exclama ella al verlo - ¿estás bien?

Él intenta levantarse, pero el brazo le duele demasiado y se lleva la otra mano a él para cubrírselo por el dolor – Creo que sí… - susurra, pero cuando entorna la mirada hacia ellos, ve que Gary tiene agarrada la mano de Misty y aparta la cara entre cerrando los ojos.

-Menos mal que llegamos a tiempo, si hubiéramos tardado más… - susurra Gary en tono tranquilo.

-Qué alivio… - susurra el moreno con desdén a la vez que se levanta costosamente.

-Espera, que te ayudo… - Misty intenta acercar su mano para que la coja…

Ash abre sus ojos pesadamente y mira a su alrededor extrañado al ver que se encontraba en la habitación de un hospital - ¿qué a pasado? – susurra y lleva su mano a su cabeza para tocarse unas vendas que la cubrían en parte – duele… - se queja al tiempo que cierra sus ojos por el dolor.

Al mirar a su lado ve a una chica pelirroja sentada en una silla con la cara apoyada en su cama dormida y momentáneamente se para a observarla sin hacer ruido, entonces ella abre los ojos, parpadeando y da un pequeño bostezo.

-¿Ash? – pregunta clavando su mirada en la del chico – ¡Ash, despertaste, al fin! – se acerca y se levanta del salto por la sorpresa.

Él muestra un rostro de incomprensión y vuelve a repartir su mirada por la habitación como intentando reconocer algo - ¿Dónde estoy?

-En el hospital de Celeste, tras el incendio… - intenta explicarle ella, pero su mirada se torna muy triste y su voz no lograba salir.

-¿Qué incendio? – pregunta el chico haciendo que Misty se preocupara – y… ¿quién eres tú? – le pregunta sincero y ladeando la cabeza.

-¿Ash? – lo mira como si no lo creyera – ¿qué…? - susurra ella, a la vez que le comienzan a temblar las manos nerviosa y un sudor frío recorre su cuerpo.

Tras unos días de descanso, Ash casi se había recuperado, por lo que Delia y Misty deciden que se quede unos días con la pelirroja en su gimnasio, al menos para que no se forzara demasiado haciéndole volver hasta pueblo Paleta.

Él no lograba recordar nada, ni siquiera a la chica que tantos años hacía que conocía, y eso a Misty le afectó en gran manera.

-¿Te sientes cómodo?, ¿necesitas algo? – pregunta la chica, al mismo tiempo que entra a una sala donde Ash se encontraba sentado descansando acariciando el lomo de Pikachu tumbado en su regazo.

-Estoy bien, gracias – contesta en tono tranquilo – no tienes por qué preocuparte tanto por mí – añade a la vez que aparta la mirada de unos adornos de la sala y la dirige hacia ella.

-Si tengo que preocuparme, después de todo… eres mi mejor amigo – susurra la chica suavemente.

-Entonces gracias – responde con una leve sonrisa en sus labios agradecido – y dime… ¿entonces es verdad que soy un entrenador Pokemon?

-Sí, siempre estás viajando para entrenar – responde ella sin crees aún que ni siquiera fuera capaz de recordar lo que durante toda su vida había sido su pasión, entrenar a sus pokemons.

-¿Y mis pokemon? – pregunta el chico sin recordar nada de lo ocurrido – ¿solo tengo a Pikachu? – añade, a la vez que le rasca la barbilla haciéndole soltar un placentero "chaaa" para que no se sintiera ofendido por ese "solo" que acababa de decir.

Misty aprieta sus manos juntas intentando no mostrar lo mal que se sentía en esos momentos y el roedor la observa entristecido – tus Pokemon… los tiene el profesor Oak, en pueblo Paleta – responde tapándose la mirada con su cabello, ya que aunque no deseaba mentirle, se veía incapaz de decirle la verdad.

Él la mira por unos segundos como si no supiera que pensar, por algún motivo sentía que algo no andaba bien, pero al no saber de que se trataba decidió desistir y cambiar de tema – ¿Y cómo nos conocimos? – pregunta el chico inocentemente.

-¿Tú y yo?

-Sí, me preocupa no acordarme de como conocí a mi mejor amiga – susurra con una cálida sonrisa que deja a Misty embelesada al verla.

Ella se queda callada por unos instantes y una pequeña risita sale de sus labios – Te pesqué en un río.

Él la mira extrañado – Venga, ahora en serio – susurra riéndose pensando que su respuesta era una broma.

-Es la verdad – continúa ella mientras cierra los ojos recordando como sucedió – y después me robaste mi bici y la destrozaste.

Ash la mira confundido pensando en que era imposible que pasara algo así de verdad – Que raro que te hicieras amiga de alguien que te roba y destroza una bici como yo – susurra algo divertido por la idea.

-Por que te seguí un tiempo en tus viajes intentando que me la pagaras y acabamos haciéndonos amigos, aunque… - se gira para mirar a otro lado - después tuve que quedarme a cargo de este gimnasio – susurra en un tono melancólico.

La mira por unos instantes y le pregunta - ¿Eres infeliz?

La pregunta tomó totalmente por sorpresa a Misty y casi se golpea un pie con una mesa al girarse para mirarle de nuevo – No, ¿porqué lo preguntas?

-Por que parecías triste al decir que te tuviste que quedar a cargo del gimnasio – responde sincero sin apartar la mirada de ella para ver su reacción.

Ella entrecierra los ojos y se sienta – Amo a los Pokemon de agua, ¿cómo podría ser infeliz viviendo rodeada de ellos?

Ash la observa pensativo – No respondiste a mi pregunta – añade él clavando su mirada en la de la pelirroja haciendo que la chica se sonrojase y apartase la mirada.

-¿Quién podría no ser feliz junto a los Pokemon que tanto le gustan? – susurra ella mirando al suelo y sintiendo como él la analizaba con la mirada poniéndola más nerviosa aún.

-No lo se, pero… - Ash tumba sobre el sofá a Pikachu que se había dormido, se levanta y se acerca a ella, haciendo que ésta le mire curiosa por saber a donde iba y lo ve de pie delante suya – sigues sin responder a mi pregunta.

Misty agacha su cabeza tapando su rostro una vez más con su cabello y decide contestarle, sabiendo que por su ingenuidad jamás se daría cuenta de nada – Echo mucho de menos a un chico del que me enamoré cuando viajábamos juntos… - susurra levemente apretando los puños y eleva su mirada con algo de enojo en ella clavándola en la de él - ¡¿estás más contento ahora que he respondido?!

Ash la observa confundido, pues aunque le acababa de lanzar una mirada enojada, descubre una lágrima cayendo por el rostro de ella, entonces le responde algo preocupado por ser el culpable de esa lágrima y aparta la mirada pues no aguantaba verla así – Lo siento… yo solo quería saber más cosas de ti.

Ahora la confundida era ella, no se esperaba esa reacción por su parte, además le acababa de hacer sentirse culpable por algo que no había sido su culpa, al menos en parte – No… siento haberte hablado de esa manera, tu no podías saber nada… - responde ella en tono de disculpa.

Él la observa de reojo con un extraño sonrojo en sus mejillas y le pregunta en un susurro tan bajo que ella casi no logra escucharle – ¿Aún sigues enamorada de él?

Ella se sonroja y queda pensando seria en silencio varios segundos, al separar los labios, ningún sonido sale de ellos, entonces su rostro muestra un leve sentimiento de dolor y al abrir de nuevo su boca, lo único que logra salir es un seco – No - tras lo cual, Ash nota como la mano de la chica se cierra con fuerza y se levanta, dándole la espalda – v… voy a por algo de beber… ¿seguro que no quieres nada? – finaliza la conversación comenzando a irse sin dejarle preguntar más.

Él simplemente niega levemente y observa la espalda de la pelirroja alejándose lentamente de él asta desaparecer tras la puerta.

Los días pasan con tranquilidad, y un ambiente agradable y relajado se crea entre ambos, pero Ash no podía dejar de pensar en que algo no iba bien del todo.

Misty se dirige a la piscina para dar de comer a sus Pokemon y descubre a Ash jugando con ellos y se para a observarlos de lejos.

Un rubor colorea levemente su rostro al ver como abraza a uno de sus dos Luvdisc con dulzura y una sonrisa que a sus ojos era encantadora, entonces, cuando ve como lo besa de manera muy tierna, el colorido de su rostro se vuelve de más intenso alcanzando incluso las orejas al pensar que se sentía celosa de su Pokemon y agita la cabeza para calmarse.

Ella se acerca tras dar un suspiro y tranquilizarse, haciendo que Ash y sus Pokemon la observen – hola, Misty – la saludo el sonriendo, y el Luvdisc que tenía entre sus brazos se va hacia ella y le da un dulce beso en los labios a los que ya estaba acostumbrada, pero al ver a Ash de nuevo, él había apartado la mirada como si le hubiera dado vergüenza y ella sonríe levemente por su acción.

-Buenos días, chicos – responde ella, y dirige su mirada a sus Pokemon - ¿Qué tal están hoy, chicos? – les pregunta acercándose a Gyarados y acariciándole el lomo.

-Son muy cariñosos – señala Ash, poniéndose a su lado para ayudarla.

-Por eso los quiero tanto – muestra una sonrisa dulce entrecerrando los ojos y mira hacia Ash – además, siempre están conmigo y cuidan de mi – añade con un brillo de cariño en la mirada.

-En verdad los amas – susurra Ash, cerrando los ojos y mirando a Misty, haciendo que se sienta observada.

-Os amo mucho a todos, chicos – declara la chica mirando hacia sus Pokemon lanzando una indirecta imperceptible hacia Ash al incluirle en esa frase sin que él lo supiera y una sonrisita sale de sus labios al ver que no se dio cuenta de nada, como una niña que gana en un juego.

Los labios de Ash susurran algo tan bajo que ella no logra escucharlo siquiera.

-¿Dijiste algo Ash? – le pregunta intrigada.

-Que yo también los amo a todos – contesta acariciándole la cabeza a Horsea.

Al escuchar esto, Misty casi se cae al agua de la impresión por no esperárselo, pero piensa para sus adentros que la frase de él no llevaría el mismo sentido que la suya seguramente.

Cuando la pelirroja mira hacia Ash, sus miradas se cruzan y ambos se sonrojan pero no apartan la vista – C… creo que nos quedamos sin comida… voy a por más – señala levantándose para alejarse.

Pero la mano de Ash la detiene cogiéndole una mano - Misty… - la llama haciendo que ella le mire.

-¿Necesitas algo, Ash? – pregunta intrigada en voz baja.

-Lo que he dicho… - las mejillas del chico toman un color tan rojizo, que si no fuera por lo nerviosa que ella se sentía le habría hecho gracia – te incluía a ti… - al terminar la frase, agacha la cabeza tapándose la mirada con la gorra.

-¿A… a que te refieres…? – pregunta ella sin salirle bien la voz y sabiendo perfectamente a qué se refería.

-A lo que piensas – le contesta, levantándose y mirándola a la cara – yo… no me acuerdo de nada… ni de hasta que punto éramos amigos, o si no debería decir esto… pero solo sé que… me gustas… - la mira sincero y con pena en la mirada.

Notaba perfectamente temblar la mano de ella que tenía cogida por la suya, y al ver que no respondía, Ash continúa – no se por qué lo se, pero… creo que el chico al que echabas de menos soy yo… ¿me equivoco? – le pregunta con una mirada que al punto de vista de la chica debería estar prohibida en momentos así.

Ella no logra articular palabra, solamente asentir muy levemente con la cabeza sin apartar la mirada de la de Ash.

-Misty… - él se acerca a ella entrecerrando los ojos, y Misty cierra los suyos al darse cuenta de que la besaría, pero un pensamiento pasa por su cabeza y justo en el momento en que sus labios se rozan levemente, Misty aparta a Ash empujándole por los hombros despacio.

-Lo… lo siento, Ash, no pudo hacerlo… - responde con los ojos cerrados con fuerza intentando resistir su deseo.

-¿Porqué? – pregunta él sin comprender – ¿he hecho algo que no debiera? Si es por haber ido muy rápido yo puedo… - intenta responder el con un rostro de incomprensión.

-Ahora no te acuerdas, pero… me dijiste algo que me hizo mucho daño, Ash… y yo… - intentaba excusarse ella.

Él la observa con tristeza, suelta su mano y agacha la cabeza una vez más para tapar su rostro – No se que sería lo que te dije, pero… sea lo que sea, debí ser un estúpido para hacerte tanto daño como para dejarte así… - aprieta sus dientes y baja aún más su gorra apretando la solapa con sus dedos y comienza a irse – ¡lo siento de verdad! – exclama justo antes de salir aprisa de la sala, dejando a la pelirroja sola con sus Pokemon sorprendida por su reacción.

Los días continuaron pasando, pero seguían sin hablar, uno por que no se atrevía a hacerlo por miedo a la reacción de ella, y ella no sabía que podría decirle después de lo sucedido.

Un día, Ash accede al acuario y ve a Misty abrazando a uno de los Luvdisc con una cara de preocupación - ¿Misty? ¿sucede algo? – pregunta el chico moreno, pasando a la sala y acercándose a ella.

-Ash… - le dirige una mirada triste – es que… uno de mis Luvdisc ha desaparecido, y… - se calla por unos segundos, besando al Pokemon entre sus brazos en la mejilla con dulzura – los Luvdisc viven siempre en parejas, si no es así… - al ser incapaz de continuar hablando tapa su cara pegándola contra el Pokemon abrazándolo.

-¿Qué sucede si viven solos? – pregunta él, sin entenderla del todo.

-No pueden, si están solos demasiado tiempo… se mueren… - susurra en un sollozo y comienza a llorar, pero Ash la abraza pegando al Pokemon entre ellos.

-¿Pero cómo ha podido desaparecer?, ¿puede haber salido a algún sitio?

-¡Te dije que no pueden estar solos!, ¡nunca se separan! – le grita ella desesperada y fuera de si intentando desahogarse, y se arrepiente de la manera en que le habló.

Pero en lugar de molestarse, Ash la abraza por el cuello pegando su rostro a su pecho para calmarla dejándola sorprendida – No te preocupes, verás como le encontramos pronto y todo habrá pasado.

-Ash...

Esa noche, Misty pidió a Ash que no la dejara sola, por lo que él accedió y a la noche, él se encontraba sentado en la cama con la espalda apoyada en la cabecera, y Misty se había quedado dormida con la cabeza apoyada en su regazo, aún con lágrimas por todo su rostro pues no aún no sabían nada sobre el Pokemon desaparecido.

Él tenía su mano perdida entre el cabello suelto de la pelirroja, acariciándole con sus dedos de vez en cuando logrando que se calmara un poco al sentir su tacto mimándola.

Ash también cae dormido, y comienza a tener un sueño, o más bien un recuerdo que comenzaba a surgir en su cabeza.

-Flash Back-

-Pikachu, vamos a ver a Misty – señala Ash andando a paso ligero hablando con su roedor sobre su hombro.

-Piika… - responde su pequeño amigo.

-¿Crees que Misty me perdonará? – susurra Ash con la mirada perdida en el suelo ensimismado en sus pensamientos.

Su pokemon comienza a darle pequeños lametoncitos por la mejilla haciéndole volver en si – Pika Pikachu pii.

Ash se queda observando como su Pokemon suelta un largo monólogo de pi-ka-chus intentando que se calme y comienza a sonreír – gracias amigo, siempre estás a mi lado.

A pesar de que Ash tenía pensado descansar en el centro Pokemon y pensar bien en que le diría a la pelirroja, además de que ya era algo tarde, decidieron ir directamente al gimnasio de Misty, cambiando sus planes a última hora.

Al llegar cerca vio a Misty en la puerta de su gimnasio, pero para su sorpresa, no estaba sola - ¿Gary?, ¿qué hace él aquí? – susurra para que no le oigan.

Por unos momentos se quedó observando lo que hacían, aunque la curiosidad le estaba matando ya que no podía escucharles para nada, pero entonces tuvo que taparse la boca con las dos manos para no dejar salir una exclamación, pues Gary acababa de abrazar a Misty por la cintura y la estaba besando delante de sus ojos.

-Qué demonios… - susurra Ash pensando en que hacer, pero rápidamente opta por irse aprisa sin soportar verla situación ni un segundo más.

-¡¿Desde cuando están juntos esos dos?! – exclama ya lejos del lugar y da un pesado golpe con el puño cerrado con fuerza contra una pared para desahogarse.

Pikachu lo mira preocupado y le lame la mejilla con suavidad para intentar tranquilizarle.

-No hay nada que hacer… - declara derrotado – Pikachu, descansemos en el centro Pokemon y mañana volveremos hacia pueblo paleta…

-Fin del Flash Back-

Ash despierta sudando y respirando profundamente y queda viendo el rostro de Misty dormida, entonces su rostro toma un aire adolorido y comienza a levantarse para irse por que no soportaba tenerla tan cerca en ese momento, pero Misty se despierta por el ruido.

-¿Ash? – pregunta aún medio dormida y parpadeando - ¿qué sucede? ¿por qué te vas? – pregunta algo preocupada ya que no deseaba quedarse sola por nada.

-Misty…, os ví a Gary y a ti en tu gimnasio… - responde él de espaldas a ella.

-¿Qué viste…? – pero entonces cae en la cuenta - ¡Ash, ¿recuperaste tu memoria?!

-No… - contesta el chico, agachando la cabeza – solo recuerdo… verlo besándote – finaliza en un tono de dolor y cerrando un puño con tanta fuerza que casi se hace sangre con las uñas en la palma.

-¿L… lo viste? – pregunta ella con temor.

-¡Sí, lo ví, justo cuando iba a tu gimnasio a disculparme! – se gira él enojado pero al ver el rostro de ella, su mirada solo sabe mostrar dolor – ¿porqué, Misty? – le pregunta en tono bajo.

Hacía días que no me intentabas llamar para disculparte, cada momento que pasaba me sentía más hundida aún pensando que no volverías a intentar más hacer las paces conmigo… - le responde la pelirroja mirando hacia sus sábanas apartando la mirada – él vino por que sabía lo mal que lo estaba pasando, y…

-¡¿Siempre tiene que rivalizar conmigo en todo? ¿hasta en esto?, ¿Dónde está ese maldito idiota, Misty?! – exclama acercándose hasta estar al lado de ella mirándola serio, pero su rostro es girado con brusquedad por un manotazo de Misty en su mejilla.

Para sorpresa de Ash, Misty comienza a llorar descontroladamente y lo mira con mucho resentimiento - ¡No sabes nada ¿verdad?, ¿aún no te acuerdas?!, ¡no vuelvas a hablar mal de Gary nunca más, Ash, jamás o yo…! – pero su voz es silenciada por los labios de Ash, que la hace tumbarse boca arriba con él sobre ella y la besa cogiendo su rostro.

-No quiero escucharte hablar más de Gary… Misty, odio ese nombre – le declara Ash clavando su mirada en la de Misty, pero por muy feróz que intentaba mostrarla, ni siquiera podía compararse con la de ella, llena de tanto odio que incluso sentía como le golpeaba a cada latido que sentía en su cuerpo.

-Ash, Gary… - pero al escuchar ese nombre otra vez, él la silencia con sus labios una vez más.

Un rato más tarde, Ash abre los ojos y se estremece con lo que sus ojos ven, haciendo que todo su cuerpo tiemble al no acordarse de lo sucedido, pues se encontraba sobre Misty, con sus manos alrededor de su cuello, había dejado de respirar y un líquido de color carmesí salía de sus labios cayendo hasta las manos de él.

Al instante se aparta sin comprender nada de lo sucedido y observando sus manos manchadas de un color rojo oscuro.

-¿Qué… que he echo? – se pregunta sin encontrar respuesta, justo en el momento que sus recuerdos comenzaban a fluir por su mente de nuevo y cae de rodillas al suelo.

-Flash Back-

-Menos mal que llegamos a tiempo, si hubiéramos tardado más… - susurra Gary en tono tranquilo.

-Qué alivio… - susurra el moreno con desdén a la vez que se levanta costosamente.

-Espera, que te ayudo… - Misty intenta acercar su mano para que la coja…

Pero Ash aparta su mano con algo de enojo – Puedo levantarme solo.

-Ash, solo quería ayudarte – lo mira serio Gary – ¿a qué vino eso?

-No te importa.

-Gary, déjalo y vayámonos, esto es peligroso… - susurra la pelirroja.

-¿Porqué estas aquí, Gary? – gruñe Ash.

-Para salvarte, desagradecido – responde el chico castaño ya algo molesto.

-¡Yo jamás pedí tu ayuda, Gary! – exclama Ash cogiéndole por la camisa haciendo que el chico choque contra la pared.

Por culpa del golpe, parte del techo comienza a resquebrajarse cayendo sobre ellos.

Pero Gary había apartado a Ash de un empujón en el último momento salvándole la vida aunque él se golpeó en la cabeza con una columna al caer.

-¡Gary, Ash! – exclama Misty aterrorizada por lo sucedido.

Ash queda tumbado, pero antes de perder el conocimiento, logra vez como una desesperante cantidad de un fluido rojo muy oscuro surgía de debajo de los escombros caídos sobre Gary.

-Fin del Fash Back-

-Gary… tú… me salvaste, y yo… yo… ¡¿cómo he podido hablar así de ti?! – grita cogiéndose del pelo con fuerza.

-Flash Back-

-¡Ya no estaré nunca más celoso de ti, maldito Pokemon jajajaja! – exclama mientras el suelo cerca suya se manchaba de sangre que provenía de un pequeño Pokemon rosado sin vida que se encontraba en el suelo.

-Fin del Flash Back-

-No…, ¡eso no he podido hacerlo yo! – grita intentando convencerse a si mismo, pero al volver su mirada hacia Misty su mente entra en colapso enterrando su cabeza entre sus piernas - ¡Ahhhhhhhhhh! – grita desgarradoramente intentando desahogarse, pero su mente y su corazón se encontraban echas pedazos.

Se levantó y comenzó a correr sin rumbo, sin pensar, solo pensaba en correr más y más, pues si intentaba recordar algo de lo sucedido, no lo soportaría.

Al rato, abre los ojos y se ve al borde de un acantilado, respirando profundamente y faltándole el aire, doliéndole el pecho de correr tanto tiempo sin detenerse.

-¿Qué he hecho? – sus ojos parecían incapaces de soltar más lágrimas, parecía haberlas llorado todas por que no salían más de sus ojos aunque su corazón lo suplicaba.

-Lo siento… - va a dar un paso adelante, pero entonces escucha una voz a su espalda.

-¡Ash, no! – al girarse ve a Misty y queda con los ojos totalmente abiertos sin comprender nada, pero… justo en el momento que decide ir hacia ella, el destino parece no estar de acuerdo, pues… el suelo a sus pies se resquebraja y comienza a caer de espaldas al vacío.

[Continuará]