Y henos aquí... otra vez...

No voy a mentir, me siento triste y frustrada: ¡las negociaciones fracasaron! Pero cabe decir que no fueron con mi aniki, sino con una amiga suya que secuetró mi libreta...

Al principio pensé que sería más fácil hablar con ella... y de hecho lo fue... como condición para devolverme mi amado cuaderno sól fue escribirle un fanfic...

"-Si, no hay problema, ¿de que pareja?" -respondí ingenua...

Y contestó en cámara lenta: "-Quiero un YUULLEN"

...

...

¡ARGH! ¡ASCO!

Me negué rotundamente. Le dije hasta de lo que se iba a morir... ella se enojó... yo me enojé más... me maldijo... yo me convertíe n Tiky...

Y ahora, señoritas, estoy expulsada permanentemente de la escuela de aniki ._.

...

...

Me siento... ¡ENOJADA!


Capítulo 4

El pasar del tiempo no se detuvo. Pronto indicó que habían transcurrido 3 años más…

Lavi, con 24 años, trabajaba como profesor titular de Historiografía General en la misma Universidad que había estudiado, y Allen, con 21 años, como maestro de piano y composición ahí mismo, además de que la escuela le pedía varias veces al año una serie de presentaciones en el conservatorio

Seguían viviendo juntos y seguían tan enamorados como cuando comenzaron a salir

Gracias a que ganaban un sueldo considerable rentaron otro departamento mucho más amplio y acogedor. Ahí Usagi tenía su biblioteca personal y archivos (unos muy extensos, por cierto) y Moyashi su enorme y elegante piano, incluyendo una guitarra, un violín y muchas carpetas con sus partituras.

Ya estaban más grandes, más consientes de su relación y de las opiniones que tenía la sociedad sobre eso… pero, a pesar de todo, decidieron que ya era hora de dejar de esconderse y de preocuparse por detalles molestos. Así comenzaron a demostrar su cariño abiertamente… y, contrario a todo, sus alumnos y la academia en general los vieron muy bien… hasta les dijeron cosas como:

"-Ya era hora"

"-¡Que lindos se ven!"

"-Los apoyamos incondicionalmente"

Esto influyó enormemente en sus ánimos y lo agradecieron sinceramente… mucho más Lavi, pues fue un gran impulso para decidirse a dar el siguiente paso… aunque, como era de esperarse, su poderosa e impertinente curiosidad tuvo mucho que ver…

Desde hacía un año que algo había despertado su curiosidad… y ése "algo" eran sus sentimientos: cuando estaba cerca de Allen era como si su corazón quisiera salirse de su sitio para decirle "Te amo"; como si su piel ardiera con un simple roce de su parte… como si todo su universo sólo estuviera compuesto por él…

Su voz, sus ojos, su sonrisa, su piel… todo lo que era Walker le enloquecía de sobremanera… lo adoraba… lo deseaba…

Lo necesitaba…

El resto del mundo podría extinguirse… no le importaba mientras él estuviera a su lado…

Sólo lo necesitaba a él para ser feliz… ya fuera como pareja, como amante, como amigo, como compañero… sólo lo necesitaba cerca para que su corazón latiera indicándole que estaba vivo…

Que vivía en un mundo donde estaba él…

Esa conclusión despertó dramáticamente su curiosidad… y le hizo preguntarse:

"-¿Hasta donde llegaría por estar a su lado?"

Lo que fuera: trabajar horas extras, olvidarse de su familia, comprarle todo el Mitarashi Dango que quisiera, tirar su amado Xbox 360 y sus videojuegos de Guitar Hero, Resident Evil, Gear of War y Metal Gear

Incluso… alejarse si eso lo hacía feliz…

No fue difícil llegar a una última conclusión… y mucho menos saber qué debería hacer…

Y por eso habían quedado de verse en un parque con un lago cerca de la Universidad, a las 20:10 pm, hora en que salía de su ensayo con la orquesta

Ya estaba ahí, mirando el agua tranquila y acariciando con ansia la pequeña cajita de terciopelo negro que había comprado…

Daría el siguiente paso, sin duda

-¿Lavi? – escuchó su voz justo detrás de él -¿Ya estás aquí?

-Creo que sí –dijo sin mirarle –A menos que me haya quedado dormido y esto sea un sueño

-Cierto, cierto –se acercó y colocó a su lado –Perdona si me tardé

-No, llegas justo a tiempo –sonrió –Definitivamente en el momento perfecto

-¿Eh? –le miró extrañado -¿Qué quieres decir? No es la primera vez que nos encontramos aquí y a ésta hora

-Pero ahora es diferente –le encaró –Porque hay algo importante que quiero preguntarte

-¿A mí?

Las luces comenzaron a encenderse y a dar un agradable ambiente al lugar… pero Allen no lo notó: sólo podía ver la figura de su pareja arrodillada frente a él…

… palideció…

-¿L-Lavi? –el cuerpo le tembló bruscamente -¿Q-Que haces ahí? ¡L-Levántate!

-Allen… -inició con voz firme pero dulce –Lo he pensado mucho… lo he meditado, reflexionado… y he contemplado todas las razones lógicas… pero nada de eso sirvió, salvo mi curiosidad

-¿Qué?

-Gracias a ella pude reconocer y aceptar felizmente… que no necesito nada más en mi vida que a ti –sonrió –Solamente quiero estar contigo, cuidarte y esforzarme todos los días de mi vida para hacerte feliz –suspiró –No soy la mejor persona… y no puedo ofrecerte lo que mereces… pero quiero que me des la oportunidad y la dicha de recompensarte todo eso durante el resto de nuestras vidas –sacó la cajita negra, la abrió y le mostró su contenido –Por eso te pregunto… ¿quieres casarte conmigo?

No lo había notado… ¡pero estaba temblando! ¡Dios! ¡Ésta era la situación más intensa que había vivido!

Esperó paciente…

De repente se percató cómo Allen sonreía… y el fascinante brillo de sus ojos grises…

Se colocó a su altura…

-¡Sí! –expresó emocionado-¡Sí! ¡Sí quiero casarme contigo!

Sin perder tiempo sacó la sencilla sortija de oro blanco y la colocó en su anular de la mano izquierda

-¡Gracias! –le abrazó impaciente -¡Muchas gracias por todo, Allen! ¡Te prometo que no te arrepentirás!

-No lo haré –le correspondió –Nunca lo haría

Y concluyeron el compromiso con un beso

Un punto más para su curiosidad

Comenzaba a creer que la curiosidad, a diferencia de los gatos, traía suerte a los conejos

...