Capítulo IV
Espía
Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi
Estaba arta, siempre era lo mismo: Su "padre" le mandaba a hacer algún trabajo sucio, y ella lo hacía lo menos apegado posible a lo que le pedían, recibía regaños, quizá un par de golpes, pero a final de cuentas las cosas salían como Naraku lo planeaba, claro, excepto por esa ocasión, la furia que había embargado a Naraku en cuanto le dijo que un sujeto le impidió raptar a la niña que había elegido -por segunda vez- y que ella había logrado escapar sólo por el montón de personas que había a su alrededor, era indescriptible, estaba fuera de sus casillas y ella hacía mucho que no sentía felicidad -había logrado que a su padre no le salieran los planes, ni siquiera tuvo tiempo de golpearla debido a su distracción-
–No se supone que la niña tuviera guardián, aunque eso explicaría que esté aquí, tan lejos de su tierra natal. – La molestia se acrecentaba en su interior, ¿quién osaba meterse entre sus planes? –Debió matarte, eres una inútil, retírate, no me apetece verte. Mejor desaparece por una semana o mes; no quisiera matarte aún, y si te vuelvo a ver estoy seguro de que lo haré.
Se regocijaba en su mente, podía ver algo que en contadas veces logró presenciar en su algo larga vida, Naraku fumaba no por placer, fumaba por nervios, y además no quería verla, ¿y qué? El sentimiento era mutuo. –Sí, "Naraku"– Decía con rencor su nombre.
–Y una cosa más: Recuerda que si intentas algo estúpido puede salirte caro, no pienses que no notó como haces siempre todo mal apropósito, sólo te dejo viva porque tú no serías capaz de cometer una tontería como la de hoy, pero, que te quede claro "hija", –apretó con su mano izquierda un corazón que latía aceleradamente– tú estarás conmigo hasta que me dejes de servir, hasta que decida el día de tu muerte, ese día te devolveré esto. Por ahora enviaré ocasionalmente a tus hermanos a buscarte y vigilarte, ahora sí, desaparece.
–Mal… Maldito– La vista se le nublaba, quería gritar pero no lo haría frente a él, dio la vuelta y caminó con dificultad por los pasillos de la mansión que hacía de su jaula, estuvo a punto de caer un par de veces, pero logró salir al fin, continuó su trayecto por la calle, por suerte era de madrugada y nadie la veía, ya estaba a un par de metros de distancia cuando el dolor comenzó a disminuir y poco a poco pudo regularizar su andar, pudo sentir el viento golpear levemente su rostro, era tranquilizador, esa brisa la refrescaba, la hacía sentir un poco libre; y de pronto a su mente llegó el protector de la niña que debía secuestrar, se sonrojó, ella no debía pensar en hombres, es decir, nunca lo había hecho, y mucho menos por alguien que sólo había visto una vez, que además a leguas era notable que era un engreído, aunque gracias a él podía disfrutar de un poco de aire fresco y de ver a Naraku en ese estado. Sonrió, ¿qué tan malo podría ser buscar a un extraño? Aunque ahora que lo pensaba, quizá eso estaba en los planes de Naraku, para así dar con el pobre infeliz y matarlo, bajo la mirada y detuvo sus pasos, no podría verlo otra vez.
Escuchó un ruido, quizá un borracho anduviera por ahí, si alguien intentaba atacarla ya se encargaría, no había de que preocuparse, si fuera alguno de sus hermanos ya se estarían burlando de ella, a menos que fuera Kanna, pero ella ya estaría a su lado en silencio.
Ni siquiera sabía en donde pasaría las noches a partir de ahora, contaba con una cuenta en el banco y tenía bastante dinero, así que por un mes podría sobrevivir sin problema, aunque no dudaba que Naraku la llamara para realizar algún trabajo, y aún así, eso era mejor que vivir bajo su techo…
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Rin se encontraba durmiendo plácidamente en su cama y Jaken estaba desfallecido sobre la mesita de noche con un libro entre sus manos, al parecer, la pequeña le había pedido hacer un maratón de cuentos porque no podía conciliar el sueño, eso sin contar que parte de la tarde y la madrugada tuvo que pasarla "investigando"; incluso Ah-Un dormía en el jardín, y él, él estaba sentado recapacitando sobre la llamada que había sostenido con su padre un par de horas atrás.
–El día de hoy estuviste muy raro hijo– La voz de InuTaisho denotaba preocupación.
–No puedes llamar raro a algo que no sabes cómo actúa normalmente, además, simplemente no me apetecía permanecer más tiempo con ustedes.
Soltó un suspiro, siempre era igual de difícil hablar con él, tan sólo quería saber que lo había puesto así, quería que se acercara, que le dijera sus preocupaciones, lo dejara ayudarlo, guiarlo, pero no, eso no pasaría, si quería guiarle debía adivinar por sí mismo qué es lo que le ocurría. –Tampoco tu hermano convive contigo y está de acuerdo en que te portaste diferente a lo que se esperaría de ti, además lo hablé con tu madre, y ella me reveló que tu sirviente, Jaken, refleja por ti muchos de los sentimientos que tú no expresas.
–No tenías por qué meterla. Y Jaken no expresa nada por mí, yo no tengo nada qué expresar.
– ¿Sabes? El disfraz que elegiste hoy no era el más adecuado, llamabas mucho la atención, sé que incluso cortaste tu cabello, pero por favor, mézclate más– Cambiar de tema sería lo más adecuado, ya se encargaría después de averiguar lo que pasaba, después de todo no era el líder de una organización militar por nada
–Si es una orden….
–Lo es
-Ok. ¿Algo más que deba saber?
–Logré establecer contacto con Pazuzu, está de nuestro lado y sólo espera que ideemos una estrategia para comenzar a actuar.
–Es perfecto. Te llamaré si obtengo algo. – Colgó, no había necesidad de seguir hablando.
Se levantó del sillón, caminó hacia el baño y se observó en el espejo, le gustaba ser un demonio, el color de sus ojos, sus marcas de nacimiento, el color de su cabello, sus orejas no tanto, pero le gustaban; y por culpa de la misión debía ocultarlo todo, ya sabía que eso significaba que a partir de ahora debía ocultarse, ahora existiría ante los ojos humanos, debía acostumbrarse. Frunció levemente el seño, su cabello cambiaría a negro y los ojos a cafés. –Igual que el estúpido de Inuyasha– A pesar de que se decía que sólo se trataba de un disfraz no lograba que su enojo disminuyera.
Caminó a su balcón, y ya en él pudo observar que el Sol comenzaba a iluminar tenuemente las pocas casas de alrededor, sí, era un vecindario tranquilo, caro y tranquilo, pocas personas vivían ahí, tenía un par de vecinos y se le pasaban trabajando, ese estilo de vida no era barato para un humano que apenas tiene vida para disfrutar. –Son tan efímeros– Dijo para enseguida pensar en Rin y no pudo evitar sentir algo de melancolía, pero ella vivía feliz y eso era lo importante, nada más. Respiró profundo, a decir verdad no le agradaba el aroma de las flores, le causaba un algo que no sabía describir, pero entre los aromas logró distinguir uno, que llamó su atención, un aroma extraño, a la vez tan familiar, y ¿agradable?... No, no era agradable, nada lo era.
La vio caminar, llevaba de nuevo el cabello atado en una coleta y adornado por unas plumas, un blusón rojo estilo kimono con un estampado de mariposas, un pantalón entubado negro, unos zapatos de tacón corrido de unos 3.5 centímetros y llevaba una sombra rosada en los párpados; cabe destacar que él no la estaba mirando detalladamente, sólo que era lo único que observar. Ella iba acompañada por un hombre, por lo visto iba a rentar la casa de enfrente, dudó por un momento, quizá Naraku lo había descubierto y la había mandado a investigarlo, pero por la información que recibió de Jaken todo parecía indicar que la corrieron de casa por su falla; aun así había que ser cauteloso, no es que él se quisiera acercar, era en pro de la investigación. Por lo que pudo apreciar cerraron el trato, ella firmó, el vendedor se fue y ella suspiró tranquila, se movía como el viento, giraba, movía un abanico lenta, y grácilmente, en uno de sus giros quedó de frente a él pero tenía los ojos cerrados, entonces sintió su mirada, se estremeció, lo notó por como tembló levemente, estaba sorprendida, y atónita.
Cuando se dio cuenta ya lo tenía enfrente, probablemente había utilizado su velocidad de demonio, él permanecía con el mismo rostro inexpresivo, pero si miraba sus ojos por ahora castaños, podía ver lo intimidante que era, sí, quizá él la podría liberar de su padre, o mínimo matarlo. – ¿Qué haces aquí? ¿Me has seguido? – Hablaba en tono de orden, la costumbre era muy difícil de desaparecer, era eso o su tono siempre fue así.
–Yo sólo quería un lugar tranquilo, agradable y que no tuviera a tantos humanos alrededor, no te creas importante, ja, ni siquiera te conozco. – A pesar de su nerviosismo lograba ser altanera, y no era una actuación, de verdad era su forma de ser
No estaba acostumbrado a que fueran altaneros con él, incluso los desconocidos le mostraban respeto debido a la presencia que proyectaba, la persona más cercana a él era la niña de la que era tutor, e incluso ella le llamaba con mucho respeto y admiración; Jaken era lo más cercano a un amigo que tenía, y prefería llamarlo sirviente, ¿entonces por qué esa mujer se portaba así? Ya la pondría en su lugar. –Más vale que no te haya mandado tu padre… Kagura
Sudó frío, él sabía su nombre, de quién era hija, aparentemente parte del trabajo sucio en el que estaba involuntariamente metida, y ella ni siquiera sabía que él vivía en ese vecindario – ¿Quién eres? – Él le dio la espalda y comenzó a caminar en dirección a su casa
–Eso no le incumbe a alguien tan insignificante como tú
Apretó los puños molesta, ese imbécil era un engreído, ni siquiera era tan atractivo, masculino, fuerte, guapo y olía tan bien… – ¡Pues si soy tan insignificante ni siquiera deberías haber aparecido aquí! – Gritó intentando defenderse
Ni siquiera se giró para responderle, no hubo tal respuesta, sólo continúo su camino, ignorándola
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Pasaron varios días, Hakusoshi había ido a vigilarla, a burlarse de ella, y robar parte de su comida -casi toda- de su nevera, y a ver que no hubiera nada extraño, no encontró nada sospechoso por lo que, al pasar todo un día ahí, con su respectiva noche, se marchó dejando a una aburrida Kagura, quién ya estando segura que Hakudoshi o alguno otro de sus hermanos no fuera a irla a "visitar" pasó sus días espiando al "imbécil" y a su familia, la cual descubrió sólo la conformaban una niña y un hombre enano. –Quizá la madre de la niña murió– Suspiró tras su pensamiento, sabía que eso era imposible, por lo que Naraku le había dicho la niña era originaria de Arabia, una vez la vio por la calle y la reconoció, aparentemente había escapado de haber sido secuestrada junto con otros niños y adultos de su pueblo natal, aunque se suponía que los sobrevivientes deberían haber sido asesinados. La niña ya no le era útil, pero la quería por simple capricho, probablemente eso lo hizo enojar, no se cumplió.
– ¿Crees que no he notado cómo nos observas? – Una voz masculina la sacó de sus pensamientos – ¿Qué es lo que quieres?
–Sólo me gusta observar…
–Si sigues así tus hermanos nos notaran y nos meterás en problemas
–Oh, ¿no hacías alarde de tu fuerza?¿Qué tan malo serían un par de adolescentes y pubertos de apenas unos años de vida contra la fuerza del gran Sesshomaru?
Él seguía sin mirarla, la ignoraba. – Sabes mi nombre después de tanto oír a Rin decirlo, ¿o fue por Jaken?
No se había asustado porque supiera su nombre, de que los espiara, ¿Qué? ¿Era de hielo? –Por ambos…
–Lárgate
Ella fingió no haberlo escuchado, bostezo, bajo del árbol en el que se encontraba y caminó hacia él contoneando la cadera mientras agitaba su abanico, cuando estuvieron frente a frente colocó el abanico en el pecho de él y lo miro engreídamente – Tu vida es muy aburrida, deberías buscar algo más divertido qué hacer
Sesshomaru la miró por un instante para después volver a ignorarla. Eso era todo, la tenía arta; frundió el ceño y comenzó a acercarse a él hasta lograr que el bajara el rostro para verla, alzo el cuello todo lo que pudo y lo miró retadora –Te crees tan superior… Sólo por ser un demonio puro, pues déjame decirte que te comportas como un niño humano muy caprichoso
–Hum
- ¡Y además bufas, eres un imbécil, aburrido y engreído! – Caminó directo, atravesando la casa hasta la puerta y salió, azotando la puerta tras de ella -se perdió un poco antes de poder salir-, tan molesta iba que no notó a una peliplateada elegantemente vestida quién tomaba una taza de té tranquilamente en la sala acompañada de un sapo y una niña
–Parece que la señorita Kagura se molestó – dijó inocentemente Rin
– ¡Rin! No la llames con respeto, ella no es merecedora de nada
– Pero señor Jaken, es mi mayor y debo respetarla, ¿cierto señora Irasue?
– Ya, ya, pequeño sapo, deja que la niña sea respetuosa, eso le abrirá muchos caminos, y tú Rin, querida, sigue abriendo los obsequios que te traje – Por lo visto, a diferencia de InuTaisho, Irasue sí conocía a Rin, y muy bien.
–Pero señora, es sólo q… – Su amo lo interrumpió
–Jaken, cállate
–Sí amo bonito
Su amo se sentó en uno de los sillones y miró desafiante a su madre – ¿En serio sólo has venido a traer regalos?
–Oh, pero qué desconfiado eres, yo sólo quería verte a ti y a la niña –Jaken comenzó a crear un aura de soledad a su alrededor, ante lo cual, Irasue sólo rio– bueno, también al sapo
–Mi nombre es Jaken –Ignorado, sólo puso sentarse a ayudar a la niña a abrir sus regalos
– ¿Quién era esa "adorable" joven hijo? – Terminó su taza de té y la colocó sobre la mesita en frente de ella
–Una pieza clave para mi investigación. – Fue tajante, pero sabía que eso no serviría con ella.
–Oh, que pieza clave tan guapa te has conseguido– rió – Tu padre me comentó algo sobre su misión y lo que habían logrado conseguir, de echo me pasó la lista con todos los datos. ¡Otra taza de té por favor! – Jaken salió disparado a la cocina, y casi muriendo en el intento -se le cayó la tetera con agua caliente encima, a la señora le gustaba el té a la antigua- regresó rápidamente con una taza de té servida –Gracias pequeño sapo– continuó –Si la vista no le falla a tu vieja madre, esa debe ser Kagura, y la dejaste al final al nombrarla, tu padre tuvo que presionar para que dieran información sobre ella, aparentemente no se conocían hasta el día en que tu padre los llevó a ti y a Inuyasha "de compras", ahora vive frente a tu casa y no le has dicho nada a tu padre,…
–Aún no he obtenido la información que deseo así que no hay por qué decirle algo tan trivial.
–Déjame terminar hijo, no seas irrespetuoso– Se fingió ofendida y rio levemente al instante –Ahora, la chica te espía, atraviesa toda tu casa, azota tu puerta y tú no la has amenazado siquiera, explícalo hijo
–Ya te lo dije, ella es un objeto clave
–Oh, tienes razón, una humana como ella es sólo eso, además, su cabello estaba horrible atado con esas feas cuentas blancas
Sesshomaru veía jugar a Rin feliz, por lo que no prestaba demasiada atención a su madre –Mi padre no te dio la información bien, es demonio, y la vista te falla, eran dos plumas con cuentas verdes.
Irasue se levantó del sillón para colocarse su disfraz de castaña oji verde -una ilusión óptica creada por su empresa- y comenzó a caminar a la salida –Cómo sea, qué mal lucía, casi parecía humana. Adiós pequeño sapo, adiós Rin, adiós hijo– Dicho esto, abrió la puerta y lanzó un beso a la niña para después salir de la casa.
– ¡Adiós señora Irasue! – La pequeña también lanzó un beso de regreso, al fin Irasue había obtenido una pequeña aprendiz femenina
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Ya habiendo avanzado en el auto varios kilómetros Irasue puso al tanto de sus sospechas a InuTaisho, quién sonrió del otro lado de la diadema.
–Entiendo, después de todo somos perros, un lío así no podía faltar, aunque… Me sorprendé que algo así se diera tan rápido, y más en alguien como Sesshomaru.
Siguieron platicando un rato para después ambos colgar, al parecer, InuTaisho había hecho bien en enviar a su mejor espía…
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Hola, espero no haber hecho OOC porque el personaje de Sesshomaru es muy difícil, pero me parece que es normal que esté algo sacado de onda por el asunto de que su alma aún tiene como recuerdo los sentimientos qué –según yo- tuvo por ella.
Los reviews enriquecen. Gracias por leer
