Capítulo 4: Buscando respuestas

—¿Culu? —preguntó el pequeño digimon en cuanto Orihime abrió la puerta.

Ella se inclinó para poder verlo mejor, su apariencia le recordaba a las digicartas que había encontrado en la panadería aunque no lograba recordar cuál de todos era.

—¿Cómo te llamas? —preguntó Orihime con una sonrisa amable que logró que el digimon confiara en ella.

—Culumon.

—¿Estás perdido?

—Eso creo —respondió Culumon de manera confundida —. ¿Quieres jugar con Culumon?

—Sería divertido —respondió Orihime mientras lo cargaba, las orejas de Culumon se extendieron.

Antes de entrar dio una revisión al lugar, si estaba en lo correcto podrían haber hollows cerca esperando la oportunidad para poder devorar al pequeño Culumon. Cuando vio que no había nada cerca entró.

—Hoy no tengo clases pero no puedo quedarme mucho tiempo, tengo que ir a trabajar a la panadería en la tarde.

—¿Tienen pan de Guilmon?

—No pero tengo anpan.

Orihime y Culumon se dirigieron a la alacena donde Inoue guardaba el pan que le regalaban en la panadería. El digimon saltó hasta la alacena y comenzó a comer varias piezas incluyendo sus panes especiales los que no le causaron ningún tipo de malestar.

—Vamos a tomar un baño —le dijo Orihime al ver lo sucio que había quedado.

—¡Culu!

—Será divertido y quedarás limpio —agregó Orihime con dulzura mientras se dirigían al baño.

Cuando Orihime veía a Culumon no podía dejar de pensar en un niño pequeño al que le gustaba jugar. Y aunque al principio no tenía ganas de bañarse al final fue todo lo contrario, se divirtió tanto jugando con el agua que no quería salir.

Se preguntó si ella se comportaba del mismo modo con Sora cuando era pequeña. Imaginó que sí pues aún seguía jugando con el agua como Culumon lo había hecho. También se preguntó qué sería de él, no lo había visto desde el día en que la atacó a ella y a Tatsuki como hollow. Rukia le había dicho que cuando un hollow era purificado este era enviado a la sociedad de almas, ella esperaba que allí estuviera su hermano y que tuviera la oportunidad de volver a verlo.

Cuando llegó el momento de ir al trabajo Orihime no quiso dejar a Culumon solo en la casa por lo que decidió llevarlo con ella en un bolso como si se tratara de un chihuahua, al digimon le ilusionó poder conocer la ciudad y quería seguir jugando con Orihime.

—¿Y ese peluche? —le preguntó Tatsuki en cuanto la encontró en la salida.

—Dentro está el alma de un niño —le susurró Orihime mientras cubría su boca en un intento por proteger lo que decía.

—Culumon es un digimon —agregó Culumon mientras encogía sus orejas, no sabía lo que era el alma de un niño.

—Como los de los juegos de cartas —agregó Tatsuki, algo confundida por hablar con un peluche que decía ser un digimon aunque había cosas más extrañas como fantasmas que estuvieron cerca de matarla.

—Culumon no conoce los juegos de cartas.

—Será mejor que tengas cuidado, por lo general cada vez que aparece un fantasma este viene acompañado de problemas.

—Es por eso que lo traje conmigo, así podré protegerlo.

—Si pasa algo me llamas, te veo después del entrenamiento.

Ningún hollow apareció para tratar de comerse al pequeño Culumon pero eso no significó que fuera un día tranquilo. Mientras Orihime trabajaba en la panadería escuchó una fuerte explosión. Todos en el lugar salieron y todos vieron lo que había provocado lo mismo. Era uno de los personajes de las cartas de Digimon, un Kuwagamon para ser precisos.

Pensó en intervenir cuando lo vio congelarse. Supo que no tendría que pelear pero prefirió comprobar por su propia cuenta que todo estaba bajo control. Dejó a Culumon en la cocina dejándole instrucciones de quedarse allí pues temía por su seguridad.

Muchos siguieron su ejemplo pero solo ella pudo ver lo que realmente había ocurrido, en el lugar se encontraba su amiga, Rukia, quien había logrado controlar al digimon tipo insecto.

—Esto es más extraño de lo que imagine en un principio —comentó Rukia al ver a la criatura que había detenido convertirse en datos para finalmente terminar siendo un huevo.

La shinigami decidió tomar el huevo y entregárselo a Urahara para que lo investigara. Tenía la sospecha de que su estadía en ese lugar se alargaría por un periodo indefinido pues si estaba en lo correcto no se estaba enfrentando a ningún tipo de hollow con el que se hubiera enfrentado en el pasado.

—No esperaba verte tan pronto —le dijo Orihime en cuanto estuvo a su lado.

Si los demás no hubieran estado ocupados en ver los destrozos causados por el kuwagamon hubieran considerado extraño el que una joven de cabello naranja abrazara al aire y le hablará como si fuera una amiga a la que no ha visto en mucho tiempo.

—Parece que Karakura sigue siendo un imán para los problemas.

Un pequeño "Culu" interrumpió la conversación de las dos amigas. Bastó con bajar la mirada para saber que allí se encontraba el pequeño digimon.

—¿Crees poder ayudarlo? —preguntó Orihime —. Hoy apareció frente a mi casa.

—Es muy tierno —comentó Rukia emocionada mientras lo cargaba.

—¿Puedes cuidarlo mientras terminó mi turno? —preguntó Orihime aunque no fue necesario, Rukia cuidaría del pequeño, le parecía demasiado adorable como para negarse a hacerlo.

Durante el resto del día Orihime escuchó diferentes historias sobre lo que había ocurrido cerca de la panadería. Muchos lo relacionaron con las criaturas que aparecían en las cartas, otros decían que eran extraterrestres que venían a conquistarlo pero hubo algo que llamó su atención.

—Es como lo que pasó meses antes cuando visité a mi abuela, solo espero no tener que volver a lidiar con esa cosa que atacó la ciudad, creo que era el Delipa, acá no hay digimons que nos protejan.

En cuanto salió del trabajo se dirigió a la tienda de Urahara. Esperaba que la información que había escuchado le resultara útil. Sabía que había algo especial en Culumon y en la criatura que apareció cerca de la panadería, ninguno de los dos tenía reiatsu.

Cuando llegó se encontró con Sado, Uryuu, Ichigo, Urahara y Rukia. Ellos estaban sentados frente al huevo. Un gato negro pasó a su lado y se sentó al lado del tendedero. Ella les contó lo que había escuchado en la panadería.

—Son digimons —les dijo Urahara de manera despreocupada mientras se abanicaba.

—Sé que son Digimons —se quejó Ichigo.

—Sí, ahora lo sabes. He modificado estos rastreadores de hollows para que puedan buscarlos y devolverlos a su mundo.

—Se parece a un lector de cartas —comentó Orihime emocionada.

—Sí, me base un poco en los juegos de cartas.

—Mejor di que solo mezclaste las dos cosas —comentó Yorouchi después de transformarse en humana —. Los acompaño.

—Vístete primero —gritó Ichigo con los ojos cubiertos por sus manos. Uryuu y Sado lo imitaron.

—Que delicados —comentó Yorouchi antes de ir por algo de ropa.

En cuanto llegó Urahara repartió los dispositivos y los envió a buscar cualquier rastro de actividad extraña en la zona. Culumon decidió acompañarlos, se aburría demasiado en la tienda y quería acompañar a sus amigas.

—Deberíamos separarnos en grupos de dos para abarcar más terreno —comentó Renji después de horas buscando y sin encontrar ni una pequeña señal.

—Tú solo quieres estar a solas con Rukia.

—No sé de qué hablas pero ya que lo sugieres, yo puedo ir con Rukia, tú con Orihime, y Uryuu con Sado.

—Supongo que tienes razón, si ven algo extraño nos llaman.

—Llevaré a Culumon —agregó Rukia pero antes de retirarse le susurró a Orihime —. Es tu oportunidad, hazlo tuyo, Orihime.

Rukia tomó a Culumon de los brazos de Orihime sin darle una oportunidad a decir algo. Ella estaba demasiado sonrojada como para agregar algo a pesar de que no era la primera vez que se quedaba sola con Ichigo, no pudo evitar pensar que todo era más sencillo cuando solo le gustaba.

Tomaron caminos opuestos después de coordinar relojes y acordar verse en la tienda de Urahara a las ocho de la noche. Ambos recorrieron la zona oeste de Karakura pero no encontraron nada extraño con excepción de unos fantasmas que Ichigo envió a la Sociedad de Almas.

—¿Tienes hambre? —preguntó Ichigo en cuanto comenzó a anochecer —. Podemos hacer una pausa.

—No es necesario —respondió Orihime mientras agitaba sus manos de manera frenética, el ruido producido por su estómago terminó por delatarla.

—No hemos encontrado nada, una pausa no hará daño.

—Traje pan —comentó Orihime en un intento por desviar la atención de su estómago.

Orihime estaba buscando algo de pan cuando vio a un digimon cerca. No estaba causando alboroto pero ver a una Renamon cerca no era algo que consideraban debía pasar desapercibido.