- Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi, para su creación "Ranma ½", (a excepción de algunos que son de mi invención, y que se irán incorporando durante el transcurso del relato, algo así como "extras"). Esta humilde servidora los ha tomado prestados para llevar a cabo un relato de ficción, sin ningún afán de lucro.

"Corazones en conflicto"

Capítulo IV

Habían quedado todos asombrados. Por una parte al ver el emblemático y concurrido Centro Comercial de Nerima destruido y en llamas, y por otra, las palabras que Ranma le gritara tan efusivamente al policía que había tratado de detenerlo, aún hacían eco en sus oídos. Fue Ryoga quien pareció volver de pronto a la realidad.

-¿Puedo pasar yo también? –pregunto al mismo policía que había detenido a Ranma.

-No, no puedes y eso va para todos ustedes.

-Pero es importante, yo también... quiero encontrarla.

-¡Oye!, si deje ingresar a tu amigo fue porque me distraje por un momento. Además, en sus ojos pude ver el temor en la expresión máxima de la palabra. Nunca antes había visto a alguien tan desesperado, se nota que la chica a la que busca es demasiado importante para él. Pero eso no quiere decir que haga una excepción con todas las personas que quieran ir a mirar.

-¡Pero yo no quiero ir a mirar, quiero ayudarle a encontrarla, para mi también es importante!

-Lo siento, tendrás que esperar acá. Las cosas allí dentro son horribles –dijo señalando lo que quedaba de la construcción a sus espaldas-, créeme, estarás mejor de ese lado de la barrera. Adentro es un infierno en la tierra y lo único que harías es estorbar a los rescatistas que tratan de hacer su trabajo lo más rápido posible.

-Pero yo… -Ryoga sintió que una mano se posaba sobre su hombro, miró hacia atrás y vio como Ukyo negaba con la cabeza.

-Escucha lo que dice el señor Ryoga, es mejor que esperemos acá para saber noticias de ellos –el semblante de ella mostraba tristeza y decepción-. Ven, alejémonos un poco de este lugar. ¡Y ustedes deberían hacer lo mismo! –dijo enérgicamente dirigiéndose al resto.

Los demás perseguidores que antes habían corrido con tanta energía y voluntad tras el chico de la trenza, asintieron débilmente y caminaron tras Ukyo sin oponer ninguna queja ni tampoco resistencia. Todos ellos habían escuchado y visto lo que había pasado, por lo que en ese momento cada cual se encontraba reflexionando y sacando sus propias conclusiones de la escena que se les había presentado.

-Entonces Ryoga, ¿me puedes decir lo que sabes? –se atrevió a preguntar Ukyo con un hilo de voz y mirando siempre al frente, hacia el Centro Comercial que aún ardía.

-No se mucho más que tú, supongo –contestó encogiéndose de hombros y mirando en la misma dirección que la chica a su lado-, Ranma no me dijo mucho, sólo frases sueltas. De lo que pude entender, parece ser que tenían una cita o algo así, él y… y Akane, creo que ella lo estaría esperando aquí –dijo señalando con su barbilla la construcción destrozada frente a ellos- pero nosotros lo demoramos más de la cuenta con nuestra persecución.

-Hum –dijo Ukyo- espero que… que la encuentre, que ella se encuentre a salvo, por el bien de todos nosotros, pero en especial por el bien de él…

-Yo también lo espero.

De pronto los ojos de ambos chicos enfocaron al mismo tiempo a dos hombres mayores que hacían preguntas a los distintos policías que se encontraban resguardando el perímetro.

-Son sus padres –dijo Ryoga.

-Creo que deberíamos decirles lo que sabemos.

-Sí, es lo único que podemos hacer por el momento.

Ambos se dirigieron al lugar en que se encontraban los dos hombres.

-Sr. Tendo, Sr. Saotome –dijo Ukyo haciendo una reverencia, secundada por Ryoga.

-Ukyo, Ryoga… ¿ustedes saben lo que sucedió, saben dónde se encuentran? –pregunto apresuradamente Soun.

-Ranma se encuentra bien, estuvo con nosotros no hace mucho. Ahora esta allí dentro –contesto Ryoga indicando el lugar del incendio.

-¿Cómo que estuvo con ustedes no hace mucho?, explícate muchacho –exigió Genma.

-Yo… no lo sé, lo encontré en el camino, creo que ellos se encontrarían acá Sr. Saotome –el joven había decidido no decir nada del encuentro callejero múltiple que se había producido antes de las explosiones.

-¡Pero ellos salieron juntos de la casa! –dijo Genma mirando a Soun-, eso es lo que dijo Nodoka, ellos venían a ver la película por el cumpleaños de Ranma, ¿qué pudo ocurrir para que se separaran?

-No lo sé Saotome, pero eso significa… -Soun observo con temor el lugar del incendio- significa que mi pequeña se encontraba sola al momento de la explosión –dijo finalmente tomándose fuertemente del hombro de su amigo-. Si Ranma no estaba con ella… si él no pudo protegerla… entonces… -el hombre no pudo continuar, de pronto sintió unos incontrolables deseos de llorar. Su hija pequeña, la más parecida a su difunta esposa estaba atrapada en esa enorme masa de fuego, escombro y fierro retorcido. El sentimiento de vacío lo había asaltado nuevamente, desde que había perdido a su esposa no se sentía así de impotente, las palabras de Genma no pudieron calmarlo del todo.

-Tranquilo Tendo, Akane es una chica fuerte y muy inteligente, seguro que se encuentra bien y ya podrá abrazarla nuevamente, sólo tenemos que esperar a que la emergencia pase y vuelva la calma, todo saldrá bien.

-Ranma tenía que protegerla Saotome, él es su prometido… si le sucede algo malo a mi hija…

-Sr. Tendo –intervino Ukyo- Ranma hizo todo lo que pudo por llegar al lado de Akane.

-¿Entonces tú sabes por qué se separaron Ukyo? –pregunto Genma de una forma acusadora.

-Bueno yo… yo, se que él se dirigía hacía acá…

-Cuando salen, ellos siempre van juntos, a menos que alguien interfiera ¿no es así?

-No se a lo que se refiere Sr. Saotome.

-Ranma se entretuvo peleando conmigo –dijo Ryoga, Ukyo lo observaba sorprendida. Incluso el mismo Ryoga se sorprendió de sus palabras, no sabía por qué las había dicho, era verdad que había estado peleando con Ranma, pero era una verdad a medias, otros también habían participado-. Si algo malo le sucede a Akane, será en parte por mi culpa.

-Tendremos que hablar de aquello después. Tendo, tenemos que ir a ver si nos pueden dar más información.

-Sí.

Ambos hombres se alejaron del lugar, dirigiéndose a la zona en donde se encontraba un gran número de personas reunidas, al parecer eran familiares o amigos de quienes aún se encontraban desaparecidos.

-¿Por qué dijiste eso Ryoga?

-Porque es la verdad.

-No del todo, yo también estaba allí y Shampoo y Mousse y los Kuno.

-No es necesario que nos culpemos unos a otros, ahora lo único que podemos hacer es esperar que Akane se encuentre bien.

-Sí. Oye ¿y los demás?

Ryoga observo en dirección hacia donde habían dejado a los otros chicos y no los diviso por ninguna parte, se encogió de hombros y volvió su vista hacia el Centro Comercial. De pronto recordó que ese día había vuelto a Nerima por una razón, había decidido confesarle su amor a Akane Tendo. No se imagino nunca que las cosas terminarían así y menos aún que su archirival se le adelantaría en su declaración de amor hacía la misma chica y frente a todos.

Si Akane se encontraba bien, y esperaba de todo corazón que así fuera, sabía que la batalla por el corazón de la joven estaba perdida, una vez que Ranma la encontrara, seguramente le confesaría sus sentimientos y él no dudaba que su rival sería correspondido por la chica de cortos cabellos azulados que le quitaba el sueño desde hacía tanto tiempo.

Miró al cielo y suspiro.

-"Sólo espero que la encuentres sana y salva, y que si realmente la amas, la puedas hacer feliz Ranma".

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En la casa de la familia Tendo, las tres mujeres se encontraban en la habitación que compartía el matrimonio Saotome.

Nodoka aún no reaccionaba después del desmayo sufrido momentos antes. Genma la había recostado sobre su futon y por ello, Kasumi se encontraba sentada sobre sus rodillas al lado de su tía.

La hermana mayor de Akane trataba de pensar positivamente, imaginándose que de un momento a otro, la pareja de jovencitos a quien ella tanto quería se harían escuchar desde el primer piso discutiendo en voz alta por alguna tontería como siempre, como la tenían tan acostumbrada. Ella confiaba ciegamente en el prometido de su hermana, estando con él, Akane no corría peligro, él siempre se las arreglaba para alejar a su prometida de cualquier circunstancia que pudiera lastimarla. Esta no podía ser la excepción.

Por el contrario, Nabiki se movía impaciente de un lado a otro de la habitación, daba la impresión de ser una leona prisionera en una jaula demasiado pequeña.

Y era exactamente así como se sentía la mediana de las Tendo. Ella siempre había sido la primera en enterarse de todo, de las buenas y de las malas noticias y siempre había analizado los pasos a seguir, tomando el control de cualquier situación, por muy mala que ésta fuera, claro, sacando el mayor provecho posible de todo lo que ocurría. Ahora, el sentirse alejada del centro de la noticia la estaba empezando a desesperar.

Se llevo una de sus manos a la boca y comenzó a mordisquear sus uñas nerviosamente, mientras seguía paseándose a grandes zancadas, ¿qué estaría pasando con su hermana?, ¿habría alcanzado a salir del interior de Centro Comercial?, ¿su atolondrado padre y su tío habrían conseguido averiguar algo?, ¿y Ranma?, si ellos se encontraban juntos era probable que el artista marcial hubiese logrado salir a tiempo junto a su hermana, entonces ¿por qué no llegaban a la casa?

-Nabiki, deberías tranquilizarte. ¿Por qué no te sientas?

-No puedo.

-Inténtalo, por favor.

-¿Cómo quieres que me tranquilice si yo soy la culpable de que Akane estuviera en ese lugar hoy?

Esa era la verdadera razón de todo su nerviosismo. La imperturbable Nabiki se sentía culpable y mientras más pasaba el tiempo sin enterarse de lo que sucedía con su hermana, ese sentimiento de culpa se acrecentaba en su interior.

-Nabiki, tú no tienes la culpa.

-Yo conseguí esos boletos, si le pasa algo malo a Akane no me lo perdonaría nunca.

-¡No hables así!, tú no podías saber que en ese lugar habría una explosión justo hoy, además, no sabemos qué es lo que sucede con ella o con Ranma, de seguro se encuentran bien.

-Y entonces, ¿por qué no han vuelto aún?

-No lo sé, seguramente están ayudando con los heridos, sabes que Akane no puede ver sufrir a los demás.

-Kasumi, debes ser más realista.

-Prefiero ser optimista. Voy a confiar en ellos hasta que alguien me demuestre que estoy en un error.

Nabiki la observó con resignación, deteniendo su inquieto andar y cruzando sus brazos a la altura de su pecho. Kasumi era así, siempre tratando de ver el lado bueno de las cosas, pero ella era distinta, ella había aprendido que en la vida había que ser realista, no podía engañarse esperando que las cosas sucedieran siempre de la mejor forma para ella y su familia. Ya había pasado por una situación similar años atrás, cuando todas eran muy pequeñas y ella no había podido hacer nada. No estaba dispuesta a pasar por lo mismo de nuevo, esta vez ella era mayor y no dejaría que la hicieran a un lado tan fácilmente.

-Voy a salir, tengo que saber que sucede o me volveré loca encerrada aquí.

-Nabiki, no. Es mejor que esperemos a que lleguen papá y tío Genma.

En ese instante, Nodoka comenzó a abrir los ojos lentamente, pero luego pareció recordarlo todo y se incorporo de golpe en su futon.

-¡Dónde están!

-Tranquila tía, ellos aún no llegan pero papá y tío Genma fueron a buscarlos.

-Yo iré también –dijo Nabiki dándoles la espalda a ambas mujeres, dispuesta a salir de la habitación de sus tíos.

-No creo que sea prudente Nabiki.

-Concuerdo con tu hermana –aportó Nodoka con voz calmada pero autoritaria.

-Pero...

-Esperemos por un tiempo más, si ellos no llegan o Genma y Soun no consiguen informarnos, yo misma te acompañare a buscarlos Nabiki, ¿estas de acuerdo?

La chica de melena castaña se quedo en silencio por unos instantes, sopesando sus posibilidades, luego suspiro fuertemente. Las dos mujeres mayores la observaban esperando una respuesta, de una forma encubierta le pedían que se mantuviera al margen, bueno, por el momento ella las complacería.

-De acuerdo, pero si en media hora no tenemos noticias de ellos...

-Media hora, ni más ni menos. Ahora, ¿les parece si bajamos?, por lo menos podremos mantenernos informadas por la televisión.

-¿Te sientes bien tía?

-Perfectamente. Un simple desmayo no acabará conmigo –dijo poniéndose en pie con resolución.

Las dos chicas siguieron a su tía rumbo a la sala, la espera sería angustiante, pero al menos no se encontrarían solas aguardando por noticias; noticias que las tres deseaban, fueran positivas.

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El joven de la trenza recorría desesperado todo el lugar. Donde mirase veía camillas con gente gimiendo de dolor, personas con heridas; graves heridas en su cuerpo, jóvenes, niños y adultos de ambos sexos parecían sacados de una película de la segunda guerra mundial. El espectáculo era devastador, sin embargo él, por muy frío que pareciera al pensarlo, sólo la buscaba a ella.

En otras circunstancias podría haber ayudado a los rescatistas, pero ésta vez sería egoísta, ésta vez pensaría sólo en él y por supuesto en ella.

Lo primero era encontrarla, debía fijarse muy bien en la vestimenta de las mujeres, podía recordar perfectamente la ropa que ella estaba usando ese día, cómo no hacerlo si se veía hermosa, el color rosa pálido de su vestido con esas diminutas flores blancas y su pañuelo en el mismo tono atado a su cabeza en forma de cintillo le asentaban muy bien, al momento de verla la había definido como una "infantil coquetería", no sabiendo si ese termino existía en el mundo de la moda o algo similar, pero para él, así era como Akane se veía, distinta a las demás y hermosa.

Siguió buscando desenfrenadamente algún indicio de un vestido del color que el llevaba la chica, pero parecía una tarea imposible. Sin contar con que había muchas ambulancias que se habían retirado del lugar llevando a las personas más graves, y habían vuelto.

Se interno aún más en el recinto haciendo caso omiso a las peticiones de ayuda de algunas personas que lo veían pasar, hasta que de pronto diviso algo que capto toda su atención; el pañuelo que Akane llevaba en su cabello ese día. Podía estar equivocado ya que lo más probable es que hubiesen muchos pañuelos similares al de ella, pero un fuerte palpito en su corazón le decía que ese era el pañuelo de Akane. Se acerco y vio que una pequeña niña sostenía el trozo de tela firmemente en sus manos, mientras una señora la acunaba y parecía decirle palabras tranquilizadoras al oído.

Él se acerco con cautela, no sabiendo muy bien como expresarse para no asustar a la pequeña, pero estaba desesperado y era muy consiente de que en ese momento le costaría ser amable.

-¿De dónde sacaste ese pañuelo? –se arrepintió en seguida de haber sido tan brusco, pero es que si tan sólo supieran cómo se sentía. Miro a la niña y a la mujer, suspiro y trato de que su voz se escuchara un poco más cordial-, es que ese pañuelo se parece mucho al que llevaba una chica… una chica a la que estoy buscando, yo quisiera saber si tú la viste…

La niña miro a la mujer, ella asintió.

-Es de una amiga.

-¿Y cómo se llama tu amiga?... por favor, dímelo –dijo el joven casi implorando porque la pequeña le diera una buena noticia.

-Akane.

Fue como si se hubiese tirado en caída libre de la cima de la torre de Tokio y vuelto a ella en un segundo. Su semblante se animó y una enorme sonrisa se plasmo en su rostro.

-¡¿Y dónde está?! –pregunto, las palabras atropellándose por salir de su boca. La mujer que había permanecido callada y sólo observando, en ese momento tomo la palabra.

-La chica que buscas le salvo la vida a mi hija –dijo con los ojos anegados en lágrimas. Ranma la observaba, algo no andaba bien, lo presentía. La sonrisa que se había formado hacía unos instantes se esfumo para dar paso a una mueca de preocupación-. Si ella no la hubiese sacado de ese infierno Kaede… -la mujer acercó a la pequeña mas hacia su costado- Se la llevaron hace diez minutos…

-¡¿Se encuentra bien?! ¡Por favor señora, ella esta bien! ¿Verdad?

-Lo que supe es que se encontraba inconciente cuando se la llevaron, no quiero asustarte pero… parece que es grave.

-¿Dónde la llevaron?

-Al Hospital General. ¿Eres familiar de ella?

-Soy su prometido –dijo él más seguro que nunca al decir esas tres simples palabras.

-Entonces, tú podrías llamarnos… pase lo que pase con ella, por favor –dijo la mujer entregándole una tarjeta de visita con su nombre y teléfono-, es importante que vea a la persona que me devolvió a mi hija, que salvó a mi hija.

-La llamare.

-Tienes mucha suerte, esa chica es un ángel.

-Lo sé –contestó él- adiós y gracias.

-Espera –dijo la pequeña viendo que Ranma se daba la vuelta para alejarse del lugar-, es de ella, quiero que lo tenga de nuevo. Se veía muy linda con él.

-Se lo daré. Adiós –dijo dándoles la espalda para salir de allí con rumbo al Hospital.

Se guardo el pañuelo junto con la tarjeta en el bolsillo del pantalón y comenzó una loca carrera por las calles y tejados de la ciudad, ahora sabia donde dirigirse.

Por lo que había dicho la señora, Akane estaba grave, viva pero grave. Seguramente se había quedado más del tiempo necesario al interior del recinto por salvar a la pequeña, eso había hecho que arriesgara su vida, pero él la conocía, sabia que ella era incapaz de dejar a alguien tan desvalido como una pequeña niña sin ayuda, si esa ayuda dependía de ella.

-"Akane es fuerte, resistirá a todo lo que se le presente –se repetía el chico de la trenza-, ella tiene que estar bien, no debe ser algo tan grave, seguramente algunos rasguños, a lo más un par de huesos rotos. Sí, eso debe ser todo" –trataba de convencerse sin conseguirlo. La preocupación y angustia por saber el real estado de su prometida haciéndose insoportablemente fuerte en su corazón.

Tenía que llegar pronto a ese maldito Hospital y saber de una vez por todas como se encontraba Akane.

El camino parecía hacerse interminable, estaba exhausto, pero no podía detenerse siquiera a pensar en descansar, no hasta que supiera que su prometida se encontraba bien, no hasta decirle que era una tonta por arriesgarse tanto, no hasta que ella supiera de sus labios lo importante que era y lo mucho que significaba para él.

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Ya estaba perdiendo toda esperanza de averiguar algo. Los policías no les daban informaciones claras, solamente les decían que se tranquilizaran y que pronto estarían en condiciones de dar una cifra estimada de las personas que se encontraban dentro del Centro Comercial al momento de la explosión, pero nadie les daba información sobre su hija.

Soun Tendo se había obligado a no llorar, había decidido conservar la poca calma que le quedaba para averiguar con prontitud el paradero de su hija menor, pero con todos esos policías impidiéndoles el paso, el buscarla se había convertido en una tarea que no estaba dando frutos.

Aparte estaba el hecho de que los dos amigos más cercanos de su hija le habían confirmado que ella no se encontraba con su prometido cuando se había desatado la catástrofe. El hombre estaba comenzando a temer lo peor.

-Ya preguntamos en este sector Tendo, ¿a qué lugar iremos ahora?

-No lo sé Saotome, caminemos un poco más, tal vez nos dejen ingresar.

-Bien.

Genma Saotome se encontraba más tranquilo en contraste con su amigo, él sabia que Ranma estaba a salvo y eso era lo más importante para él. Su hijo había sobrevivido al incendio del Centro Comercial y ese hecho era esencial para realizar todos sus proyectos y sueños.

Caminaron en silencio unos metros más y se acercaron a otro puñado de gente, quienes vociferaban desesperados por información de sus seres queridos, pero claro, allí tampoco encontraron respuestas a sus preguntas. La angustia era cada vez mayor para Soun, su amigo pareció notarlo y trato de cambiar de táctica.

-Tendo, creo que será mejor ir directamente a algún Hospital o Clínica, si Akane sufrió alguna herida se encontrará internada y si no lo hizo, sabremos a qué atenernos.

-Tiene razón Saotome.

- Aunque primero deberíamos regresar a casa, sólo para poner a las chicas y a Nodoka sobre aviso.

-Bien, vamos a casa.

Los dos hombres se encaminaron a prisa en dirección al Dojo Tendo, ambos ensimismados. Soun rogando en silencio para que su hija se encontrara a salvo, Genma felicitándose por la suerte de tener un hijo que al parecer nada podría vencer, ni siquiera un tonto incendio.

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Se había alejado rápidamente del lugar, sentía la presencia del chico corriendo tras ella, pero en ese momento ella quería estar sola, necesitaba con urgencia pensar en lo que había sucedido.

Avanzando por las calles sin rumbo aparente, sólo pensaba en las palabras que él había dicho "¡La mujer que amo está ahí dentro!...", esa sola frase que se repetía dolorosamente en su cerebro, esa frase que le desgarraba el corazón. La mujer que él amaba, Akane, esa chica violenta, poco femenina, torpe y con menos encanto que ella.

Akane, esa chica se había ganado el corazón del hombre que debía ser de ella, sólo y exclusivamente de ella, ¿por qué?, si ella había hecho hasta lo imposible para captar su atención, para agradarle, para demostrarle que sería la mejor esposa que él pudiera desear.

Pero en su fuero interno, ella sabia muy bien el por qué. Desde que había llegado a Nerima en busca del joven artista marcial, primero pensando que era una chica y luego al darse cuenta de que en realidad se trataba de un chico, ella había notado que la única que podría llegar a convertirse en su esposa sería esa torpe e ingenua chica, "la marimacho", le decía él. Lo había sabido desde la primera vez que los vio juntos, ella había visto ese brillo especial en los ojos de él, lo había visto sólo cuando se trataba de algo relacionado con Akane. Lo había visto luchar miles de veces por ella, lo había visto arriesgar su vida por ella, siempre por ella, entonces, ¿por qué se sorprendía tanto al escuchar esas palabras salir de sus labios?; tal vez era porque dentro de sí, aún tenía la vaga esperanza de que se desencantara del embrujo que parecía ejercer la chica violenta sobre él y corriera a sus brazos.

Ahora comprendía finalmente que eso nunca iba a suceder, su airen simplemente le pertenecía a Akane, su rival.

Y ella, ¿qué sería de ella ahora?; ¿volvería derrotada a su aldea en China?; no había podido obligarlo a cumplir con las reglas de su tribu, ahora menos que antes podría hacerlo, "¡La mujer que amo está ahí dentro!...", otra vez su voz repitiéndose, la mujer que amaba, Akane, no Shampoo.

¡Cómo desearía que él hubiese gritado esa confesión de la forma en que lo hizo por ella, cómo le hubiese gustado que se enfrentara al estúpido policía y saltara todos esos obstáculos a la velocidad en que lo había hecho sólo por ella!; pero no, la única que podía lograr que él hiciera esas cosas era la fastidiosa chica de cortos cabellos. "…Nunca antes había visto a alguien tan desesperado, se nota que la chica a la que busca es demasiado importante para él. …" esas habían sido las palabras del policía. Sí, ahora ella también comprendía cuán importante era Akane Tendo para Ranma, y finalmente aceptaba que jamás podría competir contra un amor tan intenso.

Se detuvo bruscamente, limpió una única lágrima que caía por su mejilla, sintió como el chico que la seguía también se había detenido sin atreverse a hablarle, se dio la vuelta y se obligo a sonreír.

-¿Te gustaría volver conmigo a China Mousse?

-¿Có… cómo?

-Dije, si te gustaría volver conmigo a China. No es una pregunta tan difícil de contestar.

-Claro.

-¿Claro que te gustaría o claro que no es difícil?

-¡Claro que me gustaría Shampoo!, sabes que la respuesta es sí.

-Bien, entonces me ayudaras a convencer a la bisabuela y si todo marcha bien, nos iremos en unos días, un par de semanas de ser necesario.

-Y ese cambio en tus planes, puedo preguntar ¿a qué se debe?

-No tengo nada más que hacer aquí.

-¿A que te refieres?

-Tú también lo escuchaste ¿no? –dijo ella dándose vuelta para no enfrentar la mirada escrutadora del joven; su largo cabello púrpura meciéndose con la suave brisa de la tarde-. A pesar de todo lo que hice, de todas las cosas que todavía puedo hacer, hoy me di cuenta de que él jamás se casara conmigo. Él siempre la amará, pase lo que pase. Sólo espero que ella pueda disfrutar de su amor, merece saberlo al menos. Además, si ella no… si ella desapareciera de este mundo, estoy segura de que él la seguiría, luego de vengarse por supuesto y creo ser una de las primeras en la lista. Pero créeme, realmente espero que eso no suceda, no por lo que pueda pasar conmigo, sino porque sería una pena que se perdiera un artista marcial como él y una persona tan bondadosa como ella, ¿no lo crees Mousse?

-Estoy de acuerdo contigo –dijo haciendo una pausa para acercarse más a la chica. Cuando llego a su altura, la observo, ella aún rehuía su mirada, pero él pudo vislumbrar el esfuerzo que ella estaba haciendo para contener las lágrimas que luchaban por escapar- ¿Te encuentras bien?

-Estaré bien, no te preocupes.

-Pase lo que pase, sabes que puedes contar conmigo ¿cierto?

-Sí, gracias –ella levanto su rostro, en él se reflejaba una sonrisa melancólica-. Vámonos a casa chico pato.

-Vamos –dijo él devolviéndole la sonrisa.

Finalmente, la invencible y orgullosa amazona china había comprendido con una sola frase que dijera el chico de la trenza, que la batalla que había empezado hacía tanto tiempo atrás por el corazón del artista marcial, desde un principio había tenido una única vencedora, y ella ahora se daba cuenta que las armas que había utilizado durante todo ese tiempo para atrapar a Ranma habían sido siempre inútiles contra la inmunidad que parecía darle el amor que él sentía por esa chica, por la violenta y torpe prometida que le habían asignado las familias de ambos, por esa mujer de la que nadie sabia que suerte había corrido después del incendio de esa tarde, aunque esperaba por el bien de todos que ella se encontrara bien, ella, la vencedora en la guerra amorosa que habían sostenido, ella… Akane Tendo.

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Notas Finales:

1.- Un capítulo más y avanzando. Esta vez trate de extenderme un poquito con el capítulo. Quiero agradecer sinceramente y de forma muy especial a todos los que han dejado un review por esta historia, son muy amables al dedicarme palabras de aliento, espero no decepcionarlos y a los que no lo dejaron ¿qué esperan? No, es broma, les agradezco de igual forma por tomarse el tiempo de leer lo que escribo. De verdad que me importa saber lo que piensan de esto. Para mí es una historia muy especial y se esta tornando un desafío emocional el escribirla, por lo que les agradezco el que me acompañen en este camino. Ahora, lo que se ha vuelto un hábito en mis escritos, las "notitas" del capítulo.

2.- Cuando la realidad te golpea tan de repente, a veces no nos es fácil reflexionar con claridad, pero creo que de todos los personajes que rodean a la pareja de Nerima, Ryoga es uno de los que primero comprendería el alcance de una declaración como la de Ranma.

3.- Una persona desesperada es capaz incluso de olvidarse de sus principios. Creo que no es justificable, pero al menos es una razón para que Ranma no haya prestado ayuda a las personas que se lo solicitaban, él únicamente pensaba en encontrar a la persona que más le importa en la vida y eso cobra mayor importancia que ninguna otra cosa.

4.- Que Ranma haya encontrado o más bien intuido que un pequeño trozo de tela del mismo color que el que llevaba Akane en su cabello le daría un indicio para encontrar a la chica puede ser un tanto rebuscado, pero debía establecer algún nexo entre Ranma y Kaede, de lo contrario, el pobre chico habría perdido valioso tiempo recorriendo todo el Centro Comercial y posteriormente los distintos centros asistenciales, ¿no lo creen?

5.- La amazona se expresa correctamente durante la conversación que sostiene con Mousse, bien, me pareció adecuado dejarla que hablara en su idioma nativo, por lo que debería mantener una conversación fluida con el chico pato.

6.- Me parece que Shampoo siempre ha estado mas "obsesionada" que "enamorada" de Ranma, por lo que no me extrañaría que se diera cuenta de que ya no podría hacer nada por ganar su corazón de una forma medianamente limpia (con esto me refiero a que siempre puede utilizar algún tipo de hechizo o chantaje para lograr su objetivo), pero creo que después de todo, hasta las obsesiones terminan cansando y esta es una buena oportunidad para que la linda chinita se de cuenta de ello.

7.- Sin más que decir, será hasta el próximo capítulo, cuídense mucho y buena suerte!

Madame De La Fère – Du Vallon.