Hola! Y bueno, aquí estoy otra vez. Antes de que empiezen a leer este capítulo, les quiero aclarar que hize un esfuerzo sobrehumano para escribirlo, porque las cosas de este tipo no son mi fuerte. Ojalá que les guste y me dan su opinión objetiva, ok? En lo personal me interesa más todo lo relacionado con la búsqueda de los horcruxes, pero como no podía dejar este tema sin aclarar, decidí dejarlo claro desde ya. Se los dejo, aquí va.

DISCLAIMER

Todos los prsonajes le pertenecen a J.K Rowling y a la Warner Brothers, yo sólo hago esto por el gusto de escribir.

Harry Potter y las Almas del Heredero: capítulo 4

"Juntos somos más fuertes"

Harry abrió los ojos lentamente y pestañeó unos segundos. La luz del sol ya entraba por la ventana de su habitación en La Madriguera, haciendo relucir la madera. Estaba de muy buen humor, a pesar de lo ocurrido la noche anterior.

En primer lugar, había llegado tan cansado que no tuvo sus pesadillas habituales, a excepción del dolor en la cicatriz (y estaba seguro de que Snape lo había pasado peor que él anoche, lo cual era bastante positivo), lo que le permitió dormir bien por primera vez en mucho tiempo.

En segundo lugar, anoche ni siquiera lo había notado, pero ya había cumplido 17 años. Eso significaba que podía aparecerse legalmente y hacer magia fuera del colegio, lo cual había esperado desde que supo que era un mago. ¿Cuántas veces había deseado hechizar a los Dursley¡Cómo habría mejorado su vida si hubiera tenido permitido hacer magia! Y la cantidad de problemas que se habría ahorrado... Recordó aquel juicio ante el Wizengamot, en el que, además, la mayoría del jurado estaba con una mala predisposición hacia él. Si no hubiera sido por Dumbledore, lo más probable es que habría sido expulsado de Hogwarts. Otra de las tantas veces en que Dumbledore lo había salvado... Pese a haberlo recordado, sonrió. Un sueño cumplido el ser mayor de edad.

Y en tercer lugar, al fin estaba en el lugar que él consideraba su hogar y su familia. Ahí, en el único lugar aparte de Hogwarts en que se había sentido contento y querido.En La Madriguera con losWeasley, aquellos que lo habían acogido desde siempre.

Se levantó de la cama y se vistió lentamente, aún con un poco de sueño y unas ojeras que, aunque pasaban bastante inadvertidas, delataban las escasas horas de sueño de las últimas semanas. Ni siquiera intentó peinarse su pelo color azabache, porque después de tantos años, sabía que era una batalla perdida. Ordenó un poco las sábanas de su cama y luego se fijó en las cosas que se encontraban en la habitación, mientras los posters de jugadores de Quidditch lo miraban con atención. Ahí en la esquina, Hedwig dormitaba en su jaula. Su baúl estaba cerca de ésta, semiabierto, aunque con todo el contenido. Harry no tenía idea de cómo habían llegado sus cosas ahí, seguramente la Orden las había traído.

Los recuerdos de su breve enfrentamiento con los mortífagos comenzaron a llegar a su mente y reparó en algo que no había notado la noche anterior: a pesar de que no lo había matado, había podido vencer a Severus Snape. Sí... Sonaba muy bien. Talvez había contado con el elemento sorpresa y había tenido a Fawkes para ayudarlo en su huida, pero de todas maneras, lo había vencido. Eso lo hizo sentir completamente invencible, pero rapidamente desechó esa idea y se reprendió a sí mismo por ser tan estúpido.

Haría falta muchísimo más que un elemento sorpresa y un fénix para vencer a Voldemort, que era realmente su objetivo más importante. Se dio cuenta en ese momento de que el mayor peligro que corría era preocuparse más por matar a Snape que en eliminar los horcruxes. Necesitaba concentrarse más en su misión. Esa misión que sólo él podía realizar. Y necesitaba prepararse ya...

"Sin sus Horcruxes, Voldemort será un hombre mortal con el alma deteriorada y menoscabada. Pero no olvides que, aunque su alma esté dañada y no pueda recomponerse, su mente y sus poderes mágicos permanecen intactos. Harán falta un poder y una habilidad excepcionales para matar a un mago como él, incluso sin los Horcruxes."

El poder de amar que Harry poseía en exceso, tal como Dumbledore le había recordado... Pero segía sin convencerse de que eso fuera gran cosa. Para él, los poderes que se necesitaban contra Voldemort eran la astucia, el valor y una cantidad excesiva de magia poderosa y complicada.

En ese momento la puerta se abrió con un fuerte crujido de la vieja madera y Ron, Hermione y los gemelos aparecieron por ella corriendo.

-¡Harry!-gritó Ron alegremente-¡Llegaste¡Feliz cumpleaños!

Harry sonrió con ganas. Se había sentido muy solo desde la muerte de Dumbledore, porque evidentemente los Dursley no eran una compañía muy agradable o comprensiva que se preocupara de subirle el ánimo, pero ahora tenía a Ron con él para apoyarse. Se sintió inmensamente feliz.

-Gracias, amigo.

Luego miró a Hermione. La chica también le deseó un muy feliz cumpleaños, pero aprovechó para preguntarle cómo estaba después del ataque de ayer, le dijo que había sido muy peligroso, y otras cosas de ese tipo, tan típicas de Hermione. Volvió a sonreir. Habia echado de menos toda esa preocupación de parte de su amiga.

Los gemelos, por su parte, decidieron felicitarlo asu particular manera. Soltaron los fuegos artificiales inventados por ellos en la habitación, y formaban la frase "Feliz Cumpleaños" en las paredes, haciendoque los jugadores de Quidditch de los posters se escondieran e intentaran escapar en sus escobas.

Durante largo rato lo bombardearon con preguntas sobre lo ocurrido la noche anterior, ya que se habían enterado por Bill de que había pasado "algo" con los mortífagos.

-¿Estaba Greyback?

-Sí.

-¿Y dejaste a Snape inconsciente?-preguntó Ron, entre asombrado y contento.

-Sí.

-Lo que nos preguntamos es...-comenzó George, poniendo una fingida cara pensativa.

-¿...Por qué sacaste a tu primo de ahí?-completó Fred, bromeando-Porque no es que haya sido especialmente agradable...ni para él ni para nosotros.

Rieron estruendosamente, después de todo, Dudley siempre les había causado gracia a los gemelos.

-Porque si no¿En quién van a probar sus nuevos productos para los Sortilegios Weasley?-contestó Harry divertido.

Otra cascada de risas siguieron a su respuesta.

-¿Y qué tal han estado los preparativos para la boda?-preguntó Harry.

Los tres Weasley hicieron una mueca inconscientemente.

-Creo que lo que nos han hecho hacer todo el verano ha sido sólo un aperitivo comparado con todo el trabajo que habrá el día de la boda. Fleur está decidida a que sea una boda con mucho glamour-contestó Ron con amargura.

-Al menos mamá y Fleur ya no se pasan el día peleando¿no? Desde el ataque a Bill se comportan como si fueran las mejores amigas-dijo Fred satisfecho-Si no, éstas semanas hubieran sido insoportables.

-¿Y cómo ha estado Bill¿Cómo pasó la luna llena?-Harry recordaba perfectamente la última vez que había visto al mayor de los Weasley: cubierto de sangre y con el rostro repleto de heridas causadas por Greyback.

-Bastante bien, aunque no lo creas. Ha podido disimular varias de sus cicatrices con hechizos, pero no todas. Adora la carne cruda, y sus dientes están ciertamente más afilados. Para qué decir como le ha crecido el pelo. Si antes mamá se quejaba de que tenía el pelo largo, no sé cómo ha podido controlarse para no gritar.

Nuevamente todos rieron.

-Hablando en serio, Harry, sí hay algo que queremos preguntarte-comenzó Fred, esta vez hablando seriamente- Ni Ron, ni Hermione, ni Ginny nos han querido decir nada-dijo con tono acusador mirando a su hermano.

-Si no les he dicho será por algo¿no creen?-contestó Ron molesto-Y Harry tampoco les va a decir nada porque eso es algo entre él y Ginny.

-¿Cómo pueden ser tan poco sensibles¡Ya les dijimos que no preguntaran! Tienen la misma variedad de sentimientos que Ron tenía antes-Hermione parecía realmente enojada, y sus palabras fueron consideradas como un grave insulto, tomando en cuenta que hace unos años había dicho que Ron tenía la variedad de emociones de una cucharita de té.

Harry comprendió de qué estaban hablando, pero no quería hablar del tema. Se sintió profundamente conmovido por la forma en que sus amigos lo defendían. Pero los gemelos no se rindieron tan fácil.

-Queremos saber porque dejaste a Ginny, Harry-exigió George, esta vez aún más serio.

Harry suspiró, resignándose. Ron estaba listo para comenzar a pelear con sus hermanos, pero Harry lo contuvo:

-Déjalos, Ron, está bien. Pueden saberlo, son sus hermanos.

Y a pesar de las miradas de Hermione y Ron, les dijo la verdad.

Sólo ella le faltaba…La había echado de menos todos los días desde que dejó Hogwarts, preguntándose si estaría bien, si habría pensado en él...

Los gemelos no sabían qué decir, por lo que quedaron sumidos en un incómodo silencio. Y eso era mucho decir tratándose de los alborotadores gemelos Weasley.

-Feliz cumpleaños, Harry...

El chico giró la cabeza lentamente hacia la puerta, en dirección a esa voz triste y conocida que había roto el denso silencio. Ahí, en el umbral, estaba Ginny Weasley. A la luz del sol, su cabello rojo brillaba intensamente, tal y como lo recordaba.

-Muchachos...-dijo Harry con voz queda- ¿Nos pueden dejar solos un momento?

-Claro...-respondieron todos. Sabían que la conversación que se venía entre ellos dos sería dolorosa y muy seria. Ni siquiera los gemelos se atrevieron a tirar una broma.

Ahora para nadie era un secreto que al terminar el año pasado, en el funeral de Dumbledore, Harry le había pedido a Ginny que dejaran de estar juntos, no porque no la quisiera, sino que porque le preocupaba que Voldemort usara a Ginny para llegar a él. La idea de que a Ginny le pudiera pasar algo por su culpa lo atormentaba, ya mucha gente había muerto por él, como para que también le quitaran a la persona más importante de su vida.

Todos salieron de la habitación en silencio, cerrando la puerta suavemente tras ellos con un leve crujido. Nuevamente el silenciotensó la habitación. Ginny tomó aire y comenzó a hablar:

-Harry... ¿Cómo estás...? Supe lo de anoche... y pensé que...que...tú estabas...-Harry miró el rostro de Ginny, por su mejilla corría una lágrima.

-Ginny...No llores, estoy bien...-lo que Harry más hubiera querido en el mundo habría sido abrazarla y consolarla, hacerle saber que no estaba sola, pero sabía que si lo hacía, no se mantendría firme en su desición y la pondría en peligro. ¡Cómo echaba de menos las tardes que pasaron juntos en el lago, las conversaciones que mantenían de noche en la sala común de Griffindor, sentados en el sillón mientras miraban el fuego!

-No me pidas que no llore, Harry-dijo Ginny con repentina firmeza-He pasado todo el verano sin ti y sé que no te quieres acercar a mí para protegerme. Si ayer hubieras muerto yo no habría estado ahí para ayudarte, me habría quedado con el recuerdo de que lo último que me dijiste fue "debemos estar separados". Jamás me lo hubiera perdonado¿entiendes¡Jamás!-Ginny tomó aire nuevamente y siguió- ¿Por qué crees que me da miedo que mueras? Porque me dejarías sola, no volvería a verte nunca más, no podría apoyarme en ti...-ahora no era sólo una lágrima la que corría por su cara, sino varias- Harry, mírame...

Pero él no podía. Harry estaba a punto de quebrarse¿Por qué Ginny no lo entendía?

-¿Es que no te das cuenta¡No quiero que te hagan daño¡Ya he perdido todo lo que era mi familia, no quiero que te aparten de mí a ti también!-la angustia era evidente en la voz de Harry, y sólo en ese momento el muchacho se dio cuenta de que una lágrima estaba bajando por su cara.

-¡Eres tú el que me aparta de ti! Prefiero morir habiendo estado a tu lado todo lo que pude, que vivir toda mi vida lejos de ti. Que yo esté contigo no significa que seas más débil, sino que te hace más fuerte. Dumbledore ya te lo dijo una vez, no puedes hacer esto solo. Y yo...te necesito. Asique no vuelvas a pedirme que no llore, porque voy a seguir llorando hasta que entiendas-el tono de Ginny estaba usando era de una desición asombrosa.

Harry la miró a los ojos por primera vez en la conversación, iluminada por los rayos del sol y las lágrimas que brillaban en su cara, se veía preciosa... La quería tanto...

-¡Ya sé que soy yo quien te aparta de mí! Y también debería haber apartado a Dumbledore y a Sirius, porque, por si no te has dado cuenta, las personas a las que quiero terminan muertas.

Suspiró. Su mirada se ablandó un poco y con una voz más suave, continuó:

-Gin, si Voldemort supiera que te amo...si tú murieras...no lo soportaría... Viviría con la culpa todos los días de mi vida y...

-Harry-lo interrumpió Ginny-si yo muriera, no sería tu culpa. Tampoco fue tu culpa lo de Sirius, hiciste exactamente lo mismo que hubiera hecho él si te hubieran estado torturando. ¿Crees que se habría quedado de brazos cruzados esperando que otros te salvaran¿O crees que Voldemort no sabe lo que hay entre nosotros? Malfoy ya debe habérselo dicho. La única culpa en todo esto la tienen y la tendrán Voldemort y sus mortífagos.

Y entonces, al fin, Harry dejó de echarse la culpa por las cosas que pasaban. Ginny tenía razón, la culpa la tenían Voldemort y sus mortífagos, y él se encargaría de vengar a todos aquellos que habían muerto. Esa era la tarea que debía emprender.

Entonces se paró y se acercó a Ginny. Laabrazó con fuerza y deseó que eso nunca tuviera que terminar, que pudieran quedarse ahí para siempre. Dejaron de llorar. Harry levantó suavemente la cabeza de Ginny para que lo mirara a los ojos y le dijo:

-Te amo. ¿Lo sabes, verdad?

-Sí. Y yo también te amo, asique no pienses que te dejaré solo-lo previno Ginny.

-Entonces haremos esto juntos-el chico le sonrió.

Harry la besó suavemente en los labios, lleno de todo el amor del que se habían privado en el último tiempo. Seguían firmemente abrazados, no tenían intención alguna de soltarse.

Podía ser que en un tiempo más alguno de los dos muriera, que se avecinaran problemas horribles, que Harry tuviera que enfrentarse a Lord Voldemort... Pero ninguno de los dos volvería a estar solo nunca más. Ya no se necesitaban palabras.

-Vamos, Harry-dijo Ginny después de unos momentos.

-¿Qué¿Vamos¿A dónde?-preguntó Harry sin entender.

-A tu fiesta de cumpleaños, por supuesto. ¿O creías que a mi mamá se le olvidaría celebrarte? No todos los días cumples diecisiete años...-dijo Ginny divertida.

Harry sonrió.

-No, claro que no. Vamos.

Y salieron de la pieza para celebrar el cumpleaños nº 17 de Harry Potter.

Listo! Bueno me dejan los reviews, ok? Gracias a carolagd (¡Que viva Green Day!), trini-la-blake (la primera lectora que tuvee!), Celina (que me da una razón para intentar alargar los capítulos cada vez que puedo), TachiFk (quien parece tampoco está muy contento con Snape, igual que yo), aego (que necesito que actualize Harry Potter y la Palma de Godric porque no me aguanto más sin leerlo!), ellos que son mis lectores de siempre.

También a los que han llegado ahora, como harrypotter-juan (que tiene una historia muy original que les recomiendo), .:camiflo:. (gracias por llegar a mi ff!), Lala-potter (le he dado muchas vueltas¿cómo supiste de dónde soy?) y ninotchka (que también tiene una historia buenísima, en especial para los que les gustan los capis largos, como Celina).

El que vea por ahí a juaniweb me avisa, porque de mi ff desapareció! XD

Hasta el próximo chapter,

Sara Morgan Black