Capitulo IV
"Pizza"
Sasuke condujo un largo trecho hasta llegar a una de las plazas principales de Konoha. La luz del sol apenas se asomaba en el horizonte pero ciertamente este escenario podía prescindir de sus estridentes rayos por ese día.
La arboleda que rodeaba todo aquel espacio verde menguaba alrededor de un claro ocupado por varios juegos infantiles, una fuente de piedra, ahora inactiva, grandes faroles que iluminaban casi toda la manzana y un arenero rectangular de unos quince o veinte metros de largo por otro tanto de ancho; lo suficiente como para que los niños y sobre todo algún dañino can se apoderaran de él en algún arrebato energético.
La zona, ahora completamente solitaria de mentes infantiles, se veía rodeada por varios oficiales, quienes realizaban sus pesquisas regulares y unos diez o veinte reporteros que insistían constantemente en acercarse al lugar del hecho.
-Bueno supongo que el lugar esta concurrido. –Exclamó Sasuke llevando las manos a los bolsillos.
-Eso parece... –Acoto Naruto.
Les costo atravesar la infernal barrera humana que intentaba por todos los medios apoderarse de una foto de aquel horroroso hallazgo, para finalmente caminar con pasividad hacía Shikamaru quien al verlos venir acudió con rapidez a su encuentro.
-¿Qué hay? –Pregunto Naruto observando con atención las miradas atentas de los demás oficiales quienes solo lo veían como una clase de fenómeno.
-Encontramos un cadáver. –Shikamaru contuvo el aliento un momento.
-¿Que ocurre capitán? –Inquirió Sasuke al notar el letargo de su jefe en describir la escena.
-Es simplemente asqueroso. –Dijo con voz apagada.
-Nada que no hayamos visto. -Comentó Naruto mirando a Sasuke quien le sonrió con complicidad.
-Supongo... en fin el susodicho es un hombre joven, quizás unos treinta y cuatro o treinta y cinco años; Aún no hemos podido confirmar su identidad pues las huellas digitales les han sido arrancadas de cuajo. El oficial Sora se halla ahora tomando sus impresiones dentales para intentar identificarlo.
Los tres se acercaron más al cadáver. El resto de los oficiales que rondaban el predio sabían exactamente que hacer cuando Uzumaki Naruto entraba en acción.
Cada uno de los presentes se movilizó con rapidez expulsando a los reporteros, chusmas y posibles transeúntes mañaneros que habían sido atraídos por aquel desgarrador espectáculo.
Naruto se aproximo más a Sora, quien había tomado los registros lo más correctamente posible a pesar del estado de la victima.
-Buenos días Naruto, si se pueden decir buenos. -Dijo el muchacho de cabellos cortos castaños y unos ajustados lentes que le otorgaban una mirada más perspicaz.
-Sora... buenos días ¿Qué tenemos exactamente?
-Bueno éste al parecer sufrió las mismas laceraciones que los otros tres. Fíjate en estas secciones del cuello. –Girándole la cabeza al cadáver para que Naruto pudiese apreciar en detalle sus descubrimientos. –Lo cortaron desde la nuca hasta la base de la garganta, alcanzando los tegumentos superficiales, músculos menores y el esternocleidomastodeo para acceder hasta la parte posterior de la laringe extrayendo el cartílago cricoides. –Infirió levantando parte del tegumento del cadáver. – La séptima vértebra cervical fue dañada a la altura de su apófisis espinosa faltando el extremo de la misma.
El corte fue limpio y sin rastro de que fuese hecho por un arma punzo cortante y sí mis suposiciones no me fallan, parece haberse hecho con alguna especie de láser. Solo un instrumental de ese tipo puede dejar una herida tan limpia y retirar ese cartílago de forma sorprendente o al menos esas son mis suposiciones pero no estoy seguro de que esto pueda hacerse con tanta facilidad. –Sora se quedo un tanto pensativo.
-¡VAYA ENCANTADOR! –Exclamó Sasuke con aversión quien permanecía de pie junto a Shikamaru ubicados frente al cadáver.
-Además le cercenaron y retiraron la lengua, los párpados y las huellas dactilares. ¡Bien eso es todo chicos espero que tengan con que entretenerse! –Dijo el joven Sora alejándose del lugar mientras se sacaba los guantes de látex que había traído puesto hasta el momento y arrojándolo a una bolsa color roja dispuesta por los demás oficiales.
-¡Bueno veamos que nos cuenta éste! ¿Por qué rayos no se quedan en sus casas en vez de hacerse los héroes? –Exclamó Naruto de mal humor.
El rubio se coloco un guante de látex que le entrego Sasuke y recogió con los dos dedos, índice y mayor, parte de la sangre del cadáver que yacía desplomada en el suelo. Tras una breve ceremonia dicha en voz tenue comenzó a dibujar una especie de semicírculo rodeado de un pentagrama y unas extrañas letras en latín.
Mientras Naruto realizaba su ya aprendida practica, Sasuke comenzó a rondar el cuerpo como cuervo que circunda a una presa moribunda, buscando algún punto clave que le permitiera articular mas el deceso.
Pudo notar unas pequeñas gramas de follaje entremezcladas con la arena que ahora cubría los sucios pies de aquella pobre alma. Se acerco hasta la planta del pie, torciéndola un poco hacia la luz, y tomando unas muestras de aquella extraña vegetación color púrpura que parecía no coincidir con ninguna de las plantas localizadas en ese parque.
La planta del pie derecho le revelo además un pequeño tajo de uno o dos centímetros de longitud la cual parecía haberse coagulado hacía unas cuantas horas.
Sasuke tomó uno de los maletines de la policía forense y extrajo una pequeña pinza y un tarrito de plástico; se acerco al cadáver y con sumo cuidado extrajo una diminuta pieza de metal oxidado que se hallaba encajado en la planta del pie del difunto.
-¡Mandaré esta muestra a analizar! –Dijo Shikamaru con prisa apoderándose de la misma, pues hasta a él le causaba escozor presenciar las habilidades nigromantes de Naruto.
-Muy bien capitán, se la encargo. –Exclamó el pelinegro sonriendo con satisfacción y gracia por la pronta partida de Shikamaru.
-¡Desde tiempos inmemoriales hasta nuestro tiempo presente, se levanta al oriente la energía sublime de los cielos! –comenzó a recitar el rubio a media voz. -¡Magnificada y enaltecida por la energía proveniente de nuestros orígenes; Lo que ha sido siempre será y regresará de forma cíclica a este universo escapando a las cadenas y yugos de la falsa muerte! –Exclamó en voz alta
Los cabellos de Naruto comenzaron a elevarse por mechones hacía el cielo y una flameante luz blanca envolvía todo su cuerpo, mientras permanecía en cuclillas con su mano dispuesta sobre el circulo.
-¡Liberate animus! –La luz se proyecto al cadáver. -¡Nune aut nunquam, pro tempore!
Tras unos breves segundos de incandescencia, la luz, pareció consumirse e internarse súbitamente en el corazón, sin vida, del difunto. -¡Dtra lex, sedes, Nihil obstat! –Naruto fue variando su tonalidad de voz hasta tornarla suave y delicada. -Fíat lux... –Exclamo finalmente.
Las aves, que hasta ese momento dulcificaban el aire con sus cantos, cesaron sus incongruentes melodías dando paso a un profundo silencio que sorprendió a los primeros albores matutinos.
De pronto una fuerte emanación de luz y ventisca se hizo presente en torno al corazón de la victima, dándole forma a una escueta figura que tardo en dibujarse a la cabecera del cuerpo.
-Aquí viene... –Exclamó Sasuke.
Un corto interludio dio lugar a la aparición de un hombre de cabellos cortos y mirada confusa, quien flotaba a escasos centímetros del suelo, el sujeto pudo observar a su cuerpo sin vida yacer desparramado en el suelo, lo que pareció no causarle un buen efecto, pegando un alarido casi desgarrador.
-¡Tranquilízate! –Se apresuro a decir Naruto.
-¡ESTOY... ESTOY MUERTO! –Contesto la figura parpadeante casi con horror.
-Me temo que si amigo. –Expreso Sasuke con resignación.
-¿Por qué? –Dijo desconcertado.
-Esperábamos que eso nos lo dijeras tú. –Acoto el rubio.
-¿Quiénes son ustedes? ¿Y por que pueden verme si estoy muerto? ¿Acaso ustedes son quienes vienen por mí?
-De hecho no, nosotros pertenecemos a la policía de Konoha. –Continúo el rubio. –Tú cuerpo fue encontrado hace pocas horas en este parque, ya sin vida, y me han convocado a mí para tratar de averiguar que fue lo que te aconteció.
-¿Qué eres tú entonces? –Pregunto el hombre sorprendido.
-Digamos que tengo ciertas habilidades que me permiten convocarte antes de que partas. –Rodeándolo.
-¿Partir? ¿Adónde?
-Sería largo de explicar, necesito que nos digas ¿cómo te llamas? ¿Y como fue que terminaste aquí?
-Mi nombre es Hatsukiro Murayami. No recuerdo muy bien lo que me pasó es como si tuviese una especie de laguna o algo así.
-Suele pasar sobre todo si la muerte ha sido muy violenta, debes tranquilizarte y concentrarte. –dijo Naruto.
-¡Bien!
-Debes tratar de recordar, lo que puedas, sobre tu deceso. –Hatsukiro permaneció silencioso como tratando de seguir las recomendaciones de Naruto.
-Ayer. –Prosiguió el fantasma. –Fue el cumpleaños de mi novia Saki; le prometí que le haría el regalo mas hermoso de todos, ella se alegro mucho al saberlo. Hacía cuatro años que éramos pareja y me había propuesto pedirle matrimonio justamente en su cumpleaños. Salí apurado del trabajo e iba algo disperso caminando a unas cuantas cuadras de aquí cuando escuche a alguien pedir auxilio.
Al principio pensé en no inmiscuirme pero los gritos de pánico de la persona en cuestión me animaron a intervenir. Unos maleantes estaban atacando a una jovencita, creo que querían su dinero.
-¡Rayos! –Dijo Naruto en voz baja pero fue percibido por Sasuke quien lo observó de reojo.
-Me enfrente a esos malandrines dándoles unos cuantos puñetazos y logré de alguna manera que se fueran. La mujer se hallaba muy sorprendida por mi intervención y le sugerí que la acompañaría hasta su casa o a la policía, mas ella, dijo que había perdido su celular; seguramente, tras el forcejeo. Así que decidí ayudarla pero luego no recuerdo nada más. –Dijo Hatsukiro con algo de pesar.
-Entonces ¿no recuerdas quien te asesinó o que fue de esa mujer? –Inquirió Sasuke.
-La verdad es que no... lo siento...
-¿Y como era la chica? –Pregunto Naruto.
-Pues creo que traía el cabello largo y oscuro, era muy bonita.
-¿Te dijo su nombre o algo? –Acoto Sasuke.
-Me temo que no...
-¡Sasuke! –Dijo Naruto llamando a un lado a su compañero.
-Esto se torna mucho más difícil que antes. –Suspiro el pelinegro.
-Creo que el pobre no recordará nada mas, la muerte debe haber sido muy brusca por que por lo general suelen recordarla.
-¿Es como los otros tres verdad?
-Me temo que si, lo peor son los patrones del asesinato.
-Hay dos opciones ¿O es un coleccionista de partes? ¿O? –El pelinegro se mostró dubitativo.
-Es un extraño ritual... –Naruto se mordió los labios.
-¡Disculpen! –Exclamo Hatsukiro con temor.
-¿Si? –Naruto se aproximo nuevamente a él.
-¿Puedo ver a Saki?
-Me temo que no Hatsukiro.
-Pero solo una vez. –El muchacho agacho la cabeza. –Quería entregarle el anillo de bodas...
-Lo siento no puedo retenerte mas tiempo aquí... –Dijo Naruto suspirando no importaba cuanto tiempo hacía que se dedicaba a esto no lograba digerir sus sentimientos correctamente ante circunstancias tan penosas.
-No quiero irme sin decirle cuanto la amo... –Mirándolo con ojos más que suplicantes.
-Descuida yo se lo diré por ti... –Exclamó el rubio con mirada serena.
-Gracias... –El muchacho le sonrió con algo de resignación, cuando algo pareció llamarle la atención a sus espaldas. -¿Qué es eso?
-¿Qué cosa? –Pregunto Sasuke.
-Esa luz y esas personas... –Hatsukiro pareció ensimismarse y de su rostro emano una gran sonrisa. -¡Mamá!
-Debes ir... no puedes permanecer aquí por mas tiempo... –Naruto le sonrió.
-Dile a Saki que debe ser feliz. –Hatsukiro lo observó con ternura.
-Se lo diré ¡Requiescat in pace! –Haciendo la señal de la cruz.
Tras estas palabras la figura de Hatsukiro se fue desdibujando hasta desaparecer completamente. Sasuke observó a su compañero con la mirada fija en el sol del horizonte como si por dentro estuviese emitiendo unas breves palabras de condolencia.
-¿Se ha ido? –Pregunto el pelinegro.
-Sí... con sus seres queridos.
-¿Tú los has visto?
-Por enésima vez Sasuke yo no puedo ver esa luz... solo es especifica para cada alma.
-Esta bien no te enfades... será mejor que llamemos a Shikamaru y al resto de la brigada para que se hagan cargo del resto. –Sasuke se retiro cabizbajo.
-¿Qué rayos estarán tramando ellos? –Dijo Naruto mirando el hermoso amanecer.
Lejos, muy lejos de aquella desgarradora escena en el mundo humano se alzaba un mundo más triste y hasta algo frívolo. No se asemejaba en lo absoluto a aquellos cuentos infantiles o los más temerosos presagios de aquel libro humano que miles de fieles devoran con ansias "La Biblia"
Este mundo u universo o como otros lo conocen "El infierno", era un basto predio con extensas praderas verdes amarillentas en donde no había flores ni animales ni agua, pero si se hallaban las inmundicias humanas, las peores emociones desplegadas y conocidas por todo ser vivo; el odio, la ira, los celos, la volubilidad, la tristeza, la amargura, etc. Cada una de ellas navegando por los cielos en formas de nubes coloreadas, rodeando a escasos árboles muertos y algunos pantanos renegridos de los cuales un nauseabundo olor emergía revolviendo las agrias vísceras de los condenados.
Más allá de los pantanos se encontraban los océanos de azufre y sangre hirviente, la prisión de los lamentos más hacía el norte y otros diversos paisajes algo desolados y penosos.
En cada uno de los cuatro puntos cardinales yacían los templos de la oscuridad, al igual que sus símiles de luz, se hallaban regidos por tres demonios superiores a los cuales les seguían un amplio sequito de ángeles negros de menor rango.
El templo oscuro del Este constaba de un enorme salón, era una construcción de piedra semejante a las antiguas catedrales góticas aún que no tan amplias como aquellas. Varias ventanas pequeñas se abrían levemente en la parte mas alta de las paredes permitiendo el ingreso al lugar de la cálida luz solar.
El techo construido en piedra y madera se ahuecaba en punta, y colgaba de varias de sus vigas de soporte tres o cuatro arañas, en las cuales se disponían algunas gastadas velas blancas que permanecían encendidas cotidianamente.
No se disponían casi muebles en el lugar, salvo una amplia mesa redonda en el centro del recinto; algunas sillas de madera circundándola y una especie de vasija redondeada de gran tamaño, cercana a la enorme puerta de madera, la cual contenía un liquido cristalino algo humeante.
Una figura reposaba tranquilamente sobre un cómodo sofá color oscuro. Era un joven vestido con una larga túnica blanca y pantalones del mismo color; su largo cabello negro contrastaba con aquella fina vestimenta enalteciendo su porte y belleza.
-¡Maestro he regresado! –Dijo en voz alta una figura femenina ingresando al recinto.
-Es bueno que estés aquí Aiko. –Dijo el joven girando apenas la cabeza para ver a la hermosa mujer aproximarse a su lado.
-Itachi, mi amor, tenía tantas ganas de verte. –Expresó sentándose junto a él y acariciándole el rostro.
-Pero si hace solo un día que te fuiste Aiko. –Dijo Itachi incorporándose un poco en el sofá hasta sentarse apoyando sus brazos sobre ambas piernas y mirando a la mujer con gracia.
-Bueno lo sé pero te extrañe... –Exclamó con voz melosa.
-¿Y dime como te fue? –Dijo Itachi acariciando su largo cabello castaño y su bello rostro haciendo que la chica suspirara embelesada.
-¡Muy bien! He obtenido lo que me has pedido, ya se lo entregue al maestro Deidara.
-¡Excelente! ¿Tuviste algún percance con esta misión?
-Claro que no mi señor. –Dijo la chica haciendo una respetuosa reverencia y besando la mano derecha de Itachi.
-¿Y que hay de su ángel? –Levantándose con rapidez mientras la muchacha seguía arrodillada a sus pies.
-Sabes que nunca fallo maestro. –Dijo sonriendo cínicamente. -¡Aquí esta! Sacando de debajo de una amplia capa que llevaba puesta, una caja cuadrada de unos diez o quince centímetros de lado hecha completamente de cristal traslucido y una rara inscripción grabada en la tapa de la misma.
-¡Excelente Aiko! –Agachándose y haciéndola por su barbilla mientras la miraba con fijeza a los ojos.
-Maestro Itachi... –Expreso la chica como obnubilada.
-Eres el mejor ángel negro que poseo. –Exclamo el chico sonriendo mientras acercaba su rostro al de la muchacha quien lucía casi hipnotizada ante el avance del pelinegro.
-¡Amo! –Besándolo con pasión mientras apoyaba la caja en el suelo.
-¡AIKO! –grito este notando el acto cometido por la mujer.
-¡Maestro Itachi lo siento! –bajando la cabeza.
-¿Cuántas veces te he dicho que debes tener cuidado con estas cajas? –Arrebatándosela de las manos al notar la poca importancia que le había dado a la misma.
-¡Lo siento!
Itachi se aparto de la chica y camino casi uno o dos metros hasta una amplia caja fuerte en la cual ingreso un código de seguridad para abrirla. Luego deposito la caja en su interior y volvió a cerrarla no sin antes emitir una enorme sonrisa en su rostro.
-¡Ahora si en que nos quedamos Aiko! –Dijo Aproximándose a la muchacha quien se puso de pie para abrazarlo.
-¡Maestro Itachi! Yo quiero ser suya... –Indicó sin vacilación mirándolo a sus renegridos ojos con ansias.
-Eres mala Aiko, muy mala... –Dijo sonriendo mientras la tumbaba en el sofá.
En Konoha...
Tras un largo y algo ajetreado día Naruto y Sasuke partieron de la seccional con una pila de documentos por revisar. Esta vez Shikamaru necesitaba mas respuestas de las que ambos le habían proporcionado en los últimos tres casos que les fueron asignados, y la tonta excusa de que el fantasma no era tan charlatán le ponía los pelos de punta.
-¿Qué se cree ese Shikamaru que somos sus esclavos? –Refunfuño Naruto.
-Pues técnicamente lo somos, aún que es una forma de esclavitud moderna donde te dan un módico precio por tus labores. –Exclamó Sasuke con gracia.
-Tú siempre bromeas con esto Sasuke pero no es justo; creo que lo mejor sería que se buscará otro par de ¡fenómenos! –Cruzándose de brazos.
-Cambiando de tema ¿has ido a verla? –Le señaló el pelinegro mientras conducía.
-No...
-¿Por qué no?
-Por que sería contraproducente para ella en este momento. Además con todo el trabajo que he tenido últimamente no tengo demasiado tiempo.
-Comprendo... –Sasuke volvió a ensimismarse en el camino. -¿Qué crees que este matando a esas personas Naruto?
-Pues te aseguro que fuere lo que fuere no es un individuo común y corriente Sasuke.
Por fin después de haber manejado casi una hora, los dos, bajaron del coche cargados con una pila de archivos en cada mano. Ambos ingresaron al dúplex en donde vivía Naruto con algo de esfuerzo pues no podían abrir las puertas con facilidad. Después de haber forcejeado casi medio minuto el rubio saco las llaves de su bolsillo y abrió la puerta de su apartamento.
-¡Cielos Naruto por que no consigues a alguien que limpie este lugar es un chiquero! –Dijo Sasuke con horror.
-Solo esta algo desordenado nada más... –Depositando las carpetas sobre la mesa.
-¡Desordenado! No solo esta desordenado. –Sasuke se sorprendió con la gran cantidad de porquerías que su amigo tenía regado por todo el apartamento.
-Son casi las ocho pediré una pizza para que cenemos mientras echamos un vistazo a estos archivos. –Naruto se dispuso a realizar aquella llamada sin titubear.
-Bien yo mientras tanto recogeré un poco tu basura, sinceramente comer entre todo esto me da mas asco que ver algo destripado. –Partiendo a la cocina.
Después de cuarenta minutos el propio Sasuke no podía creer la cantidad de cosas recogidas de la cocina y de la sala de estar; aún que Naruto le ayudo un poco esta vez. No entendía como alguien podía ser tan desprolijo y dejado.
-¿Sabes que Sasuke? –Dijo Naruto desplomándose en una de las sillas de la sala.
-¿Qué? –Exclamó este exhausto imitándolo.
-Deberías casarte conmigo. –Exclamó riendo.
-¿Es una proposición formal? –Contesto este entrecerrando los ojos mientras reía.
-Bueno eres más pulcro que una mujer, sin duda te tendría limpiando todo el santo día. –Naruto también echo a reír.
-¡Ni loco! Además amo a las mujeres. –Sentenció el pelinegro.
-Pues deberías tener una, digo, ya va siendo hora de que... bueno tú sabes...
-¿Que cosa?
-De que lo hagas con una ¡soquete!
-¿Acaso crees que soy virgen o algo así?
-Bueno cara tienes. –Exclamó Naruto desquitándose por el comentario de la mañana.
-Ja ja ja –Sasuke lo miró con desdén mientras le respondía burlonamente.
Ambos rieron otra vez cuando alguien llamó a la puerta del apartamento.
-¡Pizza! –Dijo una voz masculina.
-¡Rayos me olvide de separar la plata! –Dijo Naruto con poco ánimo de levantarse.
-Descuida yo tengo dinero aquí ¡pero la próxima vez la pagas tú oíste! –Sentenció molesto.
Sasuke se apresuro a sacar algunos billetes de su bolsillo y abrió la puerta con rapidez. Al otro lado; una imponente caja, asida con gran habilidad en la mano derecha, tapaba la cara del repartidor quien llevaba una gorra roja, una remera a rayas y unos pantalones negros no tan ajustados pero que lucían bastante bien en aquella persona. Esto llamó poderosamente la atención de Sasuke, sin contar el largo y renegrido cabello del sujeto que le llegaba casi a la cintura.
-Aquí tiene quédese con el cambio. –Dijo Sasuke estirando su mano para entregar el dinero y recibir la pizza.
-Gracias pero me quedaré con algo mas que eso. –Dijo ahora una voz femenina.
Sasuke se quedo algo pasmado y no logro reaccionar a tiempo del fuerte empujón propinado por una hermosa chica, quien revoleo la pizza hacía el techo y termino de tumbarlo al piso. Acto seguido se abalanzó contra Naruto quien quiso levantarse de la silla pero también fue empujado hacía atrás cayendo con rudeza al suelo.
-¡Tú! –Exclamó Naruto sorprendido al tratar de incorporarse.
-¡Naruto! –Sasuke se levanto deprisa e intento devolverle algún golpe a su atacante pero la mujer rodó con su pierna por el piso haciéndolo caer nuevamente. Luego sintió una poderosa patada en la espalda que termino de sumergirlo en el suelo.
-¡Maldita seas! –Dijo Naruto apoyando su mano en el circulo de sangre reseca que aún yacía en el suelo de la sala. -¡lárgate! –Grito enfurecido pero la muchacha solo sonrió y el hechizo no surtió efecto alguno. -¡QUE! –Dijo asombrado.
La chica rodó esta vez sobre el suelo pasando por encima de Sasuke que intentaba incorporarse aplastándolo otra vez contra el mismo hasta llegar a Naruto, a quien sujeto de su chaqueta elevándolo con fuerza y arrojándolo contra la puerta de su habitación contra la cual golpeo.
Acto seguido la chica hizo una serie de volteretas hacia atrás parándose junto a la puerta de calle en donde recibió la pizza que había arrojado hacía el techo, la cual bajo con lentitud y elegancia a su mano.
-¿Cómo rayos? –Dijo Naruto molesto poniéndose en pie.
-¿Qué diablos eres tú? –Exclamo Sasuke fastidiado y adolorido.
-Yo… soy el repartidor. –dijo Hinata riendo.
-Yo diría que eres Chun Li –Sasuke se rasco un poco la cabeza.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo es que? –Naruto estaba confuso ¿Acaso sus técnicas se habían tornado un juego de niños para estos seres?
-Digamos que es un resarcimiento por lo que me hiciste ayer. –Hinata camino hasta la mesa y deposito allí la pizza.
-¿Se conocen? –pregunto Sasuke desconcertado, mirando a ambos.
-Si... recuerdas la visita que recibí ayer. –Naruto parecía algo molesto.
-¿Visita? ¡Así! –Cayendo en cuenta. – ¿Entonces tú eres?
-El ángel guardián de Naruto Uzumaki. –Acercándose al pelinegro y extendiéndole la mano.
-¡Ahh! Bueno es un placer. –Dijo con vacilación. –¡Es preciosa! –Le dijo a media voz a Naruto quien se hallaba a sus espaldas.
-¡Aja si tu lo dices! –Cruzándose de brazos.
-¿Y dime como te llamas? –Le pregunto Sasuke estrechándole la mano con alegría era la primera vez que hablaba con un ángel.
-Me llamo Hinata, Hinata Hy... –La chica guardo silencio sorprendiéndose de su respuesta ¿que se supone iba después de su nombre? Según lo que recordaba los ángeles menores no tenían más de un nombre y tampoco tenían apellido como los tronos o serafines.
-¿Hinata que? –Exclamó Sasuke confuso.
-Nada, solo Hinata. –Echando a reír. Éste pequeño desliz de la muchacha capto poderosamente la atención de Naruto.
-¿Qué haces aquí? Creí haberte dicho ayer que te marcharás. –Naruto levanto las sillas del suelo. – ¿Además que fue todo eso? ¿Tenías la necesidad de golpearnos para entrar aquí? ¿Y por cierto por que Sasuke puede verte?
-¡Y es todo un placer verla! –Sasuke volvió a sonreír ante este gesto la muchacha se alegro por la poca suspicacia del joven.
-Bueno digamos que un pequeño truco para evadir tus hechizos, además como dije mi deber es estar aquí así que quiéralo o no ¡me quedaré! –Sentándose con brusquedad en la silla.
-¡Muchacha testaruda! Bueno entonces si algo te ocurre es pura y exclusivamente tu responsabilidad no mía ¡Entendiste! -Sentenció Naruto.
-Bueno creo que ya te acepto –Sasuke le volvió a sonreír. – ¿Que les parece si cenamos?
-¿Cenar? –Pregunto Hinata
-Claro trajiste la pizza ¿O no?
-¡Ahh, sí claro! –Abriendo la caja de la cual salía un exquisito aroma.
-¿Cuidado Sasuke quizás este envenenada? –Acoto Naruto.
-¡Yo no enveneno nada! –Hinata se enojo.
-Tranquilos yo la comeré ¿Y tú no tienes hambre? –Señalo el pelinegro sentándose en una de las sillas.
-Claro que no, los ángeles no comemos.
-¡Ahh! Ya veo... bueno al menos acompáñanos.
-Sí, claro...
-¿Verdad Naruto? -El chico solo lo observó algo molesto y se sentó.
Los muchachos comieron la pizza y comenzaron a revisar cada uno de los archivos y papeles que habían traído desde la comisaría. Conforme la noche trascurría Hinata podía sentir una penetrante pesadez apoderarse de ella.
Eran casi las tres de la mañana cuando la ojiperla se apoyó sobre la mesa con pereza y entrecerró los ojos con desgano entregándose a algo que hacía mucho había olvidado "el sueño"
-¡Pobrecita se quedó dormida! –Acoto Sasuke.
-¡Qué pobrecita ni que nada los ángeles no duermen!
-Pues creo que ella si, por que no la acuestas en tu recamará
-Ni loco Sasuke, yo quiero que se largue de aquí y tú quieres que la acueste en mi cama ¡No absolutamente NO! –Dijo enfurecido.
-Bueno pero si es su trabajo se quedará aquí y además esta dormida no te hace nada dejarla dormir allí, nosotros tendremos para rato.
-¿Acaso quieres quedar bien con ella Sasuke? –Pregunto con sarcasmo.
-¡Claro que no!
-Pues mas te vale por que estos seres no son de verdad ¡me entiendes!
-¡A mí me parece muy real! –Intentando levantarla de la silla pero notando lo pesada que era. -¡Rayos pesa como una tonelada! –Exclamó con asombro.
-¿Una tonelada? –Dijo Naruto acercándose a la chica y levantándola sin dificultad. –A mí me parece muy liviana... –A todo esto Hinata dormía como un tronco.
-¿No tendré fuerza? –Mirándose ambos brazos.
-No, creo que como no es tú ángel te resulta pesada levantarla, ellos son algo así como exclusivos ¿O al menos eso creo? Por eso cada cual tiene su propio ángel de la guarda. –Llevándola y recostándola en la cama. -Aún que no recuerdo que los ángeles durmieran o que incluso fuesen tan ¡Normales!
-Pues tendrás que preguntárselo en la mañana. –Dijo Sasuke saliendo de la habitación seguido de Naruto.
-Si mañana se lo preguntaré. –Dijo el rubio mirando a la muchacha dormir en su cama con suma tranquilidad. –Hinata... ahora que alguien mas te ve supongo que eres bastante real... –Dijo en voz baja tras lo cual cerro la puerta de la habitación.
