Mikoto Gaiden 4: El rescate de Kushina.
− Buenos días. −Dijo Kazuma mientras abría la ventana del cuarto de Mikoto.
− ¡Ah luz! −Exclamo Kushina cubriéndose la cabeza con la cobija.
− ¿Qué hora es? −Pregunto Mikoto limpiándose las lagañas de los ojos.
− Ya casi es medio día. −Les dijo Kazuma, a lo que las dos reaccionaron levantándose de inmediato.
− ¡Shiku-sensei nos va a matar si llegamos tarde! −Pensaron ambas.
Shiku estaba parado en la puerta de la aldea esperando a que Kushina y Mikoto llegaran.
− Te dije que llegarían tarde, de nuevo. −Dijo Daisuke.− En serio, no sé cómo es que se logran entretener hasta tarde.
− Tranquilo, no es como si fuera una misión urgente. −Dijo el maestro.− Solo vamos a entregar un mensaje.
Las chicas llegaron corriendo por calle.
− ¡Al fin llegan!¡Que irresponsables son! −Regaño el chico.
− Jodete. −Le respondió Kushina levantando su dedo medio, la respuesta de Daisuke fue hacer la misma seña.
− Tomate de mierda.
− Ah… es bueno ver que se siguen llevando tan bien como siempre. −Dijo Shiku.− ¿Si están listos?
− Papa. −Se escuchó el grito de un infante, el equipo volteo a ver y miro a la esposa de Shiku que caminaba junto a una niña y traía un almuerzo en la otra mano.
− ¿Qué hacen aquí? −Les pregunto.
− Lo olvidaste. −Dijo la mujer mostrando la comida.− Yo pensaba dejar que te murieras de hambre, pero Kurenai insistió en venir a despedirse, otra vez.
− Hola Kurenai-chan. −Dijo la pelirroja revolviéndole el cabello negro a la niña.
− Te recomiendo que te alejes de ella Kurenai. −Dijo Daisuke.− No vaya a ser que te pase lo idiota.
− Tu ca… −Se interrumpió a sí misma la pelirroja para no decir groserías frente a la niña.
Daisuke solo se rio, pero noto como Mikoto trataba de mantenerse alejada de la escena, no era la primera vez que lo hacía.
− ¿Oye porque es que siempre que la familia de Shiku-sensei va Mikoto se aleja? −Le pregunto Daisuke a Kushina una vez que estaban en el camino.
− Bueno, no estoy segura, pero creo saber por qué. −Dijo Kushina.− Recuerdas que Isae-san murió hace unos años…
− Si, todos nos enteramos. −Le respondió.
− Muchos no lo saben, pero ella murió dando a luz a su hermana, la cual tampoco sobrevivió. −Dijo Kushina.− Creo que de alguna manera, se acuerda de ellas cuando ve a la familia de Shiku-sensei.
Mikoto se despertó en el hospital, tenía algunas heridas en su cuerpo y sentía como le dolía, pero no recordaba cómo había llegado ahí.
− Que bueno que ya despertaste. −Le dijo Daisuke.
− ¿Qué paso? −Pregunto la pelinegra.
− Estamos viajando cuando unos ninjas de Kumogakure nos atacaron. −Dijo Daisuke.− Sensei intento detenerlos pero… eran demasiados.
− ¿Dónde está Kushina?
− No esta. −Dijo Hizuren Sarutobi entrando a la habitación.− Los ninjas de Kumogakure la raptaron.
− ¡¿Qué?!¡¿Por qué?!
− Eso aún no lo sabemos. −Respondió el hombre.− Venia a preguntarte lo que sabias, pero parece que no recuerdas nada. Lamento el haber interrumpido. −Les dijo antes de salir.
− ¿Y sensei? −Pregunto Mikoto.
Daisuke llevo a Mikoto a la habitación de su maestro, donde el hombre estaba mal herido y recostado en la cama con su familia a un lado.
− Hizo su mejor intento, pero ellos eran demasiados. −Le dijo Daisuke. Mikoto solo cerro su puño y salió corriendo del hospital, entre quejas del personal.
La chica estaba metiendo el resto de equipo en la mochila cuando su padre abrió la puerta y la vio. La niña se asustó, no solo por la sorpresa, también estaba el hecho de que la habían descubierto. Su padre estaba vestido el usando el chaleco táctico de la aldea sobre el uniforme de la aldea.
− Mikoto. −Le dijo su padre.− Sé que no te voy a poder detener. −Le dijo.− Solo te pido que no hagas algo demasiado peligroso. −Fue lo último que el hombre le dijo antes de salir.− Y si te atrapo haciendo algo estúpido, vas a ver…
Mikoto se quedó viendo a la puerta un momento, pero continúo guardando sus cosas.
La chica fue a la puerta de la aldea para salir de esta, pero vio que estaba fuertemente vigilada.
− Carajo, no voy a poder salir así. −Se dijo a sí misma.
− ¿Y a donde irías exactamente? −Pregunto Daisuke, haciendo que la pelinegra se asustara por segunda vez una hora.
− Yo, este…
− Ya sé que vas a hacer una estupidez. −Dijo el chico.− Voy contigo.
− No, es muy peligroso. −Dijo la chica.
− Que es exactamente por lo que necesitas ayuda. −Le dijo Daisuke.− Esos tipos eran por lo menos chunin, tu sola no podrás hacer mucho. Además, Kushina es mi compañera también.
− Bien. −Le respondió.
− Oye espera… nosotros dos tampoco tenemos mucha oportunidad. −Le dijo el chico.− Por eso es que pedí ayuda. −Justo cuando dijo eso, Minato llego junto a Choza, Shikaku y Inoichi.− Justo a tiempo… tal vez demasiado… ¿Estaban esperando a que dijera eso para entrar?
− Lo siento, pero fue toda la ayuda que pude conseguir. −Dijo Minato.
− No te preocupes, estoy seguro de que estará bien. −Le dijo Mikoto.− Senpais, muchas gracias por ayudarnos.
− En serio respóndeme Minato. −Dijo Daisuke.− ¿Fue casualidad o si estaban esperando?
El grupo de personas se acercó más a la puerta.
− No creo que nos dejen pasar. −Dijo Choza.
− No, con varios de los equipos fuera el hokage ha reforzado la seguridad. −Dijo Shikaku.
− No sé ustedes, pero yo no quiero tener que luchar con ellos. −Dijo Mikoto.
− Podría intentar dejarlos inconscientes. −Sugirió Inoichi.
− Sabes muy bien que tanta gente te llevara mucho tiempo. −Le respondió Shikaku.− A parte, te va a dejar agotado.
− Necesitamos una distracción. −Les dijo Daisuke.− Bien, parece que no hay de otra. Yo me encargare de los tipos en la puerta, ustedes recuperen al tomate, se los encargo.
Daisuke camino al medio de la calle y tomo una piedra que había el suelo. Con mucha precisión y fuerza, el chico la lanzo para que golpeara a uno de los guardias.
− ¿Qué carajo?
− ¡Oigan imbéciles! −Grito el chico para llamar su atención.− ¡Fui yo idiotas! −Les grito mientras levantaba su dedo.
− ¡Cabron de mierda!
Daisuke comenzó a correr con los guardias siguiéndolo de cerca, cosa que los demás aprovecharon para salir por la puerta.
− Mikoto, tú estabas ahí, ¿Dónde los atacaron? −Pregunto Minato.
− No lo sé, no recuerdo nada desde que salimos de la aldea. −Dijo la chica.− Pero sé a dónde íbamos, así que podemos comenzar por ahí.
− Si, parece una buena idea. −Dijo Shikaku.
La chica asintió y los llevo por el camino que habían tomado. El grupo saltaba por lo arboles cuando de repente Minato salto hacia el suelo del bosque, alertando a los demás.
− ¿Qué ocurre? −Pregunto Choza.
− Acabo de encontrar una pista. −Dijo Minato mientras levantaba unos mechones de cabello rojo.
− Debe de ser de Kushina. −Comento Mikoto.− No hay nadie más con ese color de cabello.
− ¿Cómo es que siquiera lo notaste? −Pregunto Inoichi.
− Ya sabes, casualidad. −Dijo Minato.
− Si, casualidad. −Comento con una ligera sonrisa Mikoto.
− ¿Crees que haya dejado un rastro? −Le pregunto Choza a Shikaku.
− Muy posiblemente. −Dijo el Nara.
− Deberíamos seguir avanzando, hay que alcanzarlos. −Dijo la Uchiha y el grupo retomo su camino.
Continuaron recorriendo el bosque durante dos horas siguiendo el cabello que Kushina había dejado atrás. Sin embargo, el grupo llego a un punto en el cual no vieron ningun cabello y decidieron correr recto. Continuaron así sin rastro durante aproximadamente 10 minutos.
− Un momento… ese árbol. −Shikaku comento. El chico se detuvo y junto sus manos.− ¡Kai! −De repente comprendía todo y lanzo unos kunais.
− ¿Qué ocurre? −Se preguntaron los demás.
− Estábamos en un genjutsu. −Les comento el chico. Los demás siguieron su ejemplo y vieron a un chico de 15 años en una de las ramas de los árboles.
− Finalmente lo descubrieron, aunque creí que tardarían más de 10 minutos. −Dijo el chico de cabello azul claro.
− Es más fácil engañar a alguien cuando no los haces dar vueltas en círculos. −Dijo Shikaku.
− ¿Vuelta en círculos? Perdóname, pero no. −Le respondió.− Ustedes estaban corriendo en Zig-Zag. Lo que pasa es que mi técnica es limitada, y solo puedo replicar un área pequeña.
− Por eso no encontrábamos los cabellos. −Susurro Minato.
−Si, aun no se deben de haber dado cuenta. −Comento también susurrando Inoichi.
− Bueno, no importa si se liberaron o no. De aquí no van a pasar. −Les dijo el chico peliazul.
El chico salto hacia ellos. Choza reacciono lanzando un golpe con su brazo extendido, pero el chico simplemente lo uso para poner sus manos en este e impulsarse. Llego al medio del grupo y de inmediato Minato y Mikoto le lanzaron un golpe, este los bloqueo. Mientras eso ocurría, Shikaku movía su sombra el suelo acercándola a la de su oponente; el peliazul vio esto. Minato le lanzo una patada que su oponente bloqueo, mientras tanto Mikoto le tiro un golpe que logró esquivar por poco moviendo la cabeza. La sombra estaba a unos centímetros de tocarlo, sin embargo, el chico tomo a Minato del pie con el que le había dado la patada lo lanzo hacia Shikaku, cuando ambos se estrellaron, la técnica del Nara fue cancelada. Mikoto continúo atacando, el paliazul se agacho, le puso una mano en la cadera y usando su propio impulso la lanzo por encima de él. Mientras Mikoto seguía en el aire, el peliazul salto y la pateo mandándola hacia el suelo. Por suerte para la pelinegra, Choza reacciono y la atrapo con una mano extendida.
− Gracias. −Agradeció la Uchiha.
− Puede que yo sea el más débil de mi equipo, pero por lo menos soy suficiente para detenerlos aquí. −Les dijo.
− Déjenme pienso en una estrategia. −Dijo Shikaku.
− No, eso nos va a llevar mucho tiempo. −Le dijo Mikoto.− Aun si tu estrategia es buena, no tomara mucho tiempo, y no podemos perderlo. Tenemos que rescatar a Kushina.
− ¿No estarás sugiriendo que uno de nosotros se quede atrás? −Pregunto Minato.
− Uno tiene que hacerlo. −Dijo Mikoto.− Soy la mejor para eso. Este tipo usa genjutsu y yo soy una Uchiha. Con el sharingan puedo ser inmune a sus ilusiones.
− Tienes razón, eres la que está mejor capacitada para derrotarlo. −Dijo Shikaku.
− Mikoto… tu todavía no has despertado el sharingan. −Pensó Minato.
− Entonces supongo que los demás intentaremos retomar el rastro.
− ¿Rastro?¿Que rastro? −Pregunto el peliazul. Antes de que pudiera seguir preguntando, el chico esquivo unos shuriken que fueron lanzados hacia él.
− No pierdan tiempo, váyanse. −Comento Mikoto. Los chicos asintieron y comenzaron a correr por el bosque.
− ¿Tú me vas a enfrentar sola? −Pregunto el peliazul.− Debes de ser muy temeraria. O muy estúpida.
Mikoto realizo unos sellos rápidos.− Katon: Jutsu de bola de fuego. −Las llamas que salieron de la boca de Mikoto se dirigieron rápidamente a su oponente. Este corrió hacia un lado mientras sacaba unos shuriken de su bolsa de herramientas.− Va intentar atacarme con eso.
Efectivamente fue como Mikoto dedujo, su oponente le lanzo las armas. La chica salto hacia un lado, sin quitar los ojos de las armas. Después miro hacia adelante, encontrándose con una bomba que volaba justo frente a ella. El objeto exploto, liberando una potente luz que cegó a la pelinegra. El peliazul apareció corriendo frente a la chica y le dio una patada en el rostro. Mikoto salió volando y se recuperó poniendo sus manos en el suelo y dando una vuelta. Casi al mismo tiempo que se estaba parando, su oponente llego saltando hacia ella. La chica subió sus brazos y logro atrapar el golpe que le lanzo. El peliazul no le dio ningún respiro y son su pie izquierdo le lanzo una patada ascendente que la saco volando hacia arriba. Mientras Mikoto caía, su oponente le dio un codazo que la saco volando hasta que se finalmente impacto en el suelo donde rodo por unos metros.
− Ser valiente es algo que muchos aprecian en el mundo ninja. −Dijo el peliazul.− Pero es muy difícil distinguir entre cuando alguien es valiente o simplemente estúpido.
A pesar del dolor en su cuerpo, Mikoto se levanto.− Es mucho más fuerte y rápido que yo. −Pensó la Uchiha.− Debe de tener mucha experiencia. Apuesto a que no es la primera vez que lucha contra otro ninja.
− ¿En serio lo vas a intentar de nuevo? −Pregunto el chico.− Dime ¿Por lo menos has participado en los exámenes chunin? Así al menos sabré que tienes algo de experiencia.
La chica no le respondió y simplemente volvió a levantar su guardia.
− La única ventaja que puedo tener es que me subestime. Si lo hace debo aprovecharlo y hacerle una herida grave. −Continuaba analizando la pelinegra.
El peliazul apareció justo frente a ella y la lanzo una patada, Mikoto no tuvo tiempo de reaccionar.− Terminare contigo rápido. −Exclamo el chico mientras sacaba unos pergaminos.
− Piensa Mikoto… ¿Qué haría papa en esta situación? −La chica solo pudo imaginarse a su padre escapando mientras un escarabajo lo perseguía.− ¡Eso no ayuda!
De uno de los pergaminos que el peliazul saco, apareció una lanza que este tomo. Mikoto se hizo hacia atrás evitando la mayor parte del filo, excepto una punta que le hizo un porte en el estómago.
− No me voy a morir por eso. −Pensó la chica mientras realizaba sus sellos. Mikoto volvió a expulsar su bola de fuego, obligando a su oponente a esquivar. Mientras lo hacía, el peliazul soltó uno de sus rollos.
− ¡No! −Exclamo mientras veía el papel quemarse.
− Muy mal para ti. −Le dijo Mikoto.
− Me concentraría mejor en otras cosas. −Le dijo el peliazul mientras apuntaba detrás de ella. Mikoto se comenzó a dar la vuelta cuando vio los kunais que volaban a donde estaba. Tuvo el tiempo suficiente para saltar el evitar la mayoría, pero uno se clavó en su costado.− Ese rollo de antes estaba vacío. Lo use para que te concentraras en el mientras tiraba el otro por un lado.
− Maldición. −Pensaba la chica mientras sacaba el arma de su costado. Por suerte no había atravesado nada importante.
− Esa era una trampa para principiantes y caíste directamente en ella. −Continúo hablando el peliazul. Esperaba una respuesta de su oponente, pero esta no hacía más que jadear del cansancio.− Que más da. −Exclamo antes de impulsarse con chakra directamente a donde estaba Mikoto. Le dio una patada en la herida, provocando que la chica gritara por el dolor en el suelo.− Tienes suerte de que vivirás para contarles de esto a tu hijos. −Le dijo el chico mientras caminaba para alejarse.
− Mierda, mierda, mierda… −Pensaba Mikoto.− Los demás confiaron en mí, y no pude detener a este tipo más que unos momentos. −La pelinegra vio cómo su oponente se alejaba, iba a alcanzar a los demás y cuando lo hiciera detendría el rescate de su amiga.− No, no lo dejare. No puedo rescatarla, pero al menos puedo hacer esto.
El peliazul sintió como su oponente se había levantado. Se dio la vuelta y vio a la pelinegra parada y en posición para luchar.− ¿Es enserio?¿Acaso quieres morir?
− Vamos a rescatar mi amiga, y si para eso tengo que morir, lo hare. −Le respondió con kunai en mano.
− Muy bien, como quieras. −Le dijo el peliazul. El chico tomo la lanza del suelo y corrió para atacarla. Mikoto reacciono justo a tiempo para que la madera del arma la golpeara y la sostuvo.− ¿Qué? −Se pregunto mientras la miraba a los ojos, viendo como habían cambiado.− ¡Sharingan! −El peliazul estaba sorprendido, cosa que la chica aprovecho para jalar el arma y acercarlo. No pudo reaccionar y Mikoto logro cortar su torso con el kunai.
Mikoto soltó la lanza y salto hacia atrás, resistiendo el dolor de la herida en su costado.− Vamos, que sea suficiente.
− Cabrona, eso no me lo esperaba. −Exclamo el peliazul mientras sangraba.− ¿Cuál es tu nombre?
− Mikoto, Mikoto Uchiha. −Respondió la pelinegra jadeando.
− Kiyoshi. −Dijo el peliazul.− Ha sido interesante luchar contra un usuario del sharingan, aunque haya sido por unos momentos. Kiyoshi iba a cargar de nuevo, cuanto sintió un intento asesino en los arboles cercanos. El peliazul miro a ese lado y vio a un hombre de cabello negro puntiagudo con el sharingan activado.
− Aléjate de mi hija. −Le dijo Kazuma al chico.
− ¡Papa! −Exclamo Mikoto, sintiéndose segura, pero preocupada al mismo tiempo.− Me va a regañar.
Kazuma salto para ponerse frente a la chica, mirándola con los ojos que solo le dieron un mensaje a Mikoto.− Vas a ver cuando lleguemos a casa. −Le comento, dándole un escalofrió a su hija.
− ¡Uy! parece que a alguien le va a ir mal. −Exclamo Daisuke que también acaba de llegar.
− La situación es mala, no puedo derrotar a esos tres y estoy herido. −Pensó Kiyoshi.− Debo escapar. −El chico saco una bomba de humo, usándola para cubrir su escape.
− ¡No dejes que se vaya! −Exclamo Mikoto.
− Puedo evitar que lo haga, pero no lo hare. −Dijo Kazuma.− Esta demasiado herido para continuar luchando. Pero tu…
− Oh… −Exclamo la chica asustada.
− ¿Puedes moverte? −Pregunto Kazuma.
− Si, no es tan mala como parece. −Dijo Mikoto mientras veía su herida.
− Muy bien, entonces vamos a continuar. −Le dijo Kazuma.− Necesitamos a todos lo que puedan apoyar en la misión. No podemos dejar que se lleven a Kushina.
− ¿Por qué?¿Que ocurre? −Pregunto Daisuke.
El hombre suspiro, Shiku aún no se los había dicho.− Kushina es muy importante para la aldea, ella es un jinchuriki.
− ¿Jinchuriki? −Pregunto Mikoto.− ¿Qué es eso?
− Es una persona que tiene a un bijuu dentro. Kushina tiene al zorro de nueve colas. −Respondió Kazuma.− Por eso mismo, es vital que la recuperemos.
− Presumidos. −Exclamo Daisuke mientras veía a Kushina y Minato en la copa de un árbol. El rubio había logrado rescatarla después de una lucha.
-Mientras tanto, Mikoto celebraba mentalmente. La celebración de la chica no duro mucho, empezaba a tener varias preocupaciones. Ahora los demás conocían el secreto de Kushina, sabía que cuando su maestro se recuperara hablarían de ello. Pero todo eso esperaría, por el momento debían volver a la aldea y Mikoto tenía que recuperarse de una herida después de su primer combate real y activar el sharingan. Aun así, la chica sabía que las cosas comenzarían a cambiar.
Mikoto Gaiden 4: TERMINADO.
