CAPÍTULO 4

YUKITO

Entró casi que arrastrando los pies, no solo se trataba del cansancio que cargaba al salir más tarde de lo normal, sino que tenía un cierto malestar que no sabía interpretar. Arrojó su maleta sin fijarse dónde fue a dar y se dejó caer en la cama boca abajo totalmente rendido.

Seguramente todo se debía a lo sucedido en el transcurso del día, porque esa distaba mucho de ser una jornada de oficina normal y aunque había podido aplicar sus conocimientos y ser de ayuda para su jefa… Algo no se sentía bien, pero lastimosamente no tuvo tiempo de descubrirlo porque alguien llamaba a la puerta

- Shao, soy yo, ábreme que esto pesa mucho

El joven corrió pensando en que su prima lo había desobedecido de nuevo y seguramente llegaba para llenar su pequeña despensa

- Mei, ven acá – recibió los paquetes mientras la hermosa mujer de cabello negro se sentaba en la cama, que era el único mueble de la habitación – te he dicho que no hagas esto, además ya tengo un trabajo

- Precisamente primito, ese es el motivo de mi visita, ya es hora de buscar algo más acorde

- Sí, lo sé, es solo que he estado muy ocupado

- Buenas noticias entonces, tendré unos días libres; el juez Akiyama cerrará su despacho por unos días y serán como unas minivacaciones, puedo ayudarte a buscar un apartamento

- Gracias Mei, pero recuerda que no puede ser nada ostentoso, al fin y al cabo tengo el salario de un secretario

- No te preocupes, además debes pensar en conseguir un vehículo propio, hacer ejercicio está muy bien, pero hay días que terminas cansado como para recorrer este trayecto

- Para eso está el metro Mei, no tengo la capacidad de hacer una inversión de ese tipo justo ahora… Hay que ver cómo se dan las cosas

La morena sonrió y acarició el rostro de su primo – ¿Lo ves? Eres tan diferente a tu padre, siempre andando con prudencia, pero cuéntame ¿qué tal te ha ido con Sakura?

- Bien, resultó que ella es justo como dijiste, tiene un corazón de oro y es ocurrente, divertida… Un desastre por momentos, pero muy inteligente y tenaz y…

- Hey, hey… Detente un momento Shaoran, nunca te había escuchado halagar de esa manera a una persona, no será que… - empezó a decir con cara de pánico-

- No Meiling, ya sé para donde va tu cabecita loca y estás muy equivocada, solo digo que es una gran mujer y me siento muy bien trabajando para ella

Meiling suspiró – Solo ten cuidado ¿si?

- Lo tendré

Estuvieron hasta altas horas de la noche conversando de cosas sin importancia como siempre solían hacerlo, a pesar que Shaoran no era una persona muy expresiva a veces se sentía solo y Meiling era la única con quien podía contar.

Al día siguiente, ya deseando que ese malestar de la noche anterior pasara, se dispuso para ir a trabajar pero no esperaba encontrarse con la torrencial lluvia que cubría la ciudad. Suspiró. Ojalá ese no fuera un augurio del día que le esperaba.

Tomó su paraguas, pero eso solo lo resguardaba de la cintura hacia arriba, sería inevitable llegar con la mitad de su cuerpo empapado; buscó en sus bolsillos y si mucho tenía para un pasaje en tren, pero tenía que caminar bastantes cuadras para llegar a la estación y de la estación de destino hasta la empresa, así que no valía la pena.

Casi una hora después estaba ingresando por las puertas del edificio, si bien no era la persona más efusiva, siempre sus modales le precedían, pero al parecer esa mañana no estaba para grandes demostraciones de caballerosidad, a la recepcionista apenas si la saludó con un escueto "buenos días" y cuando llegó a su piso, ni siquiera se molestó en saludar a sus "compañeras"

Hizo lo de todos los días, revisar el itinerario de su jefa, encendió su pc y mientras tanto se preparó un café caliente y un té para su jefa, pero cuando ingresó a la oficina no la encontró allí, era la primera vez que llegaba antes que ella, supuso que se debía al mal clima

De pronto pensó… ¿Y si Hideki fue a recogerla? Quizá no salió por temor… Debí haberla llamado, pero como estaba tan contenta con ese tal Yuyito, kuyito bahhh qué más da cómo se llama el personaje ese.

Se sentó frente a su escritorio y tomó su móvil, ¿sería prudente llamarla? ¿Y si interrumpía algo? ese último pensamiento lo mortificó en gran manera, pero justo escuchó su risa musical cuando las puertas del elevador se abrieron y fue como quitarle un gran peso de encima, se levantó para saludarla pero ahí estaba… El motivo de su alegre risa quizá, el mismo tipo de la noche anterior y el hermano de su jefa.

- Buenos días Li – saludó Sakura con entusiasmo

- Señorita Kinomoto – respondió parcamente Shaoran lo que llamó la atención de la castaña

- Pequeña Sakura, espero me hagas el honor de acompañarme en el almuerzo

- Claro que sí, no me lo perdería – respondió ella con alegría y luego lo vio desaparecer en la oficina de Touya

Qué bien, el hombre en cuestión había tenido la audacia de ganarse primero a su futuro cuñado, hombre inteligente. Pensó Shaoran

- Hey Li, ¿puedes venir por favor? – no se dio cuenta que se había quedado perdido en sus pensamientos.

Tomó su agenda y todo lo necesario para seguir a su jefa.

- ¿Cómo amaneciste? – preguntó amablemente la castaña – es un día muy lluvioso

- Bien, gracias

Sakura seguía notándolo extraño pero se reservaba la inquietud, así que al grano

- ¿Qué tenemos para hoy?

- Ninguna reunión por el momento, ¿debo agregar su cita para el almuerzo para que nadie la interrumpa? – esas palabras le supieron a vinagre

- ¿Sabes que sí? Es una gran idea.

Muy bien Shaoran, ¡eres brillante! – se dijo a sí mismo el castaño

- Estaré atento por si surge otra cosa, llámeme si necesita algo

Sakura tenía que salir de dudas, no era como si conociera a Li hace mucho tiempo, pero era obvio que algo le pasaba

El muchacho dio la vuelta para salir de la oficina pero ella lo detuvo

- Shaoran… Espera – Sakura caminó hacia él – ¿Estás bien?

El castaño sin querer se quedó mirando esos ojos verdes tan cristalinos, tan sinceros… No podía recordar a parte de Meiling a alguien que le mostrara un poco de interés real, la gente que había conocido en su pasado se interesaban en él por su dinero y posición y cuando eso desapareció, las personas que le rodearon también

- Shaoran… Shaoran… Estás raro

- Disculpe por favor, creo que me levanté del lado equivocado de la cama

- Shaoran… ¿Estás mojado? – El castaño no se había percatado que su ropa delataba su largo tránsito por la lluvia

- Este… Yo…

- Ven, siéntate un momento

Sakura tomó el teléfono y pidió le trajeran té caliente

- ¿Qué te pasó? ¿Vives muy lejos? ¿Caminaste hasta aquí?

Shaoran se sentía un poco incómodo por las preguntas, no quería que ella supiera de su precario estado financiero pero al parecer la mujer frente a él no daría su brazo a torcer.

- Bueno… Si, vivo como a una hora de distancia más o menos y siempre camino hasta aquí, porque la estación del tren no queda muy cerca así que lo considero un desperdicio de tiempo

- Shaoran, ¿por qué no me lo dijiste? No debiste caminar con esa lluvia… Yo, no lo sé, habría podido pasar por ti o que llegaras más tarde, puedes enfermarte

En ese momento llegó la señora encargada con una bandeja de té y unos pequeños sándwich en una bandeja. Sakura se apresuró a servir el té para Shaoran y él apenado se sentó frente a ella

- Señorita…

- Sakura, por favor, ya habíamos llegado a un acuerdo ¿no es así?

- Sakura, me siento muy apenado, por favor, permítame servirle

- Somos amigos Shaoran, de esa puerta hacia adentro las cosas son diferentes y me preocupa tu bienestar

¿Cómo seguir molesto con una persona como ella? Así que, agradecido, tomó la bebida caliente en sus manos y se sintió mucho mejor

- Estaba pensando en algo y ahora que mencionas lo de tus largos trayectos, creo que te va a convenir

- Dime

- Mi hermano me traerá el auto y yo… Bueno, no es como si fuera a aprender de la noche a la mañana, podrías usarlo mientras tanto, ¿no lo crees?

- No lo creo, digo… Muchas gracias pero no creo que sea correcto

- ¿Correcto con quién? El auto es mío y lleva años guardado, además será como una forma de compensar el hecho de que me enseñes, porque créeme, tendrás que armarte de mucha paciencia

- Sakura pero no es correcto, si alguien me ve usando ese vehículo va a parecer que me estoy aprovechando de ti o… No lo sé y no puedo darme el lujo de perder este trabajo, perdón pero no puedo

- A ver Shaoran, tu jefa aquí soy yo, solo yo podría despedirte aunque mi propio abuelo se pare de cabeza, en segundo lugar: tú no te estás aprovechando de nadie porque la idea es mía

- ¿Y si te transporto mientras aprendes a conducir?

- En ese caso sería yo quien me aprovecho de ti

- Usaré tus mismas palabras, tú no te aprovechas de nadie porque es mi idea. Además, es la manera más eficaz, por el momento, de deshacerte del idiota de Hideki

- Bueno, en realidad es muy buena opción, pero creo que es solo cuestión de ser prudente y ambos nos beneficiamos de esto, ¿está bien?

Shaoran solo asintió y se levantó de su lugar – Debo ir a trabajar, el informe de ayer solo contenía las proyecciones según lo que hay establecido hasta ahora, hay que ajustar un poco los presupuestos según los programas que serán quitados y los que se van a implementar, cuando tenga todo listo puedes revisarlo y se harán las correcciones debidas.

- Muchas gracias

En cuanto Shaoran salió de la oficina, Sakura se encargó de hacer una llamada al departamento de personal y corregir un detalle que la tenía inquieta.

La mañana había pasado demasiado rápido pero estaba logrando un excelente trabajo, ya hasta se había olvidado del motivo de su mal humor en la mañana hasta que le vio.

- Buenas tardes – saludó el amable joven que venía a recoger a Sakura para su almuerzo

- Buenas tardes – respondió sonando ligeramente cortante – permítame, llamaré a la señorita Kinomoto para avisarle que está aquí

- No será necesario, Sakura y yo somos de mucha confianza – así que solamente se adentró en la oficina mientras Shaoran sostenía con más fuerza de la necesaria el lápiz que tenía en la mano.

Escuchó la suave y melodiosa risa de Sakura que seguramente estaba feliz de salir con el sujeto ese y concentró toda su fuerza en el pobrecito lápiz fingiendo que escribía algo hasta que escuchó como se quebraba en su mano.

- Li, ¿estás bien? – se acercó la castaña con preocupación mientras que Shaoran se sentía avergonzado de haber sido descubierto en una acción tan irracional como esa

- Sí, disculpe, es que creo que ya no los hacen como antes… Eso debe ser.

- Pero no te lastimaste ¿cierto?

Él solo negó mientras Sakura lo observaba con atención – Bueno, voy de salida, puedes ir a almorzar cuando quieras y si necesitas algo, estaré pendiente de mi teléfono.

- Que tengas una excelente tarde joven Li

Shaoran casi se vio a si mismo imitando a Yukito "qui tinguis ini ixcilinti tirdiii" idiota

Shaoran, cálmate, estás siendo totalmente irracional, él no te ha hecho nada, ha sido amable y tú eres más que esto.

Respiró profundo y siguió con su tarea para no mucho tiempo después partir rumbo a la cafetería; solo de nuevo y no sabía por qué se sentía algo… Vacío, estaba acostumbrado a estar solo, únicamente había almorzado dos veces con Sakura, solo eso.

Al llegar al recinto encontró varios grupos reunidos: algunos lo miraban con recelo y otros ni lo determinaban. Se sentó en un rincón que estaba desocupado y donde seguramente estaría tranquilo, tomó su caja de almuerzo y el pequeño termo con té.

Mientras comía, revisaba su móvil, en redes sociales solo le interesaba conocer las actividades de sus hermanas que al igual que él estaban fuera de China. Las tres mayores Fuutie, Shiefa y Fanren se habían casado hace algunos años, afortunadamente llevaban una vida tranquila, alejadas de la familia en Estados Unidos, y Feimei, era una artista plástica que viajaba por el mundo. Trataba de mantener una constante comunicación con ellas, ya que su madre había fallecido años atrás a causa de un cáncer y eso también desencadenó que el comportamiento irresponsable de su padre empeorara y se desentendiera de lo que debía hacer

Recuerdos… Recuerdos que desearía no tener, era una pérdida de tiempo pensar e "qué habría pasado si…"La vida era lo que era y punto, solo quedaba avanzar y escribir un nuevo panorama. Estaba tan inmerso en sus pensamientos que no notó cuando alguien se acercó.

- ¿Puedo sentarme aquí?

En ese momento él no reconoció la voz así que solo asintió y suspiró mirando su teléfono

- ¿Son tu familia? – se espantó cuando se percató que esa persona estaba invadiendo su espacio personal

- Oiga – dijo un tanto alterado, pero en cuanto vio esa melena castaña asomada con total curiosidad hacia su teléfono se sonrojó en el acto – Pero Sak… Señorita Kinomoto, ¿qué está haciendo acá?

- Estabas muy distraído Li y bueno, respondiendo a tu pregunta, preferí comer aquí, tenemos bastante trabajo y si me iba con Yukito quizá nos entretendriamos toda la tarde

- Ya veo

- Además… Sé lo solo que sueles estar y creo que nadie debería pasar por eso y mucho menos a causa de la estupidez de unas cuantas

Shaoran se sintió sobrecogido por esa confesión, creía muy en su interior que ese era el verdadero motivo por el que había regresado… Total, con ese tal Yuki podía pasar la noche en un hermoso restaurante o en la comodidad de su apartamento… y la rabia empezó a arder de nuevo en su interior

- Li… Li, ¿estás bien?

- ¿Eh? Si, perdón, me distraje

- Estás rojo… Quizá sea fiebre; lo sabía, el que te hayas mojado esta mañana y permanecer con esa ropa húmeda terminó afectándote

- No, no es eso, perdón, estoy bien

- ¿Seguro? – dijo mientras llevaba el dorso de su mano a la frente de su asistente – Mmmm bueno, eso parece, pero si te sientes mal avísame por favor

Ninguno de los dos notaba todas las miradas que se dirigían hacia ellos y los comentarios que pudieran resultar de lo que habían observado

- ¡Hey! No me dejen afuera, comeré con ustedes – dijo Tomoyo que se sentó frente a ellos con toda la tranquilidad del caso

Los tres se dedicaron a comer y compartir una que otra anécdota, sobre todo las mujeres que se reían al hablar de las metidas de pata de Sakura y que inevitablemente hicieron reír al joven Li y disfrutar de un muy agradable almuerzo, como hace mucho no lo tenía.

Shaoran estaba concentrado en su trabajo, faltaba poco para culminar con la propuesta que tenía para Sakura hasta que una voz dulce como la de su jefa pero un poco más madura llamó su atención.

- Joven Li – Al mirarla, era una mujer de mediana edad absolutamente hermosa, con unos ojos como los de Sakura y cabello largo grisáceo, definitivamente se trataba de su madre – ¿Podría por favor decirle a mi hija que la espero en mi oficina lo más pronto posible? Gracias

Así como llegó, desapareció tras las puertas de una de las oficinas; era extraño, nunca había reparado en ella, pero ingresó a la oficina de Touya que estaba vacía así que seguramente ella no se encontraba en ese piso… Fuera cual fuera la razón mejor hacía lo que le había pedido

- Señorita Kinomoto, su madre la espera en la oficina de su hermano… Aunque dijo que en su oficina, perdón estoy confundido

- No te preocupes, esa era su oficina cuando trabajaba en este piso. Seguramente a eso se refería.

- Ya veo… Bueno, ya sabe entonces que la está esperando

- Gracias Shaoran

Poco después vio como Sakura salía de su oficina para internarse en la de su hermano.

- Madre, ¿querías verme?

- Siéntate por favor, Sakura

El ambiente se sentía tenso, conocía a su madre y no la había llamado para saber cómo estaba

- ¿Sucede algo?

- Verás… He recibido unos informes un poco… Incómodos por así decirlo respecto a tu relación con tu… Asistente

- Aja…

- Específicamente el día de hoy en la cafetería del edificio

- Y ¿qué fue eso tan… Incómodo que pude haber hecho?

- No es algo grave, pero no corresponde al comportamiento que deba tener alguien de nuestra posición, ¿cómo es eso de que estabas acariciando su rostro? Además conversabas con él con toda tranquilidad y confianza

- Ay mamá, creo que tienes un informante miope, no le estaba acariciando el rostro, estaba tomando su temperatura porque pensé que podía tener fiebre, llegó empapado a trabajar hoy y…

- El asunto es que no es nuestro problema, Sakura. Te conozco bien y sé que te interesas genuinamente por las personas, pero hay unos límites, es tu empleado y debes saber manejar eso

- Difiero contigo madre, Shaoran me ha ayudado más de lo que cualquiera lo ha hecho desde que llegué

- Ah… ¿Shaoran?

- Si, ese es su nombre

- Ahí está el punto Sakura, no puedes involucrarte en relaciones más allá de las laborales, no es tu amigo, es tu empleado y mucho menos debes prestarte para ese tipo de habladurías por parte de los demás empleados

- Mamá, conozco tu forma de ser y ese elitismo que intentas inútilmente ocultar. Shaoran más allá de ser mi empleado es una persona como cualquier otra, muy inteligente y servicial y si intentas que cambie mi comportamiento con él a causa de las habladurías de personas chismosas y que no tienen una vida propia, estás muy equivocada; mi comportamiento con Shaoran no cambiará y de igual manera, cualquier empleado que se quiera acercar a mí a compartir una conversación o un almuerzo, lo haré con gusto. Si eso era todo, tengo mucho trabajo

- Sigues siendo igual de terca Sakura, solo no quiero que estés en boca de todo el mundo

- Eso no me interesa, mamá, eres tú quien está sufriendo por eso. ¿Puedo retirarme ahora?

Con un ademán Nadeshiko le indicó que se marchara. Y Sakura no podía disimular la rabia que la invadía, detestaba esa faceta de su madre.

- Señorita, ¿se siente bien?

- Li, ¿puedes pedir un poco de té para mí por favor? Y dile a Misa que venga a mi oficina en 10 minutos – Misa era la asistente de su abuelo

- Si señorita.

De manera que Shaoran cumplió con el pedido de su jefa y él mismo se disponía a llevar el té, aunque cuando llegó a la oficina todavía la notó bastante alterada

- Sakura, ¿estás bien? – preguntó él con real preocupación

- Sí, disculpa por preocuparte, es solo que tengo un asunto que solucionar. ¿Le dijiste a Misa que la esperaba?

- Si señora

- Bueno, la anuncias por favor antes de hacerla pasar

Shaoran hizo una leve reverencia y salió de su oficina pensando en qué pudo haber pasado para alterarla tanto

Unos minutos después, frente a él, estaba Misa quien con una fingida amabilidad le dijo a Shaoran que iba en atención al llamado que Sakura había hecho

Shaoran la anunció y la joven ingresó

- Señorita Kinomoto, ¿me necesitaba?

- Si, siéntate por favor – la castaña se levantó de su lugar y empezó a rodear a la muchacha que ya se veía bastante nerviosa pues nunca había visto a Sakura en ese grado de seriedad y podría decirse que de molestia – Iré al grano. No hace mucho tiempo llegué pero hay algo que deberías saber de mí. Detesto, odio con todo mi ser los chismes

La muchacha se sonrojó violentamente y Sakura lo notó de inmediato y continuó – ¿Pero sabes qué otra cosa odio? Las personas problemáticas y que se aprovechan de los demás. No creas que es desconocida para mí la situación del Señor Li y si no había hecho nada hasta ahora es porque no me gusta meterme en esas situaciones tan infantiles y ridículas, pero han pasado los límites al llamar a mi madre para darle información no solo errada sino totalmente fuera de lugar.

- Pero señorita yo…

- No te he dado permiso de hablar – interrumpió Sakura - No crean que por permanecer todo el tiempo en mi oficina no me entero de las cosas, sé que tienes línea directa con mi madre para andar chismeando sobre todo lo que hago, pero no te equivoques, el hecho de que la mayor parte del tiempo sea una persona tranquila no quiere decir que voy a permitir que pasen por encima de mí y acabas de cruzar un límite muy peligroso

La muchacha estaba al borde de las lágrimas – ¿Me va a despedir?

- No te voy a mentir, en este momento es lo primero que quisiera hacer, pero no tomo decisiones alterada y a pesar de poder hacerlo, pues no creo que mi abuelo ponga demasiada oposición y mucho más si le cuento los motivos… No, no lo haré, pero te observaré de cerca, muy de cerca y no solo a ti sino también a Kaori. A partir de ahora, no quiero que sigan sembrando cizaña o alterando el clima laboral de la empresa con sus malignas intenciones de vengarse de Li por un puesto que su amiga no merecía. Él está aquí por mérito propio y cada día se gana más su puesto, así que basta ya.

- Con todo respeto señorita Kinomoto, una persona profesional no se va con chismes a su jefa como si se tratara de una escuela.

Sakura había estado tratando de calmarse los últimos minutos, pero ese comentario hizo que el fuego se encendiera de nuevo. Así que respiró profundo o podría lanzar a esa mujer por la ventana

- Precisamente, sigue tu propio consejo y de paso el ejemplo de Li, él nunca se ha quejado ni me ha dicho nada, es solo que no soy ciega y esa campaña estúpida que han emprendido en su contra ha sido demasiado obvia y repito, no voy a permitir que arruinen el entorno laboral poniendo a todos en contra de Li que es un excelente empleado. Anda con cuidado Misa, te estaré vigilando.

La voz de Sakura sonaba tan amenazante que aquella mujer no dudó ni un instante que la dulce castaña pudiera cumplir su palabra y ponerlas de patitas en la calle. Esa definitivamente era ya una batalla perdida.

- Retírate por favor – fueron las últimas palabras de Sakura a esa terrible mujer que obedeció en el acto

Cuando Misa salió de la oficina, era obvio para Shaoran su estado de consternación y se preocupó por Sakura… Algo le estaba pasando y quizá se enojara por eso, pero tenía que ver cómo podía ayudarla

- Señorita Kinomoto – dijo al asomarse levemente por la puerta – ¿está usted bien?

- Sigue por favor

Shaoran obedeció

- ¿Quieres saber otra cosa de mí? – preguntó mientras el castaño tomaba asiento en la silla del frente y ella miraba algún punto en el horizonte

- Sí, claro

- Odio las injusticias y las acciones mal intencionadas; no entiendo qué tiene una persona en la cabeza cuando hace cosas solo para dañar a otro. Nunca lo he entendido y me molesta mucho cuando soy testigo de ello

- Bueno, tenemos eso en común, yo tampoco lo entiendo… Es decir, la vida es lo suficientemente complicada como para además, ocuparse de las vidas ajenas

Sakura sonrió – Tú si me entiendes

- ¿Necesitas algo? no te veo muy bien

- Créeme, estoy mejor que hace un rato… Shaoran, quiero pedirte de antemano disculpas y sé muy fuerte

- ¿Por qué?

- Mi madre, es una mujer amable cuando se lo propone, pero así mismo cuando alguien no es o está acorde a lo que ella quiere, puede ser… Bueno, no debería hablar así de mi madre, solo… Ten paciencia, puede llegar a ser muy hiriente.

- Nunca lo habría imaginado – respondió Shaoran sorprendido – Es una mujer tan hermosa y educada.

- Te digo que puede ser muy amable cuando se lo propone… Pero también es excelente actriz y engaña con facilidad, aunque no siempre fue así; cuando yo era niña era muy diferente, dulce, siempre ocupándose de nosotros hasta que poco a poco fue involucrándose más en los negocios y con los años fue cambiando

- Gracias por decirme eso, tendré cuidado entonces.

- Si algo sucede Shaoran, no dudes en decírmelo por favor, no quiero que se aprovechen de ti. Aunque no lo creas de quien menos debes cuidarte es de Touya, él dice y hace las cosas de frente, ya ves como siempre intenta molestarte, pero es todo lo que hace… Y hablando de eso, perdón por inmiscuirme, pero ¿las mujeres a quienes veías hoy en tu teléfono son familiares tuyas?

- Son mis hermanas, todas mayores. Tres de ellas viven en EEUU con sus esposos y mis sobrinos y la menor de ellas es artista y viaja permanentemente.

- Son muy bonitas

- Y maravillosas personas, solo que no podemos vernos con mucha frecuencia, afortunadamente existen las redes sociales.

- Lo sé, es una gran herramienta

- Sakura, tengo que irme, no termino aún el informe y quiero que lo revises hoy mismo… A menos que… Tengas planes – Sintió un vacío en el estómago al decir esas palabras, ya su molestia había desaparecido por completo hasta que recordó a aquel sujeto y que por pura casualidad apareció como por arte de magia.

- Yukito, espero que hayas disfrutado tu almuerzo – saludó amablemente la castaña

- Con seguridad lo hubiese disfrutado más si te hubieras quedado conmigo – respondió él mientras sujetaba las manos de Sakura y Shaoran contemplaba la escena pensando en mil escenarios, ninguno de ellos agradable.

- Con permiso – dijo seriamente dispuesto a salir de la oficina

- Shaoran… ¿Podrías conseguirme una pastilla para el dolor?

- ¿Se siente bien?

- Es solo dolor de cabeza y no quiero que empeore

- En un momento la traeré

- Gracias y… Sí, dame el informe por favor

- No Sakura, no me digas que trabajarás hasta tarde… - replicó Yukito

- No te preocupes, saldré a tiempo.

Shaoran regresó por el informe y luego desapareció del lugar farfullando cuanta maldición se le atravesaba por la cabeza; no soportaba al personaje en cuestión y su manera tan cercana de tratarla… Se moría por saber qué papel jugaba en la vida de Sakura, pero sin duda uno muy importante por el trato tan cercano que tenían.

Buscó lo que su jefa pedía pero no tenía disponible en ese piso, tendría que ir a la enfermería. Subió al elevador, quizá era buena idea dar ese pequeño viaje para despejarse un poco

Siguió las indicaciones hasta llegar a la enfermería de la empresa y se encontró con una joven de cabello castaño y dos trenzas que lo saludó con amabilidad.

- Buenas tardes, necesito un par de analgésicos

- Buenas tardes… ¿Son para ti?

- No, son para mi jefa, la señorita Kinomoto

- No me digas que tiene migraña – dijo apenada la enfermera – ella padece unas migrañas terribles desde que era niña, si es así lo mejor será que la Dra. la examine

- No lo mencionó, solo dijo que le dolía la cabeza es que no ha tenido una tarde fácil

- En ese caso quizá sea solo cansancio, llévale esto, es muy efectivo y dile por favor que si se siente mal o empeora el dolor aquí la estaremos esperando – respondió la chica con una sonrisa amable – Y por cierto, ¿tú eres…?

- Shaoran Li, asistente de la señorita Kinomoto, mucho gusto

- Con que eres el famosísimo Li, bueno, ya sabes dónde estoy en caso de que tú o Sakura necesiten algo, estamos para servirles.

- Es muy amable, con permiso

Shaoran empezó de nuevo su trayecto a la oficina agradecido de haber encontrado por fin a alguien amable; cuando iba ingresando al elevador tropezó un poco y sintió cuando uno de sus lentes de contacto se cayó, por lo que tuvo que agacharse a buscarlo, lo necesitaría hasta terminar su jornada laboral.

Unos pisos más arriba, dos personas ingresaron al elevador y al parecer no notaron su presencia

- No puedo creer que lleves dos días acá y casi no nos hemos visto

- Sé que has estado ocupado, no te preocupes… Además, luego pasaremos tanto tiempo juntos que quizá te canses de mí

- No digas eso Yuki, jamás podría cansarme de ti

¿Yuki? ¿Yukito? Fue el pensamiento que atravesó la mente de Shaoran. En ese momento decidió quedarse muy quieto para intentar entender lo que estaba sucediendo y es que esa no era una conversación normal entre dos amigos o cuñados en su defecto, además, quien creería que el ogro Kinomoto podría ser tan… Amable

- ¿Hablaste con Sakura?

- Si, al parecer se quedará revisando unos informes, pero prefiero esperarla, hace mucho no hablamos y ya ves que anoche tampoco pudimos hacerlo.

- En ese caso, vamos a la cafetería un rato mientras la esperas – dijo Touya – de verdad te he extrañado

Fueron las últimas palabras antes de que ambos hombres se fundieran en un largo y sentido abrazo y luego bajaron en el piso de la cafetería

Shaoran estaba petrificado ante lo que había visto, no por las preferencias sexuales de ambos hombres… Bueno, un poco del ogro Touya. Lo que lo desconcertaba era la situación en sí misma, de por sí es difícil que tu pareja te engañe, debía ser devastador saber que era justo con tu hermano…

El castaño descendió del elevador pensativo y meditando sobre lo que debía hacer, ¿era prudente contarle a Sakura? ¿Y si no le creía?

Definitivamente antes de cometer una imprudencia trataría de indagar un poco más sobre su relación y con base en eso tomará una decisión.

Llegó a la oficina, llamó a la puerta y al escuchar la autorización de su jefa, ingresó.

- Aquí están las pastillas, las envió especialmente la enfermera, la señorita… Perdón, no pregunté su nombre

- Chiharu Mihara – completó Sakura – es una chica tan dulce, nos conocemos hace muchos años y tanto ella como la Dra que se llama Naoko Yanagisawa por cierto, saben perfectamente qué medicamentos puedo tomar y cuáles no, así que puedes confiar en ellas.

Shaoran la vio tan tranquila trabajando que no quería alterarla como estaba hace rato, pero ¿cómo no hacerlo?

Unos segundos después decidió lanzarse al ruedo, empezaría indagando un poco.

- Sakura, perdón… ¿Puedo preguntarte algo?

- Sí, claro, dime

- El joven que estaba aquí hace un rato… ¿Es tu novio? Mi pregunta es porque tal vez no he sido muy atento con él y…

Sakura lo miró como si le hubiese crecido otra cabeza antes de estallar en una sonora carcajada que dejó confundido a Shaoran

- Perdóname Shaoran, no puedo creer que no te lo presenté; Yukito es mi cuñado, él y mi hermano Touya están comprometidos y son novios hace bastantes años ya. Es como otro hermano mayor para mí, por eso nos queremos tanto

El rostro de Shaoran era un todo un poema, había estado haciéndose un tremendo nudo en la cabeza por la presencia de aquel joven y todo había sido un invento de su cabeza loca

- ¿De verdad pensaste que era mi novio?

- Perdón, me siento un idiota completo por inmiscuirme en asuntos que no me corresponden

- Shaoran no te trates así, es un error simplemente… Yo no tengo novio, bueno, de hecho hace relativamente poco tiempo estoy sola, mi último novio era australiano. Así que si alguien llega diciendo que es mi novio, ya sabes que es una vil mentira

El castaño sonrió y asintió – La dejaré para que termine su revisión

- No, no te vayas aun, necesito que me expliques esto por favor

Shaoran se acercó y cuando revisó el informe se percató de la ausencia de uno de sus lentes y la dificultad que le generaba esta pérdida

- Espéreme un momento por favor, ya regreso – afortunadamente cargaba sus anteojos en caso de una emergencia como esa, así que los buscó y rápidamente regresó con Sakura

- Mmmmm señor Li, permítame decirle que se le ven muy bien esos anteojos – dijo Sakura levantando las cejas sugerentemente – Ya vas a ver que cuando estas mujeres dejen de lado la pataleta y terminen esa campaña contra ti, voy a tener que luchar para quitarte las mujeres de encima – decía Sakura totalmente divertida

El asunto es que eso era lo que menos le interesaba a Shaoran… O por lo menos eso creía

Hola!

Yo por aquí con un poco de afán a pesar de la hora, tengo que terminar un proyecto para el jardín infantil de mi hijo y una presentación para la universidad de mi hermana (noche larga)

Como siempre, agradecerles de lo más profundo de mi corazón todos sus reviews, sus visitas, que hayan agregado la historia y que se interesen en ella, como ven, Yukito está donde y con quien debe estar pero nos sirvió un poquito para dañarle la cabeza a Shaoran.

No se ustedes pero amo la personalidad de Sakura, no deja de ser la chica dulce y bondadosa pero tampoco permite que se aprovechen de ella y quiero que siga así

Bueno, ahora sí los dejo porque el tiempo apremia, a quienes me escriben como invitados saben que no puedo responderles de forma directa, pero por aquí les dejo un besote enorme y un super abrazo de agradecimiento

Los quiero montones y espero que me dejen saber qué tal les pareció

Ale-San