Capítulo 4
CAPITULO 4
-¿¡qué demonios quieres?! –preguntó Anko estresada.
-Necesito… hablar contigo
-¿hablar de qué? –contestó de mala gana la Mitarashi que mantenía los brazos cruzados tratando de evitar que el corazón acelerado saltara de su pecho.
Kakashi pudo ver que con la actitud de Anko no podrían hablar como personas civilizadas, de hecho Asuma ya le había advertido que no sería fácil pero que a la vez nada perdería en intentarlo de nuevo.
-¿te agrada estar así?
-¿Cómo? –preguntó confundida la chica.
-así, siempre a la defensiva, no hacemos otra cosa más que pelear…
-es porque tú me provocas.
-está bien no lo hare ya no te provocaré, pero para enmendar mi error tendré que invitarte algo…–dijo el peliplateado.
-¿y porque aceptaría? –le reto Anko al ninja copia
-porque debemos de dejarnos de tonterías no tenemos 18 años, al menos yo tengo 22.
-¿Qué quieres decir? -preguntó la Mitarashi ante la insinuación del chico.
-que si no aceptas ir a cenar algo hoy, eres una inmadura.
La Mitarashi lo observó dubitativa por unos segundos, no estaba muy segura del porque Kakashi pretendía invitarla a cenar, pero si no aceptaba la invitación jamás descubriría las intenciones del peliplateado.
–está bien, solo por hoy –acepto al fin la kunoichi.
Ambos ninjas caminaron rumbo a Ichiruka Ramen, sin percatarse que alguien les observaba desde lejos.
…
Aun no podía creer lo bien que se la había pasado con el bobo de Kakashi, en sí no habían hablado mucho durante la cena pero esos instantes en silencio no resultaron para nada incómodos.
El principal tema en la cena, fue el de las difíciles misiones que habían tenido durante el tiempo en el que no se habían visto, platicaron algunos de sus errores y también sospechas de posibles enemigos futuros para la aldea de konoha.
Mientras comían el Hatake le habló sobre las misiones que él había realizado a favor de la aldea, algunas muy difíciles, misiones que hasta Anko dudaría en aceptar pero que Kakashi nunca negaba se negaba a cumplir.
Y mientras el peliplateado hablaba, la Mitarashi observaba con detenimiento sus rasgos tan característicos de él, a pesar de ser un hombre exquisito en cuanto a facciones no dejaba de ser un hombre muy varonil, uno de esos que a cualquier mujer derretiría.
"¿Tendrá novia?" –pensó un poco temerosa la kunoichi, eso era algo que simplemente no le incumbía, solo se encontraban cenando como compañeros que son, solo eso.
…
Extrañamente al siguiente día la chica se sentía alegre tal vez Kakashi tenía razón necesitaban disculparse de sus errores, debía de aceptar que ya no sentía ese nerviosismo de topárselo y discutir por cualquier tontería.
La Mitarashi caminaba con una ligera sonrisa en los labios, mientras su mano derecha sostenía una pequeña bolsa de dulces que Kakashi le había comprado después de la cena.
-buenos días –saludaba la kunoichi a cuanta persona se le atravesaba en el camino, algunos aldeanos y compañeros ninja no le contestaban ante la impresión de ver a una pelimorada amable y sonriente, simplemente se limitaban caminar a paso lento alejándose de ella.
-hola muñeca –Anko conocía perfectamente esa voz, por lo que se giró a saludar con un suave beso a su novio –veo que amaneciste de buen humor.
-sí.
-¿y a que se debe? –preguntó el chico caminando junto a la pelimorada.
-porque… acabo de platicar con Kurenai –que excusa mas tonta, pero no se le ocurrió ninguna otra, y es que ella aun se negaba a admitir que Kakashi tenía mucho que ver en su estado.
-ya veo, tan temprano y comiendo dulces –dijo Genma señalando la pequeña bolsa color rosa que la Mitarashi sostenía – ¿los compraste?
-si… los compre.
-¿hoy en la mañana?
-si, Genma te veo luego –se despidió Anko al llegar a las oficinas del Hokage dándole un beso en la mejilla al chico –tengo muchas cosas que hacer, adiós.
El Jounin solo sonrió, para ver como la chica subía presurosa por las escaleras mientras la bolsa con dulces se agitaba.
Pero lo que Genma no pasó por alto era que específicamente esa tienda solamente abría a las diez de la mañana y no a las ocho en punto.
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-¿Cómo te fue anoche? – preguntó Asuma a Kakashi.
- supongo que bien, por lo menos aceptó que la invitara cenar.
-excelente, así se empieza, ya verás que cuando menos lo esperes las cosas mejoraran entre ella y tu.
-eso me agrada, pero por lo pronto el Hokage quiere verme, no le agradó mucho que no me presentara con él ayer, dijiste que hablarías con él.
-… eso fue lo que pensé, pero también resulte afectado, no tendré ninguna misión durante dos semanas ¿entiendes? Dos semanas –se quejó el hijo del Hokage –no sé que le pasara, tal vez esté un poco tenso por alguna de esas juntas que los del consejo realizan.
-puede ser pero últimamente tu padre no me perdonan ninguna –dijo Kakashi con media sonrisa.
Y así fue, en cuanto el Hatake llegó a reportarse con el Hokage, este de manera muy diplomática le explicó que no le había agradado del todo que no haya llegado a reportarse a la oficina.
–"pude darte el día, si me lo hubieses pedido" –esas palabras fueron directas y contundentes, Kakashi sabía que el Sarutobi tenía razón en haberse disgustado y sabia también que de nada le ayudaría pronunciar el nombre de Asuma para justificarse, tal vez hasta las cosas empeorarían.
-"necesito que mañana te presentes temprano" –Esa fue la advertencia que el Hatake escuchó antes de retirarse.
No pudo hacer otra cosa más que caminar de regreso a su casa, al parecer el Hokage no tendría misiones para él por el día de hoy. Un poco irritado decidió recargarse en una de las paredes del pasillo contiguo, al principio su mente estaba en blanco pero después se vio llenada de recuerdos.
Recuerdos que iban enfocados en una sola persona: Anko Mitarashi.
Su cabello, su olor, su sonrisa… -"que idiota soy"- pensó Kakashi, así era como se sentía cada que alguna imagen de la kunoichi llegaba a su mente.
-buenos días –La voz de Genma lo distrajo.
-buenos días –se esforzó en contestar de buen modo, lo único que el ninja copia deseó al verlo fue tomar la cabeza de Genma y golpearla contra la pared por lo menos un par de veces, así podría desahogar su coraje.
-hacía tiempo que no te veía –señalo el Jounin de cabellos cafés –te ves un poco más delgado.
-¿tú crees? Bueno no soy muy atento con esos detalles.
-Me imagino, bueno tengo que irme, estoy buscando a Anko ¿la has visto? –preguntó Genma quien guardaba las manos en los bolsillos de sus pantalones.
-no, no la he visto –contestó Kakashi desinteresado en el asunto.
-Me preocupa… no la he visto desde anoche.
Kakashi pudo apreciar cierta preocupación en Genma –yo la vi anoche.
-Me alegra, supongo que te habrá contado ya de sus desventuras en la aldea de la lluvia.
-algo me dijo es inevitable que deje de quejarse-contestó el peliplatedo al mismo tiempo que sonreía, el solo pensar en ella le hacía cambiar su actitud.
-Lo sé, pero a pesar de ello hasta sus quejas constantes me parecen dulces.
La sonrisa se esfumo y sintió como el coraje comenzaba a emerger desde el fondo de su pecho.
-bien debo de irme, te veo después –se despidió Genma al tiempo que se alejaba del lugar.
Kakashi solo asintió con la cabeza, pero inmediatamente pensó –"yo espero que no"
…
La mañana se fue de manera rápida, la kunoichi se dedicó a verificar que la papelería de cada ninja deseoso de ascender a chunnis haya sido entregada correctamente, estaba un poco fastidiada, pero de vez en cuando una pequeña sonrisa se reflejaba en su rostro.
Y a pesar de haber estado concentrada en su trabajo había algo que la incomodaba y que no la dejaba en paz, por alguna razón el sentirse feliz o contenta le inquietaba, lo único que deseaba mientras terminaba de cerrar la oficina en la que había estado trabajando era llegar a casa para escudriñar bien en su interior.
En cuanto cerro la oficina guardo la pequeña llave en su saco color café y camino hacia la salida, el sol prácticamente había terminado de esconderse. Decidió no entretenerse en la tienda de dulces aunque el antojo le hizo dudar, pero al fin y al cabo era más importante llegar a casa para poder entablar una conversación con ella misma.
Caminó rápido para no detenerse con compañeros o conocidos, mucho menos con Kurenai por ahora debía de llegar a su departamento lo más rápido posible.
Al fin en su departamento abrió la puerta y encendió la luz, en ese momento pudo respirar con tranquilidad a pesar de vivir sola pues amaba su hogar y el silencio que inundaba su casa, no había otro lugar mejor para poder serenarse y pensar.
"-se que siempre te estoy pidiendo disculpas por todo… pero la verdad no puedo evitarlo.
-ya me he dado cuenta de eso.
-Pero simplemente me disculpo porque –Kakashi guardo silencio por unos segundos ante la mirada antena de la kunoichi –no me gustaría que pensaras que me agrada lastimarte o hacerte enfadar…bueno, me gusta cómo te vez cuando estas enojada, pero eso es otra cosa"
De nuevo la estúpida sonrisa se hizo presente, debía aceptar que le agrado el alago que Kakashi le hizo a su modo claro está, pero independientemente de eso al Hatake le había costado mucho trabajo decirlo. Pudo notar que detrás de esa mascara él se encontraba un poco nervioso o tal vez incomodo por la situación.
De pronto alguien llamó a su puerta, pensó en no abrir pero por un instante se imagino que el Hatake se encontraba tras de esta, así que se dirigió a la entrada de su casa y decidida abrió.
-Buenas tardes.
-Hola Genma ¿Qué pasa? –pregunto extrañada la Mitarashi, pues no esperaba que el Jounin llegara a visitarla, por lo regular este le avisaba cuando iría a verla.
-nada simplemente tenía ganas de verte, creo que hemos discutido mucho últimamente, tal vez si convivimos un poco mas dejemos de hacerlo.
-si… tal vez.
-¿quieres ir a cenar? –le ofreció el chico aun en la entrada del departamento.
-no te preocupes, la verdad no tengo hambre de hecho quería descansar un poco…pero pasa, siéntate.
-gracias.
La chica se sentó a un lado de él, la verdad estaba incomoda ante la presencia del Jounin pues en realidad había destinado esta noche para esclarecer su mente acerca de todas esas extrañas sensaciones que le venían al pensar en Kakashi.
Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que Genma decido llamar su atención deslizando su mano sobre la espalda de la kunoichi, al ver que la chica solamente dirigía su mirada hacia la pared vacía comenzó a acortar su distancia con ella para poder besar su blanco cuello.
La kunoichi se dejo guiar por la sensación tan cálida que el Jounin despertaba e ella, sin detenerse un instante más Genma empezó a acariciar el muslo derecho de la Mitarashi, por su parte Anko busco desesperada la boca de él para perderse en su suave sabor.
Quería a su novio demasiado pero a veces sentía que el quererlo no era suficiente, en los labios de Genma buscaba despejar su mente de todas esas absurdas ideas.
"Sus labios desesperados volvieron a buscarse, para percibir de nueva cuenta el dulce aliento de sus bocas. Ninguno de los dos podía más, se sentían también estando juntos era como si estuviesen destinados a estar el uno con otro.
-Kakashi…-Anko balbuceó su nombre cuando un escalofrío recorrió toda su espalda y su cuerpo se tensó"
¿¡Por qué ese recuerdo?! Anko se separo abruptamente de Genma quien un poco confundido tuvo que soltar a la chica del agarre en el que la mantenía. El Jounin observó detenidamente como la kunoichi se llevaba las manos al rostro con un deje de desesperación.
-¿te sientes bien?
No. Esa era la respuesta que la pelimorada debía de contestar, su alma y sus sentimientos no estaban bien, ese pensamiento insano solo causó que sus piernas le temblaran.
-¿No me quieres decir que es lo que te pasa?–volvió a preguntar Genma, haciendo uso de la poca paciencia que le quedaba.
-es solo que estoy cansada…es eso, estoy bien –Anko parecía que quería tranquilizarse ella misma.
-no te creo.
-Genma por favor, hoy no.
-¿Dónde estuviste anoche? –preguntó de pronto el chico.
-¿a qué viene esa pregunta?
-simplemente te estuve buscando, y no te vi por ninguna parte, no estabas en tu departamento.
La pelimorada empezó a sudar frio sabía que él se iba a enojar si le hablaba con la verdad ¿ahora qué le diría? No deseaba que se enterara de que estuvo cenando con Kakashi, pero… ¡solo había sido una cena!
-con Kurenai, estaba con ella.
-eso me imagine –contestó el Jounin respirando profundamente, como si tratase de guardar la calma – ¿y cómo te has sentido en la aldea, aun no lo has visto?
-¿a quién? –Anko entendía perfectamente a quien se refería Genma, pero le resultó mejor sufrir amnesia en ese momento.
-A Kakashi.
-No, debe de estar en misiones –dijo la kunoichi levantándose del lugar en el que se encontraba para poder cortar la conversación incomoda.
-qué extraño, porque Kakashi me dijo que él te había visto.
El corazón de la kunoichi comenzó a latir rápidamente, se estaba poniendo nerviosa, por lo que en un intento por tranquilizarse contestó –debió haberme visto de espaldas porque yo no me di cuenta.
-¿Por qué mientes? –le cuestiono Genma a la pelimorada poniéndose de pie en espera de una explicación.
-yo no…
-Kakashi me dijo que cenaron juntos –el Jounin se veía más que molesto.
Anko no pudo evitar sorprenderse ¿porque Kakashi se atrevió a decirle a Genma que habían salido a cenar?
