A partir de eso las dos fuimos a mi habitación en la residencia en silencio. No tocamos más aquel tema, no hablamos más sobre eso, y por supuesto no nos hicimos incómodo el ambiente… Éramos las mismas, asumiendo nuestros respectivos roles en esta extraña relación acordada en silencio de "camaradería"… Natsuki tomó su lugar en el sofá que había al lado de la cama de la habitación y yo en mi cama, leyendo unos libros, haciendo la tarea del día. En mi habitación no tenía historietas o comics para proporcionarle a leer, pero sí que tenía libros antiguos o de todo tipo. Ella no parecía incómoda de tener que leer novelas trágicas, parecía un poco curiosa de hecho… Por un momento imaginé que pasar toda una eternidad tendría que ser complicado cuando se te acaba lo que quieres hacer… Y si, leer podría suplir tal demanda en algunas personas, tal como en Natsuki al parecer.
-¿Lees con frecuencia?- Pregunté sin separar los ojos de mi libro
-Cuando no hay nada más por hacer, si
-O sea que no es un pasatiempo
-Descarte mejor- Sonrió al contestar –Es interesante ver lo que tienen por decir los autores al mundo a través de sus libros… Pero después de un tiempo se torna aburrido… Esta es la época de los best seller adolescentes por ejemplo
-Ah si… No es nuestra mejor época para la literatura
Guardamos silencio por unos instantes leyendo cada una nuestros respectivos libros. Luego de un suspiro me aventuré a preguntar…
-¿Hay libros que expliquen un poco tu procedencia y la verdad sobre tu mundo?
-Todos tienen algo de verdad… Pero al mismo tiempo todos la cagan en algún momento
-Jajajaja lo supuse… ¿Pero cual se acerca más?
-Todos tratan a una especie o unas pocas en específico… Te iría mejor recurriendo a leyendas antiguas o escritos de la edad media
-¿Por qué?- Dejé mi libro recargándome en el codo en su dirección
-Esa fue la edad de oro de la humanidad… Tuvieron todo el control sobre los inmortales y fue la misma época en que se declaró exterminar a todo ser que no fuese humano… Allí nacieron los cazadores
-¿Por qué los perseguían?
-Todas las especies de inmortales esclavizaron a su buena manera pequeñas poblaciones de humanos… Para alimentarse, para expandir su territorio, para dominar… Pero en su mayoría varias especies convivían en paz con los humanos y pagaron los platos rotos… Heeee admito que los míos fueron los del bando de los malos
-¿No vas a decirme quienes son los tuyos?- Sonreí mirándola de forma inquisitoria
-Buen intento- Sonrió también –Digamos que mi familia es purista al extremo… Y aquellos que no den la talla para pertenecer a ella o que nos comporten como ellos quieren pues… Son asesinados, exterminados, toda su familia masacrada y su extirpe vendida al mejor postor
-Eso suena a la inquisición
-Hay datos interesantes respecto a eso y su famosa iglesia católica, pero eso es tema aparte… Ese fue uno de los motivos por los que fui exiliada, y es que no les fui útil al momento de esclavizar o masacrar tribus o poblaciones de humanos
-Es que eran inocentes, no tenias que-
-No me mal entiendas- Natsuki cerró su libro –Es que matar humanos no me traía ningún beneficio o placer. Si eres un inmortal aprendes a restarle toda la importancia a la vida, sea de quien sea
-… Oh…
-Y entre otras cosas no cumplí con las expectativas de ellos, así que aquí estoy ahora… Siendo un blanco fácil para los pocos cazadores que quedan
-Así que, los reportes que se hicieron por esa época son los más "fieles" a la realidad de ciertos inmortales… Aunque no describen los rasgos de crecimiento, o como distinguirlos lejos de sus familiares o grupos pero… Digamos que es útil
-Ya veo… Creo que será del único modo de saber qué eres tu entonces
-¿Por qué quieres saber eso, eh?
-Bueno, quiero saber algo más sobre ti que no sea tu nombre y que no eres humana
-Ah, pero que terca… -Se puso el libro abierto sobre la cara cruzándose de brazos
-No finjas que estas dormida, ya ayer dijiste que no duermes
-… Carajo- Se sacó el libro de la cara –Pues no hagas preguntas molestas entonces
-No son molestas, es curiosidad humana normal
-Guárdala para mañana o te saldrán ojeras
Al decir eso vi el reloj colgado sobre la pared encima del ordenador. Ya pasaban de las 10. Yo me considero una fanática del descanso continuo y del buen visto en todo lugar en que yo me desempeñe como alguien importante, así que dado esto no dije más y me metí bajo las cobijas en silencio. Durante unos 15 o 20 minutos intenté dormir sin éxito, me la pasaba mirando el techo y viendo de reojo a Natsuki leer. Era inquietante tener en tu misma habitación a alguien que no necesita dormir y más aun para una persona amargada y solitaria como yo me considero.
-¿Quieres venir aquí?
-¿Ha?- Me miró desconcertada
-Hace algo de frío
-He… -Se ruborizó ligeramente –Pues está bien
De una forma un poco torpe para su forma de actuar y de ser, se acomodó al borde de la cama con las piernas extendidas y el brazo rodeando el espaldar de la cama, de tal manera que su particular calor corporal me llegara lo suficiente sin tener que invadir de más mi espacio personal y mi comodidad para dormir.
-Y buenas noches Natsuki… Aunque no duermas
-Ah… Jajaja no me discrimines por eso… Igual, Shizuru
Y así aquel día agotador llegó a su fin.
El día siguiente siendo mitad de semana fui a clases con normalidad. Natsuki se aseguró de hacerme entender que estaba todo el tiempo al tanto de problemas o el regreso de cierta cazadora, pero incluso después que las clases terminaron nada pasó. Nuevamente Natsuki afirmó tener que ir a dormir a mi habitación aquella noche (y de hecho comentó tener que hacerlo hasta no dar con el paradero de Sonia y poder dar por terminado todo con ella).
Antes que nos enterásemos hicimos de esa incómoda rutina algo normal durante los posteriores 4 días venideros. Yo me encargaba de mis responsabilidades como presidenta de manera eficaz e impecable y Natsuki en silencio y muy a la distancia nos cuidaba a ambas la espalda. Nada volvimos a saber de Sonia durante aquellos días a pesar de que según Natsuki, ya para ese momento debería haberse recuperado. Llegó el fin de semana, y con este la tan esperada rutina de "descanso" que yo necesitaba. Era intrínseco en mi salir a tomar té con mi familia los domingos, o quedarme a hacer una rigurosa limpieza y cambio de orden en mi habitación los sábados, todo para empezar una nueva semana a pie derecho… Me parecía que el tener a Natsuki cerca no me permitiría ordenar a gusto, así que me hice a la idea de no hacerlo… Y para mi sorpresa, ese sábado en la mañana, Natsuki no llegó a la hora acordada.
-Probablemente ella necesite tiempo para su privacidad también- Murmuré luego de ver el reloj de pared por quinta vez
Había quedado de llegar a las 2 del mediodía, y ya para las 6 de la tarde ya era suficientemente tarde. Aunque no me preocupaba completamente dado la condición no humana de Natsuki, tampoco me podía desinteresar completamente de ello luego de conocer ciertas verdades sobre Sonia y su impecable historial como cazadora en el mundo de Natsuki; y justo cuando me había resuelto a ir yo misma a buscarla aun en contra de todas las sugerencias de Natsuki, ella apareció en mi puerta.
Se le notaba cansada, irascible, claramente mal humorada, traía la nariz semi arrugada en el puente de una manera en que no quería preguntar como la mantenía de ese modo.
-¿Pasó algo?
-Nada- Contestó cortante
-Natsuki, ya suéltalo
-Es una mala temporada- Comentó caminando derecho hasta la ventana
-No comprendo
-Nos tenemos que ir- Volteó a verme
-¿Viste a Sonia?
-No, no la vi, solo vámonos
-¿Hay peligro?
-No- Disintió
-¿Amenazas?
-No
-¿Alguien te advirtió sobre algo peligroso?
-Tampoco
-¿Entonces?- Compuse las manos en mi cadera
-Hay que irnos y ya
-Te agradezco que te preocupes, pero no puedo deshacerme de mi vida "normal" sin un motivo aparente
-Dijiste que confiabas en mí
-Dame motivos para seguir haciéndolo y dime porque debemos irnos
-Esto ya no es un buen lugar… Conforme un cazador llama la atención, ciertos inmortales acuden a su cacería para evitar problemas
-¿Hay alguno cerca?
-No aún
Suspiré. Cerré la puerta y caminé hacia ella agarrándola de ambos antebrazos.
-Te agradezco que te preocupes por mí tanto, pero… ¿No crees que es exagerar?
-Mantenernos con vida no es exagerar
-Nada va a pasarnos, tu misma acabas de decirlo… Vamos ¿Qué puede pasar si estamos todo el tiempo juntas?
-… Pff!... Vale…
Parecía más dispuesta a hablar.
-Hay personas que con el pasar de los años conocí… Otros como yo… Y… Migran de vez en cuando por aquí para tomar unas vacaciones…
-¿Alguien amigo?
-Si así le quieres llamar…
-Entonces no me debo preocupar
-Acordamos tener los ojos sobre Sonia, sí
-Aún mejor, menos motivos para preocuparnos
-No le he dicho sobre ti- Se cruzó de brazos –Te lo dije, rompí varias reglas haciéndote saber sobre mí y sobre Sonia
-Vamos, no hay de qué preocuparse… Sabes, ya retrasé bastante la limpieza de mi habitación, así que no tengo mucho por hacer hoy ¿Qué propones?
Terminamos solo saliendo a tomar un paseo silencioso a los al rededores de la escuela. 3 semanas pasaron desde que conocí a Natsuki, y mi percepción de ella lejos de ser alguien que me resultaba poderosamente atractiva, me podía resultar alguien bastante aburrida en cuanto a elegir planear una cita o algo por hacer conmigo… No creo que cosas como esas se pierdan en experiencia cuando ves los años pasar como un inmortal, pero en ella parecía algo muy suyo, casi tanto como su mismo apellido. Así que inmersa en la propia monotonía de una caminata comenzamos a hacer juegos de palabras. Mientras yo decía una palabra ella respondía a que le parecía o que le recordaba y luego intercambiábamos roles.
-A ver, que tal… Amarillo
-La nieve sucia- Contestó ella
-Jajajaja ¿Cómo?
-Amarilla o verde no está limpia ¿no?- Enarcó una ceja –Me toca, entonces… Tierra
-¡Oh! Me recuerda las vacaciones en el lago que tomé con mi familia el verano pasado
-¿Y eso qué tiene que ver?
-Que se me metió tierra en el bañador nadando en el lago
-Ay vaya- Meneó la cabeza sonriendo
-Me toca, si digo… Miedo
Me detuve a verla una vez. Natsuki se había quedado atrás y se encontraba proporcionalmente de espaldas a mí. Había levantado la cabeza en contra de la brisa que pasaba por la calle en aquel momento; vi sus manos y piernas, por un momento habría podido jurar que la vi temblar.
-¿Natsuki?
Se dio la vuelta rápidamente sujetando mi brazo. Caminado a paso apretado en dirección a un callejón detrás a una de las tiendas aledañas a la calle.
-¡Oye qué te…!-
Sin previo aviso me agarró de muslos y brazos poniéndome de un aparente fácil movimiento de sus brazos sobre su espalda. Dio un salto más allá del cercado de seguridad y velozmente corrió y saltó lejos de las calles hacia lo más alejado posible de aquel lugar.
-¿Vas a decirme qué está pasando?
-Nos vamos ¡Eso pasa!
-¡¿Qué?!- Forcejeé contra su agarre sin éxito
Después de muchos intentos me di por vencida. Ella no se detendría y yo no podría contra su fuerza sobre natural. Así que no muy feliz permití que me llevase cada vez más lejos de la civilización a un destino incierto. Habíamos pasado la carretera baldía hacía ya varios minutos, y llevaba colgada de su espalda y ella corriendo y saltando por casi una hora o más. El sol se había escondido ya hacía unos minutos, todo lo que quedaba era aquellos tonos rojizos del atardecer terminando de extinguirse en la espesura de los árboles. Finalmente tras varios minutos más nos detuvimos. Nos encontramos en una basta y espesa zona del bosque donde ella solo me dejó sobre una raíz elevada de un árbol. Se recargó en el árbol mirando hacia atrás en silencio.
-¿Vas a explicarme que pasa ahora? ¿Qué fue todo eso? ¡Estamos a kilómetros de Fuuka!
-Hubiera podido ir más lejos- Me miró desafiante
-¡No! Ahora, comienza a hablar
-¡No es necesario! Ahora mismo nosot-
Un gélida y potente brisa azotó los árboles haciendo la madera crujir. Sentí como el frío entraba en mis huesos y aquella brisa casi llevarme de no ser por el tronco detrás de mí; Natsuki se cubrió con los brazos plantando los pies en la húmeda tierra. Cuando aquella brisa parecía haber cesado un sobre humano tirón de mi espalda me alejó lo que la profundidad de mi escasa visión pudo medir como unos 10 metros de Natsuki… Ella sin embargo, me miraba con la más horrida expresión de profundo pánico en sus ojos.
-¡Corre! ¡AAGGH!
No miré atrás, vi algo afilado atravesar el pecho de Natsuki del lado derecho casi destrozando su hombro, luego que aquello comenzó a moverse pude distinguir que se trataba de una mano, una mano humana que sujetó el hombro de Natsuki desde aquella dolorosa y tortuosa posición. Sus rodillas cedieron, y la otra mano de quien se mantuvo jugando con la oscuridad de la sombra de Natsuki la sujetó de la nuca haciéndola arquear la espalda con una aparente fuerza que incluso la superaba a ella.
-Ya fue suficiente de jugar a escapar
Esa voz venía de sobre mi hombro. Entonces vi aquello que me había alejado de Natsuki a tal distancia. Una alta mujer sujetaba con confianza mi ropa desde mi espalda, manteniendo una mano en su cintura y una sonrisa satisfecha dibujada en sus labios. Sus facciones y ojos me recordaban insoportablemente a Natsuki; es más, si me hubieran preguntado un años más entrada en el futuro habría dicho que se trataba de ella con unos 30 años encima.
Y no podía hablar, no podía pronunciar palabra alguna. Yo era el equivalente a un ratón diminuto en un estanque lleno de víboras y así me sentía. Vi a Natsuki caer de rodillas en el suelo aun con la espalda arqueada; aquella mano atravesando su herida se movía con cierta regularidad provocando gruñidos y gemidos de dolor sin soltar su nuca que la mantenía en una posición arqueada muy vulnerable.
-¿Ya te has cansado de ignorar de propia sangre, sabandija tonta?- Pronunció la mujer detrás de mi
Se dirigía a Natsuki; ella la miraba con dificultad y una marcada mueca de dolor compuesta en su rostro.
-Por más de 50 años estuvimos esperando tu resolución ¿Y así nos pagas?
Natsuki giró la mirada en otra dirección; luego la puso en el suelo y me miró a mí. La conocía lo suficiente, podía deducir que estaba pidiéndome perdón desde lo más profundo de su ser, y yo solo me sentía impotente por no poder hacer nada por ella… Solo, observar y callar, inmersa en mis miedos.
Entonces la atención de puso en mí. Sentí un gélido brazo rodear mi cuello y sujetar mi mandíbula de manera que me obligó a mirarla y acercar mi rostro de una incómoda manera al suyo; su aroma era parecido al de las cenizas, un poco floral con un rastro dulce; las pupilas de sus ojos se dilataban y contraían a voluntad continuamente mirándome fijamente… Si antes me sentía como un ratón en un estanque de víboras, ahora me sentía como si estuviese metida dentro de la boca de la más grande de ellas.
-Así que tú eres su mascota ¿eh?
Abrí la boca para hablar pero ni un sonido escapó de mis labios. Ella estrechó mis hombros con su brazo dando un par de palmadas suaves a mi espalda con la otra mano; aspiró una gran bocanada de aire cerca de mí y luego exhaló dejando escapar una expresión extasiada.
-Y ya entiendo por qué… Pícara Luna, es malditamente apetitosa
-Aléjate de ella- Gruñó Natsuki apenas desde su dolorosa posición
-Oooh, ya veo ¿La querías solo para ti?... Aun cuando ni siquiera pudiste hacerte cargo de un bicho rastrero
Una mujer más apareció de entre la espesa oscuridad arrojando en medio del espacio que nos separaba a Sonia, golpeada, muy herida y apenas pudiendo moverse. Al levantar la mirada podía sacar de sus ojos vacíos la enorme ira que sentía hacia quien estaba junto a mi robándome mi espacio personal y aterrándome más conforme los segundos pasaban.
-¡Te salvamos el trasero de nuevo!- Espetó contra Natsuki -¿Y tú qué hacías?
Entonces me zarandeó a mí.
-Paseándote con tu botanita... Pues se acabó Luna, tenemos un límite de paciencia y esa se terminó cuando cruzamos el mundo entero buscándote durante todos estos años
-Haz lo que tengas que hacer- Bufó Natsuki –Pero no la metas a ella
Escuché el húmedo sonido de una sonrisa esbozarse; miré de reojo sobre mi hombro. Las pupilas de sus ojos verde amarillosos se contrajeron bruscamente, pasó la lengua por su labio inferior dejando un brilloso rastro húmedo en ellos. Bruscamente sentí la mano que sujetaba mi espalda agarrar con fuerza mi cabello haciendo arquear mi cabeza dolorosamente.
-¡NO!- Gritó Natsuki forcejeando
Giré los ojos hacia ella viendo reflejado en mí el horro que ella mostraba; la herida de su hombro manaba sangre a borbotones y poco o nada le importaba; parecía morir en vida impotente por no correr hacia donde estaba yo a impedir lo que fuera que fuese a ocurrir… Y pronto lo entendí. Como afiladas hojas percibí el tacto de un par de dientes que quemaban con el acero al rojo vivo sobre la piel entrar en la piel del lado izquierdo de mi cuello… Y fue solo el inicio. Una vez escuché que ser quemada viva era el peor de los horrores, pero esto debía ser peor. Tan pronto aquellos colmillos atravesaron la piel, una tortura que hervía por mis venas, músculos, huesos, comenzó a recorrer mi cuerpo de la cabeza a los pies… Podría decirse, que agradecida me sentí cuando ya no pude sentir nada más, y dejé de ver esa luna asomada entre las ramas de los arboles inmersa en la total oscuridad.
P.O.V Natsuki
Con fría e implacable velocidad la vi sujetar del cabello a Shizuru como si se tratase de un animal; sin pensárselo dos veces la mordió con deseo pero… No se alimentó de ella. Solo se aseguró de poner una buena dosis de su ponzoña en su torrente sanguíneo y luego soltarla como un saco de basura. Por supuesto, para el momento en que Shizuru cayó al suelo ya había perdido la consciencia. Una vez escuché de relatos antiguos que la mordida de un inmortal a diferencia de la creencia popular humana no los convertía; los asesinaba. Transmitía el virus que cada especie de las nuestras individualmente hace para asesinar a la presa de la cual nos vamos a saciar. Se han hecho horrorosas comparaciones entre nosotros y los insectos.
La suerte de Shizuru, de MI Shizuru estaba sellada. No podría sobrevivir a la mordida de uno de los míos, mucho menos de uno de los mayores…
Pasamos semanas tratando de mantenernos a salvo, para que quien yo creí que era esta patética cazadora, no fuese quien sellara su suerte, sino mi propia familia.
Aquella afilada mano que había atravesado mi hombro salió de mi herida y me dejó en el suelo… No recuerdo nunca haberme sentido así de abatida y derrotada; la podía ver aun, tirada en el suelo con los ojos cerrados y su cuerpo soltando breves convulsiones producto de la obra de la ponzoña en todo su cuerpo.
-Acéptalo de una vez, nunca vas a pertenecer a nuestro mundo si no te asumes como parte de él, Luna
Ese era el nombre bajo el cual había nacido bautizada; y ella nada menos era quien me lo había dado. Mi madre, Artemisa, el motivo por el cual me negué a llevar a cabo las masacres que implican ganar una posición en la familia o ser relegada al exilio. Yo preferí huir a ser parte de una familia de fríos chupa sangre. Conforme fui expulsada se me negaron todos mis dones por medio de un ritual de rompimiento del lazo con mi ascendencia vampírica. Nací como tal, pero fui despojada del derecho a serlo muchos años atrás solo quedando de mí un inmortal sin gracia alguna. El mundo del que venía Shizuru tenía una visión romántica o aterradora de los que una vez fueron mi especie, pero nada más alejado de la realidad.
Volví a ver el suelo, pero esta vez más cerca de mí; encontré a Sonia mirándome. Era una extraña mezcla entre odio y que algo trataba de decirme… Noté que algo se movió dentro de su mano derecha… Ya sabía por dónde iban los tiros. Muerta Shizuru para ella, ya nada tenía contra a mí; una presa más gorda para ella sin lugar a dudas serían las que le hicieron tal daño… Yo bien sabía que no lograría hacerles nada mortal, pero si era tiempo suficiente para escapar, me daría por bien servida.
La palma derecha de Sonia desprendió un sobre natural brillo rojizo inestable, inmediatamente la mujer se puso alzar en pie mientras ante mis ojos veía la piedra actuar curando aceleradamente sus heridas y dándole un velocidad abrumador y fuerza sobre humana por supuesto; no usaba los dones de una especie específica, simplemente estaba extra limitando los efectos de la piedra sobre su propio cuerpo. Se puso de pie de un salto atravesando con la mano izquierdo el pecho de aquella que antes había perforado mi hombro derecho; a ella no la conocía, debía ser alguien que nació durante mis años de ausencia de la familia y por supuesto, fiel a morir a mi madre y los líderes de la misma. En aquel descuido en caos cuando Artemisa levantó la mirada sobre Sonia rodé por el suelo y me arrojé sobre el cuerpo de Shizuru arrastrándome con ella en brazos sobre el suelo plagado de raíces unos 10 metros en descenso. Miré atrás.
Mi madre había tomado parte en el enfrentamiento y agarrado a Sonia del cuello… Era difícil considerando que se trataba de mi madre; vi a Sonia dar un golpe fulminante en la cara de Artemisa empuñando la piedra (Este movimiento específico es dado para atontar la visión y olfato sensible de los inmortales como los vampiros)… Y me marché. Con la mejor velocidad que podía y al mejor paso que pude dado la herida en mi hombro corrí, corrí y seguí corriendo… No sabía bien adonde iba. Incluso a los inmortales las heridas sangrantes les resulta un tocadero de cuatro pares de cojones. Solo cuando el silencio de la noche era irrompible en la espesura de un bosque aun más oscuro y profundo de lo que ya había sido antes me detuve… Sabía que ya nada podía hacer.
El cuerpo de Shizuru se encontraba frío como el hielo y duro como diamante. A pesar de eso desprendía leves convulsiones ocasionales; poniendo cerca la oreja en su pecho sentía un errático latir de corazón. A través de la mordedura en su cuello se desprendían heladas grietas de color azul o violeta que recorrían su hombro y rostro. Al tocarlas podía sentirse como el acariciar una roca con grietas profundas.
-Es un milagro que siga con vida
Di la vuelta sobre mí misma poniendo el cuerpo al frente del de Shizuru mirando en la dirección de quien hablaba. Se trataba de una forma femenina de mediana altura cubierta por un grueso abrigo color marrón oscuro con las solapas del cuello estampadas en piel animal. Su rostro era parcialmente cubierto por un sombrero antiguo de mismo color. De piel clara, cabello rubio. Su olor la delataba como una humana… Aunque algo no terminaba de cuadrarme completamente. ¡Carajo! Maldecía mi debilidad ante semejante herida en mi hombro que aun ni comenzaba a sanar.
-Esa herida- Señaló mi hombro –A menos que te alimentes no sanará en días y eso será un problema
-¿Quién carajos eres?
-Ella me llamó- Señaló a Shizuru
-¿Cómo?
-Es una historia bastante graciosa, no completamente me llamó pero… Algo así
Dio dos pasos al frente en dirección a nosotras.
-¡Ni un paso más!
Se detuvo metiendo las manos en sus bolsillos.
-Guarda los dientes. Si quisiera rematarte ya lo habría hecho
-Así que vienes por Sonia
-No sé de quien me hablas- Disintió –Pero si con eso refieres a que soy cazadora…
Enseñó un collar con un colgante rojo pulido en forma de gota.
-Lo fui algún día, pero aquellos días ya tuvieron lugar…
-¡A qué vienes entonces!
-¿No te parece que la ponzoña de una inmortal antigua como Artemisa ya debería haber matado a esa chica?- Señaló a Shizuru detrás de mi
Ocurre que la ponzoña de los inmortales es más potente, efectiva, dolorosa o concentrada conforme más edad tenga el ser en cuestión. Mi madre tenía más de 500 años de haber nacido, posicionándose como una de las inmortales más antiguas y buscadas en nuestro mundo. Usualmente usaba su mordida para imposibilitar o debilitar a los mismos de nuestra especie, así de fuerte podía llegar a ser su veneno, pero esta extraña tenía razón… Shizuru seguía viva de alguna manera. Aún escuchaba débiles latidos de su corazón haciendo eco en su pecho.
-¿Vas a dejarme tratar de ayudarla o seguirás puesta en medio?
-Puedes hacerme a un lado si quisieras- Sujeté mi adolorido hombro
-Pero no quiero
Agaché la cabeza soltando un jadeo cansado. Apenas podía ver en un punto fijo sin que los párpados cedieran por su cuenta… Di un paso a un lado cojeando dándole el paso. No tenía nada por perder, era cuestión de tiempo antes de que Artemisa nos hallase, y aun así, Shizuru estaba más muerta que viva para ese momento… ¿Por qué no? La esperanza es lo último que se pierde.
Ella avanzó a paso seguro poniéndose de rodillas junto a Shizuru; examinó la mordedura en su cuello y luego las extremidades de ese lado del cuerpo.
-Curioso… -Murmuró moviendo su brazo izquierdo
-¿Qué?
-¿Porqué no presenta rigidez?
-¿Cómo?- Ladeé la cabeza desconcertada
-La ponzoña de los vampiros antiguos inyecta un veneno similar a un ácido cuyo primer efecto es paralizar y petrificar a los humanos. Sus brazos tienen… Movilidad
Miré con detalle como meneaba sus dedos, muñeca, codo, hombro.
-No entiendo qué quieres decir
-No pareciera que está muriendo- Agachó la cabeza hundiéndola en su pecho para escuchar su corazón
Sacó un afilado cuchillo del cinturón de su pantalón cubierto por el enorme abrigo. Cortó el brazo derecho de Shizuru a lo largo de las venas del antebrazo; vi con cierta sorpresa que ni una gota de sangre asomó por la herida, ni fluidos, nada. Y aún más sorprendida cuando la herida por si sola sanó rápidamente.
-¿Qué estás haciendo?
Hundió el cuchillo en su pantalón, inspecciono sus muslos, pantorrillas; se detuvo un instante en la cicatriz de su pierna izquierda y me vio sobre el hombro luego de pasar el dedo por la cicatriz unos segundos. Luego prosiguió, corto la ropa en su abdomen y costados… Se detuvo súbitamente en su costado izquierdo. Suspiró, guardó de nuevo su cuchillo.
-… Vaya- Se puso de pie retrocediendo hacia mi –Será mejor que nos vayamos de aquí
-¡De qué hablas! Aunque muera, incluso si así fuera no puedo dejarla
-Está cambiando
-… ¿Qué?
-Supongo que no tenías idea de nada sobre ella, ni su familia, nada de eso
-¡Explícate!- La sujeté por las solapas del abrigo zarandeándola con fuerza
-Esta mujer es descendiente de una de los 3 aquelarres de humanos que sobrevivieron a la primera Luna de los inmortales
Conscientemente dejé de respirar ahí. Según los textos antiguos de nuestro mundo pocos humanos sobrevivieron a la aparición de los primeros inmortales. Hechiceros, brujas, alquimistas de sangre y descendientes reales. La primera luna de los inmortales fue aquella en que estos hechiceros y brujas maldijeron a los inmortales dándoles las debilidades que hoy por hoy son la única forma en que podemos ser asesinados; y al mismo tiempo, dándose a ellos mismos la contra-maldición de poder ser infectados por la sangre o virus de aquellos inmortales que sellaron. Hubieron 3 sociedades humanas involucradas en aquella horrible era oscura: Hechiceros, alquimistas y nigromantes. La descendencia de aquellos involucrados serían los únicos que podrían heredar las atrocidades de los inmortales en caso de que ellos tratasen de asesinarlos usando su inmortalidad en contra.
-No, eso que dices no…
"PUM-PUM"
Fueron dos fuertes latidos de corazón acompasados. Las dos vimos el cuerpo de Shizuru… Y con notable asombro dibujado en nuestros rostros, su tórax comenzó a moverse rítmicamente acompañando una respiración un tanto errática.
-Tenemos que irnos- ella me jaló el brazo izquierdo alejándose dos pasos
-No… no puede ser… Shizuru no…
-¡Vámonos!
Tiró de mi brazo una vez más y conforme mis piernas cedieron comenzamos a correr. No había registro alguno en la actualidad o época posterior a la edad media de un humano convertido en inmortal. Lo único conocido al respecto, es que aquellos humanos que heredaban los dones de un inmortal eran del doble de letales, del triple de cargados de instinto asesino, cuatro veces más aterradores y sin las debilidades del inmortal que le dio sus dones. En mis condiciones no podía quedarme a ver aquello… Pero tampoco quería enfrentar la idea de haberla perdido… Lo que fuese que despertara en ese húmedo suelo boscoso… Ya no seria Shizuru; ya no sería esa radiante castaña de la que no pude evitar enamorarme, aun siendo una frágil humana… Había perdido a mi Shizuru. Mientras corríamos yo misma aceleré la marcha tirando fuerte del brazo de la extraña. Ella sí era humana, y un vampiro hambriento rastreaba una presa a kilómetros… Desafortunadamente ahora las dos estábamos metidas en ello y no quería ser asesinada por alguien que llevaba la cara de mi amada. Por si no fuera suficiente preocupación tener a Artemisa suelta en el territorio, aparecía esta perfecta desconocida, estaba herida como un perro apaleado y aparte, teníamos al que debía ser el primer vampiro convertido en siglos de conocimientos en nuestra historia próximamente suelto también… Claro, nada podía ser peor.
