Titulo: La odisea de la boda.

Summary: Yamato y Sora piensan que es el mejor momento para casarse pero lo que no tenían en cuenta era la cantidad de problemas por los que tendrían que pasar para lograrlo, incluyendo preparativos, amigos imprudentes, confusiones y mucho mas. SORATO, también Takari y un poco de Michi.

Nota: Capitulo nuevo, gracias a todos por sus reviews. Wow me alegran el día de el capitulo pasado Taichi le sembro unas ideas a Sora en la cabeza y aqui nuestra pelirroja tendra que resolverlas con su futuro marido no sin antes una platica de mucho provecho con sus mejores amigas.

¡A leer!


PONIENDO LOS PUNTOS CLAROS.

Mimi y Hikari se habían dado prisa para tratar de atender a Sora y que esta dejara de pensar cosas extrañas gracias a las indiscreciones del hermano de la elegida de la Luz. La pelirroja seguía bastante alterada y solo miraba al frente con los ojos rojos debido a que casi no había parpadeado desde que Taichi habló.

–Sora reacciona. –pidió Mimi desesperada. – ¡Sora! –exclamó. –Que grosera, ni siquiera me contesta.

–No creo que lo haga por grosera, Mimi-chan. –alegó Hikari. –Eh…Sora. –la llamó ella también. –Sora vamos, respóndenos. ¿Estás bien?

Pero la pelirroja no respondió, ni siquiera les dirigió una mínima mirada. En su cabeza todo se había vuelto una telenovela donde a la semana de estar casados ella y Yamato de daban cuenta que había sido una locura y se separaban dejando a Sora llorando desconsolada mientras el rubio se iba a Miami con la chica que daba el clima en la tv.

–Con que siga así tendremos que llamar a Yamato-san. –propuso Hikari.

– ¡No digas locuras! –renegó Tachikawa. –Yamato nos cortaría la cabeza y luego se la cortaría a tu hermano. Dios sabe que tendencias maniacas tenga ese rubio en la cabeza, siempre supe que teñirse le afectaba las neuronas.

–Eh…Mimi…

– ¡Ya se!

Y a Hikari no le dio tiempo de replicar que Yamato era rubio natural y mucho menos que Mimi se teñía una vez por semana porque a la peli rosada ya había corrido hasta la cocina de los Yagami y había regresado con una sonrisa en el rostro y un vaso de agua helada en la mano.

–Mimi, no iras a…

Y otra vez sin dejar que la compañera de Gatomon terminara su frase la muchacha vacio todo el contenido del vaso sobre la cabeza de Sora haciendo que esta espabilara y se pusiera de pie mientras maldecía.

–Pero tú secas eh. –se apresuró a decir Kari al ver el suelo de su sala completamente empapado.

–Sora hasta que reaccionas. –se quejó Mimi. – ¿Se puede saber que te paso?

–Chicas… –comenzó Takenouchi. –A que no estoy cometiendo un error…

Las otras dos intercambiaron una mirada completamente azoradas.

–Pero que cosas dices Sora. –habló Yagami. –Tú y Yamato están hechos para estar juntos…

– ¡Ósea obvio, Sora! –apoyó Mimi. –Eso lo saben todos, hasta yo.

Sora asintió pero sin embargo no cambio su expresión de angustia ni un solo ápice.

–Me refiero a que… –hizo una pausa buscando las palabras adecuadas. –Tal vez estamos apresurando esto un poco. Es decir tenemos veinticinco apenas y no sabemos aun nada de cómo queremos que sea nuestra vida en pareja. Además de que estamos bastante apurados con el dinero, imaginen en unos años. –explicó. –Es decir se que lo amo y que me ama pero ¿Cuántos hijos quiere tener? O ¿Prefiere perros o gatos?

–Mira Sora. –comenzó Hikari. –Esas cosas si tienen que hablarse pero no son fundamentales, lo único indispensable para casarse es el amor y eso les sobra, además seguro que si hablas con Yamato lo resuelven. –le sonrió amablemente. –Y otra cosa, los gatos son cien veces mejores que los perros.

Sora miro al suelo incapaz de dar una respuesta. Además a ella le gustaban los perros…

– ¡Eso no importa! –regañó Mimi. –Lo que tiene que preocuparte es el ahora, amigui. El futuro se irá decidiendo poco a poco con sus decisiones y si están juntos ten por seguro que será maravilloso.

Hikari y Sora miraron a su amiga muy impresionadas pues ante las palabras de Tachikawa solo habían podido secarse las pequeñas lágrimas que amenazaban con escapar de sus ojos.

–Mimi es fue…hermoso. –confesó la pelirroja.

– ¿A que si? Lo han pasado en la telenovela del viernes. ¡Debiste verla fue algo como que tan romántico!

Sora y Hikari caen a lo anime mientras Tachikawa les cuenta cada detalle de la dichosa telenovela que sinceramente a nadie le interesa más que a ella.

–Chicas cambiando de tema. –habló Mimi, según ella súper seria. – ¿Con quien irán a la boda?

–Eh Mimi, es más que obvio que voy con Yamato. –respondió Sora. –Después de todo ¡Somos los novios!

–Bueno si, nunca se sabe. –alegó Tachikawa. – ¿Y tu Hikari?

–Con Takeru. –respondió feliz mientras recordaba las cartas de amor tan cursis que su novio le mandaba y sonreía internamente por estar aun en la tierna etapa de noviazgo. – ¿Qué hay de ti Mimi-chan?

–Pues no sé, la mayoría de mis boys no están aquí en este país… –confesó. –Creo que iré con ese tonto hermano cabezota tuyo, Hikari. –pensó Mimi. –Supongo que con esa actitud tampoco tendrá pareja…

–Emm pues la verdad es que no. –admitió Kari. – ¿De verdad que se lo pedirás?

– ¡Obvio que no, Hikari! ¿Quién te crees que soy, una de esas chicas desesperadas que van pidiendo por ahí a los chicos salir?

–Mimi, yo le pedí salir a Yamato. –le recordó su mejor amiga ofendida.

–Ay Sora-chan pero es que Yamato es un frio que no abre sus sentimientos y si te quedabas esperando nunca se hacían novios.

– ¡Mimi! –la reprendieron sus dos amigas.

–Que es de mi futuro esposo del que hablas. –masculló Sora ofendida provocando unas risas de Mimi.

–En fin. –dijo la chica de cabello rosa. –Si te lo dije Kari es para que le digas a tu hermano que me invite y que no sea demasiado bestia conmigo. –comentó.

Y justo en ese momento la puerta de la viviendo volvió a abrirse entrando por ella Taichi que venía apresurado y un poco apurado.

–Solo vine por unas cosas, Hikari. –comentó el moreno mientras corría rumbo a su antigua habitación. –Iré con Daisuke a comprar nuestros…

Pero la frase quedo inconclusa pues el castaño se dio de nalgas contra el suelo al haberse encontrando corriendo sobre un piso empapado por el agua que había despertado a Sora de su letargo. Taichi refunfuñó y maldijo a los cuatro vientos.

– ¿Quién fue el retrasado mental que dejo el piso empapado? –preguntaba furioso mientras se secaba su pantalón. Las tres muchachas se miraron nerviosas.

–Ay hermano, ya conoces como es Agumon de descuidado. –excusó Hikari. –Se pasó por aquí e hizo unos cuantos desastres.

– ¡Ese Agumon! –bramó. –Últimamente está peor que nunca…

Y así dando por terminada aquella conversación Sora decidió que era tiempo de regresar a casa. Bueno más específicamente a casa de Yamato donde ella, los días que no trabajaba, se quedaba a veces. Cuando llegó vio que su rubio novio descansaba la cabeza en su mano mientras iba cerrando sus ojos.

– ¿Dormido? –Cuestionó burlona. –

– ¿Eh? –el hombre se incorporó un poco asustado. –Oh Sora eres tú, me has espantado un poco.

–Ni que estuviera tan fea. –repusó la pelirroja. –Al menos a ti no te han tirado agua helada encima…que te den Mimi. –recordó enfadada mientras rogaba internamente no haberse resfriado.

– ¿Dijiste algo, cielito? –indagó Yamato.

–Eh Yama quisiera hablar contigo. –dijo ella. –Si no te molesta.

– ¿Cómo me va a molestar? –habló abrazándola por la cintura. –Es de la boda ¿No?

–Eh… –ella titubeo. –No exactamente. ¿Nos sentamos?

Yamato, un poco extrañado por la actitud anormal de Sora la obedeció y tomaron asiento en un par de sillones. Ella se notaba un poco nerviosa pero aun así sabía que era ahora o nunca. Si quería casarse tenía que saber todo de su esposo para que eso funcionara.

–Yamato ¿Quieres tener hijos?

El rostro de Matt se tornó lívido como el papel. Definitivamente se esperaba todo, TODO, desde que tipo de lirios prefería hasta el color de las servilletas que más le gustaban, pero nunca jamás se imagino que su novia sacaría a colación el tema de los hijos.

–Eh mi amor, que te haya pedido casarnos no significa que quiera tener…bueno en este momento, tu sabes…somos muy jóvenes y podemos disfrutar unos años de nosotros…y…y luego… ¿A qué viene esto? –balbuceo nervioso. –Sora ¿No será que estas embarazada, verdad? ¡Oh Sora! De ser así tendremos que arreglar todo, adelantar la boda para que no se te note y…

– ¡Yamato para! –exigió la pelirroja que ya había escuchado suficientes paridas. –No estoy embarazada. –explicó un poco enfadada. –Es solo que si nos vamos a casar quiero saber que quieres hacer y esas cosas.

–Ah… –suspiró Yama aliviado de no tener que cambiar pañales aun. –Pues sí, claro que quiero hijos.

– ¿Cuántos? –insistió la mujer.

–Pues… –el rubio se quedo pensativo. –Unos tres…

– ¿Tres? –preguntó Sora. –Tres… –repitió como analizando la información. –Me parece bien cielo, yo pensaba en dos pero tres también están bien.

–Si bueno, mientras más niños mejor. Así nunca estaremos solitos. –comentó Ishida.

–Y ¿Esperas que vivamos aquí siempre? –volvió Sora a su interrogatorio.

–Pues no. –confesó. –La verdad es que pensaba que en unos años podríamos buscar una casa independiente.

– ¿Y el viaje de bodas? –cuestionó ella.

-No se cielo, en estos momentos no tenemos tanto dinero. –respondió el rubio. –Podríamos esperar unos años para irnos de viaje de bodas.

–Bueno. Y Yamato ¿Mascotas? ¿Perros o gatos?

El rubio comenzó a extrañarse cada vez más de las preguntas de su novia.

–Eh supongo que perros. –respondió. –Pero había pensado en algo más salvaje como un lobo o un chimpancé.

– ¿Un lobo? –cuestionó alterada. – ¿Un chimpancé? Estas demente, tendremos un perro y un periquito.

– ¿Periquito?

– ¡Si, periquito!

–Ay vamos Sora. –habló el astronauta. –Son buenas mascotas. De chiquito siempre quise un chimpancé pero mi papá decía que tenía ya suficientes animales conmigo y….

– ¡Yamato! Para lobos mucho tenemos con Garurumon. –dijo la pelirroja.

– ¡Ándale cielo! Podemos pedir uno prestado al zoo y…

–No Yamato, nada de lobos. –finalizó. –No vas a tener un lobo o un chimpancé en la misma casa donde vivirán nuestros hijos, no seria higiénico. –dijo firmemente. –Ni seguro. –añadió al imaginarse un lobo durmiendo cerca de la cuna de su próximo hijo.

Dando por zanjado ese tema los futuros esposos se abrazaron y ella escondió su cabeza en el pecho de él. Por un segundo de verdad se había preocupado de lo que sería de su vida con su novio si aun no tenían planeado su futuro.

–Oye amor. –lo llamó la pelirroja. –Una duda. ¿Por qué cuando te dije lo de los hijos te pusiste así? Es decir cuando pensaste que estaba embarazada lo primero que te agobio fue la boda y cancelarla y eso… ¿No te da ni un poquito de ilusión?

–Claro que me da ilusión. –respondió tiernamente. –Pero todo a su tiempo y sinceramente ahora te quiero para mi solito.

Sora sonrió y lo besó en los labios.


Nota Final: Bueno aqui se acaba el capitulo de hoy. Espero que no haya quedado demasiado tonto jeje yo sinceramente estoy disfrutando muchisimo de escribir este fic. Jeje ¿Un poco loco Yamato, no? Bueno, yo de pequeña en particular siempre quise un tigre asi que no se me imagine al pequeño Yama de niño pidiendo un chimpancé. Al parecer Yamato y Sora ya han aclarado todas las dudas que tenía la futura esposa y yo creo que las cosas apartir de aqui mejoraran y ya no habra mas problemas...

¡MENTIRA!

Aun les quedan muchos (Muchisimos) problemas que afrontar. Esta boda no parece nadita facil ¿Verdad? ¿A quien le quedan ganas de casarse despues de leer esto? Bueno y eso que todavia ni empiezan los verdaderos aprietos, ya veran a lo que me refiero a estos dos les tengo preparadas varias sorpresitas.

Otra cosita, ya vieron que apartir de aqui habra mas Michi y claro a TK y Kari tambien les tengo una parte preparada. En fin, el proximo capitulo veremos un gran malentendido. Preparense porque se viene una nueva catastrofe.

Saludos a todos, gracias por leer y muchas mas gracias si es que estas pensando dejar un comentario.