Cap. 4 Mentiras
Hay un sector en el cielo alejado de todo contacto divino, donde se encuentra una brecha entre el cielo y el infierno. A pesar de no ser vigilado, en sí, es advertido para que ningún demonio o divinidad cruce al lado contrario. Es decir: Un demonio cruce al cielo o un ángel cruce al infierno. A pesar de todo, siempre hay algún demonio que incumple y cruza al cielo, claro, de forma sigilosa sin que Dios u otra divinidad de mayor poder lo castigue.
En aquella brecha se encuentra Jyushi sentado, pensativo y cabizbajo. Su mirada triste pero iluminada por la esfera de luz que sostenía en sus manos.
-Qué extraño que no estés haciendo ruido y molestado por ahí.
Jyushi levanta la cabeza y observa a un demonio, de alas negras cuernos negros y no tan grandes. Vestía una levita y unos pantalones junto con una camisa de color y textura de cuero negro. Este sonriendo flojamente se sienta al lado del ángel.
-Sabes que no puedes estar aquí Oso…
-bleh, tranquilo este lugar casi siempre está solo, además no es la primera vez que incumplo las reglas.
Dicho esto, se acuesta en la nube sólida y blanca. Y mira con curiosidad al ángel.
-ne~ Jyushi dime ¿Por qué estás tan triste?
-Sabes que no puedo hablar con demonios…
-¿Es por el humano del convento ?_ abre la boca y bosteza con fuerza.
-…Algo así, espera ¿Cómo sabes de él? _pregunta sorprendido.
-Me lo contó un pajarito_ ríe suavemente mientras se acerca al ángel y observa la esfera de luz, que contenía los sucesos del ángel e Ichimatsu.
- Y según lo que observo en esa esfera, tengo la razón._ ríe_ -además no tienes por qué ignorarme ya no somos tan diferentes.
-No…
-Lo que más curiosidad me da_ observa la esfera de luz_ es que aún no se lo entregas a Dios.
El ángel ignora al demonio observado a otro lado. Pero Oso sin prestarle atención a su actitud esquiva, continua:
-Es que acaso ¿Tienes miedo del castigo de Dios?
Jyushi tiembla ante la pregunta. Callado y nervioso murmura:
-si…creo que si
El demonio sonríe pícaro y pregunta_-¿Te gusto el beso?
El sonrojo del ángel fue inevitable, fue tan expuesto por su piel blanca. Sus labios temblaron penosos, limitándose así, a cubrirse la vergüenza con las manos. Ante la reacción el demonio habla en tono burlón.
-Awww tan adorable. Aunque eso fue un beso de niños de guardería. Es cómico ver tu reacción, el angelito ya ha sido marcadito_ ríe con fuerza_
.-¡Silencio!_ refuta sonrojado_-nos podrían escuchar…
-¿Quién? Si acá no hay nadie, mejor vete y entrégale a Dios esa esfera de luz.
-No puedo…En la esfera está registrado el beso_ mira con miedo la esfera y la acaricia con temor_
El demonio se sienta con los brazos y las piernas cruzadas, cierra los ojos como si estuviese meditando. Jyushi lo observa extrañado y de repente Oso abre los ojos como si "Dios le hubiese iluminado".
-Jyushi modifica la esfera y agrega algo que no sucedió._ sonríe seguro por la idea_
-¡No puedo! Estaría pecando!
El demonio ríe a carcajada y sostiene su barriga como si esta fuese a explotar
-Pero que ángel más torpe, ya has cometido un terrible error. ¡Tú pecado es más grande en comparación a esto!, agregando también, que ese humano es un hombre.
Jyushi duda, mira a todos lados luego observa la esfera y después a Oso, quien se acerca y en un tono más serio le dice:
-Si no lo haces, Dios no solamente te castigara a ti sino también al humano.
Frente a lo dicho, el ángel no duda más y toma la esfera con sus dos manos, juntándola y extendiéndolas. Cierra los ojos y un brillo empieza a iluminar la esfera, la cual se eleva dos metros, cambia de forma y de color. La esfera cae de nuevo en las manos delicadas del ángel, hasta volver a su estado normal externo, pero con evidente diferencias internas, en comparación del contenido original. Jyushi suspira aliviado y Oso ríe entre dientes por la persuasión que había hecho.
-¿Y qué vas hacer ahora Jyushi?
-No lo sé.
-Deberías hacer lo que quieras, ya que Dios confía en ti, podrías modificar cada esfera que registres y así puedes tener más cerca al mortal. Igual ya eres un pecador. Un pecado más o uno menos, no hará la diferencia.
-Pero…
-Y siéntete feliz, porque ahora sabes que ese mortal también te ama.
Jyushi vuelve a su sonrisa habitual y se sonroja feliz.
-Tienes raz-
Una voz aumentaba cerca de ellos. Jyushi callo nervioso y busco con la mirada el ruido. Hasta que una imagen de algo se les acercaba.
-Jyushi! ¿Está ahí? Jyushi!_ llama el joven san Choro en busca del ángel.
-Oh, ¡si acá estoy!_ responde nervioso y se acerca al demonio haciéndole prometer que no le contara a nadie. Oso lo promete y esconde una de sus manos cruzando los dedos.
" Ya tienes cupo en el infierno Jyushi"
El ángel se encuentra con el santo y este observa la esfera de luz cubierta por las manos de Jyushi.
-¿Por qué no has entregado la esfera? Ahora mismo, Dios me mando a buscarte.
-Lo siento, y-ya voy a entregarlo.
Este, bate sus alas apresurado y vuela alejándose del demonio. Mientras que el santo disponía a retirarse observa al demonio y se molesta alarmado.
-¡Oso, sabes que nadie puede cruzar la brecha!_ se acerca tratando de hacerlo regresar_
-ah que ruidoso eres pajarito.
El santo enojado por la desmesurada confianza, responde:
-Debes llamarme San choro, demonio cretino.
El demonio aburrido por los gruñidos molestos del santo, se distrae con el dedo índice dentro de su oreja, y pregunta cansado:
-Mi pajarito anda enojado hoy ¿Qué sucedió?
-¡Silencio! _se acerca al demonio y le habla más bajo_-Te dije que no me llamaras así.
-Pero te queda lindo
-No es lindo!
El demonio se acerca lentamente a Choromatsu y toma su mentón acercándolo a su rostro. Compartiendo así, la cercanía del otro. Besándolo de forma voraz, siendo correspondido, enredando su lengua con el santo. Acariciando su cuerpo, atrapándolo entre sus garras.
Choromatsu distraído. Abre los ojos con fuerza, cayendo en cuenta de lo que hacía.
-Espera…_se separa de Oso y observa el lugar buscando con temor algún espectador.
-Nadie nos está viendo _ríe y lo toma con fuerza, jalando la cintura de Choromatsu, a su vez, pegándola a la suya. Apretándole las nalgas.
-¡agr!_lo suelta enojado_ Tú y tu apetito sexual, típico de ustedes los demonios.
-Vamos…Hace rato no lo hacemos.
-No estoy de humor.
-Nunca estas de humor._ hace pucheros_
-Eres un maldito demonio, solo me tomas como juguete sexual.
-Exacto, y bien que te gusta.
-S-solo fueron dos veces, y fue porque me amenazaste en hacerle daño a mi hermano Karamatsu. Pero como prometiste la segunda vez, de jamás amenazarme y molestar a mis hermanos, no tengo porque seguirte el juego.
-Eres un amargado_ se molestó el demonio_-Deberías agradecerme, ya no eres un pajamatsu.
-¡Agr lárgate!
-No sé cómo la gente puede encomendarse a un amargado_ voló alrededor de choromatsu riendo entre dientes_
-Las personas se encomiendan a mí, por las acciones y la buena voluntad que he ofrecido en mis últimos años de vida, y más si no ha pecado en nada_ ratifico orgulloso_
El demonio se acerca de nuevo al santo y menea su cola puntiaguda.
-Y los humanos no tienen ni idea, de que su amado "santo" esta corrompido.
-Aléjate…
La cola del demonio rodea la cintura de choromatsu, retomando las caricias en su cuerpo, bajando por la espalda y rozando sus piernas.
-Oso…
Acorralado se sonroja, y mira al lado izquierdo ignorando la mirada del demonio. Oso sonríe lujurioso y baja hasta el cuello del santo, besándolo, mordiéndolo, hasta por fin chuparlo, marcándolo con propiedad. Choromatsu suspira y tiembla aferrándose a los brazos del demonio.
-¿Oso? ¿! Donde estas!?_Un voz femenina retumba en las nubes_
El demonio suelta tranquilamente al santo y dirige su mirada al súcubo que se acercaba.
-Oh, con que aquí estas_ bufa molesta_
-Hola, Totoko
Choromatsu se avergüenza por lo fácil que es ante el demonio. Se aleja un poco, y cubre su cuello nervioso.
-Totoko no te enojes_ el demonio ríe y se acerca al súcubo dándole un abrazo íntimo. La mira a los ojos y la besa en los labios.
-Deja de jugar con ese estúpido humano_ se acerca a choromatsu y lo mira con desprecio.
-Él es mi demonio y tú solo eres su puta.
Se devuelve a los brazos de Oso, este se despide del santo entre risas y se va junto a la chica bajo la brecha del infierno. Choromatsu aprieta sus manos con enojo.
"Soy un idiota"
Unas rejas altas, doradas y luminosas. Vigiladas por otros dos ángeles quienes sostenían lanzas igualmente doradas observan a Jyushi y asienten tranquilos. Las rejas se abren ante el ángel quien camina hacia dentro, por un lugar estrecho de nubes espesas. El silencio predominaba, y el ángel temblaba nervioso. No era la primera vez que entregaba la esfera de luz. Aun así, sentía como si desconociera todo.
Anduvo hasta llegar al centro de todo. Una luz blanca, luminosa y pura hablo ante el presente.
-Jyushi, mi adorable ángel. ¿Por qué te has demorado con la esfera de luz?
El ángel apretó con fuerza la esfera y miro al suelo nervioso.
-Lo siento Dios mío. Me entretuve conversando con otro ángel…
-Jugando y rodando en cada lugar_ ríe calmado_-típico de ti, pero recuerda que si te distraes mucho, atrasaras los milagros y ayudas que necesitan de mí, las personas. Vamos, entrégame la esfera y la caja de peticiones.
-Si mi señor, no volverá a suceder. Y en cuanto a la caja de peticiones…No hubo entrega este miércoles. _se muerde el labio por mentiroso.
-¿Por qué?
-C-compruébelo Dios
El ángel estira sus manos mostrándole la esfera, esta, vuelva hacia la luz divina, desvaneciéndose entre la blancura de Dios. Mientras esto sucedía, Jyushi quería correr. No podía sentirse preparado ante el castigo por temor a ser descubierto.
-Tienes razón_ responde Dios sin ningún cambio en el tono de voz_-Tal como lo dice la esfera, el sor Ichimatsu fue a la habitación sin la caja y agradecido oró por nuestra ayuda, dándonos a conocer que para aquel día, no hubo ninguna petición en la caja de metal ubicada fuera del convento. Y terminó la conversación orando todo el día tranquilo y feliz por nuestra intercesión.
-¡Exacto Dios mio!_ sonrió y agito las alas feliz por haber podido ocultar la verdad.
-Muchas gracias mi ángel. Ve y ayuda a los ángeles guardianes a arreglar los documentos de los humanos que han protegido y murieron el día de hoy. Hay bastantes y necesito que le colabores.
-Pe-pero Dios eso no es mi…
-Aunque no es tu función, hazlo el día de hoy, ya que los organizadores de esto, se han demorado por un problema en los documentos. Porque tal parece, un alma humana sin pecado alguno, humilde y devoto ha sido asesinado sin razón por un demonio.
Jyushi se sorprende y continúa sonriente.
-Oh, de acuerdo Dios_ menea las alas y se aleja directo a su nueva labor del día, pesando sin preocupación en el sor.
Dolora montaña puntiaguda y oscura, el calor del infierno y los gritos de agonía explotaban sin pudor. En una esquina oscura se encontraba Oso tirando en el suelo ardiente. Agitaba sus alas satisfecho por el placer que sentía de la súcubo montada en su miembro. El demonio observa su miembro atrapado por el placer, pero se distrae con el sonido de un movimiento de cadenas aproximándose.
El demonio, aun sin ver por aquel lugar oscuro, reconoce quien es el que irrumpe su momento.
-Todo _ ríe_
El incubo observa indiferente a Oso y a Totoko quien cabalgaba el demonio.
-Solamente vengo a agradecerte _sonríe _ -Me has presentado un alma interesante.
-¿Hablas del pescador de la isla de Tulua?_pregunta entrecerrando los ojos, mirando con fuerza hacia aquella voz_
-No, hablo del alma de un cura.
-¿Karamatsu?
-sí.
Continuara
