A/N: ...OK, puedo explicar por qué me tardé tanto en actualizar esto... pero sé que no quieren excusas si no la historia, así que actualizo. Hoy termino esta historia y subiré las demás que tengo pronto. Prometo subir fics más seguido, las historias de esta sección van a aumentar en calidad... y en cantidad. Se los prometí y no pienso fallar.
¡Lean y comenten a la salida!
Todos miraron asombrados al vaso destruido, el vidrio hecho trizas en el piso de la cocina. Shaggy ya no estaba allí. La puerta de su cuarto fue cerrada con fuerza.
"Hey, ¿pero qué le pasa a Shaggy ahora?"
Vilma pasaba uno de sus dedos por el borde de sus anteojos. "Sí, es raro. Todo el día estuvo feliz, y ahora…" dijo, pero se calló. No, no podía ser.
De pronto, una idea pasó por la cabeza de Daphne. ¿Acaso…?
"¡Eres tú!", exclamó, señalando a su pequeña amiga.
"¿Qué soy yo?" preguntó Vilma, la inocencia clara en su vocecita.
"Tú eres la que lo hace estar feliz, triste y molesto y todo."
"¿De qué hablas Daphne? ¡Yo nunca le hice nada a Shaggy!" protestó Vilma.
"Ay Vilma, lo hiciste sin querer, sin darte cuenta".
"OK Daphne. No sé qué locuras estés pensando así que ¿me podrías explicar de qué hablas por favor?"
"Ay Vilma, ¿es que no es obvio? ¡Él está enamorado de ti!"
"¿Qué?" exclamaron Vilma y Fred a la vez. Daphne sólo sonrió.
"Sólo piénsalo bien, Vilma. Vamos Freddy," dijo Daphne, tomando al rubio de la mano para sacarlo de allí.
"Oye ¿pero adonde?"
"¡Sólo ven conmigo Fred!"
Y luego la pelirroja y Fred dejaron la cocina.
Vilma al fin quedó a solas, confundida la mente. "No, Daphne tiene que estar bromeando. No Shaggy," dijo Vilma, incrédula, mientras sacaba una escoba y empezaba a barrer los restos de vidrio roto.
No. Claro, no era posible. No había forma.
Y no era que Shaggy no pudiera enamorarse de nadie. De hecho, el alegre muchacho tenía un corazón tan grande y unos ojos tan profundos y puros como para mirar a cualquier chica afortunada… excepto ella. No, él nunca podría amar a una chica como ella. Él era gracioso, sensible, buen atleta. Lo había visto dibujar y pintar muchas veces… era excelente. Sabía tocar la guitarra y el piano (lo a veces, el sonido de sus melodías que ella escuchaba desde su cuarto eran lo único que la hacía relajarse y dormir como un ángel por las noches) y era alto y fuerte. (Bueno, no tenía músculos pero eso era lo de menos, a Vilma no le gustaban de ese tipo de todos modos). ¡Shaggy lo era todo... y ella no era nadie! Sólo era Vilma Dinkley: una chica bajita, una quinceañera diminuta e insignificante, que solo sabía estudiar y leer. Una nerd nada atractiva, a quien le gustaban las computadoras, inteligente y estudiosa, siempre con información lista en esos labios que nadie nunca había besado. ni siquiera era tan delgada, no podía llevar una vida tan libre como la de Shaggy, siempre tenía que tener un plan y para colmo, andaba perdiendo sus anteojos a cada rato. ¿Por qué Shaggy habría de fijarse en una chica como ella?
No. Shaggy enamorado de… de ella? No, imposible, No.
Así que trató de alejar este pensamiento de su mente y concentrarse en la cita de esta noche.
La cita.
Con Winsor.
Ese Winsor… era casi su clon. Había sido todo un caballero cuando se conocieron… todo lo que pensaban encajaba perfectamente. Él encajaba perfectamente con ella. Cuando tuvieron su primera cita se sorprendió porque pues… ambos estaban nerviosos, pero él se las arregló para comportarse como todo un caballero. Y claro… al final él resultó ser el culpable de las andanzas del fantasmasauro…, pero bueno, un error lo comete cualquiera. Además, cuando se lo llevaban a la cárcel, tímidamente él le había pedido volver a salir una vez que saliera… si eso no era prueba de que en verdad la quería, la castaña no tenía razones para no aceptarle. Así que cuando Winsor la llamó para invitarla a cenar, nada le impidió decirle que sí. Esa noche, se darían otra oportunidad… y Vilma no podía esperar.
Se puso a pensar sobre qué ropa iba a usar para esa noche. No podía ponerse su suéter y salir así, tenía que verse linda para Winsor. Quizá podría pedirle a Daphne que la ayude… pensándolo mejor, no gracias.
Shaggy sentía muchas cosas en ese momento. Dolor y tristeza eran las más fuertes ahora. Sentía todo… y a la vez, no sentía nada. Había enfrentado a muchos fantasmas y monstruos tantas veces… toda su vida y ahora, una cosa que supuestamente era maravillosa, lo estaba matando por dentro: el amor.
El amor. Quien quiera que haya dicho que el amor es bello, debe haber sido un completo idiota. Era como si alguien dijera que el dolor es bello. Era una tontería.
Había hecho y pasado por cosas que ningún otro hombre de su edad hubiese soportado. Había sido hipnotizado por un payaso fantasma, luchado contra un jefe indio él solo. Se había batido a duelo con espadas contra el pirata Barba Roja en un barco fantasma… ¿y todo para qué?
Nada de eso habría valido la pena si ella no hubiese estado a su lado para salvarlo de sus propios temores y ayudarle a vencerlos. Y ahora, algo que supuestamente debía ser lindo le estaba haciendo tanto daño. Pero qué rayos le estaba pasando al mundo?
Quería llorar. O mas bien lo que quería era dejar salir todo lo que sentía. Era como ser perseguido por un monstruo sabiendo que nunca podrás escapar.
Y justo eso quería: escapar, correr, no volver a ver la luz del día jamás. Normalmente, cuando se sentía triste, o cuando quería expresar sus emociones, Shaggy agarraba su guitarra, cogía un papel y un lápiz y se ponía a escribir. Cualquier cosa: frases, poesía, a veces canciones inspiradas en las melodías de los Beatles… y todo dedicado o inspirado en ella. Nadie nunca había sabido que todas esas canciones las escribía en nombre de… bueno, para expresar lo que sentía por ella. Pero en este momento, ninguna canción en el mundo alcanzaría para expresar lo que sentía. Nada podría ayudarlo esta vez. Sólo quería un camino para dejar de sufrir… ¡esto era tan injusto!
Agarró todo lo que sentía, y lo encerró en su puño. Luego levantó el puño y tocó con él la pared. Una y otra vez. Cada vez con más fuerza… hasta que el toque se convirtió en golpes. Y no se detuvo. No paró de golpear hasta que un sonido de huesos rotos y un dolor agudo le hicieron reaccionar.
Y se miró la mano: estaba cubierta de sangre. Una mirada a la pared se lo confirmó: líquido rojo la cubría. Sus ojos se abrieron de par en par… no podía creerlo… pero su mente no registraba sus acciones. Se arrojó al suelo, corrió hacia el baño… le habían venido unas ganas horribles de bomitar. Luego, regresó a su cuarto y el suelo volvió a darle la bienvenida. Si antes no se sentía enfermo… ahora sí, y lo peor era que aún no había sacado toda la tristeza y frustración de su sistema. Tenía que hacer algo.
Quería llorar, porque sabía que eso lo haría sentirse mejor. Quería llorar, pero no le quedaban más lágrimas. Así que gritó.
Gritó. Como había gritado de terror la vez en que se asustó y los chicos tuvieron que llevarlo al doctor. Gritó, dejando salir todas las emociones que había en él. Gritó, como si su vida fuera a terminar en ese momento. Gritó, porque quería morir, morir y no sentir nada nunca más. Gritó, dejando salir todas las emociones que había en él. Gritó para liberar su mente, simplemente -
Gritó.
"¿Shaggy?"
Vilma estaba parada en la puerta, una mirada aterrada en sus ojos.
Dejó de gritar y la miró. Llevaba una hermosa camisa naranja de manga larga. Tenía una falda roja, más corta que la que ella siempre usaba, y en vez de sus zapatos, tenía puestas unos tacones que la hacían verse más alta de lo normal.
No quería hablar. No, no ahora, con nadie, y mucho menos con ella. Así que se levantó del piso y salió corriendo.
"¡Cielos!" murmuró ella. Lo que había visto la había dejado paralizada. Quería correr tras él y preguntarle mil cosas… pero el sonido del timbre la detuvo. Sus pies reaccionaron… y Vilma fue a abrir.
Ahí estaba Winsor, más alto, guapo e inteligente que nunca. Chaqueta azul brillante, esos pantalones y zapatos negros le quedaban muy bien. Y Vilma le sonrió.
Fue una noche muy bonita. Incluso fue mejor que su primera cita. Rieron mucho, conversaron de paleontología (que era la especialidad del muchacho) y de los diferentes tipos de huesos de dinosaurios… y coincidieron en todo. Les desagradaba la misma comida, tenían gustos similares… y Vilma no olvidaba lo mucho que le gustaban sus fosas nasales.
Al terminar de cenar, ambos habían salido del restaurante por la puerta de atrás, y se habían detenido al lado de una calle. Winsor dijo que desde allí, los rayos lunares iluminaban mejor sus ojos, y Vilma volvió a sentir esas cosquillitas que sintió la primera vez que vió al mirar sus ojos.
Vilma miró al cielo, y empezó a identificar las constelaciones de estrellas… y de pronto, Winsor la estaba besando.
Fue todo tan rápido… su mente no registró lo que estaba pasando hasta que las manos del joven paleontólogo se dejaron sentir. Al comienzo ella se sorprendió, y luego quiso disfrutarlo. Pero Winsor estaba besando más fuerte a cada momento, y Vilma empezó a sentirse un poco mal… ya sabía que no debía confiar en villanos que por un lado controlan fantasmasauros y por otro te enamoran.
"¡Suéltame!" trató de decir, pero no podía hablar.
Winsor oyó su murmuyo. "Tranquila Vilma, ahora que salí de la cárcel te quiero más… y ahora vas a probarme que no me has olvidado," dijo Patric, metiendo una de sus manos bajo la camisa de Vilma. Ella trató de alejarlo, pero Winsor la mantenía contra la pared para que no pudiera escapar.
"Vamos amor, no te resistas que tú también quieres," murmuró el muchacho, deslizando su otra mano bajo la falda de la pequeña. La mente de Vilma se aceleró… ¿cómo era posible que creyera que Winsor tenía buenas intenciones? ¡los villanos son siempre villanos! ¡Winsor pudo haber fingido estar enamorado de ella cuando resolvieron el misterio del fantasmasauro para no ser descubierto, y ahora que había salido de prisión, volvía para ganar lo que quería… y ella había caído en la trampa como una completa ingenua! ¡Tenía que hacer algo… y ahora!
Una persona pasó por el callejón. Vilma trató de pedir auxilio, pero lo único que salió de su garganta fue un pequeño grito ahogado, antes que una de las manos de Winsor le impidiera hablar.
La mano que estaba tocándole los senos ahora le estaba cubriendo la boca, y su otra mano estaba deslizándose por uno de sus muslos, metiéndola debajo de su falda y subiendo… subiendo… cada vez más. OK, aesto se puso peor.
Vilma entonces se dio cuenta de que estaba perdida. No podía hacer nada, y nadie iba a venir a ayudarla. ¡Sus amigos creían que estaba en una hermosa cita pasándola bien, no siendo forzada en un callejón por un desgraciado que decía amarla!
Y cerró los ojos, esperando que eso no le estuviera pasando en la vida real. Pero no era así. Esto era real, horriblemente real.
Y la mano de Winsor había llegado donde ella temía.
A/N: Tan tan taaaaan... CLIFFHANGER!
Los que han visto la película del fantasmasauro entenderán mejor la historia. ¡Yo sabía que ese Winsor no era bueno, desde que ví esa peli el tipo me dió mala onda!
Ahora actualizo. Mientras tanto, los comentarios ayudan :)
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Joe
