Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de JKRowling y de Warner Bross, yo sólo hago esto como diversión.

-"……" PENSAMIENTOS

-…… CONVERSACIONES


Hola a todos, siento la tardanza, pero me ha pasado una cosa nada agradable y no tenía ganas de terminar el capi… mis tíos, mi primo y su novia tuvieron un aparatoso accidente de tráfico, mi tío y mi primo murieron, la novia de mi primo aguantó cinco días en la uvi, pero ayer murió, mi tía sigue en la uvi y no sé como saldrá. Pero bueno al final acabé el capi y aquí lo tenéis. Espero que os guste. Bss.


CAPÍTULO 4: FELIZ AÑO NUEVO

Los días iban pasando poco a poco, y poco a poco la relación de Harry y Herms seguía afianzándose más fuertemente. Entre ellos todo iba viento en popa. Todo el colegio conocía la relación entre los dos leones, y esa noticia había causado múltiples reacciones, pero la mayoría buenas, de apoyo y de alegría. Casi todos siempre habían pensado que los dos amigos acabarían juntos, eran la pareja ideal y todo debería ser como era.

El ojiverde intentaba pasar el menor tiempo posible con Cho para así poder evitar los celos de la castaña. Hermy no había vuelto a enfadarse con ese tema, era cierto que alguna vez había mirado con recelo a Cho por la exageración y exceso de algún gesto cariñoso con Harry, pero confiaba en él y por lo tanto se calmaba a sí misma, contaba hasta diez, respiraba profundamente y sonreía.

Por otro lado, Harry había conseguido volver al equipo de Quiddich, le había costado un tiempo, pero al final lo logró. Este hecho junto con lo feliz que era junto con Herms, le hacían ser feliz, le hacía poder olvidarse de Voldemort, de lo que le esperaba en un futuro, le hacía poder apartar de su mente cualquier pensamiento negativo, aunque fuera por poco tiempo.

El primer partido que tendría Griffindor sería el día trece de Noviembre contra Hufflepuff. El equipo se preparaba con empeño y con ilusión, aunque los entrenamientos eran agotadores. A finales de Octubre, la entrenadora; Angelina, sufrió un grave accidente, que gracias a la magia sus consecuencias pudieron hacerse mucho más leves, pero a pesar de todo, tenía que dejar el Quiddich, por lo menos por un tiempo, hasta ver como evolucionaba.

En el equipo de Griffindor se armó un gran revuelo, a menos de dos semanas del partido, se quedaban sin entrenadora. Por supuesto tuvieron que elegir alguien nuevo para sustituir a Angelina. Ninguno dudo en escoger a Harry, pero era éste mismo el que no estaba seguro de si él iba a ser un buen entrenador. Pidió un día para pensar su decisión y fue Hermione la que le acabó convenciendo.

Flash Back

-Pero amor, yo no sirvo para eso, no soy capaz de hacerlo, no me veo dándole órdenes a mis compañeros, siempre me he limitado a hacer lo que tanto Oliver como Angelina me mandaban, nada más, solamente eso.

-Yo entiendo que no te guste la idea de verte mandando, pero yo estoy segura de que todos te harán caso, pues todas tus decisiones serán bien acogidas, pues están bien hechas.

-Herms, yo no tengo autoridad. Todos en el equipo son mis compañeros, y algunos amigos, muy amigos, yo no puedo ponerme a ordenarles cosas, no puedo.

-Harry dices que no tienes autoridad, quizás es verdad, se suele tener autoridad cuando se da miedo. Pero cariño, a ti te respetan, saben que se puede confiar en ti, si te han seguido, hemos seguido-rectificó Hermione-en todo¡¿cómo no te van a hacer caso en algo que se te da tan bien, como es el Quiddich!-Harry sonrió.

-¿Tú crees que debo aceptar?

-Estoy totalmente segura.

-¿Crees que sé mandar?

-Harry, sabes enseñar, sabes lo que hay que hacer y sabes hacer que la gente lo haga. Sino me crees, recuerda las clases del año pasado, las clases del ED. Al principio decías que no ibas a poder, que no serías capa, igual que ahora, pero todos te hicimos caso, todos confiamos en tu buen juicio a la hora de prepararnos, y nos vino bien.

-Bueno, si tú estás tan convencida no me puedo negar.

-Éste es mi chico-dijo Hermy y le dio un beso a Harry para convencerlo aún mejor, por si el ojiverde tenía dudas todavía de si debía aceptar el puesto de capitán o no.

Fin del Flash Back

Con los entrenamientos y su nuevo puesto de capitán del equipo, Harry no disponía de todo el tiempo que quisiera, para relajarse, para sus estudios… y sobretodo para Hermione. Pero ella no se enfadaba, ni mucho menos, estaba orgullosa de Harry, muy orgullosa de cómo llevaba todo. Porque como ella nunca dudo ni por un instante, el ojiverde era un gran entrenador, llevaba el equipo a las mil maravillas, incluso el equipo había mejorado, las tácticas y preparaciones de Harry habían hecho que los griffindors aumentaran su, ya de por sí, gran capacidad.

Llegó la fecha del partido, y esas notables mejoras se vieron reflejadas en el juego. Griffindor ganó a Hufflepuff 240-30 y hasta los Hufflepuff felicitaron a los leoncitos por su gran juego. No hace falta decir, que los que más vitorearon y elogiaron a Griffindor fueron los propios leones, que tras abandonar el campo de Quiddich y dejar a los jugadores del equipo irse a cambiar, fueron directos a la Sala Común para preparar la primera fiesta de celebración por haber ganado, estaban seguros de que habría aún más.

Hermy se quedó esperando fuera de los vestuarios. Hacía un poco de frío debido al mes en el que estaban, pero el haber sido abrazada fuertemente y besaba muchas veces por Harry hacía poco tiempo, la había hecho entrar en calor.

Harry fue el primero en salir, sabía que Herms lo esperaba afuera y se dio prisa en terminar lo antes posible de prepararse. Hermione no vio ni oyó salir a Harry de los vestuarios, y éste se acercó a la castaña con sigilo y la cogió por la cintura.

-Ya estoy.

-Vale amor-le dio un beso.

-Bueno¿ahora que has visto con tus propios ojos lo que has logrado siendo entrenador, me crees?

-Hombre, la verdad que el equipo ha funcionado bastante bien.

-¿Bastante bien? Ha funcionado perfectamente, eres un gran entrenador.

-¿De verdad piensas eso?

-Pues claro tonto, además no has perdido tu don para ser buscador, sigues siendo el mejor.

-Te quiero amor, me haces sentir muy bien, la verdad que no estaba seguro de conseguirlo.

-Pues ya has visto que los resultados se aprecian visiblemente, así que ya no hay excusas.

-Vale, vale, acepto que no se me da mal.

-Me alegro amor, ya era hora.-Hermione se calló un momento.-¿Nos vamos a la Sala Común?

-¿Tienes prisa eh?

-Es que hace un poco de frío, y aunque tú me lo has quitado hace un rato…-le dijo la castaña sonriendo pícaramente-no haces milagros.

-Eso se puede arreglar fácilmente-la dijo Harry con una sonrisa maliciosa.

-¿En qué estarás pensando…?-dijo Herms fingiendo incertidumbre.

-Yo te lo demuestro ahora mismo.-y acto seguido el ojiverde la cogió por la cintura y la besó dulcemente. A medida que el beso profundizaba, las mejillas de ambos se iban tornando a rosadas. Al poco tiempo sus pulmones reclamaban el oxígeno que les faltaba y la pareja se tuvo que separar. Respiraban agitados debido a la falta de aire, pero seguían mirándose fijamente, directamente a los ojos, con un brillo especial.

-¡Hey, parejita, vámonos!-gritó Ron.

Harry y Hermione se miraron avergonzados, se sonrieron y cogidos de la mano fueron con el resto del equipo que ya había salido. Todos juntos fueron a la Sala Común, donde en muy poco tiempo habían montado una gran fiesta para festejar el triunfo de los leones.

Estuvieron largas horas allí, algunos acabaron bastante mal. Habían llevado whiski de fuego, flambeado con ron, "vinagre"… Los estudiantes no estaban acostumbrados a beber, a asimilar el alcohol, por lo que más de uno se emborrachó bastante, la mayoría iban algo ebrios. Para sorpresa de todos, la que mejor iba era Hermione, y eso que ella había bebido mucho. Ella se lo estaba pasando muy bien viendo las cosas tan graciosas que estaban haciendo sus compañeros.

-Bien, señorita Granger¿me va a explicar por qué habiendo bebido más que yo está tan sobria?-preguntó Harry a Hermione poniendo tono de profesor cuestionando.

-Pues es fácil señor Potter, mi cuerpo está acostumbrado a tomar alcohol, no hay más ciencia.-Harry la miró extrañado.

-¿Cómo?

-Hay cosas que aún no sabes de mí.

-No si ya me doy cuenta…-Hermione rió.

-Pero la que debería estar extrañada soy yo, porque tú pasando tanto tiempo entre muggles…-Hermione se arrepintió enseguida de sus palabras.-No quería decir eso.

-Tranquila, entiendo qué quieres decir. Pero haber cuando vinimos aquí teníamos once años, y entre eso, y que donde mis tíos no tengo amigos, pues…-Hermione sonrió.

-Bueno pues eso se acabó. Ya me encargaré yo de que todo eso cambie…

-¿Me vas a ayudar…?-dijo poniendo cara de pena, pero con una sonrisa.

-Pues claro, para eso estamos.

-Bueno, me parece bien, pero yo creo que aquí deberíamos de hacer un trueque.

-¿Un trueque?-preguntó Hermione con entender qué quería decir su novio.

-Sí, un trueque, tú me enseñas a hacer bien esto de beber y yo te enseño a ti a otra cosa.

-¿Qué cosa?

-A amar volar.

-Eso nunca lo voy a aprender, además yo ya sé volar.

-Ya, sé que sabes, pero no lo sabes disfrutar y a eso sí que te voy a enseñar.

-Déjame que lo dude…

-No, plagiándote tus palabras, ya me encargaré yo de que todo eso cambie.--Hermione sonrió y le besó dulcemente.

-Sabes a whiski.

-Tú también.

-Tú no tienes paladar en estos momentos para saber a que sabe mi boca.

-Eres fantástica.

-Gracias, tú también.

-¿Yo también soy fantástica?

-Jajaja, qué gracioso.

-Era una broma, nada más.

-Bueno es normal, estás "un pelín borracho", así que es lógico que hagas bromas estúpidas.

-Yo no hago bromas estúpidas.

-No qué va…-dijo Herms riendo y le agarró por el cuello y aprisionó entre sus labios, los carnosos de Harry.-Te quiero mucho cariño.

-Y yo a ti amor, eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Te quiero con todo mi corazón.-se siguieron besando con gran cariño, mientras algunas se morían de celos viendo como su ídolo tenía novia y estaba con ella.

-Una cosa Harry.

-¿Qué?

-¿Tú crees que si Luna estuviese aquí, Ron, tal como va, hubiera intentado algo?-Harry echó un vistazo a su amigo, que estaba cantando subido en una mesa.

-Pues yo que sí, que Ron hubiera intentado algo, la verdad, es que sí. De lo que no estoy tan seguro es que ella estuviera por la labor.-Herms, que estaba bebiendo, se atragantó con la bebida.-¿Qué te pasa Herms?

-¿A mí? Nada. ¿Qué me va a pasar?-dijo fingiendo ignorancia. Harry se dio cuenta de la reacción de Hermione.

-Espera un momento mi amor¿sabes algo que yo no sepa, y que es de suma importancia?

-No¿por qué voy a saber yo algo?

-Porque Luna es tu amiga, pero te recuerdo que Ron también lo es, así que… si sabes algo dímelo, por favor.

-No puedo Harry, lo prometí.

-Bueno, vale, tú no me puedes decir nada, pero si lo adivino yo por mí mismo, eso no es romper las reglas.-Hermione dudó unos instantes, pero creyó que lo que decía Harry era lógico.

-Hombre, si tú llegas solo a la conclusión…

-Pues es eso… yo creo que Luna también está pillada por Ron,

-No te puedo decir nada, ni afirmar ni negar.

-Vale, vale, tranquila, si sería muy tonto si no lo pensara yo solito.-los dos rieron.-Ahora lo que hay que hacer es juntarlos.

-Ya¿pero cómo hacemos, supuestamente tú no sabes lo de Luna.

-Ya, pero bueno, si yo incito a Ron para que se lance…

-¿Y tú crees que te hará caso?

-Sí, yo puedo ser muy convincente.

-A mí me lo vas a decir, me convenciste para salir contigo.-dijo Hermione riendo.

-¿Que yo qué?

-Es la verdad.

-Anda. Mira ahora quién hace bromas estúpidas.

-Ya, pero yo no estoy borracha, estoy muy sobria nen.

-¡Chicos!-les llamó Ron.-Venir aquí a bailar.

-Que mal va-dijo Hermione en bajito.-¡Ya vamos Ron!.

-¡Sí, tío ya vamos!-luego le dijo a Hermione al oído-Vamos a intentar que no haga ninguna locura.

-Querrás decir que no hagas más locuras.

-Cierto.-dijo Harry riendo y la pareja fue a reunirse con un pelirrojo muy embriagado.


En la mañana del domingo la Sala Común de Griffindor estaba desierta. La fiesta del día anterior había hecho estragos entre los leones y hasta bien entrado el día no se empezaron a levantar.

Cuando Harry y Ron por fin bajaron, Hermione ya estaba allí leyendo frente al fuego un libro muy grueso.

-¡Hola chicos¿Qué tal?-Harry se acercó a Herms y la dio un beso de buenos días.

-Muy bien amor.

-¿Y tú Ron, qué tal estás?-preguntó Herms con un tono algo elevado y sonriendo con malicia.

-Mejor no preguntes, y por favor, baja el volumen, me va explotar la cabeza.-Harry se empezó a reír.

-Lleva así desde que se ha despertado-dijo el ojiverde.

-Ron, mi niño, lo que te pasa tiene nombre, se llama resaca.-ante el comentario de su novia, Harry rió aún más, provocando pinchazos más fuertes en las sienes del pelirrojo.

-Tío, por favor, cállate un ratito.

-Anda, espera aquí un momento, ahora vengo.

-¿Dónde vas?-preguntó interesado Harry.

-A mi cuarto, a coger una cosa. No tardo nada.-y la castaña subió corriendo a su habitación.

-¿Se puede saber por qué tú no estás como yo?

-Pues no lo sé, pero doy gracias porque tú estás fino…

-Los magos no estamos hechos para beber.

-No creo que eso sea cierto.

-Bueno da igual, sea como sea, va a pasar mucho tiempo para que yo vuelva a beber.

-Ron, beber no significa emborracharse.

-Me da lo mismo.-Harry volvió a reír.

-Estás muy gracioso.

-Gracias por animarme.

-Es que es la verdad, si te ve Luna ahora…

-¿Qué pasa con Luna?

-Anda si parece que sí que reaccionas.

-¿Qué pasa con Luna?

-Que digo que si te viera Luna ahora mismo qué pensaría…

-Mejor no imaginarlo, seguro que la gustaría aún menos que ahora.

-No digas eso, no sabes lo que ella puede sentir.

-Sí, sí lo sé, ella sólo me ve como un amigo, nada más.

-Eso será porque tú lo dices no porque sea verdad.

-¿A qué viene todo esto Harry?

-Pues viene a que no puedes estar seguro de que ella no siente nada por ti. Si yo hubiera pensado eso, ahora mismo no estaría con Hermione. Nunca se puede estar cien por cien seguro de lo que otra persona puede sentir, es imposible.

-Pero…

-No hay peros Ron, del mismo modo que tú piensas que ella no siente nada por ti, ella puede pensar que tú no sientes nada por ella, cosa que ambos sabemos que no es así.-Ron dudó. La verdad es que lo que decía Harry tenía lógica y si no hubiese tenido encima esa gran resaca hubiera podido pensar mejor lo que estaban hablando.

-Hombre, la verdad es que tienes razón-dijo Ron.

-¿En qué tienes razón Harry?-dijo Hermione que ya había bajado de su cuarto. En sus manos traía un frasco color rojo con un tapón de corcho grande.

-En nada guapa, cosas nuestras.

-Uy, uy, uy¿qué os traeréis entre manos vosotros dos…? Mejor no pensarlo-Harry se puso enfrente de Herms, de espaldas a Ron, y la castaña leyó en sus labios: Luna. Hermione sonrió.-Bueno guapetón-dijo acercándose al pelirrojo-esto es para ti.

-¿Qué es esto?-preguntó Ron desconfiando.

-¿Qué pasa¿No te fías de mí?

-Sí me fío, pero dime que es.-Harry se rió.

-Pues es poción revitalizante, nada más que eso, te ayudara mucho contra la resaca, pero bueno si tú no lo quieres, yo me la subo otra vez para mi cuarto y ya está…

-No, no, dámela, por favor,

-Toma anda tonto, y espero que te ayude.

-Yo también. Muchas gracias guapa.-y la dio un beso muy sonoro en la mejilla.

Harry fingió ponerse celoso ante ese beso.

-Oye¿me tengo que preocupar por esto?-dijo con una sonrisa en la boca.

-Joder tío, nos has pillado, no pensábamos decírtelo porque ya se está acabando pero ya nos has descubierto.-dijo Herms.

-Sí tío, yo lo siento, de verdad-a Harry se le borró la sonrisa, se lo estaba empezando a creer.

-¿Qué?-preguntó el ojiverde un poco asustado. Hermione y Ron se miraron con falsa culpabilidad, y al rato se empezaron a reír.

-Tío, si te hubieras visto la cara que se te ha quedado…

-Seréis…

-Anda…-y Hermione se acercó y le dio un corto beso.-Pero te lo mereces por preguntar. Para otra vez mejor te lo piensas.

-Pues sí, la verdad es que mejor en otra ocasión me callo la boca, porque tengo que ser sincero, me he asustado, me lo he tragado.

-¿No me digas…? Me dejas atónita.-dijo entre risas Herms.

-Sí, a mí también me dejas anoti… no lo que dicho Herms.-y ante eso todos rieron.

-Bueno Ron¿no te vas a tomar la poción?-preguntó Herms.

-Sí, voy a ir a por agua.

-La poción no sabe mal-dijo Herms.

-Por si acaso-dijo Ron-¿Y tú como lo sabes?

-Es que según Herms, hay cosas de ella que no conocemos.-dijo Harry. Ron miró a la castaña extrañado.

-No me mires así Ronald, que si te vieses tú ahora mismo…

-Bueno, yo me voy luego nos vemos.

-Hasta luego tío.

-Bye borrachín.-dijo Herms.

-¡Ay, que maja es ella!-dijo Ron.

-Gracias guapetón.-y dicho esto el pelirrojo salió de la Sala Común.

-Una cosa Harry¿para ir a por agua tiene que irse de la Sala Común?-el ojiverde se quedó pensativo.

-Tienes razón¿dónde ha ido éste?-Hermione sonrió.

-¿No habrá ido a ver a Luna verdad?-Harry sonrió también.

-Pues Herms, puede ser, de hecho antes de que tú llegaras estábamos hablando de Lunita.

-¿Has hablado con él¿Le has animado a que se lance?-preguntó la castaña entusiasmada.

-Lo mejor que he podido, pero yo creo que no lo he hecho mal.

-Bueno, me conformo con que le hayas metido la idea en la cabeza de que ella puede sentir algo por él.

-Eso creo que sí lo he hecho.

-Bueno pues entonces no está mal, para ser la primera toma de contacto no está mal.

-Pensabas que no iba a saber ¿no?

-Yo no he dicho eso.

-Ya.

-Lo que pasa que los tíos para estos temas no servís. Las chicas sí que valemos, somos muy persuasivas, sabemos que preguntas hacer, como hacerlas, en que momento… vamos que sabemos como sacar información, unas más que otras, pero bueno en general es así, así que lo dicho lo has hecho muy bien, para ser un chico está bien.

-No sabía que fueras tan feminista.-Hermione sonrió.-Vale, vale, ya sé, hay muchas cosas que aún no sé de ti.

-No tantas, pero bueno, alguna cosa aún te queda por descubrir de mí.-estas últimas palabras las dijo con un tono sensual y con doble sentido.

Hermione le miró directamente a los ojos y se acercó a su novio despacio bajo la atenta mirada esmeralda de Harry. Fue moviendo suavemente las caderas y llegó hasta Harry. El ojiverde se acercó a los labios de la castaña, y justo cuando los iba a besar, Hermione giró la cabeza y le empezó a besar el cuello. Harry cerró los ojos instintivamente, a Harry le encantaba que Herms hiciera aquello y ella lo sabía.

Poco a poco se fueron acercando al sillón más largo. Harry la tenía tomada por la cintura y Hermione seguía su labor con el tenso cuello del ojiverde.

Entonces Harry la retiró de aquel lugar, la tomó con su mano el mentón y la besó dulcemente. Al principio fue un simple beso, la unión de labio con labio, pero después Harry pidió paso para profundizar de nuevo el beso, como tantas veces. Hermy encantada cedió y poco a poco se fueron tumbando en el sillón.

Hermione le revolvía el pelo, la gustaba mucho entrelazar entre sus finos dedos los negros y desordenados cabellos de Harry. El ojiverde por su parte había introducido sus manos por debajo de la camisa de Herms y acariciaba con delicadeza la espalda de la castaña, se topó varias veces con el cierre del sujetador, pero no se atrevió a dar ese paso, no le parecía ni el momento ni el lugar como para eso. Hermione no se había dado cuenta de las dudas que recorrían la cabeza de Harry y seguía disfrutando de los besos de su novio.

Herms estaba en el cielo, nunca se imaginó acabar con Harry, le parecía una idea descabellada¡eran amigos, pero ahora no veía su vida sin el ojiverde, no podía creer todo el tiempo que había pasado sin besarlo, sin tocarlo, sin querer asumir sus verdaderos sentimientos hacia Harry.

-"Lima con azúcar"-dijo Ron para que el retrato de la Señora Gorda se abriese. Al ver a Harry y a Herms carraspeó y la pareja se separó y se sentaron rápidamente de manera correcta.

-Harry¿me dejas a mi amiga un momento?-preguntó una voz detrás de Ron. Harry se sorprendió al comprobar que se trataba de Luna. El ojiverde miró con alegría a Ron, el cual estaba algo sonrojado y aún llevaba el frasco rojo lleno en la mano. Hermione se levantó, se acercó a Luna y la cogió de la mano. Después tiró de ella para subirla hacia las habitaciones.

-¿Dónde vamos?-preguntó la rubia.

-¿No has dicho que querías de mí un momento, pues ya está. Ahora venimos-y corriendo se fueron para arriba.

-No entiendo porque se van-dijo Harry-si vamos a hablar de lo mismo aquí también.

-¿Ah sí?

-Pues claro.

-Bueno¿y eso es…?-dijo Ron intentando ponerse en un segundo plano y abriendo el frasco para tomarse la poción revitalizante, pues el dolor de cabeza ya estaba durando demasiado.

-Pues muy fácil¿qué ha pasado con Luna? Cuenta todo. No omitas detalles.


-Pues iré al grano mi niña¿qué ha pasado con Ron? Cuéntamelo todo, todito, todo, bueno todo lo que se pueda contar-dijo sonriendo pícaramente.

-No seas tonta Herms…-al ver la cara de impaciencia de su amiga, Luna decidió no hacerla esperar más y contarle todo.-Bueno pues que yo estaba paseando por el lago.

-Sí.

-Estaba pensando que debía olvidarme de Ron, que no podía seguir así, no podía seguir bebiendo los vientos por él.-Herms asintió.-De repente, Ron estaba a mi lado, no me había dado cuenta de que había llegado junto a mí.-Hermione sonrió.-Estaba borracho.

-Ya… Bueno¿y?

-Pues me ha dicho que me tenía que decir una cosa, que no podía esperar más, y que sabía que en esos momentos por el estado en el que iba, no le iba a costar tanto decírmelo.

-¿Y qué te ha dicho?

-Pues yo ni por asomo me pensaba que iba a ser lo que ha sido… Me ha dicho que me quiere, que está enamorado de mí.

-¡Bien! Me alegro un montón tía, pero bueno y después¿qué?

-Pues después… me quedé petrificada, no reaccionaba, no me esperaba sus palabras y me quedé flipando. Cuando por fin volví a reaccionar y le iba a decir lo que yo también sentía por él…

-¿Qué? No seas mala, dímelo ya¿qué ha pasado?

-Pues que no he podido, Ron me ha besado y claro pues no podía hablar en esa situación.-Hermione se abalanzó sobre su amiga y la abrazó con cariño.

-Tía, ya era hora, estoy muy contenta, menos mal que al final te lo ha dicho, parece que después de todo la conversación con Harry ha servido para algo.

Luna con la euforia del momento no se percató de las palabras que había dicho Hermione, cuando analizó por completo lo que la castaña había dicho se sintió desorientada.

-Espera un momento Herm.

-¿Qué?

-¿Tú sabías lo que Ron sentía por mí?

-Pues ahora que está bien todo supongo que no hay porqué callar, así que; sí, sí lo sabía, pero no te podía decir nada, al igual que tampoco podía decirle lo que tú sentías por él.

-Pero…

-No te enfades tía, ponte en mi lugar, no podía hacer nada.

-No, si te iba a preguntar si Harry sabía algo de lo mío.-Hermione bajó la mirada.

-Sí, no pude evitarlo, lo siento.

-No pasa nada, está claro que todo esto ha ayudado a que ahora esté con Ron, así que…

-Entonces¿te ha pedido que seas su novia?

-Sí¡se puso de rodillas!

-¡Qué mono!-Herms volvió a abrazar a su amiga.-Me alegro muchísimo por vosotros dos, hacéis una pareja estupenda.

-Gracias tía, y bueno tú y Harry¿qué tal vais? Lo digo porque por lo que hemos visto antes en la Sala Común… parece que vais avanzando muy bien.-Luna la miraba con picardía y Hermione se sonrojó.

-Bueno… sí, nos va muy bien, y lo de antes… pues no sé muy bien como hemos llegado a esa situación.-dijo la castaña un poco avergonzada.

-Herms, no te tienes porqué avergonzar de nada guapa, sois novios, os queréis, lo más lógico y normal es que os demostréis vuestro cariño, vuestro amor.

-Ya, pero estábamos en la Sala Común, en este caso habéis llegado vosotros, pero podría haber entrado cualquiera y yo me hubiera muerto de la vergüenza.

-No exageres, no es para tanto además, supongo que alguna vez te habrán pillado en alguna situación comprometida¿o no?

-Hombre, con Harry no, pero sí, he pasado alguna vez por una "pillada", y bueno precisamente por eso, porque he pasado por esas situaciones, me quiero controlar y no volver a pasar por esas pequeñas humillaciones.

-Jajaja.

-No te rías, no es algo gracioso.

-Sí, sí lo es. ¡Hermione Granger es una adolescente normal! Menudo notición.

-Oye.-dijo Hermione dando a Luna con un cojín de su cama.

-Pero si es verdad, si la gente de Hogwarts supiera como te las gastas de verdad tú, fliparían en colores.

-Ya, pero no tienen porqué saber absolutamente nada, no es de la incumbencia de nadie lo que yo haga fuera de las clases.

-Si yo no te digo otra cosa, pero es que… ¡quién te ve en clase y quién te ve fuera!

-Pues creo que ni me ves en clase, ni me ves fuera.

-Es una frase hecha.

-Ya lo sé, era una broma.

-¿No te habré molestado verdad?

-No, no te preocupes, no pasa nada.

-Oye Herms.

-¿Qué?

-Alguna de esas pilladas¿se puede contar?-Hermione sonrió y negó con la cabeza.

-Eso es secreto de sumario.

-Vamos Herms cuéntame algo.-la castaña siguió negando mientras sonreía.

-Por lo menos dime el nombre del tío.

-¿De cuál de ellos?

-¿No fue con el mismo!

-Pues… no.

-Bueno pues dime el del primero con el que te pillaron.

-Pues la primera vez que me pillaron fue precisamente con mi primer novio, algo tonto y cosa de niños, pero…

-¿Cómo se llamaba?

-Diggory.

-Vaya. Entonces ese fue tu primer novio.

-Sí, nos conocemos desde críos, y ahora es como si fuera mi hermano, pero en su día pues era mi novio, jejeje.-Luna la miró extrañada-¿Por qué me miras así?

-Porque nunca habíamos hablado de estos temas. De estas conversaciones he tenido muchas con Ginny, pero contigo nunca había hablado de estas cosas.

-Bueno pues ya era hora¿o no?

-Sí, además me gusta.

-A mí también, pero te voy a decir porqué la verdadera Hermione Granger ha salido a la luz, o mejor dicho porque ha salido en su totalidad.

-A ver.

-Desde que estoy en Hogwarts hemos pasado por multitud de cosas, cada año nuestra vida ha peligrado, pero el año pasado bien lo sabes tú pudimos haber muerto. Ahora todos tenemos que estar al cien por cien, y nunca estaré al completo si estoy siempre esforzándome en ser la señorita perfecta, quiero ser yo, y por eso lo estoy siendo.

-Me parece lógico y muy bien.

Llamaron a la puerta.

-¿Sí?-preguntó Herms.

-Soy Ginny.

-Pasa guapa-le dijo Luna y la pelirroja entró en la habitación.

-Hola chicas.

-Hola-dijeron a la vez Luna y Hermione.

-Es que estaba en la biblioteca y al acabar me he ido a la Sala Común y allí estaban mi hermano y Harry riendo, y me han dicho que os habíais subido para arriba, así que he dejado las cosas y me he venido. ¿Por qué no estáis abajo con los chicos?

-Pues porque Luna me tenía muchas cosas que contar-dijo Herms.

-¿A sí¿Y qué es eso tan importante?-preguntó interesada Ginny sentándose junto a sus amigas.

-Pues… pues… que soy tu cuñada.-Ginny la miró muy contenta.

-¿En serio¡Que bien! Ya era hora.

-Otra como Herms.

-Normal, si te parece te decimos que no nos lo esperábamos-y la pelirroja y -Hermione se empezaron a reír.-Bueno Lunita, cuéntamelo todo.

-Ves, si lo que digo yo, igual que Hermione-dijo Luna y empezó a contar otra vez lo que hacía muy poco tiempo había pasado en los jardines.


Los días pasaron y llegaron las vacaciones de Navidad. Harry y Hermione se quedaban en el colegio solos, porque Ron y Ginny se iban con sus padres a ver a Charlie, Luna pasaba las navidades con su padre, y los padres de Hermione tenían trabajo. La joven pareja estaba feliz por la intimidad tan grande que iban a tener.

En Nochebuena Harry y Herms cenaron en el Gran Comedor junto con el resto de los alumnos que se habían quedado en el colegio.

Al acabar la cena Harry y Hermione se fueron a la Sala Común y allí abrazados en el sofá se quedaron dormidos. Tenían las manos entrelazadas y Hermione volvió a usar como almohada el pecho del ojiverde.

A la mañana siguiente Hedwing despertó con suaves y pequeños picotazos a Harry. La lechuza había llevado los regalos de Navidad a los amigos y ésta también había traído algunos paquetes.

El ojiverde saludó a la bonita lechuza y con mucha dulzura acarició la mejilla de Herms y la llamó suavemente varias veces hasta que Hermione se despertó.

-Buenos días amor.-dijo Harry.

-Buenos días mi vida.-le dijo Hermione y se acercó a los labios del ojiverde y los besó con cariño.

-¿Qué tal has dormido?

-Con semejante compañía¿tú qué crees?-contestó Herm abrazándose con fuerza a su novio.

-Me vas a sonrojar. Aunque bueno, yo podría hacer mías tus palabras y decir lo mismo.

-Entonces la que se sonroja soy yo.

-Pues así estamos en igualdad de condiciones.-de repente Harry se dio cuenta de algo.-Mira Herms, mira esos regalos.

-Vaya, vamos a verlos.

-Vale, pero cariño voy a subir a por el tuyo, lo tengo escondido en mi cuarto.

-Pues yo también tengo el tuyo escondido en el mío así que…

-Pues vamos a abrir todo esto y luego subimos¿vale?

-Me parece bien.-dijo Herms.

A Hermione le regalaron sobretodo libros, aunque también recibió otros regalos, como ropa, perfume, peluches… A Harry, por el contrario, no le regalaron muchos libros sino más bien cosas relacionadas con el Quiddich, hasta el regaló que le hizo Hermione estaba muy ligado a este deporte. Herms le regaló una snitch, una snitch firmada con su nombre, Hermione. Estaba metida en una especie de bote especial, tratado mágicamente para que no se rompiera por el movimiento de la bonita dorada pelota. Al ojiverde le encantó muchísimo el regalo de Hermione, no se lo esperaba. Harry, por su parte, lo que le regaló a Herms fue un colgante de oro con un dije en forma de corazón en el que había grabadas dos haches entrelazadas.

Hermione le pidió a su novio que él mismo le pusiera el regalo que la había hecho. Le quedaba muy bien y Harry se lo dijo.

Se dieron las gracias a base de besos, caricias y abrazos y otra vez se quedaron dormidos en la Sala Común.


Los días siguieron pasando y los dos jóvenes disfrutaban de su mutua compañía, de su intimidad, de su pareja.

En Nochevieja cenaron, como hacía una semana, en la Sala Común. Después de la cena había una fiesta para festejar la entrada del nuevo año, pero Harry y Herms en cuanto acabaron de cenar se fueron solos a la Sala Común.

-Herms¿te pasa algo cariño¿Por qué no te has querido quedar en la fiesta?-le preguntó Harry a su novia.

-No, no me pasa nada, pero no necesito estar allí abajo para tener una buena fiesta.

-No te entiendo.

-Pues amor, estando contigo tengo todo lo que necesito, no me hace falta nada más.

-Ya cariño, pero es año nuevo¿de verdad no quieres que bajemos con los demás¿No quieres celebrar que empezamos otro año?

-Sí, sí quiero.-dijo Herms sonriendo.

-Pues, entonces¿bajamos?

-No.

-Cariño aclárate.-Hermione se rió.

-¿No te enteras verdad?

-¿De qué?

-Pues-Hermione se fue levantó del sofá y se fue acercando al ojiverde poco a poco mientras hablaba con voz sensual y baja-quiero festejar el año nuevo, sí, pero sólo contigo y de una manera MUY especial-la castaña hizo hincapié en ese adverbio al tiempo que miraba con picardía a Harry y le sonreía sutilmente.

Harry tragó saliva.

-Herms¿te estás refiriendo…?-Hermione le puso su dedo índice en sus suaves labios.

-Sí, precisamente a eso es a lo que me estoy refiriendo.

-Pero…

-Si no quieres no hay problema.

-¿Estás de broma? No es eso, es… ¿tú estás segura?

-Sí, te quiero, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, no sé lo que nos deparará el futuro, no sé lo que va a pasar, como terminará todo esto, pero sé que ahora mismo puedo estar contigo, que te amo con todo mi corazón y que quiero que me hagas el amor.

-¿No sabes lo que va a pasar con nosotros¿Dudas de nuestra relación?

-No, no me refiero a eso, me refiero a… a… Voldemort.

-Ya.

-No quiero mirar al futuro, quiero disfrutar al cien por cien de cada momento contigo¿eso es malo?

-No, pero siento que lo haces porque no te queden cosas por hacer si ocurre alguna desgracia.

-No, te aseguro que no es por eso, nunca haría nada por esa razón.

-¿De verdad?

-Pues claro¿qué te crees que tengo una lista de "Cosas que me quedan por hacer"?-Harry rió.

-Vale, perdón, sólo me quería asegurar.

-Bueno, pues ahora que estás seguro de que quiero que esto pase, queremos que esto pase… ¿por dónde íbamos?-Harry la cogió por la cintura y la besó.

-¿Subimos a mi cuarto? Lo digo por si entra alguien.-Hermione le cogió la mano a Harry y subieron escaleras arriba.

Llegaron al cuarto de los chicos de sexto, el ojiverde la cogió y la beso dulcemente, después abrió la puerta y entraron en la habitación. Hermione se separó de Harry, sacó su varita e hizo un hechizo insonorizador y un hechizo para sellar la puerta. Harry la miró mientras lo hacía y después la quitó la varita, la tiró al suelo y la volvió a besar.

Hermione revolvía con pasión el pelo de Harry, cosa que a ella le encantaba hacer y cosa que a Harry le encantaba que su novia le hiciera. El ojiverde le pasaba sus manos por toda la espalda, Hermione llevaba puesto un vestido de tirantes con la espalda descubierta y de ese modo el ojiverde podía sentir la suave piel de Hermione erizándose ante el tacto de sus dedos.

Herms bajó sus manos hasta el cuello de Harry para después, despacio, ir las bajando por la fuerte espalda del capitán de Griffindor.

Harry, abrazado a Herms, iba guiando el camino poco a poco hacia su cama.

Ven mi dulce amor,

ayúdame a cambiar este destino,

¡sálvame! Por favor,

que tengo el corazón partido en dos.

-Te quiero Herms.

-Yo también Harry, yo también te quiero.-le contestó Hermione separándose del chico lo suficiente para poder desabrochar botón a botón la camisa del ojiverde. Harry observaba con una sonrisa como su novia lo iba desnudando con paciencia y cuando el último botón se le resistió, la ayudó. Después la besó dulcemente y la dio la vuelta para bajar la cremallera del vestido. Ésta bajó con suavidad.

Dame más, quiero más,

de esa bendita forma en que me miras.

Sólo tú, sólo yo,

caricias que me roben la razón.

El vestido cayó al suelo dejando a una Hermione indefensa frente al joven Potter. La castaña se sonrojó un poquito, pero no estaba avergonzada, se sentía segura con Harry, protegida, sabía que con él nada la podía pasar, pese a en verdad estar en peligro. Hermione se dio la vuelta despacio, con la mirada fija en el suelo, cuando estuvo frente a frente con Harry, subió poco a poco la mirada hasta encontrarse con dos bonitas esmeraldas que la observaban con admiración, en sus ojos se podía ver que no se estaba creyendo lo que le ocurría. La volvió a besar y la cubrió con sus brazos, notó como Hermione tiritaba. Y así, pecho contra pecho, se tumbaron en la cama, Harry encima de Hermione, la continuó besando con pasión, apoyándose con sus manos a ambos lados del cuerpo de Hermione.

Con destreza, Hermione se deshizo de los pantalones de Harry. Entrelazaron sus piernas, se acariciaron mutuamente todo el tiempo y besaban el cuerpo de su amante. Disfrutaban del simple roce de su pareja, de todas las caricias que se hacían, disfrutaban de todo al máximo.

Ámame, acércate y ámame.

Regálame de a poco tu calor,

atrévete mi amor,

no tengas miedo

y sólo ámame,

ahora y siempre

ámame.

El mundo se inventó para los dos

no tiene la pasión, la explicación.

La temperatura en la habitación aumentaba poco a poco. Harry y Hermione notaban que las caricias y los besos no apagaban su deseo, por lo que se quitaron las últimas prendas que les separaban del cielo, y allí, bajo las blancas sábanas de la cama de Potter, Harry la hizo suya. Con sumo cuidado, con la luz de la luna bañando de plateado la habitación, se hicieron uno.

Junto a ti seducción

enciendes uno a uno mis sentidos.

Quédate con mi amor,

envuélveme en tus brazos sin temor.

Viviré siempre así,

enamorado digan lo que digan.

Y seré para ti

porque eres una en un millón.

Los cuerpos de ambos brillaban a causa del sudor. Harry no dejó en ningún momento de besar y acariciar a Herms. Juntos tocaron el cielo y Harry se desplomó sobre el frágil cuerpo de Herms, después se puso a su lado y Hermione apoyó su cabeza en el pecho de Harry.

-¿Sigues pensando qué era mejor bajar a la fiesta?-preguntó Herms riendo.

-No, claro que no. Feliz año nuevo amor.

-Feliz año Harry. Te quiero.

-Y yo a ti.