4. Narcisos
Separaron sus labios después de un momento, sin soltarse el uno al otro aun, Mikasa con los ojos cerrados y Levi sosteniéndola entre sus brazos como a un objeto precioso con riesgo inminente de romperse.
-Ya debemos irnos- susurró él contra su cabello
-Lo sé
Tomó su mano y salieron de entre las ruinas de aquella casa, caminando con sigilo entre los subterraneos. Levi sabía que en lugares como este, donde imperaban la necesidad y el hambre, no había cabida para cosas como la lealtad o los secretos; no tardarían en encontrarse con alguien que delataría su posición a cambio de monedas, por lo que instruyó a Mikasa para que se quedara del lado más oscuro, donde por lo menos tenía la certeza de que las sombras cubrirían su identidad de los ojos curiosos. Dieron vuelta en una esquina, buscando acercarse lo más posible a la casa de seguridad que Erwin les había designado. Sólo Braus y él mismo sabían la localización del refugio, y no tenía garantía de que todo el equipo hubiera llegado a salvo. Llegaron a la zona más oscura del subterráneo, volteó a mirar a Mikasa,quien simplemente asintió y siguieron avanzando.
Seguro la mente de ella era un campo de guerra, confiar o no confiar, seguir adelante o abandonar la batalla…
-¿Cómo lo haces?- preguntó ella en voz baja, mirando a sus pies, tratando de seguirlo en la oscuridad
-Pasé mucho tiempo aquí abajo después de escapar de Kenny, conozco este lugar más de lo que conozco lo que hay arriba
-No, no esto- sus pasos se escuchaban como cañones mientras avanzaban entre la oscuridad, acompañados del murmullo de las ratas al moverse- ¿Cómo sigues adelante después de haber perdido tanto?
Levi se detuvo, sorprendido por la profundidad de sus palabras. Entendió que no preguntaba por mera curiosidad, buscaba más bien una guía, un ejemplo…
-No lo sé, supongo que en los momentos más oscuros de mi vida, cuando pensé que ya no había nada que me sostuviera...siempre hubo alguien para darme un poco de esperanza- ella no respondió, lo abrumador del silencio y la oscuridad a su alrededor cayeron sobre ellos con mayor peso que antes.
Se giró a mirarla y le pareció ver el reflejo de alguna luz atrás de ella, lejos, por el camino del que venían.
-Hay que salir, alguien nos sigue- sacó el arma de su funda y quitó el seguro, haciendo señas a Mikasa de que siguiera adelante
En la siguiente desviación tomaron el camino de la derecha y Levi la guió hacia una pequeña escalera de mantenimiento, esperó a que subiera y se quedó ahí unos instantes más, tratando de distinguir luces o sonidos. Satisfecho con la falta de señales siguió a Mikasa hacia un callejón desierto de suelo adoquinado; reinaba la oscuridad y sólo se escuchaba el ladrido de algunos perros en la distancia, todas las ventanas estaban cerradas y sólo dos o tres farolas alumbraban la calle, sin luz de luna que agregara visibilidad y, por lo tanto, que facilitara que los descubrieran antes de llegar a su casa de seguridad.
Siguieron avanzando de frente por la calle, los adiestrados ojos de Levi mirando hacia los techos donde aún podía ocultarse algún hombre armado y Mikasa con las afiladas hojas del equipo 3D listas para atacar.
Una solitaria figura apareció en su campo de visión, Levi reconoció a Kirschtein recargado en un muro de ladrillo. Cuando llegaron hasta él, el muchacho se incorporó y caminó frente a ellos, mirando hacia atrás de vez en cuando para asegurarse de que Mikasa siguiera ahí. La calle se hizo más angosta conforme avanzaban y Kirschtein se detuvo a tocar tres veces en una puerta de madera que no tenía nada de especial a simple vista. La puerta se abrió, dejando ver el semblante pálido y nervioso de Armin Arlert, apuntandoles con un arma que reposaba entre sus temblorosos dedos. Exhalo con alivio al reconocerles y los dejó entrar inmediatamente, Levi mirando la calle que dejaban atrás en busca de algo que indicara que habían sido descubiertos. Cerró la puerta tras él y vio al resto del equipo sanos y salvos, recibiendo a Mikasa con alegría.
-¿Novedades?- preguntó Levi, dejando su pistola sobre una mesa
-Ninguna señor- respondió Braus con seriedad- dejamos la carreta a algunas calles de aquí y nadie nos siguió después de que ustedes desaparecieron de nuestra vista
Levi se dio por satisfecho con la respuesta y decidió montar la primera guardia, pensando que Mikasa necesitaría tiempo para hablar con Arlert. Subió las polvorientas escaleras hacia el segundo piso de la casa y se refugió tras las pesadas cortinas de la ventana que daba hacia la calle. La visibilidad no era la mejor, pero las farolas de la calle generaban suficientes sombras para reconocer si alguien estaba cerca. De la parte baja de la casa le llegaba el murmullo de las voces de sus subordinados haciendo incesantes preguntas a Mikasa, no estaba seguro de cuánto tiempo había pasado cuando percibió tras la ventana dos figuras encapuchadas recorriendo la calle, al verlos pasar frente a la casa, no pudo distinguir si estaban armados o si alguna insignia adornaba las capas, pero las dos personas rondaron la calle por algunos momentos antes de regresar sobre sus pasos. Más le valía a Hanji aparecer pronto…
Se separó de la ventana y bajó a encontrar a los chicos en el comedor, agradecido por el suave olor del té que ya compartía el equipo en la mesa…
-Springer, es tu turno de montar guardia- Connie saludó- Mantente alerta, sospecho que la Policía Militar no está lejos de encontrarnos. Para el resto de ustedes, las velas se apagan en 30 minutos y descansaremos en el sótano.
Connie desapareció de sus vistas al subir la escalera y Levi se acercó a servirse una taza de té, pero Braus se adelantó y se la ofreció antes de que él pudiera tomar asiento. Agradeció a la chica con un movimiento de cabeza y relevó a Armin en la silla más cercana a la puerta principal, moviéndose el rubio más cerca de la mesa…
-Aún no tenemos noticias de Historia, y considerando las circunstancias pienso que es algo bueno que no hayamos escuchado nada aún- explicó el rubio dirigiéndose a Levi
-Coincido- contestó él- Hanji o Moblit deberían estar aquí antes de medianoche, después de instalar a Eren
-¿Cuál es el plan si no aparecen?- preguntó Jean
-Salir de la ciudad antes de que amanezca, así que no se pongan tan cómodos…- miró directamente a Mikasa, quien, aunque callada como de costumbre, transmitía un aura de preocupación e intranquilidad.- Ackerman, ¿todo bien?
-¿Permiso para retirarme a descansar señor?-
-Espero un alto rendimiento de tu parte mañana Ackerman, Arlert, muéstrale el camino…
Ambos chicos se retiraron de la habitación con un saludo, y Levi pudo notar como Jean la seguía con la mirada, deseoso de seguir sus pasos y acompañarla al sótano. Sonrió para sus adentros. Si él estuviera en el lugar de Kirschtein, haría exactamente lo mismo...
Armin y Mikasa caminaron hacia el sótano, ella detrás de él, agradeciendo al cielo poder verlo vivo y bien un día más...Llegaron al sótano iluminado solamente por dos velas, con poco espacio y exceso de humedad en el ambiente, seis sencillas piezas de tela gruesa repartidas precariamente por el piso, que aparentemente iban a servirles de cama por esta noche, siempre y cuando Hanji o Moblit aparecieran…
Armin se sentó en una caja de madera, dejándole elegir a ella primero, por lo que Mikasa se sentó con las piernas cruzadas en el sitio más cercano a la puerta y a la escalera; plenamente consciente de que Levi en su lugar elegiría ese preciso lugar.
-Maté a alguien hoy Mikasa- soltó Armin, mirando al suelo, unas cuantas lágrimas goteando al piso- Una persona, un humano…
-Armin…- la chica dudó si acercarse-
-La peor parte es que en realidad no siento culpa- la miró con toda la desesperación reflejada en sus ojos azules- Ya lo comprendo, ya sé en carne propia lo que es abandonar la propia humanidad…-sus últimas palabras se ahogaron cuando dejó escapar un sollozo
Mikasa sabía bastante bien lo que era eso, entendía lo que era tener las manos irremediablemente manchadas de sangre, tener a cuestas la muerte de una persona...Se había preguntado mil veces dentro de su cabeza si tras la muerte de sus captores había otra niñita igual que ella, llorando por una familia que nunca volvería; pero, igual que Armin, no sentia culpa...no era agradable, por supuesto, había algo dentro de tu alma que cambiaba para siempre; pero en el mundo en el que vivían, en las negras circunstancias que pasaban día tras día, no había espacio para la culpa; la humanidad debía ignorarse cuando las ansias de sobrevivir imperaban. Recordó la respuesta que le había dado a Levi el dia antes de salir a la misión…
-Ellos mejor que nosotros, Armin- se levantó a tomar la mano de su amigo, esperando que su presencia dijera más que sus palabras.
Le tomó a Armin unos minutos más recomponerse, respirando hondo para tratar de controlar el temblor que se apoderaba de su delgado cuerpo.
-Les tomó bastante tiempo llegar aquí Mikasa, estábamos realmente preocupados, por un momento pensé que Sasha tendría un colapso nervioso…- dijo, mirándola- ¿Hubo contratiempos?
Mikasa sintió la sangre agolparse en su cara y desvió la mirada
-Tuvimos que ocultarnos en la ciudad subterránea un rato-
-¿Pero nadie los siguió?
-Levi Heichou sospecha que sí, no lo dice, pero le preocupa que la Policía Militar llegue antes que Hanji y Moblit…
-¿Ahora es Levi Heichou? ¿No el enano?
-Armin…
-Ya, olvidalo, no dije nada- dijo, levantando las manos en derrota- Descansa, Mikasa, relevaré a Connie un rato
Armin salió del sótano y la dejó a la luz de las dos pequeñas velas que seguro se agotarían en cualquier momento y Mikasa no pudo evitar tocarse los labios, sintiendo aún el fantasma de los labios de Levi sobre los suyos, cerró los ojos, deseando revivir el momento en cuanto fuera posible. Ese beso había cambiado las cosas irremediablemente. No sabría como explicarlo si se lo preguntaran, pero después de ese momento de intimidad con Levi, todo el mundo a su alrededor se veía exactamente igual, pero se sentía diferente. Como si las verdades en las que basaba su vida ya no importaran realmente.
Pensó en sus padres. Recordó la suave sonrisa de su madre iluminando la habitación, sus manos arreglando el jardín; la gentil mirada de su padre celebrando todos sus pequeños logros; regresó a su mente Carla Jaeger, quien la acogió con brazos abiertos, comprendiendo sus miedos y ansiedades cuando estaba recién llegada a su casa; pensó en Eren y Armin, siempre a su lado, dándole una razón para perseverar, empujándola a sobrevivir un día más; pensó en Sasha, en Connie, en Jean… siempre confiables, dignos compañeros de batalla, amigos en quienes siempre podría encontrar motivación y consuelo...pensó en Levi y sonrió.
Tenía razón. Ella, así como él lo había dicho, siempre había tenido a alguien que le diera un rayo de esperanza; y sintió, profundo en su corazón, una tibieza que calmaba su dolor de forma lenta pero constante, mostrándole que a veces los más finos haces de luz son los que en las noches más oscuras, te ayudan a ver con más claridad.
Levi tenía razón, saldría al mundo un paso a la vez, buscando su pequeño lugar en el mundo. Seguro caería otra vez. Sentiría dolor. Lucharía. Reiría. Amaría tan intensamente como pudiera. Viviría.
Sonrió de nuevo.
Como odiaba cuando Levi tenía razón.
