Hola ¡¿Qué tal?! Domingo de nuevo capítulo ¿ok? no, jaja. Lo siento nuevamente por la demora, pero quería que este capítulo quedara bien, para el próximo domingo si habrá nuevo capítulo puntual, porque ya lo he avanzado también ¡En fin! Espero que les guste el capítulo, me lo hacen saber en sus comentarios. No sé si seguirán las personas que leían mi fics cuando lo comencé, pero si hay se darán cuenta que hay muchas cosas que han cambiado ¡Disfrútenlo!
LA MENOR DE LOS UCHIHA
CAPÍTULO 4: DECISIONES
- ¡Okasan! ¡Okasan! ¡¿Dónde estás?!
- ¡Niisan, despierta!
Itachi abrió sus ojos y se levantó muy exaltado, se había quedado dormido el piso de su casa y su hermano menor estaba a su lado tratando de despertarlo.
- Estabas teniendo una pesadilla, niisan – le dijo Sasuke.
Itachi se tocó la cara y se dio cuenta que estaba sudando.
- "¿Todo fue un sueño?" – se preguntó - ¡Sasuke! ¿Dónde están okasan y Aomi?
- ¿Qué no te acuerdas? Okasan y Aomi se fueron de viaje – le respondió Sasuke.
- ¡¿Qué?! – anonado.
- ¡Sí! Se fueron ayer – dijo Sasuke.
- ¿Qué? – Itachi no podía salir de la impresión – pero Aomi no puede salir del distrito.
- Ya puede – le dijo Sasuke – nuestros padres lo anunciaron ¿no te acuerdas?
- "Pero… ¿qué está pasando...?" – se preguntó.
- Otosan ¿Dónde está? – le preguntó Itachi a Sasuke.
- En el trabajo…
Itachi tomó sus cosas y salió de su casa sin decir nada, dejando a Sasuke sin ninguna explicación.
Itachi llegó a la estación de policía que dirige su clan y se dirigió a la oficina de su padre. Fugaku se encontraba sentado en su escritorio firmando unos documentos.
- ¡Otosan! – Itachi entró a la oficina de su padre de manera abrupta.
- ¿Qué quieres, Itachi? – preguntó Fugaku.
- ¡¿Dónde están okasan y Aomi?! – preguntó Itachi.
- … Se fueron de viaje – le respondió.
- ¡Ya basta de estupideces! – exclamó Itachi - ¡¿Dónde están?!
Fugaku dejó sus documentos de lado y observó detenidamente a Itachi, su hijo mayor estaba ansioso por una respuesta.
- No lo sé… - le respondió.
- ¿Qué?
- ¿Acaso te volviste sordo? Te dije que no sé en dónde están – le recalcó.
Itachi se quedó en blanco ante la respuesta de su padre, pero este prosiguió.
- Todo es tu culpa, Itachi – empezó a decir el líder de los Uchiha – si tan solo tu hubieras decidido apoyarme la desaparición de Aomi no hubiera ocurrido. Hubiéramos conseguido doblegar también al líder de la parte radical y todo hubiera sido diferente.
- Pero… yo ni siquiera he decido nada aún – dijo Itachi.
- ¿Nada aún? ¿Es en serio, Itachi? – se jactó Fugaku – estás hablando con alguien que tiene el mangekyo sharingan y lo puedo ver todo y la otra persona también lo puede ver. Nunca fue necesario que vinieras directamente a mi a decirme si estás de mi lado o no, nosotros ya lo vimos y la otra parte ya actuó según lo que vio con estos ojos.
Fugaku activó su mangekyo sharingan ante sus últimas palabras, dio a entender que el otro líder del clan también tiene el mangekyo sharingan. Itachi bajo la cabeza ante las palabras de su padre ¿la desaparición de su hermana era su culpa?
- ¿Por qué peleas Itachi? – le preguntó su padre.
Itachi levantó su cabeza ante la pregunta de su padre y se quedó callado.
- ¿Aunque sea sabes el por qué pelea un shinobi? – volvió a preguntar Fugaku.
Itachi solo escuchó la segunda pregunta de su padre y de su boca no salió ninguna palabra para responder. Fugaku se encontraba mirando fijamente a su hijo, sentado tranquilamente en su escrito mientras sus manos estaban entrelazadas a la altura de su boca.
- Itachi… - volvió a preguntar Fugaku – si ni siquiera tienes una razón para pelear ¿por qué alzas tu espada en contra de tu clan y a favor de la aldea?
Por la mente de Itachi vino una imagen de él de niño abrazando a Aomi cuando era bebé y a Sasuke yendo a él pidiendo que también juegue con él. Itachi bajó su cabeza y dijo:
- Yo si tengo una razón para levantar mi espada en contra de los Uchiha – volvió a levantar su cabeza activando el mangekyo sharingan y utilizándolo en contra de su padre.
- … Ya veo – le dijo su padre – entonces ya no hay más que hacer, ambos lados ya tomaron sus posiciones e hicieron sus jugadas.
- El líder de la parte radical ¿es mi madre? – le preguntó Itachi.
- Así es… - le respondió Fugaku.
- ¿Mi madre robó al Nibi? – volvió a preguntar Itachi.
- Al parecer sí – le respondió su padre – pero no sé cómo lo hizo y no tengo pruebas tampoco, cuando eso sucedió ella estaba conmigo.
- ¿Cuáles son las intenciones de mi madre?
- No lo sé – le respondió – dejé de saber lo que piensa hace muchos años, hace muchos años que no compartimos nada…
Itachi no podía creer lo que su padre le había dicho, cuando intentó volver a preguntar Fugaku le interrumpió.
- Sí, Itachi, no necesitas preguntar más – le empezó a decir Fugaku – tu madre y yo estamos separados desde hace mucho tiempo. Si seguimos conviviendo es pura conveniencia y para ocultar nuestros verdaderos planes. Ya no hay más que decir, puedes irte. Te veo en la noche en la casa.
El heredero del clan Uchiha salió de la oficina de su padre, a pesar de que él aún no había tomado una decisión sus padres ya lo vieron e hicieron sus movimientos.
- "Mi madre y mi padre están haciendo sus movimientos todo por el bien de este clan, pero ¿A qué costo? ¿Dónde está Aomi? ¿Qué le hicieron? ¿Realmente el fin justifica los medios?" – pensó.
Itachi estaba tan ensimismado en sus pensamientos que sin querer llegó a la Academia de Konoha, observó de lejos a su hermano Sasuke compitiendo con un niño rubio de ojos azules que había perdido y le insistía a Sasuke competir de nuevo. Ante esta escena a Itachi le pareció adorable. Itachi cambió su semblante y decidido tomó una decisión.
- "Ahora me toca hablar con el otro líder."
Itachi se dirigió al templo sagrado de su clan, él no sabía en dónde encontrar a su madre así que decidió ir al templo para buscar alguna pista. Después de subir las escaleras intentó abrir la puerta y no pudo, había una barrera que le impedía incluso tocarla.
- ¿Pero qué…?
- Aún no podrás entrar, Itachi – le dijo la persona que él estaba buscando.
- Te he estado buscando, okasan – le dijo Itachi - ¿Dónde está Aomi?
- Está adentro – le respondió – aún no puedes verla, pero tranquilo, ya la verás.
- ¿Qué le hiciste? – le preguntó Itachi.
- Nada malo… - le respondió.
Itachi observó a su madre y ella vestía su traje de jounin e incluso llevaba su insignia como ninja de Konoha en la frente.
- A pesar de que odias la aldea estás llevando puesto tu insignia como ninja de Konoha – le recalcó su hijo.
- Que se puede hacer, a pesar que ya me retiré sigo siendo ninja de Konoha – le respondió a su hijo – pero sobre todo soy una Uchiha.
Ante sus últimas palabras Uchiha Mikoto activó su mangekyo sharingan, demostrando su fuerza, Itachi no se quedó atrás y activó el suyo también. El ambiente entre ellos se volvió tenso.
- A pesar de tu intuición y de tener esos ojos no pudiste llegar a tiempo ayer, Itachi – le dijo su madre – Bueno, en realidad sí llegaste, pero ni con esos ojos pudiste vernos… a Aomi y a mí.
- ¿Cómo es que obtuviste el mangekyo sharingan? – le preguntó Itachi a su madre.
- Alguien se sacrificó por mi de la misma manera en que se sacrificaron por ti – le respondió su madre con una sonrisa irónica.
Itachi no pudo evitar exaltarse y recordar la manera en la que obtuvo su mangekyo sharingan, el recordar a ese amigo querido quien se sacrificó por él.
- ¿Por qué haces todo esto, okasan? – le preguntó su hijo con un semblante de tristeza.
- ¿Por qué? La razón es simple – le respondió – porque ya estoy harta de que esta aldea nos trate de pisotear. El Hokage nos teme, la aldea nos teme, el país entero nos teme. Pues si tanto nos temen les daremos muchas razones para temernos. Acaso sabes Itachi ¿cuántos miembros de nuestro clan murieron en la guerra? Nosotros fuimos el clan con más pérdidas que el resto y es porque nos obligaban a estar al frente, a ser de señuelos y ¿por qué lo hacían? ¿por el bien de la aldea? ¿Por la paz? No… lo hacían porque querían exterminarnos y la excusa siempre era "todo es por el bien de la aldea", "son los estragos de la guerra". Ver a mis hermanos y hermanas morir mientras los otros clanes estaban en puntos estratégicos y a salvo es horrible. A lo largo de la historia siempre nos han temido, entonces les daré razones para temernos. Yo utilizaré mi fuerza en contra de esta aldea.
- Entonces no me dejas otra opción – Itachi desenvaina su espada contra su madre – Te derrotaré y así evitaré que la aldea y el clan caigan.
- ¿Derrotarme? – dijo Mikoto burlándose – Itachi, ni siquiera pudiste salvar a tu hermanita, ni siquiera pudiste verla cuando estábamos frente a tus narices, nos buscabas con tu mangekyo y aun así no pudiste encontrarnos ¡No pudiste hacer nada por una niña de seis años y vienes a decirme que me derrotarás!
Mikoto empezó a burlarse de su hijo y la vergüenza empezó a invadir el cuerpo de Itachi. Él siempre fue el mejor en todo y alagado por su talento, era la primera vez que alguien se burlaba de él y lo empezaba a menospreciar, su propia madre lo estaba menospreciando.
- ¿Por qué peleas, Itachi? – le preguntó su madre – Si estás levantando tu espada contra mi significa que sabes perfectamente por qué peleas.
- Sí – afirmó Itachi – sé perfectamente por la cual peleo
Itachi quiso hacer uso de su mangekyo en su madre, pero ella lo repeló con su propio mangekyo; él quedó anonado ante ello, no podía creerlo, era la primera vez que se sentía incapaz de herir a alguien.
- No te preocupes, no necesito verlo – le dijo su madre – tampoco pelearé contigo, yo puedo pelear en contra de esta aldea, pero jamás pelearía con alguno de mis hijos. Yo sé tus razones, yo ya sé lo que pasará en el futuro, ya lo he visto y por eso no necesito que me muestres lo que tú viste.
- ¿Me mostrarás lo que viste? – le preguntó Itachi.
- No, eso queda para mí. – le respondió.
- Por lo menos respóndeme a las preguntas que quiero hacerte – le pidió su hijo.
- Adelante – le dijo Mikoto – las responderé.
Un soplo de viento pasó por ellos tratando en enfriar un poco la tensión que invadía el ambiente.
- ¿Tú robaste al Nibi? – le preguntó Itachi.
- Sí – afirmó Mikoto.
- ¿Por qué?
- Porque quise hacer un experimento – le respondió – quise probar si con mi mangekyo podía controlar a los bijuu's y funcionó.
- Otosan dijo que cuando ocurrió el robo tú estabas con él – prosiguió Itachi – entonces ¿Cómo lo hiciste?
- Yo no fui a robarlo directamente – respondió – Yo utilicé a los que me siguieron hasta ahora, yo los controlé con mi mangekyo e hice que lo robaran de Kumogakure. Los rumores dicen que vieron a gente con el sharingan, y es cierto, pero lo que vieron fue mi sharingan reflejado en ellos. A quienes usé eran gente que no sabían utilizar bien su sharingan o ni lo despertaban así que fue muy fácil controlarlos. Una vez que regresaron lo desactivé y ellos regresaron a la normalidad sin saber lo que hicieron realmente.
- ¿En dónde ocultaste al bijuu? – preguntó Itachi.
- En una tierra muy, pero muy lejana que solo se llega cuando firmas un contrato de invocación – le respondió Mikoto – no es necesario que sepas el nombre del lugar porque nunca lo conocerás.
- ¿Solo por eso lo robaste? – volvió a preguntar - ¿solo porque querías hacer un experimento?
- ¿No es suficiente razón? – respondió sarcásticamente – Obviamente no es la única razón, la verdad es que… yo quería tener mi propia jinchuriki.
- ¿Solo por eso? – Itachi no pudo disimular su gesto de indignación.
- Es un acto egoísta, lo acepto, pero no me arrepiento – recalcó Mikoto – pero yo no soy la única egoísta, los líderes de esta aldea lo son más…
- Entonces… Aomi es…
- Así es, Aomi-chan es la nueva jinchuriki del Nibi… – declaró Mikoto.
Las confesiones de Mikoto aún resonaban en la cabeza de Itachi y también sus ideas ya estaban claras. El heredero de los Uchiha salió a las afueras de la aldea para encontrarse con alguien, mientras se dirigía a verlo recordó el último momento con su madre y el que ella en ningún momento intentó pelear con él, de igual manera su padre.
- "¿Qué están tramando? ¡Otosan! ¡Okasan!" – se preguntó.
- FLASH BACK -
- ¡¿Por qué?! ¡Yo estoy levantando mi espada contra ti! – declaró Itachi - ¡Voy a pelear en contra de este patético clan que está condenado a la ruina!
- Bien, respeto tu decisión – dijo Mikoto – y te volveré a repetir yo no voy a pelear con ninguno de mis hijos.
- No pelearás con ninguno de tus hijos ¿eh? Pero conviertes a uno de ellos en un monstruo…
- Piensa todo lo que quieras, Itachi – dijo Mikoto, soltando una pequeña risa – a pesar de que odias a este clan y lo insultas, no dejas de parecerte a ellos…
- ¿Eh…?
- La ignorancia es atrevida y no nos deja ver más allá de lo establecido – declaró – está bien que odies, Itachi. Sigue odiando… tienes que odiar más y más… mientras más odio tenga tu corazón estos ojos serán mucho más poderosos y cuando lo sean ahí podríamos pelear al mismo nivel. Lamentablemente eso no sucederá, aunque me gustaría… realmente me gustaría.
Mikoto empezó a retirarse del lugar dejando a Itachi aún con su euforia a flor de piel. Antes de bajar las escaleras se detuvo para decirle algo, mas no volteó a verlo.
- Vienes temprano a casa ¿ya? Hoy solo prepararé té – le dijo – Tengamos nuestro último momento familiar… tu padre, tú y yo.
- FIN DEL FLASHBACK -
- ¡Ey! Quiero que me ayudes con algo – le dice a Itachi a un hombre enmascarado.
El hombre se para y sin decir nada solo lo sigue hasta la aldea. Al llegar al distrito de los Uchiha ambos se separan. A pesar de que ya había anochecido, el día aún no acababa y la noche se tiñó de rojo por toda la sangre que empezó a correr ahí, tanto el hombre enmascarado e Itachi teñían las casas con sangre de los miembros del clan y se escuchaban gritos de dolor que eran ignorados. Al terminar, Itachi se paró encima de un farol y miraba desde ahí su propia casa, a pesar de que llevaba puesto su máscara de anbu sus ojos revelaban a su próximo objetivo y eran las personas que le esperaban ahí.
Itachi entró a su casa con cautela.
- "Mis padres también tienen el mangekyo sharingan, así que debo terminar esto con mucho cuidado" – pensó.
- Estamos aquí – le dijo Fugaku – no te preocupes, no hay trampas
Itachi entró al ambiente en el que sus padres se encontraban, ellos se encontraban sentados frente a frente en una mesa tomando una taza de té, en la mesa había una tercera taza de té aún caliente.
- Siéntate con nosotros Itachi – dijo Mikoto – Toma tu té antes de que se enfríe, luego puedes continuar con tu misión.
Itachi estuvo unos segundos solo mirando la taza que le sirvió su madre y dudando si realmente debía tomarla.
- No te preocupes, no está envenenada – declaró Mikoto.
Itachi se sacó su máscara y se sentó con sus padres alrededor de la mesa. Era un momento nostálgico para él, hace tiempo que no pasaba un momento de paz y calidez con sus padres, en ese momento Itachi se preguntó:
- "¿En qué momento nos volvimos así?"
- No te preocupes, Itachi – expresó Fugaku – nosotros respetamos tu decisión.
- Nos alegra que ya estés forjando tu propio camino y que sigas tus propios ideales – expresó Mikoto.
Itachi no respondía ante las palabras de sus padres.
- Itachi, nosotros solo te pediremos una cosa – dijo Fugaku.
Fugaku y Mikoto entregaron unos sobres a Itachi, este los abrió. El contenido de esas cartas descongeló la actitud tan fría que hasta ahora el hijo mayor de los líderes de este clan había manejado ante esta misión. Itachi, guardó esas cartas en su bolsillo, tomó en un solo sorbo su té y se levantó; sus padres no pasaron desapercibidos las lágrimas de su hijo.
- Itachi, por favor, no te arrepientas del camino que has tomado – dijo Fugaku – hazlo sin miedo.
- A pesar que tomamos caminos distintos estamos muy orgullosos de ti, hijo – expresó Mikoto.
Itachi levantó su espada y con una manipulación única de la espada terminó cortando las gargantas de sus padres y ellos cayeron al suelo. Este acto no solo lo vio Itachi, sino un pequeño niño de cabellos negros azulados, quien llegó sin previo aviso. Ante esta escena Sasuke soltó un llanto y un grito aterrador.
- ¡Otosan! ¡Okasan! – gritó Sasuke - ¡Nisan! ¡Ayuda a nuestros padres, por favor!
- ¿Eh? ¿Por qué tendría que hacer eso? Si yo los maté… - expresó Itachi.
A pesar de que Sasuke presenció el momento en que Itachi desgarró las gargantas de sus padres, era demasiado la impresión en creer que realmente su amado hermano mayor era el asesino.
- ¿Por qué…? – preguntó Sasuke, totalmente atónito.
- ¿Por qué? Porque este clan me apesta… - respondió, mirándolo con sus ojos rojos y mostrándole una insensibilidad única ante la muerte de sus padres.
- ¿Solo por eso? – volvió a preguntar Sasuke, aún no logrando salir de la impresión - ¡¿Solo por eso mataste a todos?!
Sasuke se paró y corrió hacia Itachi con la intención de atacarlo, pero su hermano con una sola patada lo mandó para atrás. El miedo empezó a invadir a Sasuke que ya no podía pararse.
- ¡Aléjate de mí, asesino! – gritó - ¡Aléjate! ¡No me mates!
Sasuke sacó fuerzas de su propio miedo, se levantó y corrió hasta la calle pidiendo ayuda, pero lo único con lo que se encontraba era con cadáveres. El exterminio de los Uchiha estaba siendo tapado por esa enorme neblina teñida de sangre que los gritos de este pobre niño eran ignorados. Itachi fue tras Sasuke y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba nuevamente delante de él y con una patada lo mandó a retroceder.
- Pobre hermanito tonto – expresó – das tanta pena que hasta da vergüenza matarte.
- ¡Por favor, por favor, por favor! ¡No me mates! – rogó.
Itachi seguía acercándose hacia él y Sasuke con el miedo invadiendo su cuerpo trataba de huir arrastrándose.
- Okasan… Otosan… Aomi… - los nombraba entre lágrimas – Aomi-nechan ¿Dónde está ella?
- Muerta… como todos – le respondió.
- ¿Ni por ella? ¿Ni por ella tuviste piedad…? – preguntó Sasuke.
- Le hice un favor, le ahorré una vida llena de miseria – respondió Itachi.
La expresión de Sasuke cambió, su mirada inocente se llenó de odio, con la ira emergiendo tras respuesta de su hermano encontró las fuerzas para levantarse y corrió hacia él con la intención de atacarlo.
- ¡Eres un maldito! ¡Te odio! – expresó - ¡Te mataré!
Itachi le respondió con una patada en la cara, haciendo que vuelva a retroceder.
- Eso es… - prosiguió – Ódiame… Vive y crece odiándome, solo así tendrás la fuerza para matarme. Crece con la vergüenza de ver a tu clan caer por tus propios ojos y no poder hacer nada por ser débil.
Itachi activó su sharingan e hizo que Sasuke cayera en su genjutsu, el grito de Sasuke fue inminente y cayó.
La noche aún estaba ahí presenciando tal acto, solo un poco de rayo de luz de la luna que cubría a Itachi y su caminar hacia el templo de su destruido clan, abrió la puerta y lo que encontró frente a la piedra del templo fue a su pequeña hermana desmayada. Itachi se acercó a su hermana, se arrodilló y la cubrió en sus brazos; pero Aomi despertó y abrió ligeramente sus ojos.
- ¿Quién… eres tú? – preguntó Aomi.
Itachi no se inmutó ante su pregunta.
- Nadie – le respondió – Solo vine a ahorrarte más sufrimiento.
Itachi sacó su espada y la apuñaló.
Esa noche larga y sombría ya había llegado a su fin, el distrito del antiguo clan Uchiha estaba con acceso restringido por las investigaciones que se estaban realizando por la reciente masacre. Sasuke se encontraba en una habitación del hospital de Konoha, ya había pasado dos días de que lo encontraron y aún no despertaba. Tras la puerta de su habitación se encontraban unos médicos del hospital que rumoreaban su caso.
- Sí, acá está hospitalizado el Uchiha – comentaba uno.
- Pobrecito, es el único sobreviviente de toda esa masacre – comentaba otro.
- Pero deberían matarlo a él también, es el hermano de un asesino – comentaba un tercero.
Los rayos del sol entraban por la ventana de la habitación del único sobreviviente de los Uchiha's iluminando el pequeño arreglo floral que se encontraba en su mesa de noche, los rayos del sol siguieron avanzando hasta llegar al rostro del joven Uchiha y despertó. Sasuke abrió levemente sus ojos, pasaron unos minutos hasta que se dio cuenta en que se encontraba en una habitación del hospital de Konoha y ahí comprendió.
- "Así que no fue un mal sueño…" – pensó – "Okasan… otosan… Aomi… todos."
Las lágrimas empezaron a salir y rodear el rostro de Sasuke por la perdida, pero el sonido de la puerta de alguien golpeando interrumpió el momento melancólico de Sasuke.
- Con permiso, voy a pasar – dijo una voz de alguien mayor.
Al ingresar esa persona, Sasuke se dio con la sorpresa de que era el Tercer Hokage quien lo estaba visitando, acompañado dos jounin quienes lo estaban escoltando.
- Buenos días, Sasuke-kun – saludó el Hokage – en primer lugar, mis condolencias por esta terrible tragedia. El clan Uchiha siempre fueron grandes compañeros de batallas, ahora estamos trabajando en el levantamiento de información de todo lo ocurrido. Me alegra que ya hallas despertado, la razón de mi visita es para saber si estabas bien y también vine a conversar sobre tu hermana, Uchiha Aomi.
- ¿Eh? – se sorprendió – No me diga que…
- No, no quiero levantar falsas esperanzas – recalcó el Tercer Hokage – Uchiha Itachi asesinó a todos los miembros de su clan dentro de su distrito, pero el cuerpo que nos faltaba encontrar era el de tu pequeña hermana y hoy, ya logramos encontrarlo.
- ¿Y en dónde está? – preguntó Sasuke, con la cabeza cabizbaja.
- Actualmente está en el amorgue – respondió el Tercer Hokage – pero su cuerpo fue hallado en un acantilado y bueno, su rostro lo encontramos desfigurado. Nos fue difícil confirmar su identidad porque el cuerpo ya se encontraba en etapa de putrefacción, puedes ir a ver el cuerpo hoy si gustas, mañana será el velorio de todos.
- Esta bien… - respondió Sasuke.
- Ahora, me retiro – dijo el Hokage – Si necesitas alguna cosa puedes contar conmigo.
El Tercer Hokage se retiró dejando a Sasuke a un más desolado.
Después de su visita al hospital, el Tercer Hokage se encontraba nuevamente en su oficina esperando la visita de alguien.
- ¡Ey! Hola viejo ¿cómo estás? – le saludó un hombre de cabello largo y blanco.
- Mas respeto, Jiraiya – respondió el Hokage.
- Gomene… – se disculpó – y bien ¿para qué me mandaste a llamar?
- Tengo una misión muy especial para ti – expresó Hiruzen a su antiguo alumno – es una misión que por la confianza sé que te lo puedo encargar.
- ¡¿Eh?! Yo hace mucho que dejé de ser un jounin como para que me estén dando misiones, viejo – se excusó Jiraiya.
- Escuché por ahí que la última presentación de tu libro no fue nadie – dijo el Hokage – así que me imagino que necesitarás dinero, no te preocupes, con esta misión serás bien recompensado.
- "¡¿Eh?! Maldito viejo, me agarró" – pensó Jiraiya, sintiéndose acorralado – Y bien, de qué se trata esa misión.
- Escucha con atención – empezó – Necesito que te lleves bien lejos de aquí a alguien, antes que se la quede "esa persona".
- ¿Eh…?
A Sasuke le dieron de alta una vez que los médicos del hospital lo revisaron y vieron que ya no necesitaba estar hospitalizado, decidió ir al amorgue de la aldea a verificar el cuerpo de su hermana. Él ya se encontraba en el amorgue y un médico legista lo llevó hasta la sala en donde se encontraba el cuerpo de su hermana.
- Aquí se encuentra – le indicó el médico – por favor, usa esta mascarilla, el cuerpo ya está en estado de putrefacción.
Sasuke obedeció y entró a la sala, era cierto el cuerpo de su hermana ya se estaba pudriendo, el olor que emanaba era asqueroso y a pesar que él llevaba la mascarilla puesta aún olía el hedor. Se acercó a la camilla y retiró la sábana, al ver el rostro deformado del cadáver Sasuke no pudo evitar las arqueadas, cayó y vomitó.
- "No es ella…" – confirmó Sasuke, luego de ver el cadáver con lágrimas en los ojos.
Ya era un nuevo día, pero ese día el sol decidió ocultarse y no presenciar el entierro masivo del clan Uchiha, el único ahí presente fue Sasuke quien se encontraba frente a la tumba de sus padres y el de su hermana.
- Otosan, okasan. Ayer fui a ver el cadáver de Aomi – contó Sasuke – pero no es ella, esta tumba no es de ella.
Las lágrimas volvieron a salir y bañar el rostro del joven Uchiha.
- Juro que los vengaré… – expresó – ¡Juro que mataré a Itachi y encontraré a Aomi!
El Tercer Hokage y Jiraiya se encontraban caminando por los pasillos de la prisión de Konoha, en donde se encontraban los criminales de rango "S".
- Veo que son unos exagerados – expresó Jiraiya - ¿cómo van a meter a una niña en esta prisión?
- Es por cuestiones de seguridad – respondió Hiruzen.
- Igual, viejo, es una niña – insistió su antiguo alumno – pero no entiendo ¿por qué no puede vivir con su hermano?
- Porque ella es la jinchuriki del Nibi, el mismo bijuu por el cual el clan Uchiha fue acusado de robo. No queremos entrar en confrontaciones con el País del Rayo, por eso quiero que te la lleves y la mantengas escondida.
- Pero ella tiene familia aún – expresó Jiraiya – aún tiene un hermano.
- Para Uchiha Sasuke ella está muerta – declaró el hokage – es mejor que se mantenga así el mayor tiempo posible. Pero todo no es tan fácil, Danzou quiere su custodia y la quiere para "Raíz". Aquí entrarás tú, tu misión es llevártela y crearle una nueva identidad, incluso la puedes hacer pasar como tu hija.
- ¡¿Eh?!
- Ya la examinaron, ella ha perdido su memoria completamente – contó – no sabe ni su nombre y no tiene rastros de a ver despertado el sharingan, quiero que le des un nuevo nombre, se encariñe contigo y te la lleves.
- Tss… bueno, ni que fuera tan difícil llevarme de viaje a una niña – expresó el sanin.
- Aquí es donde entras a trabajar, tienes que hacer que ella quiera irse contigo – dijo el hokage – ella, desde que recobró el conocimiento no ha dicho ni una sola palabra y Danzou ya ha intentado persuadirla, pero no ha tenido mucho éxito. Ya estamos cerca a su celda, ella no sabe su verdadero nombre y quiero que se siga manteniendo en secreto. Solo llámala "prisionera n° 40".
Jiraiya y Hiruzen ya se encontraban frente a la celda.
- Hola ¿Cómo estás, prisionera n° 40? – saludó el hokage.
La prisionera n° 40 se encontraba sentada frente a ellos, lo único que los separaba eran las rejas. Jiraiya se sorprendió al verla, al ver una mirada tan vacía, que no expresaba ninguna pisca de odio o rencor, en una pequeña y delgada niña que nunca respondió ante el saludo.
No se olviden dejarme su apreciación en los comentarios y seguir al fic si les gustó :)
