Capítulo 4: Rancheras para la borrachera
A la mañana siguiente Vergil, el gemelo que solía levantarse mucho más temprano que el pinche gallo. Tuvo la necesidad de ir a revisar qué tal se encontraba su hermano. Después de todo lo había dejado a cargo de esa cosa con patas que supuestamente se llamaba Dante.
Cuando entró a la habitación designada para el pequeño infante, encontró a su gemelo durmiendo en uno de los sillones con Nero en brazos. Al verlos, Vergil no pudo evitar sentirse entre culpable y celoso; culpable por haber pensado que Dante no era muy apto para tratar con niños, y celoso porque sentía que su hermano tenía mucha más facilidad de ganarse el cariño de Nero. Lo cual evidentemente a la larga y conforme creciera el niño podría ser permanente.
Con calma se acercó a ambos y notó que el pequeño ya estaba despierto, sonriendo y riendo a lo bajito tras sentir los cabellos de Dante en su carita ya que el cazador cabeceaba de vez en vez.
Vergil suspiró tomando delicadamente al pequeño de los brazos de su hermano, y antes de salir de la habitación dirigió por última vez la vista a Dante, quien curiosamente se acomodó más sueltamente en el sillón, probablemente al no sentir más el peso en sus brazos su cuerpo decidió relajarse… desparramándose cual sopa aguada sobre el sofá. Vergil se rio mentalmente y sin más, salió de la habitación rumbo a la cocina, era tarde y supuso que al igual que él, el pequeño Nero se moría de hambre.
Cuando Dante despertó lo primero que esperaba ver era a su pequeño hermano y su tan adorable sonrisa infantil, sin embargo al justo momento de notar la forma casi inhumana en la que su cuerpo se hallaba retorcido sobre el sofá, una mueca de horror se dibujó en su cara, creyendo que en su descuido el pequeño había caído al suelo.
Haciendo gala de una poco masculina histeria saltó del sillón observando cada rincón de la habitación cual vil escáner EPSON, pero no había señales de Nero. Debajo de la cama, detrás de la puerta, en los cajones, en el baño de a habitación sin éxito alguno. Si Vergil se enteraba de que el bebé se le había perdido, él probablemente lo degollaría...
Y fue entonces cuando ese pequeño foquito empolvado y lleno de telarañas que habitaba en lo más recóndito de su cabeza hueca, se encendió.
Dante bajó rápidamente las escaleras tropezándose con el penúltimo escalón casi matándose y aterrizando de bruces en el umbral de la cocina; Estiró un poco el cuello tras escuchar una risita y sintió alivio al encontrar a Nero en los brazos de Vergil (aunque alivio no era la palabra más adecuada y menos si la oración llevaba un "Vergil" en ella, Dante estaba seguro que el pronunciar ese nombre ¡Habría portales al mundo demoniaco, soltando hordas de demonios y causando catástrofes inverosímiles que podrí-!)
-Buenos días Bro- saludó Dante recobrando el aliento, después de semejante desbordamiento de imaginación. Su cerebro ya se lo cobraría después… si tuviera uno que le cobrara cosas.
-Buenos – respondió tranquilamente el mayor.- ¿Podrías por favor preparar el biberón de Nero?- Dante parpadeó un par de veces.
-Creo que me golpeé la cabeza muy fuerte al caer...acaso ¿escuché bien?... ¿Escuché un por favor viniendo de ti? ôwô– preguntó burlonamente, Vergil tras mirarlo frunció el ceño.
-No lo estropees ¬¬ pedazo de animal-
-Ok, ok pero no es para que te sulfures Bro ôwô UU – inmediatamente Dante fue por las cosas del bebé que había traído del Devil May Cry.
Durante esa corta estancia con su hermano, había olvidado casi por completo su pequeño despacho. Seguramente esos condenados vándalos de la esquina ya habían entrado a robarse la rockola como le habían asegurado un par de meses atrás. O peor aún, los del embargo ya se habrían llevado su sillón… o peor aún, Lady había robado todas sus armas demoniacas que tenía sobre el estante… O PEOR AUN…
-¡Patty decoró el despacho de rosa otra vez!- Se giró en cuanto escuchó un ruido, algo similar a un bufido. Recordando que no estaba solo, se giró para mirar a su hermano en su lapsus pokerfacus extremus y sonrió nerviosamente.-Ups… sorry bro…-
Más tarde, cuando ambos se encontraban descansando en la sala, Dante buscando algunas cosas muy, pero que MUY adentro de la pañalera y Vergil por su parte se dedicaba a jugar con el pequeño Nero.
-¡Esta pañalera parece la bolsa mágica de FELIX el Gato!- gorjeó Dante sacudiéndola y viendo con suma sorpresa la inmensidad de cosas que salían de tan "pequeña" bolsa.-Quien sea el que fabricó esta pañalera debería venderla como arma demoniaca, yo la llamaría…. Pandora.
Vergil lo miró de reojo, casi casi queriéndolo ahorcar con la mirada.-por cierto- comentó, interrumpiendo la "inspiradora" conversación de su hermano sobre la fabricación casera de armas demoniacas con un trapo y la cuchara de la cocina- ¿Habrá sido verdad eso de que tenemos que llevar a tu amiguita esa a un día de campo ese?-
-Pues, sip Bro- contestó con una sonrisa el menor de los gemelos, regresando todo a la pañalera… incluyendo al tipo con grilletes que en cuanto salió gritó "¡Libertaaaaaad!"- no creo que sea tan malo... sólo es un día de campo, a menos que seas como los vampiros y te quemes con el sol-
-¡Genial! – Se quejó Vergil sarcásticamente- no sabes cuaaanto me encanta convivir entre humanos- sarcasmo dentro de un sarcasmo.
-Pero tranquis Bro, nos está ayudando. Así que míralo como una manera de pagarle el favor–
- Yo no he visto nada de ayuda por parte de ella… esas instrucciones que nos dio nadie les hizo caso- comentó, creyendo que tal vez Dante desistiría de ir al dichoso día de campo. Cuando no escuchó ninguna protesta o algo, continuó.- Tengo mucho mejores cosas que hacer, como intentar ese hechizo de un viejo libro que saqué de la biblioteca y…-
-¿Los hechizos del viejo?- preguntó Dante tomando a Nero de los brazos de Vergil y comenzando a jugar con él, meciéndolo en su pierna.
Vergil los miró de reojo, era curiosa la manera en que Dante jugaba con Nero, supuestamente el cazador no era en absoluto bueno con los niños. La risa alegre de Nero le hacía pensar lo contrario.
-Sí, los hechizos de Papá- enfatizó Vergil, siempre le molestaba la manera que tenía Dante de referirse a su padre. Gruñó cuando lo escuchó reírse. -¿Qué es tan gracioso?-
-Esos hechizos son más viejos que la última actualización que le hiciste a tú Windows…-
-Es Windows Vista- Dante se rió más fuerte.
-Estas taaaaan a la antigua, lo In es tener Windows 8.1, aunque sea lo mismo, se traba a las 10 semanas y todo y…- Sintió la mirada de Vergil sobre él, lo vio enarcar una ceja.- ¿Qué?...-
-No… nada, deja así. Mejor vayamos afuera, creo que tu cerebro al fin se estropeó-
-¿Afuera dónde?- quiso saber Dante.
-Afuera al espacio exterior- gruñó Vergil con sarcasmo. Dante lo miró seriamente y después se echó a reír.
-Qué buen chiste bro, pero sabes que en el espacio no hay chicas…- Vergil suspiró. ¿En serio? ¿Así era de idiota, o estaba fingiendo? Recordó entonces que la estupidez no se podía fingir, cuando se era estúpido ni el Papa podía curarte de eso.
Se dirigieron entonces al pequeño parque de la ciudad, acaparando las miradas de más de una de las mujeres que pasaban cerca de ellos, y que los encontraban terriblemente atractivos y adorables. Tras notar entonces al pequeño bebé tan lindo que traían consigo no tardaron en hacer un tumulto a su alrededor.
- Qué lindo bebé – dijo una de ellas notando al pequeño Nero sonriendo desde su puesto, en la carriola empujada por Vergil -¿Cómo se llama?
-Nero – respondió Vergil a secas mientras Dante coqueteaba descaradamente con muchas de ellas, y su hermano se controlaba para no golpearlo con la pañalera; el pequeño Nero simplemente se entretenía mirando a sus hermanos alegar
-Es muy lindo- habló una segunda- ¿Es tu hijo?-
-Es mi hermano menor – contestó Dante esta vez y todas parecieron ampliar más su sonrisa.
-Se parece tanto a ustedes, los mismos ojos azulitos y... ¡que carita más linda!-
-Igualita a la mía – respondió Dante con orgullo sintiendo que Vergil le daba un codazo.
-Deja de lucirte- gruñó molesto. Dante se rio.
-¿Celoso?-
-Quisieras… ahora vámonos- Dante se encogió de hombros, ni modo. Verge era Verge y a ese hombre nadie lo tenía contento.
Mientras Dante se excusaba con las chicas, Vergil notó a Nero un tanto inquieto, el bebé se movía de un lado a otro con cara de que Barney lo amenazaba con jalarle los pies y todo. Vergil comprendió entonces que el niño estaba algo desesperado por salir de esa carriola.
-Chicas, tenemos que irnos… como ya podrán apreciar, nuestro pequeño hermano tiene hambre y… Verge tengo miedo…- El gemelo azul sintió que la bilis se le iba a los pies cuando notó todos esos rostros femeninos molestos y con una que otra arruga por ahí.
-…No se vayan…- dijo una, sonriendo como Jigsaw antes de golpearte con la casettera.-Es muy temprano y aún no cargamos al pequeño…-
-Vergil…- El aludido tomó la carriola, empujándola hacia donde estaban todas las locas.
-¡Atrás he dicho!...- musitó. Las mujeres se molestaron por semejante trato y antes de que se lanzaran sobre los hermanos para atrapar al bebé, Dante se incorporó señalando hacia el lado contrario.
-¡Miren! ¡La tienda de ropa de otoño está al 50% de descuentooooo!- Todas se giraron rápidamente, carteras en mano y echaron a correr hacia un rumbo desconocido. Dante suspiró, sujetando la pañalera como si fuera el arma más mortífera del mundo. Pandora se llamaba la maldita bolsa. -…De la que nos salvamos bro... uhm… ¿bro?-
-¿Dijiste 50% de descuento?- Dante sintió que se le trababa la neurona.
-Uhm… era mentira… ya sabes, para escaparnos…- Vergil, una vez comprendida la treta de su hermano trató de guardar la compostura. Cuando sintió la mirada penetrante de Dante.-…Verge… acaso tú…-
-¡Me gusta ir a ver! ¡Nada más!- gritó en su defensa.
-…Uhm… that's suspicious…- Pero en fin, el gemelo de rojo decidió dejar eso para un futuro chantaje. Lo más indispensable ahora era correr de las locas antes de que se dieran cuenta de que la tienda sólo estaba al 10% de descuento.-Cómo sea… Vergil ¿Podemos ir al Devil May Cry?–
-Dante, ¿Qué no te dije yo, que NUNCA de los NUNCAS iría a ese lugar?-
-Pero... es que yo...uhm… olvidé unas cosas de Nero – respondió con la esperanza de tener una respuesta positiva, Vergil lo miró y después suspiró.
-Tsk… si no hay de otra – respondió comenzando a caminar hacia donde supone estaba el despacho de su hermano, mientras Dante se quedaba pasmado. El cazador sonrió levemente tras pensar que la posible causa de que Vergil fuera un poco más "amable" con él se debía a cierto pequeño angelito de ojos azules.
Cuando llegaron al Devil May Cry Dante abrió la puerta que nunca cierra con llave, encontrando a dos chicas terriblemente familiares sentadas en la mesa de billar discutiendo de lo que parecía, la tienda de descuentos falsos. Ambas giraron a ver hacia la puerta de la entrada en cuanto escucharon la campanita colgada justo arriba.
-Diablos…- murmuró Dante-Estúpida campana, creí que te había matado…-
-Dante…- dijeron ambas al mismo tiempo, sorprendidas de ver al gemelo del cazador con él.
-Es extraño que te ausentes tanto tiempo del Devil May Cry – comentó Lady cruzándose de brazos- ¿Dónde estuviste todo este tiempo? ¿De nuevo en Love Planet?
-¿Qué es Love Plantet?- quiso saber Vergil.
-Naaada brother… naaada- respondió Dante, temiendo que su hermano descubriera a dónde iba el poco dinero que ganaba. Rápidamente entró dejando la pañalera en el sillón, oculta entre la puerta semi abierta y la rockola que milagrosamente seguía ahí.
-Debo atender mi vida social- comentó Dante. Lady y Trish se echaron a reír.
-La única vida social que tienes es a través de Facebook y el Twitter de Morrison, el cuál por cierto quiere que dejes de publicar cualquier estupidez que se te venga a la mente-
"Me regañan en mi propio despacho, carita triste, Tweet!"- ¿perdón dijeron algo? Estaba publicando en Twitter…
Ninguna tuvo tiempo de decirle algo, lo único que vieron fue sus enormes patotas subiendo por las escaleras hasta el piso superior. Recordaron entonces que Dante no venía solo, y vieron a su gemelo recargado en la puerta que daba al despacho.
-¿No entras?- preguntaron ellas.
-No-respondió este a secas.
Lady quiso decir algo sobre la actitud tan tosca de Vergil cuando notó a Dante bajando y con un montón de ropa de bebé entre los brazos. Tanto Lady como Trish lo miraron estupefacto.
-¿Qué?- preguntó, ignorante del peligro que se cernía sobre su persona.
-Dante... ¿y esa ropa de bebé? – cuestionó Lady, al momento en que Trish gritó y se le abalanzó al cazador encima, pistolas en mano listas para dejarle una bala entre ceja y ceja.
-¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?! –Trish juraría que le escuchó pronunciar un *meep* tras soltar el seguro del arma.
– Dear God I'm gonna die! ¡L-LO PUEDO EXPLICAR! ... ¡TRISH SALTE DE ENCIMA QUE PESAS! –escuchó nuevamente el seguro del arma-¡ES BROMA!... pero en serio pesas ¬¬ así que muévelas – se quejó. La rubia se levantó, aun con la pistola en mano esperando explicaciones del cazador que pudieran evitar su "muerte accidental"
-Empieza- musitó ella.
Dante les contó a ambas con lujo de detalle y efectos especiales, todo lo que había pasado en esos dos días. Ellas no le habrían creído de no ser porque Vergil decidió entrar, con susodicho infante entre brazos.
-¿T-tu hermano? – preguntaron al unísono
-Pues... sí- contestó Dante – es por eso que no he venido, no puedo dejar que Vergil se encargue de Nero él sólo- dijo con una sonrisa nerviosa y en cuanto sintió la mirada de Vergil agregó:- ¡LO ADMITO! ¡ESTE HOMICIDA DE PERSONALIDAD MÚLTIPLE ME TIENE AMENAZADO!
-…Tsk…- se quejó Vergil fingiendo indignación.-No aguantas nada-
-Lo que ustedes necesitan…- comenzó Trish, admirándose de lo fácil que podía Vergil domar a alguien como Dante. El cual ahora se encontraba abrazado a las piernas de la rubia como si a vida se le fuera en ello.
-¿Es un psicólogo?- preguntó Lady.
-No… ellos…-
-¡Terapia de parejas!- intentó ella nuevamente. Trish gruñó.
-¡No! ¡Una niñera!- dijo. Vergil asintió sin que ellas se dieran cuenta.
-Te digo, pero no me haces caso- comentó Vergil mirando a su hermano, aún aferrado a las piernas de Trish cual garrapata.
–Dante- le regañó Lady- No puedes encargarte de un bebé como si fuera una misión o algo así.
-Básicamente sí es una misión- se defendió el peliblanco. Miró a Trish con gesto suplicante.- ¿Me ayudas?-
-Yo no sé de bebés, Dante- declaró, y cuando el cazador miró esperanzado a Lady, esta gruñó cruzándose de brazos, entendió entonces Dante eso como un rotundo… NO
Vergil bufó.
Parecía absurdo y una total pérdida de tiempo el intentar encontrar a una niñera que los asistiera con su dilema, más por el mero hecho de que él no confiaba en los humanos- Se supone que la amiga de Dante, ¿Cómo se llamaba?...
-Patty –
-Esa misma. Ella dijo que nos ayudaría… con la condición de que le correspondiéramos con algo que… seguramente no nos gustaría y-
-OMG!- interrumpieron ambas, espantando a Dante por la forma tan sincronizada en que lo habían hecho, notó entonces un inusual y siniestro brillo en sus ojos- ¿Un beso Shaoi?-
-¿QUÉ?
-Eso… un beso…-respondió Lady como si no fuera cosa del otro mundo.-Digo, yo también les pediría lo mismo.
-Hacen una pareja tan leeeenda- agregó Trish con una sonrisa marca fangirl. Dante sintió que se le venía la no masculina histeria.
-¡Vergil! ¡Diles algo!- pidió el cazador. Vergil por su parte lucía muy pensativo.
-¿Quién de nosotros se supone que es el seme?-
-¡¿Qué DIABLOS?!- Antes de que alguna de las dos contestara Dante gritó como mujer en rebajas y les tapó la boca a ambas.- Mujeres… ustedes y sus problemas, debería matarlas…- Ambas enarcaron una ceja.
-¿Ah sí?- cuestionó Vergil, que hasta donde sabía, su hermano no era ni capaz de matar una mosca.-Cómo…- De la nada, la rockola del salón comenzó a tocar y Dante se colocó junto a Vergil con una gran sonrisa en los labios.
-Con… ¡UNA CANCIÓN!- Le picó una mejilla a su hermano, y en cuanto comenzó a sonar la música, el mundo se le iluminó a ambos gemelos Sparda. -¡Cómo dice bro!
(Ambos: Mátalas, con una sobre dosis de ternura,
Asfíxialas con gestos y dulzura… ¡contágialas de todas tuuuuuus locuras!
Máaaaaaaatalas, con flores con canciones, no les falles
Que no hay una mujer en este mundo… que pueda…~~~
De repente la rockola dejó de sonar, y ambos notaron un enorme agujero en la parte superior de esta.
-Así está mejor…- murmuró Lady bajando su bazooka.
-Oh es una pena- gruñó Vergil. Dante por otro lado…
-MI ROCKOLA!- miró a Lady con el ceño fruncido y señalándola acusadoramente- LA MATASTE!- Ella simplemente se encogió de hombros.- Era tan joven… ;_; -De repente se levantó de su lugar y miró a su hermano con un gesto de curiosidad.
-… ¿Qué?...- preguntó este.
-Verge… Has estado escuchando los discos del viejo… ¿Verdad?-
-Uh…-
-Verge….-
-… Bien, bien… tu ganas lo admito... ¡Es difícil encontrar buena música en estos días!- se quejó, tratando de dar una excusa coherente – la música que oyen los humanos hoy en día es muy desagradable…
-Lol, sonaste tan como mi abuelo…-
-¡Nuestro padre tenía buen gusto! ¡Y NO SOY TU ABUELO!- Dante le miró por el rabillo del ojo, sin embargo prefirió dejar el asunto y agregarlo a la lista de los futuros chantajes.
-Bueno…- interrumpieron las chicas, viendo por donde iban las circunstancias.
-Ustedes dejen el asunto de la niñera en nuestras manos…- Vergil enarcó una ceja. Dante por otro lado había decidido ir a llorarle nuevamente a la Rockola.
-¿Será buena idea?- preguntó él, siendo ignorado por Lady.
-Los veremos mañana, a las 3 de la tarde, sólo denme la dirección de la mansión y asunto resuelto- Dante miró a su hermano mayor, Vergil por otra parte no estaba muy convencido de esto. Pero si Dante debía regresar a su maldito trabajo, entonces en verdad que necesitaría la ayuda de alguien, que mejor que alguien que tuviera experiencia.
Y se supiera las rancheras….
-De acuerdo- suspiró, entregándoles un papelito con la dirección de su Mansión.- Más te vale que sea algo que valga la pena-
-¿Como que tus amigas las locas se están tardando mucho no?-
-Así son ellas Verge, pero bueno… tenles paciencia. Además… ¿No quieres escuchar los discos del viejo mientras esperamos?-
-No me causa gracia Dante…-
-…Je, je a mí sí- Vergil lo miró. – ¿Qué?-
-... ¿Cómo sabes que los oigo? -Mirada incriminatoria. Dante se quedó pasmado, Vergil lo había atrapado, se giró nervioso tratando de encontrar algo para distraerlo de la conversación.
-¿Que impuntualidad verdad?- ._.U dijo nerviosamente, el mayor le miró por el rabillo del ojo y después dirigió la vista al reloj de la sala.
Ya eran las 3:30 de la tarde y tanto Lady como Trish no se veían por ninguna parte. Ambos comenzaban a desesperarse, quizá lo de la niñera era una mala idea, y ya iban a desistir de aquello cuando escucharon que llamaban a la puerta.
-Llegan tarde- acotó Vergil, dirigiendo la vista hacia la tercera persona que se encontraba en medio de ellas.
-Lo sé- dijo Lady despreocupadamente – ¡Pero aquí está! La solución a todos sus problemas, ¡Les garantizamos que si no sirve les devolveremos su dinero!- Tratando de ignorar el comercial de televisión a la 1 de la mañana de Lady. Ambos dirigieron su vista a la chica.
Cabello castaño, ojos oscuros, cara redonda. Lo primero que se les vino a la mente fue:-
-¡Un Hobbit!- La chica enarcó una ceja.
-Me lo dice tremendo troglodita…- respondió en su defensa. Dante exclamó ofendido pero Vergil por otra parte quiso reírse por el comentario.
-¿Quién es ella?- preguntó a Lady.
-Jeedah, su nueva niñera- respondió la cazadora como si fuera lo más obvio del mundo.
-No me convence- gruñó Dante, notando que el Hobb- Jeedah lo miraba con el ceño fruncido.- Parece muy joven para ser niñera… además…- no podía evitar estremecerse al notar la mirada… algo macabra de la chica, como la de Lady cuando planea quitarle lo de la quincena.-Nada hará que me convenza de ser nuestra niñera…- gruñó cruzándose de brazos.
-Sé hacer pizza- dijo ella.
-¡BIENVENIDO SEAS PEQUEÑO HOBBIT!- Vergil miró a su hermano con esa mirada patentada suya. Extrañarse de las decisiones tan precipitadas de su hermano era cosa del pasado, aunque era de esperarse si la chica tenía el mismo semblante que él… Esperen… ¿¡qué!?
-Creo que debemos meditar nuestra respuesta- alegó Vergil, asustado de repente por la chica y sin dejar de ver a su hermano, que parecía encantado con la nueva niñera... (1) y viceversa. Vergil estaba seguro que lo que fuera que cruzara por ese par de mentes no le iba a gustar para nada... un solo Dante era más que suficiente.
-Trabajaré gratis- dijo ella con cierta indiferencia, encogiéndose de hombros- Además Trish me comentó que les gustaba escuchar la música ranchera y…-
-¡De acuerdo! De acuerdo, te daré una oportunidad- dijo con tal de que se quedara callada, ¡genial! Alguien además de su hermano y esas mujeres sabía que le gustaban las rancheras. ¿Qué clase de demonio escuchaba a Pedro Infante y a Vicente Fernández?
Era más que evidente que en el mundo humano, la palabra "Privacidad" estaba borrada de su diccionario.
"Nueva niñera, Tweet!"
Más con alguien como Dante… que todo lo publicaba por Twitter.
Continuará…
Pensaba aclarar la situación… pero nah xD creo que en el siguiente, si no… pss no queda el inicio de dicho capi.
Eso de estar encantado uno con el otro se refiere más que nada a "compañeros del crimen" xD nada romántico se los prometo ;D no soy la típica fan que hace que su héroe se enamore de ella
Espero sus comentarios, quejas y sugerencias. Nos leemos en el siguiente capi ^^…Por cierto, esa rola que se cantaron el Vergil y Dante se llama
Mátalas de Vicente y Alejandro Fernández.
Let's ROCK!
