Confusiones 4
Al oír que Shun estaba afuera de la celda, esperándolo, Ikki cayó de rodillas. Sintió que el mundo se le destruía. Solo imaginarse la expresión de dolor de su hermano menor al enterarse de que estuvo en la cárcel, le aplastaba el alma.
Lágrimas de pena infinita llenaron sus hermosos ojos. Las dejó caer por sus mejillas, sin fuerzas para enjugarlas. Empuñó las manos, inclinó la cabeza y la dejó caer al suelo, mientras con los puños dio un seco golpe en el piso.
-¡No puede ser! ¡Lo he defraudado! ¡No puedo enfrentarme a Shun!
Shiryu, Hyoga y Seiya lo contemplaban sin atreverse a interrumpir tan increíble dolor. De pronto,. Saori se largó a reír.
-¡Eres tan crédulo! Shun está en la mansión, Ikki. Ni siquiera se enteró de que salí, tan entretenido que estaba mirando una película de esas en blanco y negro que le gustan. Yo vine con Tatsumi. Pero no podría decir que él está decepcionado de ti. Al contrario, se ve muy feliz porque dice que siempre supo que acabarías en la cárcel.
Ikki se puso de pie de un salto y fulminó a Saori con la mirada.
-Anda a asustar a alguien más con esa cara de demonio. - le dijo ella, despreocupada – Ahora vámonos de aquí.
Los cuatro la siguieron dócilmente. Tatsumi esperaba en la entrada de la comisaría. Cuando los vio, miró desaprobatoriamente a Ikki y movió la cabeza. Saori reprimió una risilla.
Cuando estaban a punto de salir, el jefe de la estación detuvo a Saori.
-Señorita Kido, solo porque usted prometió vigilar el comportamiento de su novio es que lo dejamos ir y acordamos no presentar cargos. Pero si hay una próxima vez, ni siquiera toda la influencia de la Fundación podrá evitar que pague por sus culpas.
-¿Novio? - preguntaron a la vez Ikki y Seiya.
-Cállense y salgan – dijo Saori, mientras los policías se despedían amistosamente de Hyoga, Seiya y Shiryu. Creían que ahora eran los escoltas de Saori.
Cuando estuvieron dentro del Mercedes Benz que los llevaba a la mansión, Ikki preguntó:
-¿Cómo es eso del novio?
Saori enrojeció solo un poquito.
-Cuando uno de los contactos de Tatsumi te vio en la cárcel, te reconoció, pues te habían arrestado hace un tiempo y sabían que eras conocido de él, así que le avisó. Vinimos a buscarte de inmediato, pues no queríamos que Shun se enterara...
-Y tampoco queríamos que lo supiera la prensa – interrumpió Tatsumi.
-Bueno, eso – siguió Saori – Y cuando llegué a pagar la fianza, me dijeron que... que solo una pariente podía pagarla. Y se me ocurrió decirles que era tu novia.
-¡Pero por qué novia! - se quejó Seiya – Pudiste inventar que eras la hermana, la prima, la sobrina...
-¡No se me ocurrió! ¡Estaba nerviosa! - dijo Saori.
-¿Tú, nerviosa? ¡No me hagas reír! - bufó Seiya.
-¿Y a ti qué te importa que Saori sea la novia de Ikki? - preguntó Hyoga.
-No te metas, Hyoga – murmuró Shiryu.
-No, es que es interesante saberlo. ¿Por qué te molesta que ellos sean novios?
-¡No somos novios! - dijeron a la vez Saori e Ikki.
-No me importa si son novios. Pueden casarse si quieren – dijo Seiya, aparentando indiferencia.
-Yo diría que sí te molesta. ¿Te gusta la novia de Ikki? Qué feo, qué feo – continuó Hyoga, disfrutando el hostigamiento.
Seiya, molesto, le lanzó un puñetazo. Hyoga se agachó, de modo que el golpe le dio en toda la cabeza pelada a Tatsumi, que perdió el control del vehículo y se estrelló contra una patrulla que venía en sentido contrario.
Así que en menos de diez minutos, estaban de vuelta en la comisaría declarando sobre el accidente.
Lamentablemente no se había puesto de acuerdo sobre qué decir, y mientras Saori culpaba al clima, Shiryu a la suerte, Hyoga a la casualidad y Seiya a la mala conducción de Tatsumi, este último había optado por decir la verdad: que todo fue producto de una confusión.
El jefe de la estación no estaba seguro sobre lo que debía hacer. Por una parte, no quería arriesgarse a ofender a la poderosa Fundación Graude, y por otra, deseaba encarcelar al `peligroso terrorista que, según él, era Ikki.
-Señorita Kido, creo que es necesario que los cinco escriban y firmen su declaración. Luego les daremos la fecha de su audiencia de detención y entonces podrán irse. Pero lamentablemente, eso será mañana por la mañana, pues es imprescindible que pasen la noche acá. Eso de estrellarse contra una patrulla, mientras en su Mercedes Benz viajaban tres de nuestros agentes más valiosos, es algo, por lo menos, sospechoso, pues quizás fue un nuevo atentado de su novio el terrorista. Debemos tratar este asunto con cuidado.
-¿Pasar toda la noche acá? ¡Shun se va a enterar! - rugió Ikki, colocándose las manos contra la cara, desesperado. En eso, sintieron un gran estruendo.
Tres policías trataban de dominar a un detenido, que gritaba incoherencias. Ikki, y los demás, reconocieron la voz.
-Trató de contratar los servicios sexuales de una de nuestras agentes encubiertas – dijo uno de los agentes.
-¡Eso no es cierto! - gritó el detenido, y entonces se quedó de piedra al ver a Ikki, que lo miraba con absoluto asombro desde la oficina del Jefe de la policía. Entonces, Shun sonrió con su dulzura habitual y lo saludó - ¡Hola, hermano!
Continuará...
Nota de la autora: no hay caso, en mis fics Shunny Bunny siempre hace algo que hace que los demás seres pervertidos piensen mal :)
