Capitulo 3.

Rumores.

Hinata tuvo que detenerse de lavar los platos cuando escucho un fuerte sonido por la sala, salió de la pequeña cocina donde se encontraba para encontrarse con Naruto, quien, por alguna razón, tenía el dedo índice metido en la boca, frente a algún tipo de jarrón hecho trizas.

—¿Naruto kun?

—¡Ah! Hinata… perdón por asustarte con el sonido, quería guardar el papelote en la cajonera pero hice un mal movimiento y tire el jarrón de mi padrino…

Hinata entrecerró los ojos al ver la situación en que se encontraba el rubio.

—¡Maldición! Solo espero que no se moleste demasiado —susurró Naruto al recordar que era uno de los jarrones que Jiraiya había conseguido como reliquia en uno de sus tantos viajes por Hakone—.

—Estas sangrando…

—Sí, intente limpiarlo con las manos y pues… me corte. Soy algo torpe —rio el muchacho mientras Hinata, sin decirle nada, empezaba a buscar el botiquín por los alrededores encontrándolo finalmente muy cerca del televisor.

El Uzumaki solo observó en silencio mientras la muchacha lo tomaba de su mano sana y lo llevaba a sentar al kotatsu. Se veía algo seria, sopeso en su mente Naruto.

La Hyuuga procedió a limpiar la herida, luego de coger el botiquín y abrirlo, frente a la silenciosa mirada de Naruto.

El silencio ante el tratamiento no parecía ser un problema para ninguno de los dos… no era incomodo y ambos lo agradecían.

De hecho, ambos podían darse cuenta que el aura del lugar se sentía cómoda y agradable; Naruto podía asegurar que detestaba pasar el tiempo solo, lo cual siempre sucedía porque su padrino se iba de viaje regularmente, era por esa razón que siempre invitaba a Sasuke a su casa para jugara a la consola. Pero… el ambiente que sentía con Sasuke, comparando con el aura cerca de Hinata, era una manera muy distinta.

Incluso lo sentía diferente a cuando Sakura lo iba a ver para dejarle la tarea que no logro copiar y se quedaban solos.

Era distinto… aunque él no supo identificar porque.

—Ya debería estar bien así —dijo Hinata con un ligero sonrojo mientras terminaba de guardar las cosas que había sacado del botiquín. Naruto no le respondió mientras observaba el curita sobre su dedo índice. Inevitablemente, el rubio poso su mirada en las acciones de la peli azul, en serio que no se había fijado hasta el momento pero ahora que la veía fijamente; Hinata era… bonita.

De hecho, era muy bonita.

Tenía un cabello amarrado en una coleta baja que a primera vista se veía muy sedoso y bien cuidado, además de que su piel era resplandeciente y se veía muy suave. Sus ojos, escondidos tras esos lentes, eran singulares, no eran raros como escuchaba decir a muchos alumnos de la academia hablar sobre los ojos Hyuuga… eran color perla, eran… muy bonitos.

—¿Naruto kun?

Hinata se quedo viendo a los ojos de Naruto, por alguna razón el muchacho tenia las mejillas sonrosadas.

Este pareció despertar de su ensoñación y empezó a sacudir su cabeza a los lados para desconcierto de la peli azul.

—¡No es nada! Gracias por tratar mi herida.

—No es problema —le sonrió Hinata mientras Naruto evitaba pensar que su sonrisa en serio que era muy bonita—.

¡Ya vale, joder!

—Te ayudare a recoger los pedazos…

—¡No! ¡Está bien! Ya lo haré yo, solo déjame traer la escoba y el… —Naruto no termino su frase mientras entraba a la cocina y buscaba los utensilios para recoger el desastre de la sala. No quería pensar más en lo que sentía estando con la muchacha.

Era felicidad por estar con una amiga nueva. Si, era solamente eso. Además, él era un chico adolescente con buenos ojos que podía reconocer la belleza de otra chica, sin necesariamente traicionar lo que sentía por el amor de su vida. Eran cosas distintas. Definitivamente.

A los minutos llego Naruto con las mejillas ligeramente rojas, y se dispuso a recoger el jarrón roto y los pedazos esparcidos por el suelo…

—Estaba pensando —dijo Naruto mientras recogía algunos trozos con la mano pero teniendo mucho cuidado— que podríamos hacer algunos rumores.

—¿Rumores?

—Sí, ya sabes —le dijo él mientras le daba la espalda—, si las demás personas en la academia nos ven como una pareja, automáticamente empezaran a correr la voz y Sakura chan lo oiría.

—Entonces…

—Entonces ella escuchara que somos una pareja y se sentirá celosa.

—Pero ella ya sabe que somos una —Hinata se detuvo un momento antes de continuar— pareja…

Vaya, eso había sido difícil.

—La diferencia sería que no lo escucharía de mi sino de alguien más, y esa persona diría cosas como que nos vemos bien juntos y eso, entonces Sakura chan lo escuchará y automáticamente se sentirá celosa y me llamará esa misma noche para que estemos juntos de ahí en adelante.

Hinata se mordió los labios para evitar contradecir al muchacho, se veía ilusionado con que su plan funcionaria.

—En cualquiera de los casos, si el rumor no funciona, tenemos el de la salida entre los tres.

—Si —asintió Hinata mientras evitaba cruzar la mirada con el rubio—.

Era su imaginación ¿o cada vez era más difícil seguirle la corriente? Es decir, adoraba escuchar y apoyar a Naruto pero cada vez que el Uzumaki mencionaba a la peli rosa era como si algo en su corazón le dijera que debía salir de ahí, que corriera de ahí… ¿Eso estaba realmente bien?

Apoyarlo cuando su corazón estaba contrariado… ¿estaba realmente bien?

Hinata suspiró mientras tomaba un mechón de su cabello y jugaba con la punta; siempre supo, en el momento en que el rubio le propuso ser su novia falsa, que las cosas no serian miel sobre hojuelas. Supo que ella tendría que escuchar a Naruto construir planes para conseguir el corazón de la peli rosa, y ella tendría que apoyarlo… porque para eso Naruto le había pedido ayuda.

Ella lo sabía y lo acepto. No podía quejarse ahora.

—Pero…

—¿Hm? —emitió Naruto en el justo momento en que se levantaba con los trastos, sobre el pequeño recogedor, en la mano derecha—.

—No creo que sea —Hinata no pudo evitar mirar al suelo antes de seguir hablando— ético que… todo el mundo sepa que somos una pareja, quiero decir…

Hinata se mordió los labios, ni siquiera había pensando en la posibilidad pero definitivamente tenia que suceder.

—Cuando termine de ayudarte con tu… con el plan, será más difícil quitar los rumores.

Naruto sostuvo en su mentón, tanto su dedo pulgar como su índice, y cerrando los ojos puso cara de concentración; todo ante la mirada atenta de Hinata quien de alguna manera agradecía pasar tanto tiempo al lado del rubio y poder observar ese tipo de detalles.

—No le veo el verdadero problema —terminó respondiendo el rubio ante la sorpresa de la muchacha quien creía haber dado un buen argumento. Para su sorpresa, al Uzumaki poco le importaba.

—¡Pero Naruto kun…!

—Deja de preocuparte por eso —le sonrió Naruto antes de darle la espalda y tirar los trastos, que había sostenido en su mano, en la cocina—, al fin y al cabo son solo rumores, no pasara mucho tiempo hasta que salga uno nuevo y todo acabe.

Hinata apretó su falda con fuerza y se dio ánimos a sí misma.

—Mañana mismo empezaremos.

—¿Qué?

Vale, eso si la había dejado sin piso.

Naruto solo salió de la cocina con una enorme sonrisa que la hizo sonrojar y alzando su dedo pulgar le dio ánimos, a su manera por supuesto.

—Por cierto, vives por aquí ¿cierto?

—Sí, vivo como a unas diez casas más abajo…

—¿Es la casa japonesa con el árbol de cerezos?

—Si…

—Perfecto, mañana paso por ti temprano para ir juntos a la academia.

—¿Ehhh?

Si antes Hinata se había quedado sin piso, ahora sencillamente se quería desmayar.

—Si queremos que el plan funcione, me refiero al plan B, el de los rumores, tenemos que empezar desde ya. Así que mañana llegaremos temprano y entraremos a la academia de las manos.

Hinata no supo que responder, es mas sus mejillas se estaban calentando al punto que sus orejas y su cuello estaban hirviendo. El rubio incluso se sintió preocupado porque la muchacha hubiera cogido algún virus y se hubiera enfermado, porque ese tono en su cara era realmente exagerado.

.

Eran las siete de la mañana con quince minutos y Hinata, totalmente vestida con su uniforme, su mochila preparada y su bento completo, sentía que se desmayaría en cualquier momento. No podía dejar de ver el reloj en la pared sabiendo que por más que mirara el tiempo no se detendría. Naruto estaría por su casa en cinco minutos.

Hiashi quien había observado tras su periódico mañanero como la muchacha estrujaba su trenza mientras miraba el reloj como poseída; se pregunto seriamente si era el momento para llevarla a un psicólogo… es decir siempre sospecho que su hija tenía problemas para controlar sus emociones, a diferencia de Neji, quien siempre estaba impávido. O Hanabi que era una chica coqueta por naturaleza.

Hinata era… muy nerviosa.

—Hinata.

La chica dio un sobresalto.

—Deja de mover la pierna así.

—Sí, padre.

Ella cumplió por dos minutos, pero volvió a las andadas cuando su padre volvió a hundir su nariz en el periódico. ¡Estaba malditamente nerviosa!

El timbre de la puerta hizo que Hiashi volviera a despegar su mirada del periódico, Hanabi sacara su cabeza de la cocina, Neji volteara hacia la puerta desde el sofá donde guardaba sus útiles en el maletín y finalmente Hinata saltara mientras abrazaba sus brazos.

Había llegado la hora.

—¿Están tocando el timbre? Padre, ¿esperaba visitas?

—No, pensé que serian alguna de tus amigas, Hanabi.

—No quede con ellas hoy.

Inmediatamente ambos fijaron su mirada en Neji. Él solo alzo los hombros y negó con la cabeza totalmente incrédulo.

Fue entonces que los tres sumaron dos más dos. Era un invitado de Hinata.

Hanabi empezó a gritar como una solo una fan lo hace cuando tiene a su idol enfrente. Neji se paró de donde estaba sentado mientras miraba a Hinata verdaderamente sorprendido. Hiashi por su parte, por fin comprendió porque la niña había estado tan nerviosa. Hinata solo se hundió en su asiento del comedor.

El timbre volvió a sonar mientras Hanabi volvía a gritar y decía que ella abriría.

Hinata se mordió los labios.

—¡No puede ser!

¡Maldición Hanabi!

Hanabi entro sosteniendo el brazo de Naruto quien agarraba su propia cabeza con un pequeño sonrojo de vergüenza.

—¿¡Hinata nee porque nunca nos dijiste que tenias al tipo más popular de la academia como novio!? ¡No me lo puedo creer!

—¿Naruto? —Neji alzo la mirada para encontrarse con la azulada del rubio, se notaba bastante avergonzado—¿has venido por Hinata sama?

Este solo asintió sin decir nada mientras sentía la dura mirada del patriarca de la casa, Hiashi, recorriéndolo de pies a cabeza. Era mejor que saludara antes de que lo sacara por maleducado, se dijo.

—B-Buenos días.

Hiashi solo asintió en su dirección y se volvió a meter en el periódico.

Hinata se levanto y dando una despedida rápida a los miembros de su familia cogió el brazos libre de Naruto, que aun sostenía su cabeza, y lo semi arrastro fuera del comedor hasta la puerta principal, de donde salió dando trompicones.

Hanabi y Neji los siguieron muy de cerca hasta posicionarse en el umbral.

—Todavía estamos temprano así que —empezó Naruto ante la mirada inocente de la chica—, no sé si… ¿podríamos hacer una parada en la panadería Muffet?

—No… no hay problema.

Fue entonces que Hinata reparo en la bicicleta apoyada en las rejas de su casa y en como Naruto se montaba en ella. El mundo se le vino encima al sentir el grito de emoción de Hanabi y la risita de Neji. ¡Ella nunca se había subido a una bicicleta!

—Vamos, Hinata, sube.

El rubio señalo detrás suyo donde había un asiento de metal.

—No te preocupes, hago esto todo el tiempo, a veces llevo a Sasuke o a Sakura. Tengo buen equilibrio —menciono el muchacho al ver la mirada pálida que Hinata le daba al elemento de transporte.

—Debió hacerme caso cuando hace dos años Akita chan nos ofreció enseñarnos manejar bicicleta —susurro Hanabi a Neji mientras veía como su hermana mayor se veía totalmente reacia a subirse a esa cosa de dos ruedas.

—Yo intente enseñarle también cuando eras una bebe, pero se cayó dando una vuelta cerrada y se lastimo la rodilla. Durante una semana estuvo cojeando.

—¡Oh! No sabía eso.

—Es lógico, eras una bebe.

Ambos dejaron de hablar cuando de pronto la bicicleta manejada por Naruto empezó a avanzar con Hinata aferrada a él, en la parte posterior.

No paso ni quince segundos de recorrido cuando Naruto perdió el equilibrio por el peso extra al cual no estaba acostumbrado y chirrió sobre la pista yéndose, inevitablemente hacia la derecha. Hinata, que estaba de costado, salto de la bicicleta y Naruto saco un pie para apoyarse.

Ambos tenían la cara azul.

—Esto no va a terminar bien… —emitió Neji al ver como Hinata nuevamente se negaba subirse a la bicicleta.

—S-Será mejor que entremos —dijo Hanabi con las mejillas rojas por lo que había visto ¿así que así se sentía la vergüenza ajena?

Por suerte para los cuatro, Hinata decidió darle una nueva oportunidad a Naruto y a su extraño medio de movilización. Con el corazón desembocado poso todo su peso sobre el asiento de metal y se aferro de lleno a la espalda del rubio. Naruto no parecía en lo absoluto incomodo con su agarre, de hecho, le decía que si no se sentía segura podía envolver su cintura; pero por supuesto Hinata no iba a pasarse de confianza.

—¿Estas lista?

—No.

—¡Perfecto, allá vamos!

Naruto, quien con la primera vez ya había calculado el esfuerzo que tendría que hacer para cargar con ella, dio dos pedaleadas inseguras hacia adelante. Luego de la tercera se dio cuenta que ya estaba equilibrado así que podía ir con seguridad. Empezó a detallar en su mente el plano hacia la panadería; dado que Hinata había sido lo suficientemente buena con él y ayudado con su plan, quería recompensarla de alguna manera. Así que tenía pensado comprarle algún dulce aunque no estaba seguro de cuál de todos le gustaría.

Era por esa razón que la estaba llevando con él, para que ella escoja lo que quería.

—Hinata, ¿a ti te gustan los dulces, verdad?

—Si —suspiro ella tratando de no moverse demasiado.

—Y… ¿tienes uno que te guste en específico?

Ella repaso en su cabeza un momento, de hecho si había uno—sí, me gustan muchos los rollos de canela.

—Genial.

Llegaron pronto a la panadería donde Naruto compro algunos bocadillos para más tarde y unos rollos de canela para ella. Al principio se negó a recibirlo pero Naruto insistió en que era un tipo de compensación por todo lo que estaba haciendo por él.

—Pero…

—Solo recíbelo, Hinata. Si no me molestare —le dijo sin dejar de sonreír, obligándola a recibir el presente. Sus mejillas estaban muy rojas y su mente era un verdadero caos. Si Naruto seguía siendo tan atento como hasta el momento, ella sabía que nunca dejaría de quererlo… solo suspiro, siento que mi corazón va a explotar ¡esto no es bueno para mí!

Ambos salieron del lugar y volvieron a subirse a la bicicleta luego de guardar lo que habían comprado en sus respectivas mochilas.

Cuando Naruto, ya manejando, recordó el tipo de camino que había en la siguiente cuadra, ya era muy tarde. De alguna manera sabia que a Hinata no le gustaría que pasaran por una bajada de mas de10 metros. Así que se quedo callado y siguió avanzando.

—Oi, Hinata.

—Dime.

—¿Te gustan los riesgos?

Ella ladeo la cabeza. Estaba casi acostumbrada a las preguntas ramdom del chico pero aun así le sorprendían.

—N-No mucho —Hinata se mordió la lengua, había tartamudeado—, soy más de… hacer cosas en casa, no me gusta mucho la… adrenalina.

—Ah… pues…

Fue entonces que Hinata miro por sobre el hombro del rubio… ¡l-la maldita pista iba hacia abajo!

—Sera mejor que te sujetes un poco más fuerte.

Entonces la primera rueda encontró el cruce entre la pista vertical y la diagonal y por fuerza de gravedad aumento la velocidad, haciendo que ambos chicos gritaran.

—¡Esto no me gusta, Naruto kun! —grito la Hyuuga aferrando sus delgadas manos en la cintura del joven evitando apoyar su pecho en la espalda de Naruto con todas sus fuerzas.

—¡No puedo frenar, lo siento!

De pronto… un bache.

—¡AHHHHHH! —fueron dos gritos, tanto Hinata como Naruto aunque de manera distinta.

De pronto, las ruedas ni siquiera estaban sobre la pista, estaban volando al igual que los cabellos despeinados del rubio y las trenzas de la chica. Hinata por inercia había cerrado los ojos mientras gritaba, aunque ambos gritos eran totalmente distintos. Ella lo hacía por miedo y el muchacho, Hinata lo pudo reconocer bien, era por emoción.

Hinata alzo la mirada todavía sintiendo que no estaba sobre el suelo, los cabellos gráciles del chico casi rozaban su nariz, sus anchos hombros tensos envueltos en una camisa negra, sin contar la zona que ella estaba tocando en esos momentos, su cintura. Ella podía observar esos detalles tan de cerca, tenía su olor tan cerca… Naruto estaba tan cerca.

De pronto las ruedas volvían a estar sobre la tierra y la academia con esa fachada roja brillante ya se podía ver desde su ángulo. No volvieron a decir nada hasta el joven chirrió su bicicleta en la entrada a la academia, preparando la cadena para guardarla e ingresar con la chica.

A pesar de todo, Hinata aun conservaba su cara pálida y un poco azulina por lo anterior.

—Lo siento por eso.

—No, está bien. Estamos bien… eso es lo importante —sonrió la peli azul con dulzura.

Naruto lo pensó un momento antes de contestarle.

—De verdad que eres genial, Hinata.

—¿Eh?

—Quiero decir, es probable que si hubiera hecho eso con Sakura o Sasuke me hubieran molido a golpes. Pero tú… —el rubio bajo la mirada y luego la miro, directo a los ojos—me alegro de que seas tú.

Ella sintió sus mejillas calentarse como muchas veces antes sin cortar la mirada que le estaba dando el muchacho y apretando los labios, no le contesto.

—En fin, será mejor que entremos.

Naruto tomo su mano y ya con eso Hinata supo que ese día, que ella pensó que hasta el momento había sido solo un buen sueño, era real. Su tacto era real, era cálido.

No contento con solo tomar su mano, la Hyuuga sintió, con una hipersensibilidad, como Naruto separaba sus dedos con los suyos y los entrelazaba. Ella sintió cada apretón, cada roce de sus dedos, e incluso las yemas de sus propios dedos sentían los nudillos de él.

Tenía sus manos entr-

Entr-

En serio, tenía que calmarse o se desmayaría en cualquier momento.

—¿Vamos?

Hinata solo asintió en su dirección apretando los ojos y los labios; preguntándose en su mente si el plan B de verdad estaba bien pero sin mencionárselo al muchacho. Ella negó con la cabeza, Naruto kun sabía lo que hacía y ella confiaría en él.

Porque lo quería.

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