Hola de nuevo, ya estoy aquí con una nueva actualización, como sé que del primer al segundo capítulo tardé bastante he decidido compensaros Espero que os guste, por favor, dejad reviews para Amindaya, la dueña del fic y para mí, así me animáis a actualizar rápido. Muchas gracias especialmente a Krissel Majere, Koumal Lupin, judi-chan, Kamamura, Amazona Verde, Ryoko Yui Eiri Lamperouge, Kiomy, Darkyu y Nadeshcka. Este capítulo va para vosotros.

Disclaimer: No poseo Death Note, pero algún día...


Engaño: 1. Nublar la mente o el juicio de alguien/ Imposición/ Mentira, truco 2.a) Frustración, decepción b) Evadir, eludir.

Engaño

Miras a lo lejos torpemente.

- Ah, ahora lo entiendo.

- Cállate. Tú no sabes nada. -mi respuesta parece demasiado infantil hasta para mis propios oídos. Me giro y con rabia le doy un tirón a la cadena mientras me encamino al cuarto de baño.

- No creo que semejante arrebato sea necesario, Light-kun.

Te ignoro y voy a nuestro aparador compartido para coger un par de pijamas. Rara vez los uso. Al final del día, apenas tengo suficiente energía para hacer otra cosa más que la caer en la cama. Pero no esta noche. Me siento en el límite, lleno de tensión contenida. Tengo que quitarme esta ropa. Es demasiado apretada, demasiado caliente.

Cierro de golpe la puerta sobre la cadena, que se estremece con un desagradable sonido. La puerta hace resonar los eslabones metálicos, pero entonces dejan de oscilar. Me doy cuenta de que estás sosteniendo la puerta cerrada. Nunca antes lo habías hecho. Siempre parecías ignorar las carencias que nuestra situación producía. Eso me hace preguntarme qué demonios piensas que planeo hacer aquí.

Hago una pausa para cambiarme de ropa y cepillarme los dientes tan rápido como me es posible, sin dejar de gritarte en mi cabeza todo el tiempo.

¿Cómo te atreves a hacer suposiciones?

Mi mente transforma ese pensamiento haciéndolo abarcar otras acusaciones más rencorosas¿Cómo te atreves a pensar que yo soy Kira¿Cómo te atreves a arrebatarme la libertad? Cómo te atreves, cómo...

Cuando por fin te dejo el cuarto de baño, mi problema ha desaparecido, y tengo que controlarme para no mirarte fijamente con todo el veneno que poseo.

Estoy de pie tras la puerta, escuchando los pequeños ruidos que haces al enjuagarte la boca. Eres muy cuidadoso con tus hábitos dentales. No tienes más remedio, de lo contrario tus dientes se habrían podrido hace ya tiempo. Esa larga limpieza me da tiempo para pensar.

La pregunta principal que ronda mi mente: ¿Qué demonios me pasa?

La única explicación posible a la que puedo llegar es que me cogiste desprevenido. La falta de interacción social causó una especie de desesperación que mi cuerpo decidió expresar en un momento y un modo muy inadecuados.

Se trata de una reacción absolutamente normal. No es que disfrutara de ello. No te deseo. Uno no puede esperar que un muchacho adolescente sea esposado a otro ser humano sin sentir una cierta confusión de identidad. Mi reacción no ha sido solo justificable, sino además fue sana.

¡Por el amor de Dios, tú me abordaste! El subidón de adrenalina solo podría haber proporcionado un desequilibrio a mi sistema, creando el desafortunado despertar de mi anatomía. Si bien nunca me he considerado particularmente atraído por el peligro, el aislamiento de este encarcelamiento bien puede haber perjudicado mi juicio durante un breve instante.

Me sonrío. Sí, he dado con la raíz del asunto: un estímulo repentino tras un día de agotamiento.

Oculto mi sonrisa cuando sales del cuarto de baño. Me miras de una manera extraña, y sé que estás tratando de descifrar mi lenguaje corporal. No esta vez, Ryuzaki. No te dejaré hacerme dudar de mi análisis.

Nos echamos a dormir bajo de los edredones tan lejos el uno del otro como nos es posible, y las luces ceden el paso a una cómoda oscuridad, sonrío otra vez sabiendo que estoy salvo porque no puedes ver. Aunque no me sorprendería si tus ojos, tan parecidos a los de un búho, tuvieran visión nocturna, la lógica me dice que en la oscuridad eres tan ciego como el resto de la gente.

¿Qué pensaste, Ryuzaki, cuando me miraste de aquella manera¿Qué pasó por esa mente de genio tuya? Ni siquiera soy capaz empezar a suponer nada.

Y no me importa. ¿Para qué voy a perder el tiempo en algo tan carente de importancia como eso?

Esto es una verdad irrefutable que cree con toda tu alma y tu corazón que yo soy Kira -nada, ni siquiera la más clara evidencia, te convencerá jamás de lo contrario. Estás tan convencido de mi culpabilidad que estoy seguro de que nada más ocupa tu mente.

Te has permitido llegar a la idea de que la persona que dices que es un amigo para ti, la persona a la que te has encadenado, es un asesino sin sentimientos que un día te matará.

Quizás es que tú necesitas que yo sea Kira. ¿Por qué otra razón te mantendrías tan firme en eso?

Ese pensamiento me entristece por algún motivo que no puedo comprender.