Salieron del bar, cuando Harry subió al auto comenzó a reír como un loco.
-¿viste su cara? Pobre hombre, casi se hace encima- Ginny lo miro, no podía ser, para él había sido nada más que una simple broma. No significo nada todo aquello…"para mí tampoco" termino tercamente la pelirroja.
-¿de dónde sacaste toda esa historia tan rápido? Y ¿dónde te habías metido?-lo último lo dijo en un tono más autoritario.
-si me dejas te cuento.
Flashback
Ginny se alejó y Harry vio cómo se sentaba en una mesa y sonreía.
No pasaron ni dos minutos cuando una mujer rubia ocupa el lugar que Ginny dejo vacío en la barra, Harry la vio bonita, pero no era un espectáculo tampoco, así que fácilmente desvió la mirada hacia la ventana.
-qué pasa que no atiende nadie, bueno tendré que tomar lo que quiero- al escuchar esto Harry volteó curioso y vio como la joven prácticamente se acostaba sobre la barra. El espectáculo que mostraba era… ¿desagradable? Bueno en realidad no sabía cómo catalogarlo.
Por primera vez le pareció vulgar la forma en la que una mujer se le regalaba.-"un poco de amor propio no le vendría mal a esta mujer".
-soy Loren, ¿tu cómo te llamas?- la mujer volteo hacia Harry y le extendió la mano.
-soy Harry, es un placer- comenzaba a sentir sueño, de hecho había olvidado lo cansado que estaba. Con Ginny no se había aburrido por lo que ni siquiera sintió sueño, pero ahora las horas de trabajo se hacían notar.
-el gusto es mío Harry., oye a unas calles de aquí hay una fiesta muy animada ¿nos quieres acompañar?- el muchacho volteo y vio a un grupo de mujeres muy atractivas que le sonreían a su amiga. Tal vez pensando que Harry aceptaría, Loren guiño el ojo a su grupo y todas sonrieron ampliamente.
-no, lo siento, pero no puedo.- "¿por qué a mí? ¿¡Es que todas se han puesto de acuerdo para torturarme!- Harry no lo podía creer, justo la noche que no podía se le aparecen cuatro mujeres dispuestas a todo.- "quién me mando a mí a apostar".
-vamos Harry no seas malo.- la rubia hacía un extraño puchero para el joven.
-"qué hago para deshacerme de ella y de paso de la tentación"- luego de meditarlo medio minuto Harry decidió la manera más fácil y práctica.
-soy casado.- bueno era práctico en su opinión.
-¿y qué hay con eso?- la rubia lo miro con cara de deseo, "increíble" pensó el morocho.
-hay, y mucho, mi mujer es aquella hermosa pelirroja que está sentada allí.- en ese momento Harry vio como un joven se acercaba a la susodicha.
-ajam, si cómo no.- la rubia hizo cara de no creer y Harry tuvo que ir un poco más lejos.
-de verdad...lo siento, es mi móvil,- el pelinegro fingió atender el celular.- Hola ¿sí?, Molly, si ¿Lily? Pobrecita de mi pequeña. Si ya vamos, Ginny se ha encontrado con un viejo amigo y están conversando en este momento.-Harry fingía escuchar a alguien hablar del otro lado.
-Molly, esperare unas bebidas que ya hemos pedido y ya vamos. Gracias nuevamente por cuidar de los niños. Hasta luego.- y corto el móvil.
La rubia miraba con cara de horror para todos lados sin saber qué decir.
-tienes hijos- fue lo único que le salió.- pero eres muy joven.
-si bueno, primero esta James quien tiene cuatro años, y luego Lily de dos añitos- sonrió Harry.
-Oh… que lindo, bueno pues tengo que irme... me esperan. Adiós, suerte.- y así se deshizo de Loren.
-increíble, quién diría, yo buscando escusas para no llevarme a una mujer a la cama.- Y así Harry se levantó para dirigirse al baño. Al salir vio la cara de Ginny y su intento de librarse de aquel joven.
-bueno, si funcionó mi historia una vez, pueden ser dos.- y se dirigió hacia la pareja.
Fin de Flashback
El resto ya lo conoces, aunque tu redoblaste la apuesta con lo de tu "estado".- Harry sonreía por lo acontecido hacía apenas cinco minutos.
-si bueno, según tu espero gemelos, a propósito, he notado los nombres de los "niños" ¿fueron ocurrencia o algo en especial?- le había llamado poderosamente la atención los nombres, ambos de sus padres.
-sí, bueno siempre quise que mis hijos se llamaran así, si algún día los tengo así espero que sea.
Increíble Harry "mujeriego" Potter hablando de hijos, el mundo se ha vuelto loco.
Ginny llego muy tarde esa noche, mejor dicho mañana, tenía mucho sueño pero tenía que ir a trabajar. Decidió darse un baño para despejarse y de paso despertarse.
Eran las siete de la mañana, tenía hasta las once para ducharse y dormir por lo menos una hora.
-por suerte el lunes no tengo que ir a trabajar.- si, era normal que hablara sola, de pequeña tenía esa costumbre.
Ginny se encontraba en la ducha cuando el timbre de su casa sonó, corrió, se envolvió en una salida de baño y se dirigió a la puerta. Miro por la mirilla y allí parado del otro lado de su puerta: Harry "Mujeriego" Potter.
-¿qué haces aquí tan temprano?- Harry tenía cara de asustado y cansado.
-bueno pues…- el muchacho miro hacia el interior del departamento de Ginny con un claro mensaje de que lo dejara pasar.
-pasa, pasa.- Harry paso, llevaba puesta la misma ropa que llevaba la madrugada pasada, era claro que no había llegado a casa.- ¿qué sucede Harry?- preguntó finalmente la pelirroja.
-¿puedo sentarme?- pregunto el muchacho apuntando el sillón.
-sí, si claro, ¿quieres algo de beber?... bueno que pregunta tonta, déjame traerte un café.
Ginny se dirigió a la cocina sintiendo la mirada del pelinegro sobre ella. Unos minutos después llego con el café en la mano y se lo ofreció.
-gracias, creo que es lo que necesitaba.- el joven bebió un largo sorbo y miro a Ginny.
-bueno Harry ya déjalo, no hace 24 horas tienes "prohibido" estar con una mujer que ya tienes problemitas, y como….- Ginny iba a seguir con su argumento cuando Harry la interrumpió.
-Ginny simplemente vine porque en la puerta de mi casa, estaba Cho ¿puedes creerlo?, ¿cómo consiguió esa mujer mi dirección?-Harry parecía aturdido.
-es sencillo, Harry, déjame decirte que es de conocer publico tu dirección, no hay que ser muy inteligente para averiguarlo, basta con hojear "Corazón de Bruja" y sale hasta a qué eres alérgico.- Ginny se sentó a lado del muchacho y le dijo.- bien ¿qué sucedió?
-bueno, te deje aquí y fui para mi casa, cuando estaba por llegar veo a Cho parada en mi puerta. Levaba el vestido de anoche por lo que supuse llegaba anochecida, y pensé: qué busca una mujer anochecida y por ende ebria en la puerta de un hombre a estas horas. Me imagino, conoces la respuesta. Así que di media vuelta y volví aquí.
-Harry, por qué no simplemente le dijiste: "Chonga, lo siento pero no quiero nada contigo".- se le escapó lo de "Chonga" pero bueno el concepto era el mismo, variaba el nombre simplemente.
-porque me hubiera golpeado si le decía "Chonga".- el pelinegro tenía una sonrisa en el rostro, se divertía con las ocurrencias de aquella mujer.
-hablo en serio Harry, deberías pensar en cambiar tu estilo de vida…-Ginny hizo una rara mueca, y se arrepintió de lo dicho- lo siento, ese no es mi problema, más allá de la apuesta no tiene por qué interesarme.-Ginny bajo la cabeza apenada. Había abierto la boca de más.
-no, pelirroja, de hecho creo que tienes razón. Tal vez por eso acepte la apuesta porque necesito cambiar. O tal vez simplemente porque estaba aburrido, no lo sé.-Harry largo una sonora carcajada.
Ginny tomó un almohadón y se lo estampo en el rostro.
-a ver si así te callas.- ella también rió, pero vio como Harry se ponía serio de repente y también se puso seria.- ¿qué sucede Harry?
-sucede que, lo he pensado de camino aquí y he decidido algo-. Harry la miraba atentamente.
-dime, qué has decidido-. Ginny esperaba escuchar cualquier cosa, menos lo que iba a escuchar. Ni en sus sueños más locos lo imagino jamás.
-quiero que me ayudes a cambiar Ginny, lo he pensado mucho, he meditado respecto de la conversación que tuvimos hoy sobre los hijos y quiero cambiar - lo dijo tan serio y tan convencido que de no haber sido así la pelirroja se hubiera echado a reír allí mismo.
-¿es en serio?
-por supuesto, ¿me ayudaras?-. Algo en su mirada convenció a la mujer que no estaba mintiendo, la conmovió lo que le pedía.
-claro que si Harry, cuenta con eso-. Y le sonrió porque sinceramente se alegraba del paso que quería dar, se consoló pensando que por lo menos sería feliz con una sola mujer y no con tres o cuatro por día. Aunque esa mujer jamás fuera ella.
Paso una semana exactamente desde que Harry y Ginny hicieron la apuesta y luego el muchacho acudiera a ella pidiéndole ayuda. Desde ese día se habían vuelto inseparables. De día ambos trabajaban y por las noches salían a comer, mirar películas o simplemente a pasear.
Por supuesto la actitud de ambas estaba justificada: alejar a Harry de la tentación. De hecho el morocho no había cruzado más de dos palabras con ninguna mujer que no fueran: Doris, su secretaria, Hermione, su hermana prácticamente, y Ginny, su nueva amiga incondicional.
Esta nueva faceta de Harry no agradaba para nada a Angus y se lo hizo saber un sábado por la tarde cuando fue a su oficina para llevarle unos papeles de una misión en Rumania.
-Aquí te dejo los papeles Harry.- dejó los papeles sobre el escritorio y se sentó frente al muchacho.
-gracias Angus-. El jefe de aurores, no levantó la vista de los papeles que estaba revisando.
-oye, hoy hay una fiesta buenísima en casa de Parker, pero también está la de Loren, una mujer que conocí hace unos días, no sabes lo que es aquella mujer. Aunque en la fiesta de Parker habrán muchas modelos ¿qué dices, a cuál deberíamos ir?-. Angus esperaba la respuesta del pelinegro cuando alguien golpeo la puerta.
-Con permiso joven Potter, la Sanadora Weasley ha llamado para confirmar lo de hoy en la noche-El rubio observo a Harry con cara de dolido pero no comento nada.
-gracias Doris, deja yo la llamo de mi móvil-. Y con un "con permiso" la secretaria se retiró.
-¡¿Cómo es eso de que te tiras a esa bomba sexual pelirroja y no me cuentas!.- el rubio sonreía de oreja a oreja ahora. –Picarón… debiste contarme.- y levantándose rodeo el escritorio y le dio unas palmadas en la espalda.
-no es lo que tú piensas, yo no me tiro a Ginny, es mi amiga y quedamos de cenar en su casa para luego mirar una película que desgraciadamente ella tiene el derecho de elegir.-
Harry sonrió, todos los días ambos realizaban un sorteo de a quién le tocaría elegir la película. Ese día le correspondía a ella.
-Harry, ¿te has vuelto gay?- pregunto Angus enarcando las cejas.
-de qué hablas hombre, claro que no-.
-entonces explícame cómo es eso de que un sábado en la noche en vez de elegir una fiesta con mujeres hermosas, eliges pasar la noche con una mujer que no te tiras y para colmo de males mirando películas.- Angus se había puesto rojo.
-no exageres, no entenderías si te explico así que no nos gastemos ninguno de los dos, porque ni yo tengo ganas de explicarte y ni tú tienes ganas de entenderme. Déjalo en paz amigo-. El morocho no creía estar preparado para contarle sus planes a su amigo .De hecho el deber de escucharlo lo tenía Ron.
-Harry…Harry…Harry…-iba a continuar pero fue interrumpido.
-ya Angus, ese es mi nombre, no lo Gates. No seas exagerado, ve tú a la fiesta y pásatelo bien, ahora necesito seguir trabajando-. El rubio sabía que la batalla estaba perdida pero no la guerra, el haría volver al Harry mujeriego y despreocupado de siempre. Él lo haría y creía saber cómo.
Se retiró de la oficina dejando solo a Harry quien fingía concentración en un papel que ni siquiera sabía de qué era. Esperaba que el joven se retirara para llamar a la pelirroja.
-Hola, hasta que te dignas a llamar, he estado esperando la confirmación.- era Ginny quien se encontraba en San Mundo trabajando.
-lo siento estaba ocupado, Angus me entretuvo.-
-descuida, en fin…-
-hoy ¿a las nueve te parece?
-dame tiempo a tomar un baño, o tal vez mientras yo me ducho tu preparas la cena ¿sí?-.
La pelirroja conocía las dotes culinarias de Harry, hacía unos días él había cocinado y la cena había estado deliciosa.
-eres aprovechada pelirroja, pero si, así quedamos. Oye ¿qué película has elegido?-. La última vez que vieron juntos una película en casa de Harry, Ginny había llevado una película de Barbie que Harry tuvo que mirar sin emitir sonido alguno ya que era la favorita de la pelirroja.
-tranquilo, me recomendaron una de acción, carreras de autos y no sé qué más. Rápido y Furioso creo se titula.
-me alivias, no creo volver a soportar una película de Barbie contigo cantándote todas las canciones.- y Harry no exageraba Ginny se sabía todas las canciones y no tenía reparo en cantarlas a toda voz.
-bueno ya, cascarrabias. Oh…casi lo olvido, no olvides el veritaserum. Te dejo, me solicitan, nos vemos en la noche Harry.- y colgó, el azabache se quedó observando su móvil sonriendo.
Eran las ocho y media de la noche y Ginny Weasley se encontraba caminando rumbo a su casa.
Pensaba en la locura que había sido esa semana, por supuesto todo referido a su ex dolor de cabeza; Harry. Era increíble como en cuestión de una semana se habían hecho tan cercanos, era como si toda la vida hubiesen sido amigos y volvieran a reencontrarse luego de un año.
La pelirroja iba pensando en la conversación que habían tendido esa tarde cuando el joven la llamo. Esa noche realizarían por primera vez la "prueba anti mujeriegos", como la pelirroja decía.
-"Como si tuviera tiempo igual de revolcarse con alguna, si no está trabajando está conmigo, en qué momento lo haría"- Ginny iba hablando sola, común en ella.- aunque los hombres siempre encuentran el momento para engañarla a una, aunque claro él no me engañaría a mí porque simplemente no somos nada. Amigos últimamente, pero nada más.
Tan enfrascada estaba en sus pensamientos que no hoyó su teléfono móvil. Recién lo escuchó al tercer llamado.
pelirroja siempre olvidaba mirar el identificador, no se llevaba del todo bien con los artefactos muggles pero admitía que eran bastante útiles y necesarios.
-Ginny, hola amiga soy yo-.
-Hermy, ¿cómo has estado? -
-bien, o eso creo, extraño a tu hermano y desde ayer en la noche no hemos hablado. De verdad a veces odio su trabajo.
-entiendo amiga, pero alégrate tienes la casa para ti sola.-en realidad a Ginny la alegraba escuchar que Hermione extrañaba a Ron. Quería decir que su amiga de verdad quería a su hermano y eso le alegraba el alma. A veces sentía envidia (de la sana claro) por ella y el pelirrojo. Envidiaba la relación que tenían y la forma en la que se querían.- "ojala alguna vez yo encuentre a alguien que me ame y yo a él".
-eso no es un consuelo Ginny, es peor, hasta llegue a pensar en ir a tu casa la semana que queda para que Ron vuelva-.
-sabes que por mí no hay problema, pero últimamente casi no estoy en ella.
Sería para el caso lo mismo a no ser que quieras pasar las tardes conmigo y Harry ayudándome a alejarlo de la tentación-.
-hablando de Harry, ¿cómo va la cosa? Últimamente no me cuentas nada de eso-.Hermione se había enterado del plan de ambos y no le había a gradado demasiado.- "qué ocurrencias son esas".-había dicho a la pelirroja, su mayor miedo era ver sufrir a su amiga.-
-conozco tu opinión, pero todo marcha bien por ahora Hermione-. La joven hablaba con un dejo de fastidio en la voz.
-ese es el problema, exactamente, tú lo has dicho. Por ahora ¿cuánto crees que durara esto? faltan días para el cumpleaños de Harry amiga, y créeme ese día él no se quedara en casa mirando una película de Barbie contigo. Además él encontrara el momento para hacer lo que quiera por ms que pase contigo todo el tiempo. Lo siento pero creo que no deberían seguir con esto-. Hermione conocía perfectamente los sentimientos, o ex sentimientos de su mejor amiga por su mejor amigo y sabía que tarde o temprano las cosas saldrían mal.
-créeme que soy consciente de todo eso, y sí, Angus organizara una fiesta para Harry por su cumpleaños. Conoces al idiota de Angus hará una selección de las mejores mujeres de Inglaterra para arrastrar a Harry, es por eso que el otro día me pidió que lo acompañara y no me separara de él.- cuando Angus comento a Harry sobre la fiesta que estaba organizando, este pidió a la pelirroja que no se separa de él en toda la noche, "por las dudas" le había dicho el muchacho.
-¿no crees que están llevando esto muy lejos? …Bueno ya, no digo nada, déjalo como esta.- la castaña sabía cómo se ponía Ginny cuando la contradecían.
-no, no lo creo, estoy ayudando a un amigo simplemente. Y cambando de tema, qué harás hoy en la noche-. Mejor dar por zanjado el tema.
-pues… no lo sé, creo que iré a casa de Luna a ver qué e nos ocurre hacer, ya sabes que ella también se siente sola cuando Neville viaja por algún curso.-
Luna y Neville convivían hacía unos meses y como él era un reconocido herbólogo, de vez en cuando viajaba pero sólo por unos días.
-sobra decir que puedes venir a casa a ver películas con Harry y conmigo-.
-oh, gracias pero prefiero compartir mi soledad con alguien que me entienda.- Hermione reía, solía ponerse dramática cuando Ron se ausentaba demasiado.
-bueno amiga ya estoy llegando a casa, te dejo, quiero darme un largo baño. Te quiero, un beso.-
-también te quiero amiga, cuídate y pásatelo bien.- y así guardó el móvil en su bolso y subió a su departamento. No era un lujo, pero estaba bien para ella, lo había alquilado cuando a los veinte decidió abandonar La Madriguera e independizarse. Luego gracias a su trabajo pudo comprarlo.
...
La casa constaba con un enorme cuarto (en realidad eran dos pero ella lo volvió uno solo), la cocina, amplia como a ella le gustaba, y la sala de estar (sin mencionar el baño por supuesto).
Ginny entró al departamento, arrojó su bolso al sillón y se dirigió a su cuarto. Allí busco algo para ponerse luego del baño. Opto por unas calzas negras, una remera blanca un poco larga (solía usarlo de vestido para dormir) y finalmente unas pantuflas en forma de conejito (regalo de su madre por su pasado cumpleaños).
Abrió la llave de agua caliente, la pelirroja pensaba que no había cosa más reparadora (además de dormir) para el cansancio que darse un buen baño.
-¿estaré haciendo lo correcto?- las cosas que Hermione le había dicho quedaron rondando por su cabeza.
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por ruidos provenientes de la cocina. –"debe ser Harry".
Salió envuelta con la salida de baño, luego se vistió y se dispuso hacia la cocina.
Al salir de su habitación una ráfaga le inundo las fosas nasales, Harry debía estar cocinado.- "el desgraciado tiene buena mano para todo"-.
Al entrar en la cocina la escena que vio le resulto increíblemente tierna, el muchacho se había puesto un delantal de cocina floreado (regalo de su madre también) y hacía juego con un extraño pañuelo blanco en la cabeza. No la había sentido llegar, seguía dándole la espalda a la pelirroja. Tarareaba una extraña melodía.
-Huele delicioso-. Harry giró y le regalo una amplia sonrisa. Estaba realmente encantador vestido así a opinión de la muchacha.
-pelirroja, no te escuche llegar a la cocina-. El azabache se acercó y le dio un beso en la mejilla.
-tú también hueles bien Harry y dándole la espalda volvió a dirigirse hacia la comida, no se le había pasado por alto la vestimenta de la mujer, eso le hizo pensar que realmente había mujeres que no necesitaban unos escotes pronunciados, ropas ajustadas, o un kilo de maquillaje encima para verse hermosa. Ginny allí parada frente a él con unas simples calzas, y unas pantuflas de conejo le parecía completamente encantadora.
-¿cómo estuvo tu día? – pregunto la pelirroja.
-bien, igual que siempre, aunque ¿recuerdas a Cho?
-claro cómo olvidar a Chonga-. La joven hizo una cara de asco y puso los ojos viscos. Harry sonrió y prosiguió.
-si bueno, esa misma. Me ha llamado hoy-.
-Hoy ¿Y por qué no me habías contando? Hablamos hoy por teléfono-. Ginny lo miraba con cara de "¿qué has hecho?"
-si lo sé, intente hacerlo pero me dio ocupado y como hoy nos veríamos en la noche. ¿Con quién hablabas por cierto?.
-oh, sí hablaba con Hermione, llamo para decirme que iría a casa de Luna. Y hablamos de unas cosas más sin importancia. La pobre extraña a Ron…-
-y no es la única, yo extraño a mi mejor amigo- el pelinegro sonrió de lado.
-¿sí? Yo creí que Angus comenzó a sustituir a mi hermano desde que se volvió tu compañero de parrandas ¿Recuerdas? fue cuando Ron y Hermione comenzaron a salir hace tres años-. Ginny recordaba perfectamente esa época, cuando el pelinegro se había convertido en un completo mujeriego.
-si bueno fue mi compañero de fiestas, pero nunca reemplazaría a Ron, sabes nunca se lo he dicho a nadie, pero a veces siento que Angus… no lo sé, es como si escondiera algo-. Harry nunca le había contado a nadie sobre esa inquietud, ni siquiera a Ron porque sabía muy bien que el rubio no le caía para nada al pelirrojo. Un día (hacía ya tres años) cuando Ron fue a ver al morocho al Ministerio se cruzó con Angus, fue la vez que el pelirrojo lo conoció. "tiene cara de traidor" le dijo a Harry.- "yo que tú, tendría cuidado con él".-
Harry le contó ese episodio a Ginny y esta quedó sorprendida.
-Ron nunca me dijo nada al respecto-.
-no, ni siquiera a Hermione le dijo nada y es porque un día lo acuse de estar celoso de Angus. Sabes lo susceptible que es tu hermano. No volvió a mencionar el tema desde ese día.
-nunca tuve la oportunidad de conocerlo en persona, no podría opinar de él-.
-Hermione lo conoce de vista, Angus no las conocía a ninguna de las dos. Ron siempre me dice; "cuanto más lejos de mi mujer ese tipo, mejor".
-Ron cela a Hermy hasta del aire que respira.-
Así, el muchacho termino de preparar la cena mientras Ginny ponía la mesa.
Terminaron de comer, entre risas y chistes y ambos se dispusieron en el sillón
para mirar la película.
-de verdad, gracias por la cena Harry, estuvo deliciosa, como dice mi madre ya te puedes casar-. Ambos estaban en el sillón, comenzaban los títulos de la película.
-no creo que me llegue la hora de casarme aun, es más, no sé si algún día me case.
-¿por qué lo dices? ya verás que encontraras a tu Alma Gemela muy pronto Harry-. Ambos aguardaron silencio hasta que Harry volvió a hablar.
-casi lo olvido, traje el veritaserum Ginny-. Harry se levantó del sillón y se dirigió hacia su chaqueta que estaba colgada en el perchero.
-¿te fue sencillo conseguirlo?- la pelirroja vio como el muchacho sacaba un diminuto frasco con un líquido transparente.
-por supuesto, estás hablando con el jefe de los aurores pelirroja- mientras decía "jefe de aurores" Harry, giraba el dedo índice alrededor de su rostro.
-oh, disculpe usted gran auror-. Sonrió la pelirroja.
-pensare si la perdono señorita.-Harry lo dijo serio pero luego sonriendo agrego.-Ginny es mejor que lo beba ahora, así los efectos pasan mientras miramos la película. Traje suficiente para hoy y otro sábado más.
-como quieras-.
Harry tomó el frasco, bebió un sorbo y su expresión cambió.
-¿y bien?- preguntó Ginny dudosa.
-bien- Harry tenía una enorme sonrisa en el rostro.
-aquí va la pregunta ¿estás listo?-
-por supuesto.-
-bien, Harry Potter, ¿has estado con alguna mujer desde que hicimos la apuesta?- preguntó dudosa la pelirroja, algo le decía que…
-sí.- respondió Harry con toda naturalidad-.
-¿¡Qué!- la muchacha estaba desconcertada, cómo podía ser, en qué momento.
No habían pasado toda la semana juntos acaso. ¡Hermione tenía razón! los hombres siempre encuentran un momento para mandarse una de las suyas.
-Eres un caso perdido Harry, yo pensé que de verdad querías cambiar-. Terminando de decir esto se levantó y le dio la espalda al muchacho.
Por algún extraño motivo se sentía dolida, dolida y decepcionada.
Nota de Autora: oooh! ¡ay Harry! ¿qué habrás hecho? averígualo en el próximo capítulo ;)
