Capítulo IV: Explicaciones

Cuando Pansy entró por la puerta, delante de Hermione y detrás de Draco (cuerpo de Hermione) le pegó un empujón. Draco casi perdió el equilibrio. Ron y Harry, que iban delante suyo, miraron con odio a la morena que pasó riéndose con una mano en la boca. Draco tenía ganas de gritarle en medio del aula que a quién había empujado en realidad era a su novio, al príncipe de Slytherin. Pero una vaga vocecilla en su mente le advirtió de que eso le traería problemas, así que se limitó a apretar los puños y a sentarse entre Harry y Ron. Hermione no pudo evitar esbozar una sonrisa, y pensar que Pansy acababa de empujar a Draco Malfoy... "Vale, es mi cuerpo y en realidad ese empujón iba dirigido a mí... Pero eso ha sido divertido".

La clase comenzó. Ese día tenían que preparar la poción Veritaserum, que tardaría dos semanas en estar lista. Así que se pusieron manos a la obra. Hermione compartía la mesa con Pansy y Zabini. Nott y Spencer se sentaban detrás suyo. Snape se paseaba de un lado a otro de la mazmorra, criticando a los Gryffindor y alabando a los Slytherin. "Aunque seamos tan pocos hay cosas que nunca cambiarán" pensó Hermione con fastidio. Cuando llegó a la mesa de los Slytherins se recreó en comentar que la poción que estaba realizando Hermione ya era incolora, no como la de Potter que tenía un color amarillo parecido al pis. Las serpientes se carcajearon por el comentario. Hermione estaba satisfecha de sí misma, pero sabía que Snape sólo le decía aquello porque ahora aparentaba ser Draco Malfoy. Si hubiese estado en su cuerpo habría pasado por al lado murmurando un simple 'pasáble' por lo bajo. Cuando se acercó a la mesa de Ernie Macmillan, Harry, Ron y su cuerpo, no pudo evitar girarse para ver que decía. De la poción de Ron salía un humo verde y casi no se distinguía al pelirrojo. La de Harry era amarilla, como ya había comentado. Y la suya, o más bien la de su cuerpo y mente de Draco, era casi totalmente incolora aunque no tanto como la que había echo Hermione rodeada de los Slytherin. La de Ernie Macmillan tenía un ligero tono lila.

- Patético Macmillan, vertió la belladona antes de tiempo. Desastroso Weasley, como siempre. Potter, debe aprender a diferenciar entre dar vueltas a la derecha y dar vueltas a la izquierda. ¿No fue al colegio muggle antes de venir a Hogwarts? Y Granger... No está mal, pero puede mejorar. 5 puntos menos para Gryffindor por esta demostración tan ridícula de como preparar una poción. Todos los Slytherin rieron mientras Harry, Ron y Draco ponían una cara de furia. "¿Qué se ha creido Snape? Vale que quiera fastidiar a la sabelotodo¡pero mi poción está perfecta!" pensó Draco dejándose llevar por la furia. "Aunque claro, Granger siempre tiene que hacer todo mejor que yo... Aarggh¡como la odio!"

Hermione, rodeada de los Slytherin no podía dar crédito a lo que oía. Snape le había quitado puntos a Gryffindor. Se levantó de golpe de su silla, provocando que las risas de las serpientes se cortasen casi de inmediato. Snape examinó al rubio con un tono acusador en sus ojos, retándo a Hermione a que dijese algo. Pero ella recapacitó al momento.

- Sólo quería decir que los que no entiendan... el sutil arte de las pociones... tal vez no sean los adecuados para estar en su clase, profesor Snape.

Este último se maravilló en como había resuelto la situación la Gryffindor.

- Lo sé Malfoy, pero desgraciadamente no podemos elegir. Ahora siéntese.

- Apestosa serpiente.- dijo Harry por lo bajinis. Draco, que se había asustado de la reacción de Hermione, pernsando que conseguiría que todo el mundo se enterase del cambio de cuerpos, suspiró algo más tranquilo.

- Algún día le meteré el caldero por el culo.- añadió Ron mientras hacía desaparecer su poción con un toque de varita.

- ¿Ah sí¿Y como harás eso Ron?- puso mucho enfansis en el nombre del chico, ya que por una vez le había salido bien a la primera.

- Pues no lo sé, pero lo haré. Algún día que ande despistado...- le respondió mientras cogía los ingredientes y los guardaba en su sitio. Estaba a punto de sonar el timbre.

- Las pociones que no sean un desastre metedlas en las botellitas y dejadlas en mi mesa con nombre y apellidos. Granger, Malfoy, quiero hablar con ustedes, tengo que encargarles un trabajo.- les miró inquisidoramente. Ambos comprendieron de qué quería hablar.

Una vez que las botellas estaban en la mesa (sólo había 5 de una clase de12) y que todos los alumnos habían salido del aula, Hermione y Draco se acercaron hasta la mesa del profesor con sus cosas.

"¡A lo mejor ya ha encontrado el antídoto y puedo volver a ser yo!" pensaba la Gryffindor con alegría.

Draco cruzaba los dedos en el bolsillo de su túnica.

- Ireis a hablar con Dumbledore. La contraseña es "Piruleta de manzana". Y ahora largo.

Ninguno de los dos dijo nada, porque tampoco había mucho que decir. Seguro que Dumbledore tenía la solución.

El camino hasta el despacho del director fue en completo silencio. Estaban tan concentrados en la esperanza de recuperar sus cuerpos que se olvidaron de meterses el uno con el otro.

Cuando entraron en el despacho, el director parecía estar esperándoles.

- Tomad asiento.- les dijo amablemente.

Hermione obedeció, apartando un poco la túnica de Slytherin que ahora lucía, para sentarse con más comodidad. Draco declinó la oferta con la mano.

- ¿Un caramelo de limón?- les ofreció el director.

"Oh, estúpido viejo. ¡Estoy en el cuerpo de una sangre sucia¿Quieres hacer algo de una vez para remediarlo?" pensó Malfoy con desgana, volviendo a declinar la oferta con la mano. Hermione negó con la cabeza.

- Muy bien.- Dumbledore tomó aire.- No sé muy bien lo que os ha ocurrido. El caso es que, aunque nunca se había comentado, yo ya sabía de la existencia de un caso igual que este. Pero ocurrió hace muchos años.

Sus dos alumnos habían abierto la boca de la sorpresa. "¿Ya había ocurrido una vez¿Y porqué no lo mencionan en la Historia de Hogwarts?" pensó indignada Hermione.

- Esto les ocurrió a Lily y a James Potter.- terminó Dumbledore.

- ¿A los padres de Harry?- preguntó una impactada Hermione.

- Así es.- le confirmó el director.

- Genial.- murmuró por lo bajo Draco, desde el cuerpo de la castaña, mientras ponía los ojos en blanco.- Lo que le faltaba a la celebridad. ¿Pero esque todo le tiene que pasar a él o a su familia?

- Harry no tiene la culpa. Él no lo va buscando.- defendió Hermione a su amigo con fiereza.

- Sí muy bien me parece, pero no hemos venido aquí a hablar sobre Potter. Señor¿cómo lo solucionaron?- Draco posó las manos de Hermione en el escritorio del director.

- El caso es, Draco, que no lo sé. - Draco soltó un fuerte bufido.- Pero tengo una ligera idea.- Draco le miraba con ojos espectantes. Barajaba la idea de ponerse de rodillas para suplicar, pero no le hizo falta, ya que Dumbledore continuó.

- Como seguro que ya sabreis, al menos usted, señorita Granger, Lily y James se odiaban. He de decir que sobretodo la pelirroja a James, pero este había acabado por cojerle una gran manía, fruto de sus constantes negativas cuando le pedía salir. Cuando intercambiaron sus cuerpos, pensaron que nada peor que eso les podría haber sucedido. Cuando cada uno volvió a su estado original, y es aquí donde entra mi teoría, ambos se llevaban bien. El caso es que creo que debeis dejar de odiaros para poder volver a vuestro cuerpo.

Hermione parpadeó tres veces seguidas, asimilando la información. Draco tenía la boca tan abierta que parecía que se le iba desencajar la mandíbula. Unos segundos después, ambos seguían igual, así que Dumbledore continuó.

- No sé quién o qué os ha hecho esto. Como fue un incidente aislado no me molesté en investigarlo. Tampoco sé si mi teoría es correcta. De todas formas buscaré por algunos libros a ver si encuentro alguna solución. Pero de momento, creo que podriais hacer un esfuerzo para intentar dejar el odio a un lado, a ver si funciona. No suelo equivocarme en mis teorías, aunque esté mal decirlo.- les guiñó un ojo cómplicemente. Pero sus alumnos parecían en estado de shock. Miles de pensamientos cruzaban ambas mentes.

"¿Dejar de odiar a Malfoy? Pero eso... ¡eso es inhumano! Es imposible no odiarlo¡Malfoy es el ser más despreciable del planeta tierra!"

"¡Ja! Dejar de odiar a la sangre sucia.. .Esto es una broma de mal gusto"

- ¿Y bien?- preguntó Dumbledore, pasando la vista de uno a otro.- ¿Qué opinais?

Fue Draco el primero en reaccionar, y desde el cuerpo de Hermione empezó a decir con voz seca.

- Nunca, nunca en la vida dejaré de odiarla¡es imposible¿Y que mierda es esa de que no sabe quién lo hizo? Pues menudo director...

- ¡Yo tampoco puedo hacerlo profesor! Ha estado haciéndome la vida imposible desde 1º año, insultándome a mí y a mis amigos...

- Oh sí claro ,Granger, pero no llores por favor...- le contestó Malfoy de mala gana.

- ¡¡Lloraré si me da la gana!! Eres el ser más desagradable que he conocido nunca, no sé como puedes estar en Hogwarts¡no te lo mereces!

- ¡¡Tú sí que no te lo mereces asquerosa sangre sucia!!

El director se levantó de su silla al oír ese insulto y le dirigió una mirada severa al cuerpo de Hermione.

- Señor Malfoy, le pido que no utilice ese nombre en mi despacho para designar a Hermione. Ella es mejor maga que muchos sangre limpia, como usted los llama.

- Lo siento.- dijo Draco algo avergonzado. No estaba acostumbrado a perder así los estribos delante de un profesor y menos aún delante del director del colegio.

- Espero que rectifique esa actitud.

- No volverá a pasar señor.- volvió a disculparse Draco.

Hermione observaba la escena con la respiración algo entrecortada. Ente la noticia y los gritos de después se había quedado algo afectada.

- Ahora les pediriía que si quieren solucionar esta situación pongan algo de su parte. Como ya les he dicho, intentaré encontrar una solución alternativa, pero me da en la nariz que la única posible es esa. Tienen que dejar de odiarse. Y ahora vayan al Gran Comedor, si no me equivoco la cena acaba de empezar.

Ambos salieron arrastrando los pies por la puerta del despacho de Dumbledore. Una vez en el corredor, Hermione decidió ir hacia la derecha, aunque el camino más corto para ir al Gran Comedor era hacia la izquierda. Pero no quería ir acompañada de Mafloy hasta la puerta de nuevo.

Malfoy entró echo una furia en el comedor y se dirigió deprisa hacia sus "nuevos amigos". Se sentó al lado de Ginny y empezó a comer deprisa. La pelirroja la miró distraida y siguió acariciando el pelo de Harry mientras hablaba con él. Llevaban saliendo desde mediados de 6º curso y seguía como el primer día. Al principio Ron no les permitía que demostrasen su afecto en público, pero como no podía estar todo el día pendiente de ellos, decidió dejarlos en paz y ya no se molestaba en decirles nada, solamente giraba la cabeza cuando se ponían, como el solía decir, en plan "sweet". Fue Ron quién habló con Hermione.

- ¿Qué quería Snape?- le preguntó el pelirrojo antes de meterse una patata a la boca.

Draco le miró sorprendido. No había buscado ninguna excusa, no estaba acostumbrado a dar explicaciones a sus amigos.

- Pues...- empezó dubitativo.

- ¿Ha bicho alfgo de un brabajo, no?- le ayudó Ron, hablándo con la boca llena.

- Traga antes de hablar, es de mala educación hablar con la boca llena.- le dijo en un tono severo. "Parezco de verdad Granger, pero esque le he visto hasta la campanilla al Pobretón..."- Nos ha encargado un trabajo de Pociones a los dos. Tenemos que hacerlo juntos, así que tendré que verme con él.- Draco se maravilló de su idea. Así podría tener una excusa para pasar menos rato con los leones y podría buscar en la biblioteca la solución a su problema. Y tampoco las ausencias de su cuerpo quedarían injustificadas. "Pero qué listo soy" pensó con orgullo.

- Menudo fastidio. Quedar con Malfoy, me llega a poner a mí ese trabajo y me voy del colegio. - le contestó Ron.

Draco lo miró ceñudo. Se controló para no darle un puñetazo, sólo porque estaba de buen humor por la idea que había tenido.

Hermione no había tardado mucho en llegar al comedor. Se sentó en la mesa de Slytherin, al lado de su ya grupo habitual. Pansy, que estaba enfrente suyo, comenzó a acariciarle la pierna con su pie sensualmente. Hermione creyó que se iba a morir. Apartó con rápidez las dos piernas, poniéndolas fuera del alcance de la morena y así permaneció toda la cena. Le sorprendió que nadie le preguntara qué quería Snape. Hasta parecía que echaba de menos las agobiantes preguntas de Harry y Ron, y su control casi paternal. Allí cada uno iba a su aire, sobre todo Draco Malfoy. Toda la casa le temía, Hermione había podido ver miedo en los ojos de los demás cuando pasaba por su lado. Y sus amigos... Para empezar sólo Pansy le llamaba Draco asiduamente, los demás pocas vecen lo hacían. El único que parecía más apegado a él era Zabinni, pero a Hermione le parecía un completo idiota. El único que valía un poco la pena era Spencer. Hermione lo miró con interés. Parecía que ese no era su lugar. En ese momento comía en silencio, sin hablar con nadie y con la cabeza ligeramente agachada. El pelo castaño claro le tapaba la frente y le rozaba los ojos ligeramente, de un tono miel muy dulce. Sus ojos no reflejaban la altanería y prepotencia que podían reflejar los de Malfoy, los suyos hasta parecían cálidos. Spencer levantó la vista al sentirse observado y posó sus ojos en Hermione. Esta se ruborizó un poco e hizo un ademan con la mano para saludarle, mientras volvía la vista hacia su plato y seguía comiendo. Jack encontraba tan raro a Malfoy desde ayer...

"Mierda, que me ha visto mirándole... Qué vergüenza" pensó Hermione.

- Draco.- una voz sugerente interrumpió sus pensamientos. Pansy estaba detrás suyo, inclianada hacia ella. Al hablar, su aliento le había hecho cosquillas en el cuello. Hermione ni siquiera se había dado cuenta de que había terminado de comer y mucho menos de que se había levantado. Y muchos menos de que estaba detrás suyo, así que dió un respingo y un trozo de carne que estaba pinchado en su tenedor volvió a caer al plato. Pansy lo miró interrogante, pero siguió susurrándole.- ¿Vamos ya a la sala común? Hace mucho rato que no estamos solos.

Hermione, que seguía mirando su trozo de carne, el que había vuelto al plato, se bloqueó. "¿Y ahora que le digo a esta? Quería ir a la biblioteca para investigar lo del cambio de cuerpos. Podría decirle que tengo que hacer algo inenudible..."

Lo siento Pansy. Pero esque tengo que... er...- Hermione intentó buscar algo que resultara convincente. Si hubiese sido una película de dibujos animados, una bombillita habría aparecido encima de su cabeza, encendiéndose graciosamente.- Tengo que hacer un trabajo.- se imaginó la bombilla iluminándose más.- De Pociones.- la bombilla podría haber cegado a cualquiera cuando añadió.- Con Hermione Granger.

Pansy lo miró como se mira a un pobre hombre condenado injustamente a la horca.

- ¡Oh cariño, lo siento mucho! No sé como Snape ha podido hacerte algo así. De todas formas te estaré esperando en tu cuarto para que, aunque sea al final, esta noche veas un cuerpo agradable.- le sonrió maliciosamente y le dió un beso en la mejilla.

"¿Qué ha dicho qué¿Un cuerpo agradable? Perdona mona, pero yo tampoco es que sea un cardo borriquero¡de hecho creo que no estoy nada mal!" pensó indignada la Gryffindor.

La tomó del brazo cuando Pansy se daba la vuelta y le dijo:

- Mejor no me esperes levantada, llegaré muy tarde y estaré cansada¡cansado, quiero decir!- le lanzó una mirada intentando imitar las que recibía ella misma llenas de odio por parte de Malfoy.

Pansy encogió los hombros y entrecerrando los ojos le contestó:

- Como quieras, cariño.- y se marchó hacia la puerta del Gran Comedor a paso lento.

Hermione la observó un momento. "De la que me he librado" pensó con satisfacción.

- ¿Así que un trabajo, eh Malfoy?

Hermione giró la cabeza hacia su izquierda, allí estaba Zabinni mirándole con una sonrisa socarrona.

- Eso he dicho Zabinni.- le respondió.

- ¿A quién vas a ver esta vez? Betty, Marie...- empezó a nombrar el oji-verde.

- He dicho que tengo que hacer un trabajo con Granger.- Herm se levantó, dejando a Zabinni con la palabra en la boca y caminó lentamente hacia la mesa de Gryffindor. Era mejor que todo el mundo supiese que tenían que hacer el estúpido trabajo, porque si los veían juntos sin motivo perdería la cabeza.

- Eh Granger.- llamó a su cuerpo, intentando parecer despreocupada, pero estaba nerviosa. Esperaba que Malfoy pillase a la primera su idea.- ¿Ya no te acuerdas del trabajo de Pociones?- le preguntó, abriendo exageradamente los ojos.

"¿Qué? Pero bueno¿esque ahora también puede leerme la mente? Veamos... Granger.. ¿Hay alguien ahí? Menudas piernas que tienes preciosa, me encantaría poder acariciarlas" Mientras tanto Draco observaba la cara de su cuerpo, que no varió en absoluto. "Vale, no puedes leer mi pensamiento, si no, ya habrías empezado a gritar hace rato"

- Está bien Malfoy, vamos a hacer el trabajo.- le contestó de mala gana Draco.

- Hermione, si te hace algo nos lo dices.- le advirtió Ron mirando furibundo al rubio.

- Claro.- contestó Draco en tono cansado. "No sé como puede soportar al Pobretón¡siempre está encima de ella!"

Ambos salieron del Gran Comedor, con varias miradas de estupefacción de los presentes, al ver juntos a Hermione Granger y a Draco Malfoy, una Gryffindor y un Slytherin que se procesaban un odio casi ancestral. Ahora el problema para ambos sería intentar romper esa barrera de antipatía que se tenían el uno al otro.


Hellouu! Ktal todo?¿ Como va la vuelta a la rutina? Yo bueno... no lo llevo mal.. Pero máñana ya tengo un exámen y la semana que viene otro.. ¡Esto es un fastidio! Espero que vosotras no tengais ninguno.. Bueno, qué os ha parecido el chap?¿ Han vuelto a discutir, esta vez en el despacho de Dumbledore... jaja pero parece que a partir de ahora tendrán que hacer un esfuerzo por llevarse mejor, sino seguirán así para siempre! Creeis que lo conseguiran?¿ Cuanto tardarán en volver a pelearse?¿ jaja espero vuestras opiniones lindas! El prox capitulo lo publicaré, a más tardar el lunes (eso espero).

Y como siempre, muchas gracias por vuestros reviews!!

beautycien hp, kanita, angielunatica (bienvenida), nanitapotter, Valeria Malfoy, Cande-dhrmspotter (bienvenida), pipe (bienvenida) y annia.

Bsotess, --Nat--!!