Disfruten.
Prudence.
...
Si te arrancan al niño, que llevamos por dentro,
Si te quitan la teta y te cambian de cuento
No te tragues la pena, porque no estamos muertos
Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo
Si te anclaran las alas, en el muelle del viento
Yo te espero un segundo en la orilla del tiempo
Llegaras cuando vayas más allá del intento
Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo…
Si te abrazan las paredes desabrocha el corazón
No permitas que te anuden la respiración
No te quedes aguardando a que pinte la ocasión
Que la vida son dos trazos y un borrón
Tengo miedo que se rompa la esperanza
Que la libertad se quede sin alas
Tengo miedo que haya un día sin mañana
Tengo miedo de que el miedo, te eché un pulso y pueda más
No te rindas no te sientes a esperar
Si robaran el mapa del país de los sueños
Siempre queda el camino que te late por dentro
Si te caes te levantas, si te arrimas te espero
Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo…
Mejor lento que parado, desabrocha el corazón
No permitas que te anuden la imaginación
No te quedes aguardando a que pinte la ocasión
Que la vida son dos trazos y un borrón
Tengo miedo que se rompa la esperanza
Que la libertad se quede sin alas
Tengo miedo que haya un día sin mañana
Tengo miedo de que el miedo te eché un pulso y pueda más
No te rindas no te sientes a esperar
Solo pueden con tigo, si te acabas rindiendo
Si disparan por fuera y te matan por dentro
Llegaras cuando vayas, más allá del intento
Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo…
...
Aquella canción recorría cada rincón de la habitación de Quinn mientras terminaba de aprontarse para la escuela.
-Linda, Santana está en la sala, te está esperando... Le ofresco a algo mientras terminas si?
La rubia sonrió a su madre y se apresuró en terminar todo.
Su padre había tenido que salir bastante más temprano de lo normal y no pudo esperarla como de costumbre, por lo que Santana pasó por su amiga antes de ir a la escuela.
La rubia acomodaba su corto cabello y tomando su mochila corrió escaleras abajo para encontrarse con su madre y la latina charlando alegre y distendida mente.
-Vamos?- cuestionó a Santana mientras tomaba una tostada y un trago de jugo de la mesa.
-Si claro, un gusto verla Judy.- sonrió la latina.
-Un gusto verte también cariño... Quinnie... No piensas saludarme?
La rubia volvió sobre sus pasos y dejó un beso a su madre, tomó otra tostada y salió junto a Santana lista para comenzar el día.
-Noto algo de tensión con tu madre... me equivoco?- indagaba la latina a la vez que encendía el coche.
-No la hay... Solo que no tenemos la mejor relación del mundo. Yo no la molesto, ella no molesta...
-Y eso es por que...- intentó profundizar la charla sin incomodar a su amiga. Sabía que era muy reservada y que el hablar de cosas personales no se le daba muy bien.
-Eso no es por nada. Ella tiene su forma de pensar y yo tengo la mia... Intentamos no hablar mucho para no chocar... Es así de simple.
La latina optó por cambiar de tema ya que si seguía indagando llegarían a una discución, y solo era divertido discutir con Rachel...
-Este no es el camino a la escuela...- espetaba la rubia mientras miraba por la ventana algo confundida.
-No, primero pasamos a recoger a Britt.
Llegaron a la casa de la bailarina y esta estaba esperándolas fuera, ya lista y con una enorme sonrisa de buenos días.
Se subió al coche y dejó un beso en la cabeza de ambas indicando a Santana que podía continuar con su camino.
My Sharona era la canción elegida por la latina para continuar aquel trayecto.
Era temprano, faltaban aún veinte minutos para la primera clase pero la idea de sentarse en el patio y tomar un café antes de entrar les encantaba.
-Oye Quinn, ve buscando una mesa mientras San y yo pedimos los cafés... quieres algo más?
-Si, un croisant con chocolate, si puede ser.
-Anotado capitán.
Quinn se dispuso a buscar un sitio para tomar el delicioso café matutino. Todas estaban ocupadas, excepto una que se encontraba junto a la tribuna del campo de futbol.
Tomó asiento allí y tomó su libro para endulzar la espera de sus compañeras de café.
Antígona de Sófocles.
La historia trataba de dos hermanas, el nuevo rey, y sus ideales. Eteocles y Polinices, sus dos hermanos varones, se habían dado muerte el uno al otro con sus propias espadas, y Creonte el nuevo rey, había estipulado que estaba prohibido darle sepultura a Polinices, ya que este había sido una amenaza para el trono. En la época era algo inimaginable prohibir la sepultura a una persona, y para Antígona, así lo era. Ignorando la órden del rey y terminando la relación con su hermana Ismena por no querer ayudarle, se dispuso a dar sepultura a su amado hermano. Esta es descubierta y es enviada a morir por haber desobedecido. Luego de un montón de señales de la cólera de los dioses, Creonte decide revocar la muerte de Antígona y se apresura a llegar al sepulcro pero al llegar nota que Antígona se ahorcó y ve a su propio hijo Hemon, tendido junto a ella tras haberse quitado la vida luego de descubrir a su prometida muerta.
Ya había leído aquel libro unas tres o cuatro veces. Se lo había regalado su padre, y lo adoraba. Aquella trágica historia le había enseñado muchas cosas.
Le había dado valor en algúnos momentos, y le había enseñado a ser prudente en otros.
Le había enseñado que no siempre lo correcto era lo que estaba estipulado, que una persona debía seguir a su corazón, y que no había en el mundo fuerza más poderosa que el amor.
-Sófocles eh?- preguntaba una voz junto a ella.
-Hola- sonrió- no te oí llegar... y si, adoro este libro... Lo leo siempre que puedo.
-Es bueno... Lo leí en su momento, aunque no me deja un buen sabor de boca... Lo mío definitivamente son los musicales.
-mmm... Una vez comencé a ver Chicago con mi abuela... Me quedé dormida en los primeros quince minutos.
-Jajajaja- la morena soltaba una risotada al viento.- Puedo sentarme o quieres seguir leyendo?
-No, tranquila. Sientate, espero a Britt y a San que fueron por un café.
Dicho esto la latina y la rubia se veían a lo lejos con las tazas de café tan caliente que tenían que hacer malavares para no quemarse.
-Esta mierda está tan caliente que el mismo infierno se quemaría con el...
-Y ahí llegó Santana...- suspiró Rachel.
-A ti quién te invitó enana? si te molesto puedes irte a cantar a un pozo.
-Hey San, no seas así, yo la invité.
-Voy a vomitar un aroíris. Café del infierno ven a mi y calienta mi garganta.
-Ah Britt! tengo una canción para que escuches y crees una brillante coreografía para las seccionales.
-Ya encontraste una?- preguntaron las tres al unísono.
-En realidad encontré una que me gustó mucho... puedo mostrárselas y que me digan lo que piensan...
-Oigámosla- Espetaron Quinn y Brittany emocionadas.
La morena tomaba su ipod de su bolso y buscaba impaciente la canción.
Había escuchado el consejo de la rubia y pasó unas noches en vela oyendo canciones de artistas latinos. Grandes artistas latinos que la habían enamorado.
Una canción en especial captó su atención la noche anterior.
Tenían que ser dos, una balada y una canción pegadiza y bailable que pudiera provocar una ovación de pie.
Había encontrado su balada y esperaba que sus compañeras estuvieran de acuerdo.
...
Un olor a tabaco y Chanel
Me recuerda el olor de su piel
Una mezcla de miel y café
Me recuerda el sabor de sus besos
El color del final de la noche
Me pregunta dónde fui a parar, donde estás
Que esto sólo se vive una vez
Dónde fuiste a parar, dónde estás
Un olor a tabaco y Chanel
Y una mezcla de miel y café
Me preguntan por ella (ella)
Me preguntan por ella
Me preguntan también las estrellas
Me reclaman que vuelva por ella
Ay que vuelva por ella (ella)
Ay que vuelva por ella
No se olvida, no se va
No se olvida, no se va
No se olvida nada
No se va, no se olvida
No se va, no se olvida
No se va, no se olvida nada
Una rosa que no floreció
Pero que el tiempo no la marchita
Una flor prometida una amor
Que no fue, pero que sigue viva
Y otra vez
El color del final, del final de la noche
Me pregunta donde fui a parar
Que esto sólo se vive una vez
Donde fuiste a parar, donde estás
Un olor a tabaco y Chanel
Una mezcla de miel y café
Me preguntan por ella (ella)
Me preguntan por ella
Me preguntan también las estrellas
Me reclaman que vuelva por ella
Ay que vuelva por ella (ella)
Pero fueron las mismas estrellas
Que un día marcaron mis manos
Y apartaron la flor, esa flor, de mi vida, de mi vida
Un olor a tabaco y Chanel
Una mezcla de miel y café
Me preguntan por ella (ella)
Me preguntan por ella
Me preguntan también las estrellas
Me reclaman que vuelva por ella
Ay que vuelva por ella (ella)
Ay que vuelva por ella
No se va, no se olvida
No se va, no se olvida
No se va, no se olvida nada
No se va, no se olvida
No se va, no se olvida
No se va, no se olvida nada
...
Las tres la observaban atentas cuando aquella adorable canción terminaba y la morena se inquietaba al no comprender que les había parecido.
-Y bien?...- preguntaba temerosa.
-Rachel es maravillosa!- exclamaba Quinn.
- Te pasaste Rachel, de veras! Ya tengo millones de ideas para esa canción.
-Es de Bacilos, tienen otras canciones geniales también. Esta es Tabaco y Chanell...
-Lo supuse- espetó Santana...- pero de todas maneras no está tan mal como creí que estaría. Aplauso para ti elfo.
La bailarina y Santana tomaron sus cosas y emprendieron el viaje hacia los pasillos de la escuela. Tenían cosas que hacer dijeron. "Quizá terminar tarea" pensó Quinn.
Ambas se quedaron sentadas en aquella apartada mesa.
-De veras te gustó la canción?- preguntaba tímida Rachel.
-Es chiste? es maravillosa, y la melodía, todo, es hermosa Rach.
La morena sonrió.
-Vamos a clases? hoy toca historia temprano y no quiero llegar tarde, la señora Prudence me asusta un poco.
Quinn rió.
-Si, si vamos.
Fueron las primeras en ingresar al salón, y se sentaron juntas a espera al resto de sus compañeros y a la temible señora prudence.
-Oye, me di cuenta de que no tengo tu número aún, te importa dármelo?
-Mi número?
-Si Quinn, solo si quieres... Pero digo, si un día digo "mm, me apetece ir a tomar un café o ir de compras, puedo llamar a Quinn"... Si no quieres no tienes por que...
-Hey, tranquila, solo me tomaste desprevenida, dame tu teléfono, te anoto mi numero y anotas el tuyo en el mio, te parece?
Ambas intercambiaron telefonos celulares y se dispusieron a seguir charlando hasta que cinco minutos después el timbre daba por comenzada la primer hora de historia. Serían dos y la primera ya estaba resultando tediosa.
La morocha notó algo inquieta a la rubia que se removía sin parar en su sitio.
-Estás bien?- susurró, aunque la odiosa señora Prudence logró oírla.
-Señorita Puckerman, tiene algo que decir que sea tan importante? Si lo tiene puede ser amable y compartirlo con el resto de la clase así todos nos enteramos.
-No, disculpe, no se volverá a repetir.
La mujer retomó su explicación y Rachel tomó su pluma para escribir algo en la parte superior de su libreta.
"Estás bien?"
Quinn entendió e hizo lo mismo en su propia libreta.
"Mi telefono no para de vibrar"
"Quizá sea importante"
"Lo se, es mi padre... Sabe que estoy en clases"
"Pues dile a la doña que te sientes mal o algo y sal a ver que necesita"
Quinn la miró y le sonrió amablemente, juntó sus cosas y se dispuso a hablar con la profesora que le creyó la historia del mal estar y la dejó ir en paz.
Abrió la puerta y antes de irse lanzó una mirada a Rachel que la observaba preocupada.
-Si necesitas algo me avisas si?.R
Quinn veía el mensaje al tiempo que llegaba a la puerta de la institución. El coche de su padre se encontraba frente a ella y el hombre estaba apoyado contra el, esperandola, con el rostro serio e impacible.
La rubia avanzó al ver como el hombre al verla, volvió al sitio del conductor y encendía el coche invitandola a subir.
Antes de abrir la puerta envió el mensaje.
-No te preocupes, te aviso.Q
Luego de recibir aquella respuesta de la rubia, se quedó un poco más tranquila, aunque aquella sensación extraña no se apartaba de su mente. Se veía preocupada y tenía miedo de que algo grave hubiera pasado.
Un pequeño pensamiento rondó por su mente y no dudó en volver a tomar su celular.
Cuidate Antígona. R
La rubia iba en el coche mirando por la ventana mientras intentaba descifrar que era lo que pasaba y aquel mensaje logró sacarla de sus pensamientos por un momento, y logró hacerla sonreír.
Bajo la mirada de reojo de su padre y con la sonrisa aún plasmada en su rostro respondió.
También tu Roxie Hart. Q
Rachel no pudo evitar sonreír, y con aquel último mensaje, aguantar el resto de la clase de historia, y la penetrante mirada de la señora Prudence.
Lamento si los capítulos son algo cortos, si quieren me dicen que opinan respecto a eso. Ojalá les haya gustado. Nos veremos cuando nos veamos.
