He vuelto el lunes de vacaciones, y aunque el capitulo es corto y no tiene mucho contenido he decidió publicarlo para no alargar que paso con el abuelo, igualmente, espero que los próximos sean más largos.

4. El tiempo

El tiempo pasaba y yo lo único que podía hacer era llorar, llorar de rabia e impotencia. Los brazos de Ángela. Cuando conseguí calmarme empecé a relatar todo lo pasado, poniendo especial atención en la conversación descubierta, el único problema es que esta estaba como borrosa en mi mente, pero si mal no recuerdo decía algo así.

¿ Qué ha dicho al final el médico?- preguntó mi tío Robert a mi madre

Dicen, que tiene cáncer de piel, el cual está bastante avanzado, aunque por la edad se desarrolla más lentamente, pero que igualmente lo máximo que podemos hacer por él cuando se recupere de esta operación y vuelva a encontrarse mal, es evitar que le duela mucho, ya sabes como el odia eso- dijo mi madre con una sonrisa final que era más de pena que alegría.

Mi amiga, me quiso interrumpir, para intentar darme ánimos justo en este momento, pero yo la paré, y no la deje continuar, quería que terminará de escuchar lo que quería decirla hasta el final.

Creo que ha sido la peor noticia que he llegado a recibir alguna vez en mi vida, en ese momento solo quería morirme y como esto no era posible simplemente empecé a correr. Nunca he corrido sin fijarme por el camino, pero hoy con la adrenalina corriendo por mi cuerpo y calmando mi dolor, pude pensar, me di cuenta de que esta situación no era mala para nada, porque aprendía que la vida es así, que nuestras personas mayores por el propio ciclo de la vida tienden a morir y nos dejan el recuerdo de su amor alrededor nuestro, por tanto lo que me di cuenta, es que en este momento lo que yo estaba era triste, muy triste, y esto no significaba que yo no pudiese alcanzar la felicidad, significaba que en este momento yo no podía con el peso de mi alma por la noticia que me habían dado, pero que con el tiempo, y la madurez conseguiría vivir con ello. Sí, vivir con ello, porque la muerte de un ser querido es algo que nunca se supera, es un recuerdo que siempre estará a nuestro lado.

Al pensar en todo esto, empecé a correr aún más rápido, ya que empezaba otra vez a sentir como mi corazón se desgarraba, hasta que en un momento, paré.

No estaba muerto mi abuelo, entonces, ¿ qué hacía llorando por él?, todavía no era el momento. Ahora tenía que seguir adelante y hacer que el poco tiempo que le quedaba fuera igual de pleno satisfactorio y feliz que el resto de los que había vivido. Y sonreí, porque aún estaba a mi lado, y porque tenía tiempo más que de sobra para poder hacer más feliz si eso era posible, porque iba a tener el honor de luchar contra una enfermedad a su lado, y porque iba a vivir los últimos momentos de una leyenda, eso era para mí mi abuelo.

Empecé a caminar con esta firme determinación, hasta que llegué a la puerta de tu casa, y justo cuando abriste la puerta, mi corazón dio un golpe mi fuerte en mi pecho y empecé a llorar sin poder parar, y realmente no sabía por qué. Aunque como te has dado cuenta ahora, hablar de esto hace que pare y me crea una calma que me ayuda en mi determinación. Por tanto, de ti no ando buscando palabras de consuelo como antes seguro que querías darme, sino apoyo en mi determinación de lograr mi objetivo, o un abrazo de esos que te llenan de pilas.

En ese momento, me abrazó mientras me susurraba al oído que ella me ayudaría a lograr todo lo que me propusiese, porque eso era la amistad.

Esta imagen siempre la llevaría conmigo a todos los lados, porque fue la primera vez que sentí la verdadera calidad de lo que yo en ese momento pensaba que era amistad.

Volvía a mi casa tranquilamente, cuando un coche plateado paró en frente mía y bajando la ventanilla pude ver unos ojos verdes que bien conocía yo, con los cuales había quedado el viernes, y esta vez fue el turno de él para poder hacerme reír. Era tiempo de que él me cuidara pensé.