Una pequeño grupo de adolescentes hormonales y tontas rodeaban al dichoso niño nuevo, el cual sorprendentemente se escuchaba incomodo e incluso ¿asustado? Como sea, el chiste es que decidí hacer mi buena acción del día y ahuyentarlas. Bueno eso y que el director dijo que si quería que olvidara el… altercado de ayer debía enseñarle la escuela.
-¡Haber mocosas lo dejan en paz o terminaran como Randy Finkleman!- como si hubiera dicho unas palabras mágicas la bruma de chicas se aleja dejando ver a un tipo de cabello negro atado en una coleta y ojos verdes en una esquina.
-Butch…
Capítulo 3: Donoguri
La pelota sale despedida por los aires a una velocidad poco humana. Los brazos de la niña arden un poco por el esfuerzo sin embargo comprueba con una sonrisa, que la mayoría de las personas consideraría aterradora, que la pequeña esfera blanca cae dentro de una casa haciendo que sea imposible para Saboten atraparla.
-¡Eso es injusto!- chilla la menor de las chicas desde el otro lado del campo- ¡Dijiste que lo harías quedito!
-¿Eso no fue quedito?- pregunta su hermana mayor sarcásticamente haciéndola bufar- Aparte, creí que las personas con la boca cosida no podían hablar.
-¡Mmm mm mmmmmmm!
Una sonora carcajada brota de los labios de la sobrehumana bateadora durante un momento antes de recordar por qué su hermanita "se cosió la boca" (pinto rayitas sobre sus labios que suponía representan suturas). Con suavidad troto hasta que sus orbes de un verde oscuro se toparon con los lentes de sol que cubrían los un poco más claros de Saboten. Se quedó observándola, con su uniforme de las girl scouts, el pequeño lunar sobre su boca y el viejo peluche de borrego siempre cerca, parecía una niña bien en toda la regla. Sin embargo aún podía imaginar el cigarro colgando de sus temblorosos dedos.
-¿Qué me ves?- pregunto la más joven con una risa nerviosa.
-Solo pensaba…
-¿En?
-Cómo fue posible que nuestros padres tuvieran una hija tan maravillosa como yo y a una narizotas como tú.
La queja no se hace esperar sin embargo ambas saben que es broma. Si hay algo que logra tocar el frio corazón de Donoguri Jojo eso es su hermanita. Había sido por esa niña de once años (en ese entonces diez) que se había convertido en el famoso "ángel negro" perdiendo así los pocos amigos que tenía. No es que se arrepintiera. Jamás lo haría. Pero hay veces que le gustaría que su hermana hubiera sido más responsable, que le hubiera hecho caso y no se hubiera juntado con esa gente.
-¡Pues mínimo yo no soy pálida cual vampiro!- chillo Saboten como respuesta.
-Los vampiros son sexis.
La pequeña mostro su lengua con desdén ganándose una revoltura de pelo, el cual a pesar de tener el color del de sus padres tenía la forma rizada del de su abuela.
Otra cosa que la "chica más aterradora de la escuela" había hecho por su hermana era raparse la mitad de la cabeza. ¿Por qué? Digamos que cuando juegas con fuego siempre terminas quemándote y justo eso fue lo que le sucedió al cabello de su pequeña hermanita cuando le anuncio al líder de la pequeña banda a la que se había unido que ya no quería formar parte de ellos, no llego a hacerle verdadero daño pero esa había sido la gota que había derramado el vaso. Donoguri se puso su keikogi amarillo mostaza (el negro era demasiado valioso como para mancharlo con la impura sangre de esos idiotas) y unas alas negras con verde que había utilizado para Halloween años atrás (de ahí el dichoso apodo) y había ido a darle su merecido a esos idiotas dejando como firma una rosa verde.
De regreso a casa, esa misma noche, había tomado la máquina que su papá usaba para rasurarse y se habían rapado media cabeza ambas, una porque su cabello en esa mitad era un desastre y la otra para no dejarla sola. Eso sí, no hay que pensar por esto empezaron a peinarse igual ni nada parecido, ya que mientras Saboten tiene poco cabello y suele dejar sus rizos al aire, Donoguri con el sorprendente volumen de su lacio cabello no perdía oportunidad para intentar nuevos y complicados peinados, por ejemplo ese día se había hecho un trenzado por la parte baja de su cabeza, aparte había usado los mechones más cortos para formar un par de colitas y sin olvidar agregar el par de plumas negras que invariablemente formaban parte de su look.
-Eres una pesada ¿Lo sabes?
La sobrehumana bateadora estaba por contestar con un comentario sarcástico cuando una inmensa luz blanca capto su atención, se dirigía hacia ellas. Apresuradamente atrae su hermana hacia su pecho para intentar protegerla. El impacto es algo distinto a lo que esperaba. En lugar de quemarla la lleno de una luminosa energía que movió su cuerpo de forma controlada y casi rítmica mientras la palabra "Bellota" surgió de su boca de forma completamente natural. Sintió como su camiseta azul se estrechaba y sus pantalones desaparecían dándole paso a algo mucho más corto para finalmente regresar al piso sintiéndose completamente renovada.
-¡Wow!- exclamo su hermana.
-¿Pero qué diablos?- pregunto la recién transformada mientras descubría que sus sucios tenis blancos eran ahora unos botines azules y que su bate no se quedaba atrás.
-0-0-0-
Una gran (enserio gran) sonrisa se formó en el rostro de la mayor de las hermanas Jojo cuando escucho la teoría número cinco de su hermanita de lo que había sucedido, la cual consistía de que un grupo de alienígenas aficionados a la moda habían decidido ir por ahí cambiándole el look a algunos terrícolas, cuando la segunda cosa más rara del día paso: un perro y dos niñas vestidas igual a ella aterrizaron en medio del parque que habían estado usando como cancha de béisbol.
-Saboten.- interrumpió a su hermana señalando con la barbilla atrás de ella haciéndola girarse.
-Okey, teoría seis: Ese perro robot está juntando niñas de tu edad para hacer su propio ejército de súper modelos.
Si la situación no era lo suficientemente extraña en ese momento el dichoso can salto y las señalo con una de sus patas. Donoguri empezaba a sospechar que esos champiñones que se habían puesto a recolectar con su mamá hace dos noches tenían algo raro. El curioso trio llego corriendo frente a ellas a una velocidad increíble incluso para ella.
-Finalmente te encontramos.- dijo jadeando el perro.
-¡Ese perro habla!- exclamo Saboten.
-Sí, su nombre es…- empezó a decir una de las recién llegadas antes de quedarse estática y mirar asustada a la mayor de las pelinegras.
-¿Qué tienes en la boca?- cuestiono la otra niña a la más joven del grupo.
-¿Qué tienes tú en la frente?- contraataco la aludida.
La rubia puso sus manos sobre su flequillo encontrándose una forma puntiaguda.
-¡Kawaii! ¿Por qué no me dijiste que aún tenía el cuerno?- se quejó mirando a la pelirroja la cual se había puesto pálida como el papel- ¿Kawaii? ¿Estás bien?
-A…ángel… el ángel negro.- balbuceo la nombrada como respuesta.
Eso gano la atención de su compañera la que por primera vez fijo la vista en la mayor de las pelinegras. Si la boca de la niña se le había hecho extraña la sonrisa que le dedicaba la chica que vestía sus mismas prendas era aterradora. Tan grande que parecía irreal, sacada de una demente. ¿Pues qué era ella si no eso? Había escuchado que había mandado al hospital a dos terceras partes de la famosa "Banda zarrnienta" (si, con ese asco de ortografía). Solo alguien totalmente desquiciado se enfrentaría esos adictos al cigarro de piel amarillenta y actitud acosadora, pero lo que más miedo daba no era eso, si no que les hubiera ganado. Y si a eso le agregábamos todo lo que decían sus amigas de sus padres, la cosa se ponía peor.
-Oh por dios.- musito la rubia.
-Bueno, ahora que están las tres podremos empezar.- dijo el perro excesivamente optimista.
-¿Empezar con qué?- pregunto Donoguri cambiando su sonrisa por una mueca.
-¿Por qué no toman asiento? Es una larga historia.
Las cuatro obedecieron, la expectación era demasiada. Kawaii se esforzó en alejarse lo más posible de las ojiverdes que no parecían especialmente sorprendidas.
Así que Poochie les conto una historia, una historia de superhéroinas digno de un comic. Tres chicas luchando contra monstruos y robots gigantes creados por un mono. Y ahora esperaba que ellas fueran las sucesoras, que ellas se dedicaran a salvar el día. Que formaran un equipo, se volvieran lo suficientemente buenas amigas como para ser capases de confiarle su vida a las otras. Eso sonaba tentadoramente bien para Kawaii, aunque el hecho de que la chica que le causaba escalofríos cuando iba por el pasillo se volviera su amiga no le encantaba. Por otro lado Donoguri estaba algo insegura, aunque la idea no sonaba tan mal. Sin embargo para Abuku la sola idea se le hacía descabellada. ¿Hacerse amigas de la rarita de la escuela? ¿Confiarle su espalda a una chica que había mandado a personas al hospital?
-No acepto.- sentencio poniéndose de pie.
-¿Acaso no crees que es lindo el traje?- probo el perrito mecánico ya que esa niña le recordaba bastante a Miyako y esta había aceptado principalmente por la ropa.
-Obviamente que sí, pero no me voy a juntar con esas solo por eso.- respondió la rubia.
-¿Qué tienen de malo?- pregunto Poochie- Kawaii es increíble y…
-¡Donoguri será la mejor superheroina del mundo!- exclamo Saboten- Te fascinara trabajar con ella.
-Cielo, quizá no conoces a tu hermana pero tiene más actitudes de supervillana que de superheroina.- comento la ojiazul.
-A mí se me hace que la que no la conoce eres tú.- contraataco la menor de las pelinegras.
-Vámonos, si la sirvienta de las princesitas no nos quiere en su equipo no vamos a quedarnos a pelear.- interrumpió su hermana mayor poniéndose de pie.
-¿Sirvienta de las princesitas?- pregunto Abuku ofendida a más no poder.
-Si cariño.- respondió "el ángel negro" con una de sus características sonrisas- Vámonos Saboten.
-¡Pero yo quería que fueras una superheroina!- chillo la mencionada siguiendo a su hermana.
-¡No pueden irse!- se interpuso el perro robótico- Necesitamos que estén las tres.
-Todos necesitamos algo, pero la vida no es tan generosa, créeme.
Poochie se quedó desolado mientras veía como la tercer miembro de la nueva generación de las chicas superpoderosas se iba sin mirar atrás. Todo se desmoronaría ahora.
-¡Espera!- exclamo la pelirroja poniéndose de pie de un salto.
La menor se giró inmediatamente sin embargo la chica para la que realmente se dirigía el llamado tardo varios pasos en finalmente detenerse para voltearla a ver con una ceja enarcada.
-No tenemos que ser amigas, no si no lo quieren, yo aun así confiaría en ustedes y estoy segura de que podemos hacer que esto funcione sin tener que convivir demasiado.- propuso la ojirosa aunque no le gustase mucho la idea.
Todos se quedaron en silencio, estudiándolo. La idea no le encantaba al dueño de mayor antigüedad del rayo blanco pero recordó como a la anterior generación no habían tenido que recomendarle volverse amigas, una llamada al director y un cambio de salón habían sido más que suficientes. ¿Quién dice que no podrían volver a usar la misma técnica?
-Yo lo decía solo por su comodidad, pueden hacer lo que quieran en su vida personal pero la ciudad de Nueva Saltadilla las necesita.- secundo con su vos aguda y su actitud efusiva, esta era una oportunidad de que volviera a ser como antes, o casi.
-¡Di que sí Donoguri!- salto la menor de las ojiverde como si fuera un par de años más joven.
-Supongo que acepto.- accedió esta con un bufido antes de mirar despectivamente a la del cuerno de unicornio.
-¿No tendré que convivir con ellas?- pregunto la aspirante a actriz utilizando todo su talento para ocultar lo culpable que sentía por ser tan despectiva con las otras chicas.
-No más de lo que la escuela y las misiones las obliguen.- cedió el perrito.
-Bien, acepto.
El sol empezó a meterse pintando el cielo de tonos anaranjados y rosas. Poochie estaba ansioso por mostrarle a Ken lo sucedido sin embargo sabía que eso tardaría un buen tiempo por lo que prefirió dejarlo para el día siguiente. Por el momento investigaría esa extraña pulsera que tenían las niñas, ahí debía de haber una forma de devolverlas a su forma normal antes de mandarlas a casa.
Lo sé, no tengo perdón. Les juro que puedo explicar el porqué de mi prolongada ausencia pero para evitar entrar en detalles dejémoslo en que estoy en la edad en la que las amigas (y una misma) empiezan a cumplir quince, las tías más jóvenes se casan y la escuela te deja noqueada. Así que puedo decirles que vengo trabajando poco más de medio mes en este capítulo y no había podido hasta ahora completarlo, espero que haya valido la pena el esfuerzo.
Como ven la historia de nuestra tercer niña es un poco más gris y me encantara explorarla un poco más a fondo más adelante. ¿Tienen alguna idea de quienes son las amigas de Abuku? Serán importantes. También podemos recalcar el hecho, un poco notorio al final del capítulo, de que Poochie se siente algo olvidado. Bueno, solo me queda recordarles que mientras haya reviews (o follows y favs nuevos) continuare la historia.
Los quiere: yo.
P.d. Donoguri es la nueva imagen de portada, por si quieren verla con sus alitas y toda la cosa.
