Capitulo 4

Kaoru: Ahhh –suspiro- Lo he hecho todo mal, ahora Kenshin está enojado conmigo. Bueno, eso me pasa por ser tan suelta y hacerle caso a Tae-san, debí imaginarme que su plan no funcionaría, como siempre. Mejor me acuesto y trato de dormir un poco, –sacándose la ropa- si es que puedo, capaz que tenga otro de esos dichosos sueños….¡¡Mou!!

Se sobresalta al escuchar un ruido, mira hacia la puerta asustada y ve, detrás de ésta, reflejada por la luz de la luna, una silueta, un poco familiar. Se abre violentamente y ahí está él, mirándola con unos ávidos ojos ámbar y con la respiración agitada.

Kaoru: Kenshin!!

Ella ve como Kenshin comienza a acercarse, pero se percata que él cada vez que da un paso se detiene, cambia un poco su mirada y sacude la cabeza, como si estuviera tratando de luchar contra algo, después de la tercera vez que lo hace, ve que su mirada aún es ámbar, pero suavizada, la que refleja confusión, vergüenza y de alguna manera, súplica.

De pronto, el se abalanza hacia ella acorralándola en la pared, esto hace que se sobresalte y lo mire con temor.

Kenshin: -bajando la mirada- Kaoru-dono… perdóneme… no quise asustarla… pero es que yo… yo…

Kaoru¿Ke-Kenshin… que te pasa… qué haces aquí… qué te sucede?

Kenshin: Kaoru-dono… perdóneme, perdóneme por favor, se lo ruego… perdóneme…

Kaoru: Pero Kenshin¿Por qué tengo que perdonarte¿Qué pasa¿Por qué me pides perdón?

Kenshin: Por esto… -Kaoru no alcanza a reaccionar cuando siente los labios de Kenshin sobre los suyos, besándola con fervor y desesperación, el principio está confundida, sorprendida, pero luego cierra los ojos y se deja llevar, no puede creer que él la está besando, él, su Kenshin, después de tanto esperar, la está besando. Sin pensarlo dos veces, pasa sus brazos alrededor de su cuello, pero al sentirlos, Kenshin reacciona y bruscamente se aleja de ella.

Kenshin: Lo… lo siento… Kaoru… dono –agacha la mirada, se da media vuelta y se encamina hacia la salida, pero una mano lo detiene.

Kaoru¡Espera!... –él se detiene y ella se muerde el labio inferior sin saber que decir.

Kenshin: No se preocupe Kaoru-dono, no necesita decirme nada, sé que debe estar molesta y la entiendo, yo no soy nadie, no tengo derecho a tocarla, no tengo derecho a pedirle que me corresponda, así que no se moleste , ni siquiera merezco que me hable… y una vez más… lo siento.

Kaoru¡¡De qué estás hablando Kenshin no baka!! Eres un tonto, cómo no te das cuenta… ¡¡Cómo no te das cuenta de cuánto… te… a… mo… -Ya no puede contener su llanto y cae de rodillas con el rostro entre las manos.

Kenshin: -de inmediato se arrodilla junto a ella y la abraza- Sumanai… Kaoru-dono…

Kaoru¡¡Cuándo… vas… a dejar… de disculparte… por todo… BAKA!!

Kenshin¿Oro?

Kaoru: -no puede evitar sonreír al escucharlo- Realmente estás loco… ni siquiera en situaciones como éstas puedes dejar de decir esa palabra.

Kenshin: -sonriendo- Lo sé, no puedo evitarlo, además sé que así la hago sonreír, y su sonrisa es mi razón de vivir.

Kaoru: -Lo mira asombrada- ¿Qué quieres decir con eso… Kenshin?

Kenshin: Kaoru-dono, cuando llegué a Tokio, no tenía nada, no tenía hogar, ni familia, ni una razón para vivir, pero al conocerla, mi mundo se iluminó, con su sonrisa, con su compañía. Yo solo era un pobre vagabundo y usted me ofreció su hogar, su amistad y… me recordó que soy capaz de volver a sentir, que soy capaz de volver a amar, porque desde el primer momento en que la vi, me enamoré de usted. –hace una pausa para darse el valor de seguir mientras ella lo mira sorprendida- Todo este tiempo he estado guardando mis sentimientos por pensar que no la merecía, y aún pienso así, pero usted me mira, con esos ojos que me hacen desfallecer y me dice que me ama y no sé que hacer, no sé que pensar¿cómo una mujer tan maravillosa como usted puede amar a un ser tan manchado como yo¿cómo es posible?, y lo peor de todo es que no puedo decirle que no lo haga, que no me ame, porque es lo que más deseo en el mundo, ya no aguanto más el ocultar mis sentimientos, si sigo así voy a volverme loco, voy a volverme loco tratando de contener las ganas de besarla, de estrecharla entre mis brazos, de… -totalmente sonrojado- de… de hacerla mi… mi… mujer… -esto último lo dijo casi en un susurro, pero que ella igual escuchó.

Kaoru: -con las mejillas sonrojadas y muy sonriente se abalanza a su cuello- ¡Kenshin!, no sabes lo feliz que me hace el saberlo, no tienes idea de cuanto te he esperado. Todo éste tiempo creí que solo me veías como una hermana o como amiga, y eso me estaba matando por dentro, Oh Kenshin, estoy tan feliz.

Kenshin: Kaoru-dono… -toma su rostro entre sus manos, seca tiernamente sus lágrimas con sus pulgares y se acerca lentamente para besarla, pero ella lo detiene y lo mira muy molesta.- ¿Oro?

Kaoru: Pero antes que nada Kenshin Himura… ¡¡Deja de llamarme Kaoru-dono que eso me pone furiosa!! –cambia su expresión a una llena de ternura- Solo dime Kaoru… ¿ne?

Kenshin: Como tú digas… Kaoru…

Nuevamente se acerca para saciar la imperiosa necesidad de besarla, suavemente, saboreando cada centímetro de su boca, la que tanto había deseado, y la que tantas noches había besado en sueños, pero sentirla de verdad no tenía comparación. Tan tibia, tan dulce, pensaba. Sus manos acariciaban su rostro, y las de ella se aferraban fuertemente a su pecho, lentamente Kenshin comenzó a bajar sus manos hasta sus hombros, luego por sus brazos, para después irse a apoderar de su cintura, para acercarla a él. Los dos se estremecieron al sentir sus cuerpos tan cerca, sintiendo los latidos de sus corazones. Tímidamente comenzó a pasar su lengua por los labios de ella hasta que se atrevió a aventurarse al interior de su boca, explorando cada recodo, degustando su lengua. Ambos sentían sus mejillas arder, sus respiraciones se agitaban cada vez más. No está bien, estoy yendo demasiado lejos, él se recriminó. Con mucho esfuerzo se separó lentamente de ella y la miró a los ojos con sus ámbares brillantes de pasión.

Kenshin: Kaoru… te amo…

Kaoru: Yo también te amo… Kenshin.

Kenshin: Creo que debemos detenernos… por ahora.

Kaoru¿Por qué?, yo estoy bastante a gusto¿acaso tú no?

Kenshin: Por supuesto que si pero… pero yo… no quiero apurar las cosas, -poniéndose serio- creo que lo correcto es que sigamos los pasos correspondientes de gozaru.

Kaoru: ¬¬¿Qué pasos?

Kenshin: Primero debemos casarnos y después hacer éstas cosas ¿no crees de gozaru ka?

Kaoru¿Estás loco? Ya he esperado lo suficiente, si no apresuras las cosas ahora mismo ¡¡¡te voy a dar con mi boken hasta cansarme ¿entendiste?!!! –haciendo pucheros- ¿o es que no me deseas?

Kenshin: Jajaja, Oh por Kami Kaoru, no tienes idea de cuánto te deseo, estos últimos días te he deseado tanto que no podía ni mirarte, me estabas volviendo loco con tus insinuaciones, no sabes lo sensual que te veías tratando de seducirme.

Kaoru: -avergonzada- Mou, Kenshin, no digas esas cosas que siento mucha vergüenza por lo que hice.

Kenshin: No tienes que sentir vergüenza, admiro mucho tu determinación, me pusiste en aprietos varias veces –acariciando su mejilla y sonriéndole tiernamente.

Kaoru¿Qué clase de aprietos?

Kenshin: -muy colorado- Bueno… yo… este… tú… jejeje… una vez tuve que arrojarme un balde de agua fría para calmarme, no te imaginas lo helada que estaba, no sé cómo no me enfermé. Debe ser porque estaba tan caliente que el agua se evaporó enseguida jijiji Jajajaja.-rascándose la nuca- jajajaja.

Kaoru: Kenshin, no creí que te pasaran ese tipo de cosas.

Kenshin: ¬¬U Por si no se ha dado cuenta, sessha es "hombre" de gozaru.

Kaoru: Solo estaba bromeando, claro que sé que eres hombre, y por eso es que quiero que ahora te comportes como tal.

Kenshin¿Qué quieres decir con eso de gozaru ka?

Kaoru: Si es verdad lo que dijiste, sobre lo que más deseabas hacer, bueno… yo… -acerca su boca a su oido y le susurra- quiero que me hagas tu mujer, aquí… ahora…

Kenshin: -Con los ojos como platos y muy colorado- Kaoru…

Ahora la besa con más ímpetu, con más pasión, sus lenguas se entrelazan en una apasionada danza, con dificultad deja sus labios para recorrer su cuello con sus besos, haciendo húmedos senderos con su lengua y de pronto dando pequeños mordiscos que hacían que Kaoru se estremeciera completamente. Con una de sus manos la apretaba contra él por la cintura, la otra se deslizaba desde su cuello por sus hombros para llevar consigo el yukata de la muchacha por sus brazos, desnudándole uno de sus senos. Esto es un sueño, no puede ser real, pensaba. Temblando, comenzó a abandonar su cuello para dirigirse a uno de sus lugares más deseados, dejando un rastro con su lengua llegó hasta su pecho, tomándolo tiernamente con su mano se lo llevó a la boca para besarlo completamente hasta llegar a su pezón, que al contacto de su lengua se endureció."Ah… Ken… shin" ella murmuró, sintiéndose mareada por la exquisita sensación del roce de su lengua y sus dientes. Luego creyó morir cuando él comenzó a succionar delicadamente su pecho y se molestó un poco cuando dejó de hacerlo, pero se percató que lo hizo solamente para apoderarse del otro y darle la misma atención que al primero.

Kaoru: Kenshin… dame… ahh…

Kenshin¿Qué pasa koishii¿No te gusta?

Kaoru: Iie… no es eso, es solo que… que… quiero algo más, pero no sé qué… yo nunca… no sé que hacer…

Kenshin: No te preocupes, solo déjate llevar, quiero hacerte feliz… Kaoru…

La llevó en brazos hasta el futón y la recostó con cuidado, se tendió a su lado y comenzó a acariciar su rostro, sus labios, bajando por su cuello, sus pechos, su vientre…. Ella temblaba nerviosa, expectante, pensando en la trayectoria de su mano, y estremeciéndose en demasía cuando sintió sus caricias entre sus muslos, rozando su intimidad. Kenshin atrapó su boca al tiempo que con sus dedos acariciaba su ardiente humedad, deslizando uno de sus dedos para adentrarse cuidadosamente en ella. Un gemido ahogado escapó de la boca de Kaoru, sentir sus ágiles dedos moviéndose hábilmente contra ella, le hacían sentir un dolor placentero y adictivo. Kenshin la desnudó completamente, y luego comenzó a despojarse de su propia ropa desesperadamente, ella lo detuvo, el se desconcertó y la miró preocupado. "¿qué sucede", "quieres que pare¿te hice daño?" . Ella sonrió, "Iie, no es eso, déjame hacerlo, quiero… verte…," el rubor cubría sus mejillas y tímidamente comenzó a desatar el cordón de su cintura, lentamente le sacó su gi, para luego deslizar sus dedos por su bien formado pecho, marcando cada uno de sus músculos y posando un beso en cada una de las cicatrices que encontraba a su paso, cuando sus manos llegaron a su hakama, su rubor aumentó, pero se armó de valor y comenzó a bajarlo cuidadosamente, al llegar a la altura de su entrepierna se da cuenta de lo excitado que está Kenshin, traga saliva dificultosamente y nerviosa sigue con su tarea, no puede evitar cerrar lo ojos, pero su curiosidad puede más, y al ver la palpitante excitación de su amado, sin darse cuenta abre más los ojos y entreabre la boca. Por Kami, no pensé que fuera tan dotado. Con la misma cara de asombro mira a Kenshin quien al verla sonríe, "¿Qué pasa?", le pregunta divertido, ella no le contesta y vuelve su mirada hacia lo que le causa tanta admiración, con timidez empieza a acercar su mano, Quiero tocarlo, quiero sentirlo¡cielos!, está caliente… ahh! qué estoy haciendo, que vergüenza, saca rápidamente su mano, pero él la detiene, "Tócame… Kaoru… onegai," ella se sonroja aún más y lo besa para ocultar su vergüenza, él guía su mano hacia su sexo queriendo sentirla otra vez, ella se deja guiar, él le enseña como hacerlo y ella se siente maravillada por las sensaciones que le causa a su amado con cada desliz. Kenshin hace un rápido movimiento dejándola a ella debajo, la besa, la acaricia, con sus piernas separa las de ella para poder estar más cerca, contiene su peso en sus brazos para no aplastarla, la mira como pidiendo permiso, ella asiente y levanta la cabeza para esconder su rostro en el cuello del pelirrojo. El comienza a bajar lentamente hasta que comienza a entrar en ella, se el escapa un gemido y se acerca al oído de Kaoru. "Koishii,… si te hago daño…por favor… dímelo," su respiración agitada apenas le permite hablar. Ella solo asiente. Cuidadosamente sigue con su intromisión, pausada, dolorosamente lenta, encuentra una barrera, empuja un poco, ella solloza. "Sumanai, Kaoru… si quieres me detengo, no quiero que sufras," ella niega torpemente con la cabeza, "No te preocupes Kenshin, tarde o temprano esto va a pasar, es un dolor del que no me puedes proteger, y del que no quiero que me protejas, quiero ser tuya, así que hazlo, confío en ti," dice entre sollozos y con el rostro escondido en los rojizos cabellos de su amado. "Arigato, Kaoru…" Empuja sus caderas con un poco más de fuerza, ella se aferra con sus piernas a su cintura, los movimientos se hacen cada vez más profundos y la respiración más agitada. "Kaoru…" dice su nombre constantemente, de una forma lenta y sensual que la hacen estremecer, él acelera más el ritmo, llevándolos a ambos a límites impensados de placer y armonía, sus cuerpos se amoldan perfectamente, sus movimientos se sincronizan como en una maravillosa danza, "¡Kenshin! Grita ella con desesperación al sentir su corazón escaparse de su pecho y una corriente recorrer todo su cuerpo, "No tengas miedo, yo iré contigo…koishii…," le susurra para tranquilizarla. Ella tiembla contra él y él se derrama dentro de ella junto con su nombre escapándose de sus labios.

Unos minutos después, están los dos tendidos mirándose, acariciandose y diciéndose palabras que habían guardado tanto tiempo.

Kenshin¿Te hice daño?

Kaoru: Iie… me hiciste muy feliz.

Kenshin: Yo también soy muy feliz, creo que en éstos momentos soy el hombre más feliz de la tierra.-dice mientras le acaricia la mejilla.

Kaoru¿Kenshin¿puedo preguntarte algo?

Kenshin: Por supuesto koishii, puedes preguntar lo que quieras.

Kaoru: Tus ojos¿por qué hace unos momentos eran dorados y ahora no?

Kenshin¿Mis ojos¿Ya no están dorados? –ella niega y él sonríe- Vaya, parece que Yahiko tenía razón –después de decir eso pega un respingo al darse cuenta que metió la pata.

Kaoru¿Yahiko¿De qué tenía razón?

Kenshin: Eh? Yahiko? Bueno… yo… jejeje… él dijo que… jejeje. Y ahora qué le digo de gozaru ka?

Kaoru: Mou Kenshin, vamos, dímelo…

Kenshin: Bueno… él dijo que yo… tenía los ojos dorados porque… no te enojes conmigo koishii…

Kaoru¡Kenshin¡Dime de una vez!

Kenshin: -suspiro- El dijo que mis ojos estaban dorados porque no había saciado mi apetito sexual –dijo esto muy rápido y esperando temerosamente las represalias.

Kaoru¿Nani¿Yahiko dijo eso? –sonríe pícaramente- No sabía que él entendía de esas cosas.

Kenshin: Yo tampoco, la verdad es que Sanosuke y yo estábamos bastante sorprendidos.

Kaoru¿De esas cosas conversan ustedes cuando están solos?

Kenshin: No, cómo crees eso, lo que pasa es que… yo… estaba en problemas y… ellos querían ayudarme… por eso… jejeje… salió ese tema…

Kaoru¿Problemas¿Y por qué no confiaste en mi? Tal vez podía ayudarte.

Kenshin: Jajaja, no Kaoru, no podías ayudarme porque se trataba de ti.

Kaoru¿De mi¿Y qué era?

Kenshin¿Me prometes que no te enojarás?

Kaoru: Lo prometo.

Kenshin: Mi problema era que estaba soñando muy seguido contigo y no me sentía "cómodo" con eso.

Kaoru¿Por qué?

Kenshin¿De verdad quieres saberlo? –ella asiente- Tenía sueños… como lo digo para que no suene feo… eeh… apasionados contigo.

Kaoru¿Algo así como lo que acabamos de hacer?

Kenshin: Algo parecido, un poco más atrevidos diría yo.

Kaoru: -muy ruborizada- ¡Kenshin, pervertido! –le da un empujón riéndose divertida.

Kenshin: -mirándola de reojo con una sonrisa pícara- Y parece que yo no soy el único que tenía esos sueños.

Kaoru: -más ruborizada- ¿Qué¿Cómo supiste¿Me escuchaste¡Ahh, que vergüenza!

Kenshin: Nop, yo no te escuché, de hecho fue Yahiko, dijo que no lo dejabas dormir.

Kaoru: -con sus manos en sus mejillas- ¡Y ahora que voy a hacer¡No voy a poder mirarlo a la cara¡Qué respeto me va atener ahora!

Kenshin: No te preocupes, él no te va decir nada, creo que Yahiko te quiere más de lo que imaginas, incluso cuando me vio con los ojos dorados y pensó que era battousai, me amenazó diciéndome que no me tenía miedo y que si te hacía llorar otra vez se iba a encargar de castigarme.

Kaoru: Yahiko… Eso me hace sentir muy orgullosa y feliz.

Kenshin: Si, es un niño muy maduro para su edad. –hace una pausa- Creo que deberíamos dejarle una habitación para él solo porque ahora si que no lo vamos a dejar dormir.

Kaoru¡Kenshin¡No sabía que eras tan ardiente!

Kenshin: Tú me pones así, eres una tentación para mi, y ahora si que no voy a poder evitar el tocarte a cada instante, no después de ésta noche, que ya probé tus labios y tu cuerpo delicioso.

Kaoru: Kenshin… te amo.

Kenshin: Yo también te amo… Kaoru…

Y se vuelven a besar para terminar entre suspiros y caricias, haciendo el amor nuevamente.

---------------- FIN -------------------


Y… espero que les haya gustado, pienso escribir un epílogo, así que espérenlo porque se viene, y traerá humor como en los primeros capítulos.

Muchas gracias a todos los que enviaron RR, se los agradezco mucho, besos.

Sayonara…