Disclaimer: Desde lo más oscuro del bosque prohibido hemos resucitado a la bestia mas sexy… porque un hombre como él, no merece morir… ni ser olvidado (aunque sabemos que le pertenecen a JK Rowling, pero nosotros los revivimos, porque siempre deben estar presentes)

Hi

¿Cómo están?

Hemos vuelto con un nuevo capítulo, perdón si nos tardamos pero tenemos muchos fics.

Estamos felices por poder llegar a tener tantos reviews. Nuestros anteriores comentarios con los que empezamos este chap... lo retiramos ya que hemos resuelto el problema, aclaramos a quienes nos referíamos no eran de esta página ni de las personas que nos mandan sus comentarios, perdón por las molestias.

Ahora pasando a otras cosas, sigan apoyando este fic y los demás fics de esta pareja, que es hermosa. Gracias por todo queremos decir que nuestro Messenger esta abierto para todas las personas que quieran charlar con nosotras, el correo es nenas. fashion en Hotmail.

Después de todo esto dejaremos que Nymphadora Tonks Black de los agradecimientos.

Hola mi nombre es Nymphadora, pero prefiero que me digan Nym, Dora o Tonks, por favor no me llamen por mi nombre… soy auror y yo soy la encargada de dar los agradecimientos.

Hola princess.noelia-green.girl, ¿cómo están?, gracias por sus comentarios y bienvenidas al fic y a los agradecimientos, como han notado me dicen las chicas que se han pasado por su fic… y que les gusta, esperan que sigan enviando sus comentarios a este fic, les envió saludos, adiós.

Hola nata, ¿cómo estas?, gracias por dejar tu comentario, me dicen que pronto vendrá la actualización de MDO, pero con tanto fic no saben que hacer jajajajaja, si yo también me sentí mal cuando le tire el café a Remus, pero ahora todo mejorara o eso espero, sigue apoyando el fic y me dicen que pues si les gusto la chica que hace el papel de Nym, o sea yo, eso sonó raro, en fin te mandan saludos y yo también, chao.

¿Qué tal sindzero?, gracias por tus comentarios, si yo se que Sirius me interrumpe, yo también me queje… ese tío ya me escuchará, gracias por leer y aquí esta el siguiente chap, esperamos que te guste y les dejes tu comentario a las chicas, adiós.

Hola MimiLupin, ¿cómo estas?, gracias por leer este fic y como dices hay muchos de la pareja que hago con Remsi-pooh, y a mi también me gusta la pareja de Sirius y Yannel, aunque ella no lo acepte… pero yo los ayudare, bienvenida al fic y no olvides dejar tu review, adiós.

Hola Lunática Black, bienvenida, gracias por leer estos tres largos chaps y pues me dicen las chicas que te enviaron un correo a tu mail, y pues si no te llegó les gustaría que tomaras el suyo y hablaran en el Messenger, para que las ayuden y te ayuden… y bienvenida al fic… ojala leas este capi y dejes tu comentarios, saludos bye.

Hola Lilis, ¿qué tal?, gracias por tus comentarios y claro que Remus es un amor, por eso me gusta ¿no crees?, jajajaja, aquí esta el chap no olvides dejar tu review, adiós.

Hola eres mi tocaya, jajajajaja, NymphadoraTonks Black, ¿cómo estas?, gracias por tus comentarios y no te preocupes aquí en este chap por fin me besó con Remus, ahhh él es todo un sueño. Esperamos que te guste y dejes tu review, saludos.

Hola ¿cómo estas Zory?, gracias por ese comentario, si se que fue lindo abrazarlo, si ya le dije a Yan que no le diga anciano a mi tío yo se que ella muere por él, pero que le vamos a hacer es terca, aquí esta el siguiente chap y gracias por leer el fic, no olvides dejarnos tu opinión, saludos, cuídate.

¿Qué tal LaynaLykaios?, gracias por leer el fic, si bueno no se si nos entrenan bien pero ya caerán esos Merodeadores y aún no sacamos las tácticas, esto apenas comienza y no te preocupes las chicas dicen que no van a matar a nadie, te mandan saludos igual que yo, cuídate y no olvides dejar tu review, bye.

Hola Piper-Tonks, ¿cómo estas?, las chicas te mandan saludar y agradecen que las leas en la otra página y esperan que lo sigas haciendo. Además aún siguen diciendo que les gusta tu firma y agradecen tu apoyo en la otra página y les gustaría que las agregaras a tu Messenger. Y bienvenida al fic y a los agradecimientos, esperan que también les dejes reviews allá, saludos, cuídate bye.

¿Qué tal Anahid?, gracias por decir eso del fic, esperamos que te siga gustando. Bienvenida al fic y pues aquí esta el siguiente chap, ojala te guste y dejes tu comentarios, cuídate adiós.

Hi lola1655, ¿cómo estas?, gracias por tu comentario y aquí esta el chap para que salgas de la duda, bienvenida al fic y a los agradecimientos esperamos contar contigo en los siguientes agradecimientos, saludos.

Hola celes, ¿cómo estas?, gracias por leer el fic y pues ojala lo sigas ahhh y bienvenida al fic y a los agradecimientos, no olvides mandar tu comentario, saludos.

¿Qué tal Luna lovengood?, ¿cómo estas?, gracias por leernos y esperamos que puedas leer los te faltan gracias, saludos, adiós.

Gracias a todas las personas que lo leyeron y pues anímense y dejen su comentarios y no se olviden de promocionar esta pareja, o sea, yo por Remus, saludos.

«´¨•...• NymphadoraTonks•...•´¨»


¤°.¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸ o .¸¸.·´¯»«´¯·.¸¸.°¤

Seducción

By

The Darkness Princess & Lady Muerte

OoOoOoOoOo

¿El beso?

Remus no podía comprender la sensación que se apoderaba de él en ese momento, era sencillamente paz, armonía, era un calor que recorría su cuerpo, acercó su rostro al cabello de Nym, respirando suavemente su perfume y no pudo evitar depositar un beso en sus mechones rosados. Tonks al sentir esto no pudo evitar sentirse la más afortunada, se aferró más a él, subiendo su nariz por su ropa, siguiendo el aroma de su loción hasta su cuello, rozándolo ligeramente con su nariz y labios, haciendo que él reaccionara, instintivamente comenzando a buscar el rostro de la pelirrosa, deseaba saciar ese deseo que tenía de besar esos rosados labios, giró su rostro acariciando con su nariz la mejilla de Nym, bajando apunto de rozar sus labios, su oído se aguzo escuchando unos pasos, rápidamente se alejó, esperando que la figura de la cual provenían esos pasos se acercará. La pelirrosa no entendía el por qué de su reacción, estaba apunto de sentir esos labios y nada… ¿qué demonios había sucedido?

Sirius observaba la imagen analizaba y no le agradaba precisamente, notó como su sobrina había vuelto a la normalidad o mejor dicho a su natural color rosa o a su forma de expresarse, observó desde el mínimo detalle de donde se encontraban sus manos hasta en donde tenían sus bocas y sabía que el castaño ya se había percatado de su presencia, así que no había más porque esperar, avanzó con decisión hasta la pareja y colocó sus manos en el respaldo del sillón.

Lupin retiró sus manos de ella y se atrevió a mirarlo, mientras que Dora sabía ahora cual era el motivo, se hundió en el pecho del castaño, apenada y ligeramente sonrojada por haber sido sorprendida en ese momento, ¿por qué tenía que haber llegado en ese preciso momento? ¿Acaso la vida no quería unirlos?...

- Mmmm ¿me quieren decir qué pasa? – cuestionó con su voz más gruesa de lo normal, clavando su fría mirada mercurio en ellos. Nym cerró lo ojos fuertemente y respiró profundamente, no quería volver a la realidad y mucho menos a esa realidad.

- Sirius, no es lo que crees - explicó guardando la calma el ojiámbar, mientras separaba a Nym tomándola de los hombros.

- Aja ¿entonces? – inquirió con una ceja alzada.

- Tío… siempre eres un mal pensado, ¿por qué primero sacas conclusiones absurdas y después preguntas?, ¿y en ese tono?... ¿sabes?, no es agradable – repuso Tonks, levantándose evitando mirarlo de frente, ya que si lo miraba sabía que él, la descubriría, no era buena para mentir y menos a él, caminó hacia la puerta y se dirigió a Sirius – él solo me dijo que sabía que había sido un accidente lo del café, es todo - aclaró aún evitando su mirada – gracias Remus - salió de la habitación con un corazón bastante fuera de su ritmo y un ligero sudor perlaba su frente, subió rápidamente las escaleras murmurando incoherencias, cuando tropezó con el escalón asesino, pegándose en el filo del escalón, haciendo un gran escándalo.

El animago analizaba las palabras de su sobrina, dirigió su mirada inquisitoria a Remus, cuando escucharon el estrepitoso sonido de la caída.

- No puede ser – murmuró Sirius, imaginándose lo había pasado saliendo de la habitación, seguido por el castaño, encaminándose a la escalera, desde donde divisó a la pelirrosa sentada en el escalón, subió la escalera rápidamente y la miró expectante.

- ¿Estas bien? – cuestionó inmediatamente notando su pequeña lagrima - odio tu casa, es horrible y me pegue - comentó molesta. Cuando de pronto se escucho el grito de la madre del pelinegro, cuestión que avisaba que Nym había despertado al cuadro. Remus que también se encontraba en el lugar, la miraba curioso, observando como sus manos se dirigían a su espinilla.

- Ya no hagas berrinche - pidió el ojigris - vamos, te llevó a tu habitación - agregó tomándola en brazos, miró al castaño, dejándole ver que todo estaba bajo control y que no lo quería ahí, caminó al cuarto, abriendo el picaporte con algo de dificultad, despacio la depositó en su cama.

El licántropo comprendió el mensaje, bajó las escaleras, se giró y corrió las cortinas del cuadro, escuchando cada insulto, mientras que Kreatcher, también murmuraba insultos desde la esquina de la habitación.

Por fin logró cerrar el viejo cortinaje, caminó a la Biblioteca no sin antes lanzarle una mirada de pocos amigos al elfo, entró y se dirigió a donde se encontraban las botellas de vinos y tomó una copa sirviéndose una buena cantidad de Whiskey envejecido de Ogden, se dejó caer en el sillón, pasó su mano por su castaño cabello, se aflojó la corbata y bebió un largo trago del vino, mientras por su mente pasaban todos los hechos ocurridos.

"¡Por Merlín!, estuve apunto de besarla, sino hubiera sido por Sirius… yo… yo… yo no me hubiera contenido, era más mi deseo por probar sus labios, ¿cómo es posible que esto me este sucediendo?, Sirius me va a matar, ¿qué le voy a decir si me pregunta, si me gusta su sobrina?, ni siquiera yo lo se bien, no se que me esta pasando, quizás sea la crisis de los 35 y luego lo de Eva, ¡ahhh esto no puede estar pasándome!, ¿qué voy a hacer?".

En el cuarto de Nym…

Sirius se encontraba sentado a su lado, observándola en cierta forma con burla, ya que solo esto le ocurría a ella, claro más seguido que a muchos - ¿qué te duele? – interrogó, mientras ella lo miraba semimolesta, sobándose el golpe.

- Estoy bien, solo me pegue en la espinilla - murmuró malhumorada.

- ¿Quieres qué lo revise? – preguntó con una sonrisa burlona.

- No, estoy bien y no te burles – replicó mirándolo con odio - además quiero estar sola – agregó, no quería hablar con él por ahora.

- Mmmmm Nym te voy a dejar sola, pero vamos a hablar y esta vez si lo vamos a hacer… ¿quieres qué te traiga la comida o bajas después? – preguntó levantándose y caminando hacia la puerta.

- Bajo después - pronunció sin mirarlo, el hombre no dijo más y dejó la habitación, bajó las escaleras, observando que el retrato de su madre de nuevo se encontraba tras las mantas verdes.

Avanzó hasta la Biblioteca encontrándose con su amigo, tenía intenciones de hablar seriamente con él, pero en ese momento el viejo elfo entró y murmuró que la comida estaba servida.

Sirius salió de la Biblioteca sin decir nada, caminando hacia el Comedor, seguido por Remus, el cual sospechaba que quizás la comida le caería pesada. Ambos hombres se sentaron a la mesa, el castaño notó que solo estaban servidos dos platos, la tercera silla se encontraba vacía, lo que significaba que la chica no comería con ellos, eso lo preocupó un poco, quizás después debería pasar a verla.

El atractivo y siempre perfecto pelinegro, observaba críticamente a Lupin, buscando la forma de comenzar una conversación que era incomoda, nunca antes habían tenido estos problemas, si les gustaba la misma chica, pues lo hablaban y acordaban pelear con honor, aceptando cualquiera que fuera la elección de la chica, ese era una regla entre los Merodeadores. Pero este no era el caso, el punto era que la chica en cuestión era su sobrina… su sobrina y él su mejor amigo, ¿cómo debía tomar ese abrazo y las situaciones que últimamente sucedían entre ellos?

Sirius después de un tiempo, se dio valor, carraspeó buscando llamar la atención del licántropo, respiró dejando los cubiertos en el mesa - Remus, esto es estúpido…

John sabía que el pelinegro lo estaba analizando por decirlo de alguna forma y también quería hablar con él, pero no sabía como empezar, él ni siquiera sabía explicar el por qué de sus acciones, cuando el ojigris habló, rompiendo el sepulcral silencio de la habitación, él lo miró y sonrió suavizando su expresión.

- Es que tú eres un necio y enojado pareces un centauro o algo peor y si, tienes razón… es una estupidez – exclamó el ojiámbar, manteniendo su calma y tranquilidad.

- Ahhhh ¿qué esperabas?, esa niña todo el día me ha traído tratando de entender su estado susceptible y cambios de humor… además, no es posible que tu solo hables con ella y todo vuelva a la normalidad, tomando en cuenta que su tío soy yo - explicó tratando de no alterarse, ni molestarse con su amigo – así que escucharé lo que tu tienes que decirme - agregó expectante de una explicación.

El atractivo Lupin lo escuchaba pacientemente, sonriendo ante esas palabras que lo calmaban en cierta forma, hasta la parte en que él decía que lo escucharía, ¿qué iba a decirle?, "Canuto, me gusta tu sobrina… y pues estuve apunto de besarla, si tu no hubieras entrado ", descartó la idea inmediatamente ya que él no sabía si eso era en realidad lo que le estaba pasando, entonces respiró y optó por zafarse de la situación - vamos Sirius, estas que no puedes con tus celos, es absurdo… yo solo hable con ella como me lo pediste, le dije que sabía que había sido un accidente - aseveró, esperando que con eso Canuto, dejara de cuestionar sobre lo que pasó en la Biblioteca.

- ¡¿Qué?! ¡No! ¡Yo no estoy celoso! – expuso apresurado Sirius.

- Vamos, si lo estas… acéptalo - bromeó Remus al notar como su amigo se ponía, incluso podía jurar que se le estaban subiendo los colores.

- No Lunático, no insistas con eso - comentó con fastidio el pelinegro, haciendo una mueca de desagrado – ¿y dime exactamente cuándo pasó lo del abrazo?

- Ehhh bueno, eso que importa Canuto ya no seas celoso, se que te preocupas por ella igual que lo haces por Harry… se que eso te tiene alterado, pero todo estará bien al menos allá él esta a salvo de Voldemort – manifestó desviando la atención del tema del abrazo.

- Ahhh Harry, ¿estará bien?, quizás deba ir como animago - mencionó meditabundo el ojigris.

- No creo que sea buena idea, además los Dementores aún te buscan y Dumbledore te dijo que no - aclaró serio Remus.

- Eso no me importa, el peligro me ayuda a sentirme vivo - comentó con una sonrisa confiada, mientras bebía de la copa de vino de la mesa.

- ¿No cambias eh? – musitó negando con la cabeza y sonriéndole, tomó su copa bebiendo un sorbo.

- Ni cambiaré, no les tengo miedo a los Dementores - expresó valiente.

- Bueno, ahora dime tú ¿qué te pasa?, ¿qué escondes?, ¿hablaste con Cornwell? – inquirió curioso, intentando terminar de una buena vez esa platica que si que lo estaba estresando, ¿cuánto más podía aguantar esa presión?

- Ahhhh… claro que si, me dijo que no quiere nada conmigo, pero eso esta por verse - mencionó con una sonrisa maliciosa.

- Mmmm Sirius, ¿no crees qué de verdad ella no quiere nada contigo? – interrogó como una posibilidad.

- Remus, ¿es broma, no?, sabes que ella será para mi - afirmó confiado el pelinegro, el castaño solo sonrió incrédulo.

- ¿Qué pasa?, ¿no crees qué lo logre? – preguntó divertido.

- Eres un idiota - comentó levantando la comisura izquierda de su labios.

- ¿Y bien? ¿Qué pasa? - cuestionó Canuto, tras pasar unos minutos en los que su amigo no dijera palabra alguna.

- Mmmmm vi a Eva - expresó sin más.

- ¿A Eva? – cuestionó sorprendido - ¿Y qué pasó? ¿Fuiste a buscarla? ¿O ella por fin se dio cuenta de lo que dejó ir? – agregó ansioso de respuestas.

- Nada de eso, solo la vi en la calle y no supe que hacer, al parecer ella tampoco lo esperaba - profirió amargamente.

- Ya veo… ¿piensas buscarla? – cuestionó seriamente.

- No, no lo se - expresó confundido, no quería recordar todo lo que había sido su relación, afortunadamente a su mente regresó la sonrisa tan calida de la pelirrosa, lo cual lo hizo sonreír.

- Vamos… ánimo, ¿te parece si salimos esta noche? - cuestionó divertido.

- Canuto, sabes que no puedes salir y menos a un lugar público ¿recuerdas eres un prófugo? - expresó con una sonrisa seca el hombre.

- Vaya, que poca disposición… vamos, sabes que eso no es un problema - agregó despreocupado.

- Canuto, Dumbledore no lo aprobaría – señaló lógico Remus.

- Eso no me importa, además estoy harto de estar encerrado ¿no te parecen doce años suficiente? - incurrió el guapo Merodeador.

- Si lo se, pero eso no justifica que te pongas en riesgo - agregó categórico el ojiámbar.

- Eres un aguafiestas Lunático, pero quizás yo si de un paseo - comentó misteriosamente, mientras una sonrisa traviesa iluminaba su rostro.

- No hagas locuras Canuto, recuerda que Harry te necesita - aseveró valiéndose de lo que sabía podría hacerlo detenerse.

- Nos necesita, recuerda que también te necesita, somos lo más cercano a su familia, a James y Lily - agregó con dolor Sirius.

En el cuarto de la pelirrosa…

- Maldito escalón - murmuró malhumorada - ¡por Merlín! – suspiró aún sobándose su golpe, para después dejarse caer por completó en la cama y fijar su vista en el techo de su cuarto – ¡ahhhhh Sirius!, ¿tenías qué interrumpir?, ¿no podías haber llegado después? – cuestionó al viento – más inoportuno no pudo ser, ¿qué le estará diciendo a Remus?, espero que no se enojen, pero… ¡ahhhhh no puedo creer que estuve en sus brazos!, ¡por Merlín!, ¿qué es esta sensación tan calida, que me recorre el cuerpo cuando estoy con él? – suspiró, mientras un rubor adornaba su rostro, al igual que una sonrisa – ahhhh su pecho es tan cómodo y su loción me fascina, él es lo que quiero para mi, pero ¿seré yo lo que él quiere? – cuestionó borrando su sonrisa – mmmm eso si que es complicado, él bueno no ha mostrado un interés particular en mi, pero ¿lo de la Biblioteca?, yo se que él también tenía la intención de besarme, lo se, estoy segura, eso no lo imagine.

- ¡Ahh te odio Sirius!, bueno no tanto así, en realidad si ¿por qué me pasa esto a mi?, estuve así de besarlo, así de saber que se siente rozar esos labios – inconcientemente mordió su labio inferior - ahhh me encanta, pero ¿tendrá a alguien?, bueno en estos tres días que he estado aquí, no lo he visto salir, mmmm y cuando entré a su cuarto no ví ninguna imagen - murmuró pensando en eso, ya el dolor de su pierna era lo que menos sentía, ahora le preocupaba ese sentimiento que se apoderaba de ella cuando pensaba en que él podría tener a alguien, y que sus esperanzas y sueños eran solo utopías.

Así estuvo durante un rato sin moverse, su mirada estaba perdida en algún lugar de la habitación, su mente solo le daba vueltas a lo mismo. Hasta que alguien tocó a la puerta.

- Adelante - pronunció lacónicamente.

La puerta se abrió dando paso al atractivo pelinegro con una bandeja de comida, la cual colocó en la mesa de noche al lado de la antigua cama, Nymphadora lo observó y suspiró resignada, había llegado la hora de hablar, se incorporó sentándose en flor de loto aún en su cama, esperando el sermón.

- No bajabas… así que te traje la comida, lo último que quiero es que ahora no comas - mencionó sentándose a su lado - deberías arreglar este cuarto - agregó observando que había ropa por todos lados.

- Tío… – se quejó la pelirrosa apenada, quizás él tenía un poco de razón y debía arreglar su habitación.

- Esta bien, no diré nada es tu cuarto, además no vengo a eso… Nym, vamos a hablar - pidió serio.

- Esta bien – musitó resignada - ¿dime de qué quieres que hablemos? – cuestionó como si el que tuviera que confesar sus pecados fuera él.

- ¿No crees, qué esa es la pregunta que yo debo hacerte? - inquirió con una media sonrisa.

- Ok, ok ¿qué quieres que te diga?, o sea yo estoy bien, él único que quiere ver cosas raras eres tu, a veces creo que si te afecto estar en Azkaban – bromeó Tonks, sabía que estaba mintiendo de cierta forma, pero aún no estaba preparada para decirle a su tío que le gustaba su amigo, que es licántropo y era doce años mayor que ella.

- Mmmm – murmuró Sirius observándola analíticamente – ¿y crees qué eso me convencerá?, inventa algo mejor - acotó curvando sus labios.

- Pero fue buena, ¿no? – preguntó risueña.

- Mmmm ¿decirme loco te parece divertido? – dijo enarcando su ceja izquierda.

- Si - pronunció mientras una sonrisa traviesa bailaba en sus labios al ver la expresión del ojigris.

- Me lo esta diciendo una niña que va por la vida usando el cabello de colores exóticos, que se viste de una manera peculiar y no olvidemos que es un peligro andando –ironizó el Merodeador.

- ¿Con qué así es como me ves?... lo sabía, tu también me críticas- mencionó divertida, ya que en realidad no creía eso, él era uno de los únicos que respetaban su forma de ser.

- Me descubriste ¿qué puedo decir? - mencionó abrazándola.

- Tío, yo se que te preocupas por mi, pero estoy bien, en serio, solo es uno de esos momentos en que te cuestionas mil cosas, pero cuando este lista yo hablaré contigo – divulgó con una voz apagada desde el pecho del hombre.

- Esta bien, esta bien, pero no me culpes si insisto – dijo separándose de ella y levantándose de la cama, caminando hacia la puerta – Nym, solo una cosa ¿por qué si hablas con Remus y conmigo no? – cuestiono inquisitoriamente, Dora lo miró dudando en la respuesta que daría.

- Ehhh…pues… porque él es más comprensivo y calmado que tú, además era Remus, el que tenía que decirme que sabía que fue un accidente – improvisó jugándosela, esperando que si tío le creyera.

- ¿Crees qué es más comprensivo que yo, eh? – espetó incrédulo.

- Era broma, no lo tomes tan personal, tu tienes otras cualidades… creo - agregó divertida, al parecer ya no le preguntaría más y era mejor dejar ese tema, su tío celoso no era algo que deseaba ver más, ese día ya había sido suficiente de eso – eres un celoso… ¿te molesta que a veces yo prefiera hablar con alguien que es más cuerdo que tu? – bromeó.

- ¿Eso crees?, yo no estaría tan seguro de eso, después de todo… ¿qué es ser cuerdo? – cuestionó mirándola con diversión.

- Mmmm aunque estés loquito tío, te quiero - profirió acudiendo al chantaje emocional que nunca fallaba.

- Ok… lo se, ya me voy - repuso sabiendo lo que seguiría de eso, salió de la habitación, aún sumergido en esa platica "mmm ella cree que me engaña y la única que se engaña es ella, vamos a ver cuánto aguanta sin decirlo", con una sonrisa conocedora, se dirigió a su Estudio, había muchas cosas que hacer y él tenía un compromiso esa noche.

En el Estudio…

El hermoso licántropo se encontraba sentado en un escritorio, frente a él un pergamino en blanco, esperando por su cuidada caligrafía, pero esa aún esperaría para ser plasmada; el mar dorado de sus pupilas se encontraba perdido en algún punto de la hoja, en la cual se suponía que tenía que escribir un informe, para el Cuartel, pero ni las palabras ni la concentración se hacían dueñas de su mente. Ahora ésta estaba colmada de pensamientos prohibidos…

"¿Cómo fue posible?, debo parar esto, esta atracción… ella es… ella es… ¡demonios! ¡Por Godric Gryffindor!, necesito terminar con esto, con este deseo de besar esos labios, además ella esta saliendo con alguien".

Remus cerró los ojos fuertemente y dejó caer la pluma que sostenía en su mano sobre el papel, para después dejar que su espalda recayera totalmente en el respaldo de la silla, echo la cabeza hacia atrás y suspiró fuertemente, su corazón se salía de su ritmo al pensar en los labios de la chica, en su nariz rozando su cuello, en lo delicado de su cuerpo entre sus brazos, en ese perfume que era tan alusivo a su personalidad… definitivamente esto ya estaba mal, pero las cosas se ponían peor al recordar sus piernas y más aún cuando pensaba en su escote, sin duda esto ya se había salido de la comprensión y no sabía exactamente como explicarlo… sus cavilaciones fueron interrumpidas al escuchar los pasos de Sirius bajando las escaleras y seguir hasta entrar en el Estudio.

- ¿Estas bien? – cuestionó el hombre al verlo en esa poción.

- Si, solo estoy terminando el informe - explicó incorporándose y tomando la pluma que había dejado sobre el amarillento papel.

- Pues… dirás por empezar, porque no hay mucho en ese pergamino - comentó el ojiplata al tomar el papiro entre sus manos.

- Mmmmm – murmuró únicamente el ojiámbar, sin saber como justificarse.

- Al parecer tu mente vaga por algún lugar, o más bien por una mujer – señaló, dirigiéndose a su escritorio, acomodándose en su silla. Remus lo miró aceptando su comentario, la verdad era que si estaban colmados de una mujer, pero no era exactamente de la que él hablaba, sino de su sobrina. Eva estaba comenzando a tomar un segundo lugar en la mente del hombre.

- ¿Sabes qué…? – estaba apunto de decirle la decisión que había tomado.

- Lo se, pero solo déjalo ir o ve por él, decide - planteó determinante su propuesta.

- Ya no es tan sencillo - pronunció Remus sin razonar lo que decía, pensando en la sobrina del hombre al que consideraba su mejor amigo.

- Ya veo - murmuró estudiándolo.

- ¿Y cómo te fue con tu sobrina? – cuestionó como que no quería la cosa, pero la curiosidad lo mataba, necesitaba saber sobre el tipo con él que salía ¿quién era?, ¿cómo era? (n/a recordemos que él aun piensa que Nym tiene a alguien, nadie le ha dicho la verdad xD)

- Mejor dejemos eso así, digamos que tengo un par de ideas – resumió, clavando sus pupilas mercurio de una forma peculiar sobre el licántropo.

Remus no supo como interpretar exactamente sus palabras y menos la mirada que le estaba propinando, lo único que tenía claro… es que Sirius no era ningún tonto y era demasiado intuitivo, engañarlo le llevaría toda la vida.

Ambos hombres volvieron a sus labores, mientras su mentes viajaban a encontrase con sus demonios internos, en tanto una pelirrosa pensaba en todo lo que había ocurrido, la tarde pasó rápidamente y pronto la luz del sol se fue extinguiendo.

El pelinegro aburrido de realizar sus labores de la Orden, sacó su elegante reloj de su bolsillo, notando que ya era hora de que el hiciera su esperado viaje, se levantó y miró a su amigo.

- Es tu última oportunidad ¿quieres venir conmigo? – preguntó mientras una sonrisa traviesa acompañaba su voz.

- ¿Qué vas a hacer, Sirius? ¿No pensarás enserio en salir o si? – cuestionó sabiendo la respuesta.

- Mmmmm no estoy pensándolo, voy a salir – aclaró firme.

- ¡Por Merlín, Canuto! - exclamó el castaño con intenciones de ir, pero la verdad su ánimo no estaba para salidas, sin un rumbo claro, aunque ya tenía una idea de a donde se dirigía el hombre y quizás era mejor dejarlo ir solo – esta bien, vete… pero no hagas locuras y no te arriesgues demasiado, cuídate - aconsejó sonando como si un padre le diera consejos a su hijo la primera vez que sale de noche.

- ¿Seguro? ¿No quieres venir?, vamos, el aire fresco te hará bien - insistió Sirius.

- No quiero ser participe de lo que vas a hacer - comentó divertido el castaño.

- Esta bien, no te preocupes, me cuidare… y no me esperes para cenar - exclamó con una sonrisa que denotaba sus intenciones, abandonó el Estudio y subió a su cuarto, se arregló un poco, más guapo esa noche no podía lucir, se sonrió al mirar su imagen reflejada en el espejo, salió de la habitación y se dirigió a la habitación de su sobrina, abrió ligeramente la puerta al no recibir respuesta después de haber tocado.

Nym se encontraba profundamente dormida, al parecer no había comido, cerró la puerta cautelosamente para no despertarla y bajó las escaleras, esperaba que la chica despertara para la cena.

Al llegar al Hall, no dudó en convertirse, dejando atrás la figura humana para dar paso al gran perro negro, salió del lugar con agilidad y rapidez, corriendo entre las sombras de la oscura noche.

En un lujoso restaurante francés ya se encontraba un elegante hombre ataviado con un elegante traje, en espera de su dama.

La hermosa ojigris se encontraba a bordo de un carruaje, pero su mente no se encontraba ahí, aún recordaba los hechos ocurridos con el inigualable Sirius Black, él que tantas mujeres ansiaban a su lado, ¿y ella?, ¿qué era lo que le pasaba con él?, ¿iba a claudicar como todas bajo los encantos del animago?

Por Merlín, esto no esta bien!… no debo dejar que ese anciano casanova me gane, pero es tan atractivo… él no me la esta dejando fácil, si tan solo no fuera tan insistente, debería entender el punto, él es mi jefe, un hombre de 35 años, un prófugo de la justicia, puede que no este totalmente cuerdo, ciertamente con muchos problemas, en cambio Nigel, es un chico, sin duda divertido, simpático, buen mago, tiene expectativas, no es rico como el anciano, pero tampoco es pobre, es un caballero… y sobre todo su vida es simple y no complicada como la del anciano… bueno y no es un pervertido".

De pronto el cochero abrió la puerta del carruaje anunciando que su viaje había terminado, regresándola a la realidad, tomó su elegante bolso, se acomodo su abrigo y bajó del vehiculo ayudada del mozo, mientras unos ojos brillantes se deleitaban desde la sombras con la hermosa imagen de chica, ataviada con un hermoso vestido negro, que hacia lucir su hermosa y esbelta figura, con un discreto escote, pero sin embargo provocador.

Yannel caminó sin percatarse de que era observada, entró a Chez Maxim's, de las sombras la figura de un elegante hombre, con su rostro escondido por su capa, se acercó al lugar pasando como cualquier cliente, pidió la mesa cerca de la pareja, en la oscuridad de una esquina, observando como ella besaba ligeramente los labios del hombre que la esperaba, él cual caballerosamente le tendió su silla, para después el tomar asiento enfrente de ella, desgraciadamente para Nigel, el hombre que los observaba fijamente, tenía una vista excepcional de la ojigris.

En el 12 de Grimmauld Place…

El hombre ideal de mirada dorada se cuestionaba ¿si debía haber acompañado a su amigo?, pero ya era tarde para arrepentirse, además como le había dicho, no quería ser participe de lo que planeaba, una sonrisa apareció en su rostro, al pensar que su amigo no cambiaba, pero al menos uno de los dos se divertía, sencillamente… su vida no había resultado ser como ellos esperaban, sus sueños de adolescentes, habían quedo como eso, solo sueños, uno de sus mejores amigos estaba muerto, asesinado por el Señor Oscuro, y otro solo resultó ser una rata.

Se levantó de la silla y deambuló por el Estudio, sumido en sus tormentos, se sirvió una copa y se asomó por la ventana, notando la oscuridad de la noche, lo cual le agradaba al menos su amigo se podría esconder bien, entonces su mente se nublo al recordar a la sanadora, quizás había llegado la hora de que enfrentara la realidad – eso haré… ya basta de todo esto - tomó un sorbo más de su copa, metió su mano en el bolsillo de su pantalón, encontrándose con una tablilla de chocolate, observó el reloj del lugar notando que pronto sería hora de cenar.

En el cuarto más alegre de esa mansión…

Nymphadora despertaba, dándose cuenta de que las sombras cubrían su habitación, y eso no le gustaba nada, buscó su varita entre la cama, encontrándola cerca de la orilla de esta, ya que siempre dormía con ella cerca por si se ofrecía, movió su mano aún adormilada, pero solo logró que esta cayera al suelo, fue entonces que verdaderamente despertó, se giró y con las puntas de los dedos alcanzó a tomar su varita y dirigió un rayo de luz blanca a la chimenea, de donde inmediatamente surgió fuego, las brazas fueron tan grandes que alcanzaron a prender una prenda que se encontraba encima de la chimenea, en la mañana al probarse ropa había olvidado quitarla de ese lugar, tal vez Sirius tenía razón y debía arreglar su cuarto, rápidamente se levantó y corrió a apagar el fuego.

- Aguamantí – pronunció casi en un gritó no quería que su cuarto se incendiara, ya se imaginaba que iba a decir Sirius, casi podía escuchar el sermón que le diría por quemar el lugar.

Por fin logró apagar su prenda, pero esta quedó inusable, lo cual le molestó, aparte el lugar olía a quemado, tiró la playera en un cesto de basura y caminó hacia la ventana, dejando entrar el viento, olió su ropa, apestaba a humo, lo que le faltaba, caminó por el cuarto para después meterse a bañar, fue entonces que un rugido en su estomago le hizo recordar que no había comido, ni tampoco había desayunado mucho que digamos, se duchó rápidamente, aunque la rapidez también podía doler y eso era lo que acababa de descubrir, había olvidado que tenía lesiones en su cuerpo, pero este acababa de recordárselo, con cara de sufrimiento y una pequeña lagrima saliendo de sus bellos ojos, se secó pero esta vez con más cuidado y caminó lo más lento posible, no quería resbalarse.

Salió del baño con la toalla amarrada a su delgado cuerpo, buscó ropa en su closet, decidiendo ponerse cómoda, ya no tenía ganas de arreglarse mucho además solo quería bajar por un vaso de leche y unas galletas, sacó una pijama color rosa que podía combinar perfectamente con su cabello.

En el Estudio…

Remus salió de la habitación, no sin antes tomar un libro, la casa estaba ligeramente iluminada por los candelabros y la chimenea, caminó hasta la cocina donde Kreatcher, tenía lista la cena, el Comedor estaba listo con tres lugares colocados, el castaño pensó en decirle al elfo que quitara un lugar, pero quizás era mejor no decirle que su dueño no cenaría en casa o los trataría mal, al menos así se aseguraban de cenar bien, sin insultos ni escenas del elfo.

Se sentó a la mesa abriendo el libro, cuando notó que la sobrina de su amigo no bajaba, pensó en ir y avisarle pero el punto era alejarse de ella, no buscarla, decidió esperarla, no quería ser un mal educado y empezar sin ella. Solo esperaba que Nymphadora quisiera cenar, porque él si tenía hambre, llevar una bestia por dentro no era sencillo.

En Chez Maxim's

- ¿Te gusta el lugar? – cuestionó curvando la comisura izquierda de sus labios.

- Mmm no esta mal – señaló recorriéndolo con su vista, el ambiente era calmado y elegante - es bastante caro - mencionó preocupada después de ver el menú.

- Eso no importa, olvídate de eso… ¿te gustaría bailar? – pidió levantándose y ofreciéndole galantemente su mano, Yan sonrió y tomó la mano de Krutov, caminaron hasta la pista donde comenzaron a bailar una música instrumental.

Un hombre observaba con detenimiento esto, sin duda admiraba la belleza de la ojigris, pero no podía decir lo mismo de su acompañante, no le agradaba nada ese niño, pero el se encargaría de eso después… por un momento tuvo la intención de ir y sacarla a bailar, pero eso sería exponerse más de lo que ya lo estaba haciendo, además el tenía planeada otra cosa, observó el lugar con detenimiento, la gente no lo notaba, pero la mesera que lo atendía parecía estarle coqueteando, lo cual lo entretenía.

En el 12 de Grimmauld Place…

Tonks salió de su habitación pensaba bajar la bandeja de comida fría que su tío le había llevado en la tarde, pero descartó la idea al recordar el escalón asesino, no quería caerse con la comida, eso mejor lo haría después o mandaría a Kreatcher por ella.

Avanzó por el pasillo notando el silencio que invadía le lugar, lo cual no le agradaba mucho, enserio tenía que trabajar en esa casa, bajó con cuidado las escaleras ya que llevaba sus pantuflas y no quería tropezar, se aferró al barandal hasta tocar el lujoso pero antiguo y descuidado piso de la habitación, caminó cautelosamente hacia la Biblioteca ya que tenía curiosidad de saber donde estaban Sirius y Remus, pero al asomarse notó la habitación vacía, lo cual la desilusionó quería ver al castaño antes de irse a descansar, se detuvo un momento a pensar en donde podrían estar, no podían haberse ido a una misión ya que le hubieran dicho, fue entonces que pensó en el Estudio, caminó hasta el lugar, entró pero ahí solo encontró el fuego de la chimenea y hojas en los escritorios, pero nada de los hombres, desilusionada de su suerte caminó hasta la cocina, cuando levantó la vista se encontró con las pupilas del licántropo en ella.

Remus se encontraba leyendo su libro sobre Defensa Contra las Artes Oscuras, quizás se lo recomendaría a Harry, su oído se agudizó al escuchar como alguien caminaba por la mansión, se escuchaban pasos suaves como si en lugar de dar el paso arrastrara sus pies, de pronto su olfato alcanzó a distinguir el inconfundible aroma dulce y cítrico proveniente de la pelirrosa, levantó la mirada encontrando a la chica ataviada en sus tradicionales pijamas, un pequeño short rosa, que dejaba ver sus largas piernas, además de las lesiones de la batalla, una playera de tirantes, que dejaba al descubierto parte de su abdomen, y sin duda su discreto pero provocador escote "no puede ser posible, ¿cómo se le ocurre bajar así?", pensó, precisamente ahora que se le estaba haciendo más difícil sobrellevar la situación de sentirse quizás atraído por una joven, que era sobrina de su amigo, se le ocurría aparecer así.

Nym sintió como su corazón se aceleraba al verlo ahí, avanzó lentamente, un tanto por las heridas y otro tanto por mirarlo algo embelezada, perdiéndose en Lupinlandia.

Lupín carraspeó tratando de controlarse, separó su mirada de la figura de la chica, colocándola en la mesa – pensé que no bajarías a cenar - comentó sonando casual, como si no le importara lo que ella llevaba puesto, aunque esto si que le estaba causando reacciones.

- Ahhh yo pensé que ustedes no estaban, pensé que habían tenido un llamado de la Orden y que no lo habían dicho… pero ¿dónde esta Sirius? – cuestionó al percatarse de la ausencia de su tío en el Comedor.

- Ya sabes como es… salió - mencionó con simpleza dirigiéndole una mirada discreta, al notar que no se había acercado para sentarse.

- Pero ¡¿cómo lo dejaste salir?!, ¡¿y si lo atrapan?!, ¡¿a dónde fue?!, ¡¿por qué no lo acompañaste?! - bombardeo con preguntas al licántropo.

- Tranquila, Sirius ya no es un niño, no lo voy a amarrar si quiere salir, él sabe los riesgos… confía en él, va a volver y todo va estar bien - explicó el hombre manteniendo la clama, a pesar de los gritos de la pelirrosa, dejó el libro a un lado con intención de comenzar a cenar.

- Pero, si debiste amarrarlo, eso que hizo es una locura - agregó con preocupación – deberíamos buscarlo ¿o acaso se fue con alguna tipa?

- Nymphadora respira, tranquilízate, no se a donde fue… pero él se sabe cuidar bien, mejor de lo que tu crees, por algo no lo han encontrado en estos años ¿no crees? – aseveró sereno.

- Bueno, pero… ahhhh esta bien, quizás tengas razón - murmuró resignada, pero aún así no podía evitar sentirse afligida.

- ¿Y bien? ¿Qué haces ahí? ¿Por qué no tomas asiento y comenzamos a cenar?, la comida se va a enfriar – propuso sonriéndole calidamente, señalando su silla.

Nym que no pensaba cenar o no al menos con él, solos, le empezaba a agradar la situación, caminó hasta la mesa, cuando estaba apunto de tomar asiento, notó como el castaño se levantaba y esperaba a que ella tomará asiento, eso hizo que se sonrojara ligeramente, de verdad que el amigo de su tío, era todo un caballero.

– Es mejor que yo sirva - mencionó Remus, acercándose las charolas con la comida – ¿me permites tu plato? - Tonks se apenó por el comentario del hombre, pero si era mejor que él sirviera, no quería otra vez pasar el incidente de esa mañana.

Después de que sirvió la comida, destapó el vino y sirvió las copas – es un placer compartir esta cena contigo - dijo galantemente en señal de brindis, Nym sintió como sus mejillas se tornaban rojas, esta cena no la olvidaría en mucho tiempo.

- El placer es mió, que tengas buen provecho - mencionó sonriendo.

- Igualmente… al aparecer tus heridas están mejorando - comentó Remus, después de unos minutos, rompiendo el silenció.

- Ahhh bueno, pero si que son un problema… no puedo vivir mi vida normal con ellas, por cualquier cosa me duelen, solo espero que se me quiten ya - comentó con molestia, recordando su incidente en el baño.

- Tranquila, ya sanaran… no seas tan desesperada - aconsejó con una media sonrisa - ¿sabes? eres muy parecida a Sirius – comentó notando su semejanza de carácter.

- ¿Ahhh si?, será porque somos familia… auque yo me he considerado siempre diferente a todos los Black - exclamó divertida – además aun me creo cuerda, mi tío si que esta loquito - bromeó.

Lupin sonrió ante eso, ella le decía loquito a Sirius, lo decía una niña, que se vestía de una forma peculiar, que llevaba el cabello de un color nada común, bueno no era exactamente la más apropiada para decirlo.

- ¿Sabes?… eres más parecida a él de lo que tu crees, él es desesperado e impulsivo y tu también lo eres, además tu reacción cuando te dije que él no estaba fue pensar que se había ido con una mujer… fue de cierta forma, celosa, igual que él contigo es bastante celoso - agregó divertido.

- Pues… ¿yo celosa?, ¿porque salga con mujeres?, ha… por favor celosa de que mi tío salga con mujeres que solo caen sus pies, como abejas en la miel, bueno no tendría porque… solo que todas las que busca son unas arpías, víboras, malas personas, interesadas – murmuró con rapidez, casi sin respirar, a lo cual Remus sonrió divertido esperando que la chica si estuviera respirando - … debo decir que Sirius tiene muy buen gusto para muchas cosas, pero para escoger con quien sale… eso no es lo suyo, quizás su único acierto sea el que le guste Yannel - mencionó sin más, sorprendiéndolo, bueno era lógico que ella lo supiera, más aún si se había hecho amiga de la aurora.

- Mmmmm vamos, aún en eso Sirius tiene buen gusto, aunque debo admitir que con algunas tienes razón - repuso divertido, recordando una que otra chica que no aprobaba.

- ¿Y t-tú? – inquirió titubeando, eso era la pregunta que le interesaba, saber ¿si él tenía a alguien o cómo le gustaban las chicas?, el tomó un sorbo de su copa, sorprendiéndose de la pregunta, dejó que las cosas siguieran, mientras la analizaba.

- ¿Yo qué? – cuestionó como si no hubiera entendido.

- Pues… si tu, tu sabes… eres como él… ¿sales con muchas chicas? - planteó la pregunta de cierta forma que sonara casual.

- Mmmmm – murmuró Remus clavando sus pupilas doradas en la metamorfaga, buscando las pupilas de la chica, quería ver en verdad que había detrás de su pregunta, se recargó en el respaldo de la silla.

Nym sintió como si el tiempo se parara, ¿acaso él no pensaba responder?, podía sentir su penetrante mirada sobre ella, como si buscará algo… incluso le recordaba ala mirada de su tío, analizadora, quizás no debía haber preguntado eso, un nerviosismo invadió su cuerpo, pasó saliva esperando que su boca se humedeciera, pero al ver que no lo lograba, tomó su copa, pidiendo que él no notará esos nervios traicioneros.

- ¿Qué pasa? – se atrevió a cuestionar tratando de salvar la situación.

- Nada, sabes que no cualquier persona saldría conmigo, soy peligroso, además yo no soy un jovencito - mencionó volviendo a sus pretextos, pero esta vez lo hacia con la intención de saber la reacción de la pelirrosa.

- Mmmmm yo no le veo mayor inconveniente a eso, ¿no crees qué exageras?, ¿de dónde sacas eso de peligroso? – comentó con firmeza, enfrentando sus pupilas, sorprendiendo en cierta forma a Remus.

- Si, soy peligroso… ¿acaso ya olvidaste que soy un licántropo? - agregó con cierta amargura.

- Ahhhh eso… - mencionó con ligereza - ¿y cuál es el problema con eso?, tengo entendido que tomas una poción, ¿no? – añadió manteniendo su postura.

- Efectivamente, pero eso no quita que sea un licántropo, y que si yo por alguna situación no puedo tomarla, me transforme y pueda herir a personas inocentes- agregó tratando de infundir miedo en ella, no podía permitir que ella pensara que era seguro estar cerca de él, además debía mantenerla lejos.

- Ahhh pero eso ocurre con todas las personas, hay unas que ni siquiera son licántropos y hieren a los inocentes, e ahí a los mortífagos o Voldemort… ejemplos hay muchos, además tu eres diferente - agregó Tonks, dibujando una sonrisa confiada.

- ¿Cómo puedes creer eso? – cuestionó con interés, no terminaba de creer lo que esa chica escondía detrás de esa frágil silueta.

- Solo lo creo, eres diferente… y eso es lo que debes creer tu, no eres una bestia, eres humano… eso no lo debes olvidar - comentó tratando de mostrarle que a ella eso no le importaba.

- Mmmmm – murmuró analizando las palabras de la chica, se estaba manejando con una seguridad en el tema, que lo sorprendía en una medida que nuca hubiera creído.

En Chez Maxim's…

- ¿Sabes?, eres hermosa… pero esta noche, puedo decir, que no hay un hombre en este lugar que no me este maldiciendo por tenerte entre mis brazos - murmuró galantemente Krutov, mientras daban una suave vuelta. Pero no sabía que tan ciertas eran sus palabras.

El primogénito de la familia Black, no se estaba exactamente divirtiendo con ese espectáculo, el desearía que ella estuviera entre sus brazos, no en los de ese tipo. Las palabras de Remus cruzaban por su mente, como si fueran una profecía que se cumplía al pie de la letra.

· . · · . · Flash Back · . · ´ ´ · . ·

- No cambias Canuto - agregó divertido – pero el hecho de que la hayas besado no quiere decir nada – agregó lógico, encontrando algo con que molestar a su amigo y vengarse de sus comentarios.

- Ha… ¿dudas de mi capacidad de convencimiento? - indagó bromeando – yo se que ella va a caer - afirmó con total seguridad, alzando su taza de café caliente hacia su amigo, para después beber un generoso sorbo.

- Yo no estaría tan seguro de eso Canuto, ¿acaso has olvidado que ella sale con…? ¿Cómo se llama?... mmmmm ¿Krutov?

- Vamos… eso que importa, además te apuesto a que ese chiquillo jamás la ha besado como yo… la experiencia no es en vano – agregó firme, volviendo a tomar de su café con una gran sonrisa.

- Quizás, pero ¿no te has olvidado de la edad?, ella es mucho más joven que tu… vamos tiene la edad de tu sobrina y él… bueno es mucho más joven que tu - añadió, esperando oír la respuesta de su amigo quejándose de su comentario, pero en parte esperaba oír algo que necesitaba escuchar, para calmar sus tormentos internos, después de todo él también sentía sensaciones extrañas con una chica mucho más joven que él, ante esto el pelinegro solo atinó a reírse.

- Vamos Lunático, eso no tiene nada que ver… además yo no soy ningún anciano, así que no empieces como ella y ese asunto de la edad, es tan absurdo, ¿de dónde sacan eso eh?, a veces mi querido amigo, de nada sirve tener juventud, más si solo tienes eso, para ser un hombre y saber conquistar se necesita más que edad y eso es lo que tu y yo tenemos… sabemos lo que queremos, cuando lo queremos, como conseguirlo y no se diga como retenerlo… ya te lo dije somos como un buen vino, entre más años tenemos mejor sabemos - comentó muy seguro de sus palabras, después de todo él era un Black y no cualquier Black.

- Canuto, no se de dónde sacas eso, quizás tengas razón… pero eso no te afirma ganar contra Krutov y mucho menos conquistar a Cornwell – mencionó categórico, queriendo negar en parte las palabras de su amigo, que le estaban taladrando el subconsciente, dándole ideas no santas y que claro, no le gustarían a su amigo en nada, mucho menos si supiera que estaban relacionadas con su sobrina.

· . · · . · Fin Flash Back · . · ´ ´ · . ·

Esas frases eran solo el principio de una larga tortura, mientras contemplaba a Yannel, su mente volvía a esas sabías platicas, bebió el contenido de su copa, apretando ligeramente el cristal, haciéndolo rechinar…

· . · · . · Flash Back · . · ´ ´ · . ·

- Bueno, ahora dime tú ¿qué te pasa?, ¿qué escondes?, ¿hablaste con Cornwell? – inquirió curioso, intentando terminar de una buena vez esa platica que si que lo estaba estresando, ¿cuánto más podía aguantar esa presión?

- Ahhhh… claro que si, me dijo que no quiere nada conmigo, pero eso esta por verse - mencionó con una sonrisa maliciosa.

- Mmmm Sirius, ¿no crees qué de verdad ella no quiere nada contigo? – interrogó como una posibilidad.

- Remus, ¿es broma, no?, sabes que ella será para mi - afirmó confiado el pelinegro, el castaño solo sonrió incrédulo.

- ¿Qué pasa?, ¿no crees qué lo logre? – preguntó divertido.

- Eres un idiota - comentó levantando la comisura izquierda de su labios.

· . · · . · Fin Flash Back · . · ´ ´ · . ·

- Maldición – murmuró el hombre, soltando la copa, antes de que esta terminará rota por el coraje que estaba haciendo, para colmo tenía a esa mesera encima de él, literalmente, no es que le molestara, pero ahora no estaba de ánimo, pidió más vino, tenía intención de levantarse y enseñarle lo que era un baile a ese Nigel.

- Aquí tiene… - mencionó con una voz sensual la morena, inclinándose más de lo que debía, mostrando su escote. Para el pelinegro esto no pasó desapercibido, pero ahora no quería coquetear con otra, necesitaba no perder de vista a su presa… notó como la mesera le daba una nota, que decía que lo esperaba cerca de los baños, pero él solo sonrió y la vio alejarse, volvió a dirigir sus pupilas hacia la pista pero la pareja ya no se encontraba ahí, rápidamente los buscó encontrándolos en la mesa que les había sido asignada, observó como el pelinegro tomaba el abrigo de la chica y se lo colocaba en los hombros, murmurándole algo al oído, lo cual la hizo sonreír.

Sirius se levantó rápidamente de la mesa, tomó el contenido de la copa, sintiendo como este pasaba por su garganta calentándola, sacó de su bolsillo unos cuantos galeones dejándolos caer en la mesa, eran bastantes por los cual no creía que hiciera falta, además la chica merecía una buena propina, después de todo lo había atendido bien, lastima que él no hiciera los mismo con ella, ya lo haría en otra ocasión. Salió del lugar con el cuidado de no ser observado, se dirigió a los arbustos que no eran iluminados por el lugar, para después convertirse en el mejor amigo del hombre, espero que la pareja saliera, lo cual no tardo demasiado, desde su posición pudo escuchar la conversación de Nigel y Yannel, los cuales esperaban que su carruaje llegará.

- Pensé que le carruaje ya estaría aquí - comentó la chica aferrándose al brazo de su novio.

- No ha de tardar, mira de hecho ahí viene - señalo el mago – ¿a tu casa? – inquirió coqueto.

- Claro, ¿a dónde más? - cuestionó divertida.

- Bueno, yo tenía algunas ideas… - mencionó con un tono pícaro.

- Nigel… vamos, estoy cansada, además mañana trabajo y tú también - aseveró mientras avanzaba hacia el carruaje.

- Ahhh esta bien, a tu casa - pronunció derrotado el hombre, la ayudó a subir para después abordar el transporte.

Sirius que ya conocía perfectamente el lugar donde vivía la ojigris no perdió el tiempo y corrió velozmente.

En el 12 de Grimmauld Place…

- ¿Qué pasa? – cuestionó curiosa.

- Nada, solo pienso que tomas las cosas con demasiada ligereza… ser un hombre lobo no es tan sencillo, no eres como las demás personas, debes… - explicó observando que la chica jugaba con su tenedor moviendo la comida, eso realmente lo estaba molestando, era como si no lo estuviera escuchando – ¿me estas escuchando jovencita? – cuestionó malhumorado.

- Claro que si - afirmó Tonks, sin dejar de jugar.

- Pues cuando hablo me gusta que me miren a los ojos ¿no es lo qué tu dices? – mencionó esperando que ella lo mirara.

- Si, eso es lo que digo - respondió llevándose a la boca un guisante, mordiéndolo de una manera juguetona, levantó la vista y clavó sus brillantes pupilas en él, este gesto no pasó desapercibido por el hombre, esa manera que tenía de jugar lo exasperaba – ¿sabes? creo que deberías relajarte, estas tan clavado con esto de ser licántropo que le quitas lo divertido a la vida, pero no contestaste mi pregunta… ¿sales con muchas mujeres? – cuestionó nuevamente pero esta vez con más seguridad, tenía que saciar esa curiosidad, que la estaba carcomiendo.

Remus la miró con incredulidad, le estaba diciendo que se relajara con eso de ser licántropo, ¿qué le pasaba a esa niña?, y ahora quería que contestará esa pregunta, él le demostraría que no le quitaba la diversión a la vida… sonrió coquetamente, mirándola de una forma peculiar – mmmm creo jovencita que eso no es de su incumbencia, mi vida privada es solo mía ¿o acaso estas dispuesta a contestarme si sales con muchos chicos? – cuestionó con una doble intención, él también quería saber sobre el chico con el que salía.

- Ahhh pues eso… - pronunció con una sonrisa recargándose en la mesa, inclinándose un poco hacia enfrente, clavando su mirada profunda y divertida en él – es mi vida privada… pero te lo contestaré solo porque no tengo inconveniente en hacerlo, no salgo con muchos chicos… a mi solo me interesa uno - espetó logrando controlarse y no sonrojarse al decirlo, después de todo, no había dicho que era él, aún no era una declaración, pero había sido como si lo fuera, su corazón se aceleró por la adrenalina, pero tenía que mantener el control, no se podía dejar ganar así como así, no tenía que parecer una puberta que se sonrojaba cuando confesaba su amor a él chico de sus sueños, tenía que verse segura de si misma, aunque por dentro podía estar muriéndose de los nervios.

Remus analizó cada palabra y acto de la chica, sorprendiéndose de la forma en que ella respondió, aunque no podía negar que era incomodo saber que ella tenía a alguien, no lo había asegurado pero admitía estar interesada en alguien, pero ¿en quién?, de pronto una sensación rara invadió su cuerpo, trató de ignorarla, logrando hacerlo casi por completó.

- Ya veo… quizás debas decírselo a Sirius, antes de que él se entere por otro lado y si te haga una escenita de sobreprotección conjugada con celos. – manifestó tratando de ignorar todas la sensaciones que lo estaban invadiendo – creo que es tarde - mencionó levantándose y dejando la servilleta en la mesa.

- Si, quizás tengas razón, aunque con la escena de la mañana tengo y me basta – agregó, tratando de entenderlo.

- Mmmmm – murmuró meditabundo el licántropo, tenía que saber quién era el tipo.

- Ese Sirius… cuando llegue me va a escuchar - comentó Tonks notando la hora.

- Tranquila, ya llegará - expresó sereno - ve a descansar, yo lo esperó - agregó – solo subo, me bañó y bajo a esperarlo…

- Ahhh ok… - mencionó sonrojándose ligeramente, ya que a su mente viajaron imágenes extrañas, más al recordar al castaño con el torso desnudo, caminó rápidamente intentando controlarse y bajar la temperatura de sus pensamientos antes de que también ella comenzara a acalorarse de más.

El Merodeador la observó extrañado, caminando detrás de ella, pensando sus palabras, además observaba la figura de chica, definitivamente era muy hermosa, por un momento deseo poder estrecharla entre sus brazos, respirar su aroma, besar esos labios… sacudió su cabeza tratando de alejar esos pensamientos de su mente.

La chica subió rápidamente las escaleras, afortunadamente no tropezó con el escalón asesino, avanzó unos pasos antes de detenerse y volver hacia las escaleras, no le había dicho a Remus que le avisará cuando llegará su tío, además quería decirle que tuviera lindos sueños, si Sirius llegaba y el hombre podía ir a dormir. Notó como Lupin aún iba subiendo las escaleras, bajó el primer escalón y al intentar bajar el otro su pantufla se atoró en un borde que la alfombra de la escalera hacia con el filo del escalón, tropezándose, trató de mantener el equilibrio para no caer, pero eso fue inútil, hasta que…

El ojiámbar venía subiendo lo últimos escalones se sorprendió al verla regresar, cuando ella tropezó instintivamente reaccionó tomándola de la cintura. Tonks sintió que caía pero no fue así, algo la detuvo, sus manos se encontraban en los hombros del hombre, subió despacio su cara, encontrándose a unos pocos centímetros del rostro del licántropo, que la miraba expectante, su corazón latía furiosamente primero por el susto de caer, pero ahora por la cercanía del rostro de él…

En la mansión Cornwell…

El atractivo Merodeador aguardaba la llegada de la pareja, detrás de unos arbustos, no tuvo que esperar mucho cuando esto ocurrió, observó como la pareja descendía del carruaje, caminando la explanada de entrada, hasta llegar a la puerta de la mansión, desde su lugar pudo escuchar sus palabras.

- Bueno Hermosa, hemos llegado a tu casa - comentó el chico, acariciando su mejilla.

- Por fin, ahhh necesito descansar - expresó cansada la castaña, no era sencillo andar con el tacón que esa noche ella portaba.

- Mmmmm entonces te dejare descansar - musitó acercándose al rostro de ella y depositando un suave beso en sus labios.

- Gracias, por la cena - mencionó Yan, devolviéndole la caricia, tocando suavemente su mejilla.

- No tienes porque agradecerme, para mí fue un honor que aceptaras - murmuró galantemente, acercándose a sus labios.

- Eres un tonto - repuso con una sonrisa.

- Vamos, ¿eso quiere decir que me invitas a pasar? - preguntó divertido, tomándola por cintura, acortando la distancia entre ellos.

- Eres más tonto – contestó abrazándose a él.

- Bueno, no me culpes por intentarlo - mencionó risueño.

- Lo se, se me haría raro que no lo hicieras - rumoreó a su oído.

- Es mejor que me vaya, sino nunca lo haré… - señaló besando suavemente sus labios.

- Esta bien, ten cuidado y duerme bien – profirió suavemente, dándole un beso.

- Lo haré, pensando en ti… - dijo divertido, riendo de la expresión de su novia, para después contemplar como entraba por la puerta, suspiró y caminó lentamente hasta el carruaje, no sin antes darle una mirada al lugar ya que le pareció escuchar unos sonidos entre la maleza del jardín.

Sirius escuchó todo cautelosamente aunque no podía evitar querer lanzarle un avada, o al menos un hechizo que lo desapareciera… aguardó hasta que Nigel se fuera, aunque se apresuró a moverse, haciendo que el auror volteará observando todo el lugar.

Cuando Krutov se fue, el ojigris salió de entre la maleza y las sombras, se sacudió un poco, se acomodó la ropa y echo su cabello negro hacia atrás despejando su rostro, mostrando sus nobles facciones, caminó hasta la entrada y tocó suavemente la puerta.

Yannel tenía intenciones de subir a su cuarto cuando escuchó que tocaban la puerta.

- Nigel… ¿qué pasa? – abrió la puerta encontrándose con la imagen gallarda y atractiva del pelinegro, sintió como si el aire se le fuera, ¿qué hacía ahí, afuera de su casa?

- Buenas noches hermosa - pronunció clavando sus pupilas plateadas en las de ella.

- Pero ¿qué… demonios hace aquí? – cuestionó armándose de valor.

- ¿Qué manera de recibir es esa? – contestó coquetamente.

- Mire es tarde, si es algo importante ya dígalo… sino por favor no me haga perder mi tiempo y retírese - exclamó fría.

- Esa no es forma de tratar a una visita y mucho menos a tu jefe - aseveró divertido el Merodeador.

- ¿Visita?, vamos… diga de una vez ¿a qué viene? - indagó impaciente, de verdad estar cerca de él la ponía nerviosa y más la forma que la miraba.

- Tranquila, parece como si te pusiera nerviosa mi presencia – denotó seductoramente.

- Por favor, no se crea tan importante como para causarme reacciones - comentó firmemente la ojigris.

- Yo no estaría tan seguro de eso - murmuró seguro, elevando pícaramente la comisura de sus labios, mientras se acercaba peligrosamente, quedando a escasos centímetros de Yan.

- Ignoraré lo dijo, ahora retírese - comentó determinada, clavando sus plateadas pupilas en las del hombre, señalando la puerta, más al notar la cercanía de sus cuerpos, la loción del animago era tan cautivadora, que lo hacia ser más sexy, su imagen cubierta en parte por las sombras le daba una aire misterioso y cautivador.

- Mmmm – murmuró únicamente acercándose más.

- ¿Qué le pasa?, aléjese de mi… no ha entendido no me gustan los ancianos - espetó retadoramente.

- Ya veremos… - dijo llegando hasta ella, tomándola por la cintura, sin dejarla reaccionar, posó sus labios con firmeza en los de Cornwell.

De pronto Yannel perdió toda la concentración que estaba poniendo en mantener alejado al hombre, cuando este la tomo por la cintura, solo puedo emitir un sonido de sorpresa, para después ser acallada por la insistente presión de la boca masculina sobre la de ella, exigiendo una respuesta que no era capaz de rehusar… sin pensarlo, movió ligeramente sus labios bajo los de él, solo fue un temblor ligero, pero eso basto para que el hombre profundizará su contacto, internándose en su boca, llevándola lentamente hacia el interior de la habitación, sus manos en la cintura fueron un poco más insistentes, acercándola más a el, evitando el espacio entre sus cuerpos, mientras que sus labios obraban maravillas…

Sirius por su parte sintió un momentáneo rechazo de parte de la ojigris, pero cuando esta tembló ligeramente, dio por sentado la aceptación a su beso, así que lo intensifico un poco más, logrando sino una respuesta total, si algo de sumisión a su presencia delante de ella, movió los labios hábilmente más que pidiendo, exigiendo una respuesta a su demandante beso… sus manos aún posadas en la cintura femenina, tenían el ligero cosquilleo de querer abandonar aquella frágil cintura y vagar por su cuerpo, pero sabia que no podía arriesgarse… no en ese momento, intensifico más su contacto, logrando que Yannel respondiera por un par de segundos, para luego sentir el empujón de esta, al tomarlo de los hombros y separarlo de ella…

- ¿Qué cree que esta haciendo? – interrogó ruborizada, tratando de recuperar el aire – ¡lárguese de aquí! - exigió acalorada.

- Mmmmmm no lo creo - musitó satisfecho de si mismo, colocando una sonrisa triunfante.

- ¿Cómo que no?, ¡lárguese ahora mismo! - expresó furiosa.

- Solo una pregunta ¿ya has comprobado que soy mejor que Krutov?, ¿o necesitas más pruebas? - interrogó con un ligero y elegante ademán de su mano, para después girarse y salir del lugar, dejando la puerta abierta tras de si y a una furica castaña con expresión de azoro.

- ¡Es un idiota! - exclamó, dando un fuerte portazo, yendo directamente a su habitación murmurando por lo bajo lo rastrero que podía llegar a ser cierto pelinegro.

Mientras que éste, había oído el portazo tras su salida, convirtiéndose nuevamente en su forma animal, emprendió el camino a su casa con un ligero trote divertido.

En el 12 de Grimmauld Place…

Remus se encontraba en un momento sin tiempo, ahí estaban a centímetros de distancia, la observó notando sus rasgos delicados y finos, su piel blanca, sus mechones rosados húmedos, que caían graciosamente por su rostro, dándole color a sus mejillas y a sus labios, los cuales se veían más deseables que nunca, dirigió sus pupilas ámbar de nuevo a las pupilas de Nym, parecía tan indefensa y frágil, miles de ideas pasaron por su mente, pero había una parte de él que le decía que todas esas ideas, no eran más que sueños absurdos, que estaba mal por pensar eso, pero ella lo tenía hipnotizado, quizás su perfume, su mirada o quizás todo, lo único que sabía era que lo tenía cautivado.

Por su parte Nymphadora también estudiaba al hombre frente a ella, lo tenía a escasos milímetros lo que la dejaba analizar cada detalle, su rostro mostraba sus rasgos finos a pesar de la notorias marcas de batallas y de la edad, su cabello color miel con unos destellos blancos, caían por su rostro ordenadamente, sus labios eran tan deseables. Incluso en este mar de sensaciones podía sentir la fuerza con la que la detenía, claro sin hacerle daño, dirigió su mirada a el mar dorado de los ojos de Remus perdiéndose en él, se sonrojó al notar que él también la miraba con expectación, el punto era que no sabía que decir y no deseaba separarse de él, era una oportunidad única, deseaba saciar ese deseo por sentir esos labios, poco a poco se fue acercando más, casi estaban rozando sus labios y él parecía no alejarse, sin más unió sus labios con los del licántropo.

Al principio solo fue un dulce y tímido roce entre sus labios, la metamorfaga no podía creer que estuviera probando esos labios con los que las ultimas noches había soñado, a su vez Remus disfrutaba de los suaves roces que intercambia con ella, saciando ese deseo que lo había invadido antes en la Biblioteca, a pesar de que su mente le decía que eso no era lo correcto, ignoró todo y dejando que sus deseos se apoderaran de él, contribuyó a ese ansiado beso, la acercó más a él, estrechándola, quería sentirla más cerca, mientras el buscaba profundizar su beso, volviéndolo más intenso, notando como ella respondía al ritmo que él le marcaba.

Nymphadora lentamente subió sus brazos hasta el cuello de Remus, entrelazando detrás de su nuca sus manos, permitiendo así que su cuerpos se acercaran más, no podía creer que él respondiera a su beso y de esa manera, cuando el pidió profundizar su beso, ella no dudo en permitírselo, dejando que explorara su boca, produciéndole una serie de sensaciones indescriptibles, nunca antes había sentido eso con un simple beso, ahora esto era diferente, ya que el beso no provenía de una persona común, sino del hombre que le atraía de una manera inusual, algo semejante pensaba el hombre, no podía creer que tan solo una jovencita lo hiciera sentir tan vivo, tanta intensidad y pasión, era tan liberador y agradable besarla, sentirla tan cerca, su frágil figura entre sus brazos, subió su mano delicadamente por su espalda hasta llegar a su cuello, produciéndole una serie de descargas agradables a la pelirrosa, sus respiraciones habían salido de su ritmo normal, sus pulmones exigían oxigeno, sus corazones latían fuertemente.

El beso siguió un par de segundos más hasta que Tonks se separó tratando de recuperar el aliento, pero esto bastó para traer de regreso a la realidad al Merodeador, el cual abrió sus ojos encontrándose con la imagen de la metamorfaga entre sus brazos y un marcado sonrojo en su rostro… un momento ¿qué había hecho?, miles de pensamientos de culpabilidad y dudas invadieron su mente, la soltó, haciendo que ésta lo mirara expectante.

OoooOoooOooooOoooO

Fin del chap…

¤°.¸¸.·´¯» ¿Qué creen que pase?

¤°.¸¸.·´¯» ¿Los descubrirá Sirius?

¤°.¸¸.·´¯» ¿Qué hará Remus? ¿Y Nym?

¤°.¸¸.·´¯» ¿Comenzarán una relación?

¤°.¸¸.·´¯» ¿Y qué otras locuras ocurrirán?

Esto y más en el siguiente chap…

Sentimos si a alguien le molesto nuestro comentarios… esperamos contar con su apoyo.

¿Reviews? ¿Avadas?