El juego de quemados no se contaba dentro de los favoritos de Percy, el prefería actividades acuáticas. Después de todo era el capitán de cada equipo deportivo que se relacionara con el agua. Natación, waterpolo, clavados... todos.
Aún así era bastante bueno en atletismo y en baloncesto. El juego que acababa de organizar el entrenador era el favorito de su mejor amigo Jason y de los Stoll, y lo demostraban por la fuerza con la que lanzaban y las carcajadas que soltaban cuando el balón de alguno alcanzaba a alguien, además de las apuestas que hacían entre ellos sobre quien golpeaba a mas chicos.
Percy disfrutaba del juego por razones diferentes a las de sus amigos, aunque nunca lo admitiría ante nadie le encantaba ver a Annabeth jugar.
Sabía que para ella los juegos de estrategia lo eran todo, la había visto ganar trofeo tras trofeo de ajedrez desde los cinco años y aunque se retiró de las competencias después del divorcio de sus padres sabía que jugaba con una aplicación en su teléfono.
Le encantaba la forma en que fruncía los labios cuando se concentraba en su objetivo y en ese momento su objetivo era Rachel, quien para su desgracia intentaba esconderse detrás de él.
Vio ese brillo malicioso en sus intimidantes ojos grises y sabía que aun no olvidaba que la había hecho retrasarse para gimnasia y el entrenador la había castigado por su culpa.
Demonios
Intentó moverse entre sus compañeros de equipo con la esperanza de que fallara su tiro o pudiera tomar un balón y que la pelea fuera justa. Pero Rachel no lo soltaba, podía sentir sus uñas de cientos de dolares enterrándose en su brazo y su molesta voz chillona en su espalda.
Pensó que lo había logrado cuando vio el balón que la rubia acababa de lanzar pasar junto a su cabeza rápidamente y escuchar el grito de Rachel al ser golpeada.
-¡Maldita Anniecienta!-. Sonrió al ver a la chica en el piso pero su sonrisa se borró cuando miró hacia la lanzadora.
Annabeth tenía de nuevo esa expresión que tanto le gustaba pero ahora su objetivo era él.
Corrió entre sus compañeros en busca de un balón pero no lograba hacerse con ninguno.
-Creo que Annie esta enojada-. Dijo Jason cuando un tiro de la chica lo golpeó derribándolo sobre su mejor amigo.
Annie?
-¡¿Tu crees?! ¡Muévete Jason!-. Dijo quitándoselo de encima mientras veía el cabello rubio de Annabeth moverse entre los que quedaban en el juego, agradecía que Connor y Travis la hubieran elegido como objetivo para ganar su apuesta, pues eso le dificultaba un poco el golpearlo.
La chica parecía moverse en un verdadero campo de batalla, como si estuviera rodeada de guerreros con espadas y escudos. Saltaba, se agachaba y atacaba en el momento justo para eliminar al equipo de Percy con esa expresión que le encantaba pero que en ese momento le causaba escalofríos.
Logró tomar un balón después de que golpeara a Connor sacándolo del juego y se giró para enfrentarse a Annabeth.
Todo pareció pasar en cámara lenta, la forma en que la rubia levantó el brazo derecho preparándose para lanzar, la mueca en sus labios y el brillo en sus ojos...
¿Que?
Algo había cambiado en sus ojos, lo miraban de una manera diferente, algo extraña. Por un momento le pareció que era de nuevo esa niña pequeña con la que jugaba al escondite en la mansión Chase y a la que le encantaba robar sus galletas.
Lo siguiente que supo era que estaba de espalda en el piso del gimnasio. Aun tenía el balón que iba a lanzarle a Annabeth en las manos y estaba seguro de que la cara le ardía porque con ella había recibido el balón que ella había lanzado.
-Demonios Percy que golpe- dijo Connor tendiéndole una mano para levantarlo.
-Si amigo ella te acabó-.
-Annie te derribo como si fueras un bolo de boliche- Travis no podía contener la risa mientras que Jason lo miraba de forma extraña.
-Cierren la boca-.
La campana sonó anunciando el final del día y para Percy significaba práctica de natación. Para su suerte la perspectiva de la lluvia había eliminando el fastidioso hábito que algunas chicas tenían de quedarse a sus prácticas y pasarse el tiempo riendo y gritando como tontas.
Se alegró cuando Jason le dijo que se quedaría a esperarlo ya que no llevaba auto y que Piper tenía un proyecto que hacer.
...
Después de la práctica Percy se sentía como si hubiera estado sosteniendo el cielo.
-¿Que sucede con el entrenador amigo? Parece que quiere que te salgan agallas y aletas- Dijo Jason mientras salían de los vestidores hacia el estacionamiento.
-Tenemos competencia con la secundaria Júpiter en dos meses-.
-Eso lo explica todo. Castellan-. Luke Castellan era el rival de Percy en natación y en las ultimas competencias había sido el único obstáculo al que se había enfrentado por el primer lugar.
-Exacto, supimos que mejoró su tiempo tres segundos desde la última vez y me está costando superarlo-. Corrieron hacia el convertible azul de Percy, mojándose un poco. Era el único auto que quedaba en el estacionamiento ademas de una solitaria bicicleta encadenada cerca de la puerta.
-Demonios... Pero tu puedes hacerlo amigo, nadie nada más rápido que tu, solo debes concentrarte-. dijo Jason limpiando sus gafas con su chaqueta del equipo.
-Lo sé-. La lluvia cada vez caía con mas fuerza y un rayo cayó iluminando el cielo y haciendo que su conversación cesara.
-Y eso significa dejar de estar tan pendiente de Annabeth- exclamó el rubio de pronto haciendo que Percy pisara el freno.
-¿Que?- El chico que se giró en el asiento para encarar a su mejor amigo como si le salieran serpientes de la cabeza.
-Vamos Percy no creas que no me he dado cuenta, y no me refiero a todo lo de hoy. Has estado así desde que comenzó el año-.
-No se lo de lo que hablas Jason-.
-Como digas-. dijo sacando su teléfono.
...
Después de un rato se detuvieron en un semáforo en rojo no muy lejos de la zona de la escuela, Percy jugueteaba con el volumen del estéreo pero su mente estaba en cierta chica rubia.
-¿Sabes Percy ? No eres el único que ha estado pensando en Annabeth-.
-¿Que? ¿Que hay de Piper? Pensé que ustedes...
-¡No de esa forma! Demonios en verdad estas loco. No, ademas Annie es prácticamente de mi familia. Mi padre estuvo casado con su tía Hera-.
Desde cuando le dice Annie?
-Solo seis meses
-Como sea es casi mi prima. Es por otra razón- La luz cambió a verde y comenzaron a avanzar.
-¿Cual?
-Su padre esta... Espera esa no es Annabeth?- Su amigo señalaba una figura adelante de ellos, iba sobre la acera rápidamente y se podía ver parte de su cabello rubio por debajo de la mochila con la que intentaba cubrirse de la lluvia.
-Creo... que si. Demonios que hace caminando bajo la lluvia?-. Percy acercó el auto hacia ella y tocó la bocina pero ella no volteó.
-Acércate mas-. Jason bajó la ventanilla y gritó su nombre, la chica apenas pudo escucharlo entre la fuerza de la lluvia. Cuando finalmente se dio vuelta ambos se sorprendieron al ver sus ojos rojos y la mano que no sostenía la mochila cubierta con algo empapado de algo que parecía sangre.
