Chapter 3
¡Fuguémonos!
BPOV
El reflejo del espejo no mostraba mi verdadera persona. Mis ojeras eran cada vez más profundas y parecía que cada día bajaba medio kilo. No podía sonreír y se me dificultaba el respirar hondo. Parecía muerta en vida.
Y todo esto paso desde que me separaron de Edward. El amor de mi vida.
Mis padres cada día se volvían más insoportables, me querían mandar Phoenix con mi abuela, ellos no entendían por qué yo quería a Edward después de lo que hizo. Aunque pareciera imposible lo amaba aún más de lo que ya lo hacía antes. Me había salvado de un violación segura, de algo que me marcaria de por vida si no me mataba.
Veía la muerte de Mike como algo así "era él o yo".
Mire mi reflejo y note que pequeñas lágrimas se resbalaban por mis mejillas sin poder detenerlas. Esto ocurría desde aquella vez hace ya más de cinco meses. Cuando iba a la escuela, nadie me hablaba por ser la novia del que mato al playboy de la escuela y no es que me importe yo misma me estaba apartando de todos, mis maestros ya no me miraban siquiera desde que se dieron por vencidos de obtener mi atención aunque lo cierto es que mis calificaciones eran buenas. Después cuando me gradué, no asistí a la fiesta ni a ninguna celebración por parte de la escuela, solo recogí mis papeles y me fui de ahí. No deseaba nada solo a Edward conmigo. Por las tardes me la paso en mi habitación sin hacer nada más que llorar en silencio.
Sentía que me estaba volviendo loca, escuchaba su voz dentro de mi cabeza, murmurando palabras de amor, podía visualizar su hermoso rostro mirándome y regalándome esa sonrisa torcida que tanto amaba, pero sabía que no era real que él no estaría conmigo, que aún faltaban cuatro años y medio para poder verlo, pero no lo soportaba si tan solo pudiera ir a visitarlo… pero no mis padres tenían que estar en medio y tampoco me dejaban hablar con Esme y Carlisle padres de Edward.
Camine lentamente de nuevo hasta mi cama y me acosté en posición fetal, nuevas lagrimas cayeron por mis mejillas. Un lastimero sollozo salir de mi garganta. Poco a poco comencé a dormirme.
-Edward- susurre cayendo en un sueño caótico…
EPOV
Un estábamos dentro de la camioneta y Laurent seguía conduciendo. Habíamos encendido, la radio para saber en que momento se empezaría a difundir la noticia de nuestra huida, ahora solo veníamos Riley, Laurent, Emmett y yo, porque James y Jasper se habían quedó en la ciudad para recoger los papeles falsos que Jasper había pedido a uno de sus más confiables colegas.
Riley miraba por la ventana contemplándolo todo y yo pensando como siempre solo que ahora aparte de pensar en Mi Bella también pensaba en lo que me había dicho Emmett antes de comenzar la fuga y en lo que recientemente me dijo Jasper en la camioneta sabía que no solo me afectaría a mi sino también a mi novia…
Un pequeño golpe en mi hombro me estaba molestando, sin abrir los ojos trate de parar ese golpeteo. Al darme cuenta que no iba a parar abrí los ojos perezosamente encontrándome con Jasper que me veía divertido.
-¿Edward? ¿Ya estás en este mundo? ¿Hola?- estaba murmurando cómicamente.
-¿Qué quieres Jasper?- estaba molesto porque me había despertado.
-quería hablar contigo sobre un tema importante- de inmediato me puse serio.
-pues tú dirás-
-sé que Emmett ya hablo contigo antes de escapar… así que dime ¿aceptan a uno más dentro?- me miro expectante y yo en shock.
¿Qué le había dado a estos por querer ir conmigo? Digo soy guapo sin ser arrogante pero no creía que fueran gays.
-que dices… seremos el trio invencible si te parece- bromeo para aligerar la situación.
-veras Jasper, en efecto Emmett hablo conmigo antes pero aun no le he dado una respuesta…-súbitamente Emmett me interrumpió. Hasta ese momento no había que estaba poniendo atención a lo que decíamos al igual que los demás.
-es cierto ¿ya decidiste?- me miro suplicante. Dude, había estado pensando en eso antes de dormirme y creía haber sabido la respuesta pero ahora con Jasper sumado a la ecuación era analizar otros temas…
-mira Emmett ya tenía tu repuesta pero ahora, no se ¿no creen que será peligroso estar juntos cuando nos comiencen a buscar?
-viéndolo de ese modo pues sí, aunque somos buenos para escapar y seremos aún mejor para escondernos- Emmett siempre tan optimista.
-Emmett, Edward tiene razón será difícil pero no imposible- Jasper sonrió de oreja a oreja.- además hasta donde me entere Edward tiene a "Su Bella", tu a "Rose" y yo tengo a mi esposa Alice- puso cara de cordero a medio morir cuando nombro a esta última.- así que véanle el lado bueno: no nos llevaran de compras si se tienen entre ellas.- reí divertido al imaginarme la cara aterrada de Mi Bella cuando le digan compras.
-¡sí! ¡Adiós a ser el burro de carga!-grito un emocionado Emmett.
-vamos Eddy, te prometo que me portare bien- mire molesto a Emmett por el estúpido apodo. Al ver mi gesto rápidamente agrego- y jamás te volveré a decir Eddy, Eddy.
Jasper a mi lado se estaba muriendo de la risa pero se aguantaba consiente de que de eso dependía mi respuesta.
-está bien,- como siempre Emmett interrumpió con un nuevo grito- ¿no te puedes comportar como un verdadero hombre Emmett?- pregunte un tanto irritado.
-soy hombre, que no me guste comportarme como uno, no quiere decir que sea gay- dijo ofendido.
-ya, ya, ya, pónganse serios- Jasper sonrió en mi dirección para indicarme que podía seguir.
-como dije si estoy de acuerdo en que puedan venir conmigo, solo quiero que me prometan que si alguna vez las cosas se ponen feas y me pasa algo, cuiden de Mi Bella y les prometo que hare lo mismo en caso de lo contrario.
-cuenta con eso compañero- ambos sonrieron y llevaron su mano derecha a su pecho.
-¡dios tengo que ir por Rosie!- Emmett comenzó a ponerse ansioso.
-calma grandote, dinos donde te dejamos y donde te encontramos- Riley miro en nuestra dirección.
Emmett dijo que lo dejáramos en los límites del Forks en cuanto llegáramos y que lo veríamos a primera hora del día de mañana. Jasper y James bajaron de la camioneta en la ciudad y quedamos con encontrarnos también en los límites. Tenían que ser puntuales ya que dentro de tres días un banco al norte de Tacoma.
Cuando estábamos en el centro de Forks, Laurent se metió a un callejón donde había otro auto.
-yo los dejo aquí, pero no se preocupen estaré al pendiente de lo que ocurra en la cárcel y les avisare por cualquier cosa, yo tengo que regresar para que nadie sospeche de mi- Riley y yo bajamos y Laurent nos aventó las llaves del auto que ahí había junto con una bolsa llena de ropa, sonreí y comencé a buscar ropa que me quedara bien.
Miramos como se alejaba la camioneta y subimos dentro del coche y pequeño Jeta, también con vidrios tintados. Ahora ya íbamos vestidos decentemente. Me había puesto unos vaqueros, una playera de manda larga negra. Yo iba conduciendo ya que sabía perfectamente el camino que debíamos tomar.
Durante el trayecto no se dijo ninguna palabra, mire el reloj que había en el tablero y marcaban las nueve y media de la noche. Sonreí feliz…
Por fin, estaba frente a la casa de mi Bella, es igual a como la recordaba. Tan cerca de Mi Bella. Estaba oscuro eran exactamente las diez de la noche, nuestro horario. Había dejado a Riley a una cuadra y media de aqui para no llamar la atención. Era primordial que nadie supiera de nosotros. Estaba dentro de la casa del jefe de la policía y estaba por llevarme a su hija.
Sonreí nerviosamente, estaba aquí y ella me había prometido que me esperaría pero no sabía cómo iba a reaccionar y si querría ir conmigo. Sacudí mi cabeza tratando de despejar los malos pensamientos. Claro que ella se ira conmigo, ella me ama tanto como yo a ella. Camine lentamente sin hacer ruido y me pare junto al gran árbol que había el pie de su ventana y comencé a trepar cuidadosamente.
Me embargo la emoción al ver la ventana abierta como siempre desde que comenzamos a hacer el amor. Pase una pierna por encima del marco de la ventana muy despacio para no hacer ruido en su piso de madera y después la otra.
Fue como una demoledora directo a mis fosas nasales. Ahí estaba ese olor a fresas con el que soñaba y añoraba todas las malditas noches en las que no estuve cerca de ella. Muy lentamente preparándome mentalmente para no salir desesperado a su encuentro levante la mirada, mirando primero el piso, después sus zapatos que habían al pie de su cama, para después por fin mirarla.
El aliento se me atasco en mi garganta… ahí estaba, de nuevo Mi Bella estaba tan cerca de mí, camine aún muy despacio tratando de no despertarla. Llegue hasta el lado vacío que había en su cama y me senté.
La contemple, sus hermosos rasgos, estaban retorcidos en una mueca, pase delicadamente mis dedos por sus mejillas notando inmediatamente humedad en ellas, me preocupe y maraville al mismo tiempo por su suave piel. Podía notar que estaba más delgada de lo que recordaba. Me incline y dulcemente presione mis labios en su frente tratando de contralar mis ansias por tomar sus labios y besarla apasionadamente.
Justo cuando me iba a retirar una pequeña mano se aferró a mi playera, impidiéndome apartarme.
-Edward- como una demoledora su voz llego a mis oídos inundándolos de su dulzura hasta llegar a mi corazón donde se alojó una cálida sensación de estar en casa.- no me dejes- sollozo acurrucándose contra mí. Aún estaba dormida.
-jamás lo haría mi amor- acaricie su cabello tiernamente.
La sentí removerse, y un instante después sus cálidos ojos marrones me miraban como si estuviera viendo a un Ángel, aunque lo cierta es que el Ángel, Mi Ángel era ella.
-es increíble como mi mente puede proyectarte de manera tan perfecta, solo así puedo estar contigo- susurro acariciando mi rostro. Me incline sobre su mano tratando de tener más contacto. Caí en la cuenta de que ella creía estar durmiendo.
-no amor, estoy aquí vine por ti, muñeca.- la tome en brazos y la hice acurrucarse en mi regazo.
-eso no es cierto, todos los Edward que veo me dicen lo mismo, pero luego despierto y estoy sola de nuevo.- me abrazo por el cuello escondiendo su rostro en este.
-bella cariño, mírame- levante su mentón en mi dirección y la hice verme a los ojos- estoy aquí, te amo y quiero que vengas conmigo- murmure lentamente asegurándome de que me pusiera atención-
-¿Edward?- se veía tan tierna tratando de ver si en verdad no era un sueño. Aunque yo debería de hacer lo mismo, ella era un sueño del que no quería despertar jamás.
-sí, soy yo.
-¡oh Dios! ¡Edward!- se abalanzo en mis brazos sollozando la abraza fuertemente contra mi pecho y derrame unas lágrimas. Estaba feliz por fin podía tener entre mis brazos de nuevo a mi dulce Ángel.
Tome su rostro entre mis manos un minuto después y estrelle mis labios contra los de ella. Gemí por la sensación. Nuestro beso era desesperado, de un momento a otro estábamos sobre la cama. Bella acostada sobre su espalda y yo encima suyo, nuestras lenguas se acariciaban dentro de su boca, dándome se su dulce sabor. Sus manos estaban en mi cabello dando ligeros tirones de él regalándome una avalancha de placer. Mis manos fueron directo a su cintura tratando de tenerla lo más cerca posible. Abrió sus piernas para mí y yo me acomode entre ellas. Ambos gemimos cuando nuestros sexos se tocan directamente.
Había estado mucho tiempo sin Mi Bella y ahora que estaba junto de ella estaba más que excitado. Sin dejar de besarla comencé a envestirla sobre la ropa tratando de mitigar la quemazón que había en mi cuerpo, ella respondió elevando sus caderas para sentirme mejor. Gemimos de nuevo.
Estaba perdiendo la cabeza, quería hacerla mía en ese instante, pero sabía que entes tenía que sacarla de aquí. En un momento de cordura baje la intensidad de nuestro beso y con todo el dolor de mi corazón me separe.
Ella me miro perpleja para después mirarme dolida.
-alto ahí esos pensamientos pesimistas, sabes que te amo con todo mi corazón. Solo quiero decirte algo.- revolví mi cabello antes de mirarla serio y directamente los ojos.
-si lo se lo siento, es que yo solo…- trato de justificarse. Puse dos dedos en sus labios silenciándola.
-escúchame amor- me acerque quitando mis dedos de su labios.
-no espera, como es que esta aquí, se suponía que tu… que…- comenzó de nuevo confusa.
-eso es lo que quiero decirte, Bella yo…-la mire suplicante para que me entendiera- escape esta mañana, yo vine por ti, quiero que huyas junto conmigo. Me iré del país junto con otros compañeros con los cuales escape, ellos también se llevaran a sus novias, si es que quieren ir con nosotros. Por favor Bella amor te lo pido huye conmigo. Vámonos a otro lado y comencemos una vida juntos desde cero. – solté sin tomar siquiera una respiración.
Ella solo me miro sorprendida. Así que seguí hablando.
-mira mi amor, sé que al principio no será fácil, que la policía me buscara y si tú vas conmigo tu padre tratara de encontrarnos, pero te amo y no quiero estar sin ti ni un segundo más, escape para poder estar contigo y ser felices. Solo dime que vendrás conmigo.- la mire suplicante.
-Edward, esto que me dices. ¿Es una broma? Sabes que te amo pero, no quiero que te arriesgues por mí, huye y no te preocupes por mi bienestar yo estaré bien, tú debes huir- me aterroricé. No quería saber nada se huir si no era con ella mi lado.
-Bella mi amor no me hagas esto, por favor huye conmigo- comencé a rogar.
-no se Edward, todo es tan rápido- dudo antes de mirar a la nada. Sus ojos brillaron y me encogí en mi lugar. Su mirada tenía decisión.
-no sabes el dolor padecí todo este tiempo, desde que no estuviste conmigo, sentía que moría sin ti- comencé a sospechar que esta sería una despedida- y no quiero volver a pasar por lo mismo, si algo te llegara a suceder por mi culpa no podría seguir viviendo- suspiro cerrando los ojos.
-Así que acepto, me voy a ir contigo si me prometes que estarás conmigo siempre, que nada nos separara.- sonrió ante mi cara estupefacta.
-te lo prometo, te lo prometo. Gracias. – sonreí lleno de alegría. Bese su rostro una y otra vez.
-te amo- susurro.
-tanto como yo a ti- la mire.
-tenemos que irnos amor, Riley un compañero esta esperándonos afuera.
-¿un compañero?- pregunto temerosa.
-si Bella, no te preocupes es de fiar. ¿Crees que confiaría en alguien sin antes saber que no dañara a mi mujer?- pregunte de vuelta.
-no es solo que…- ajito su cabeza antes de sonreír- está bien solo déjame empacar algunas cosas.
Apresuradamente comenzó a revolotear por toda su habitación tomando y guardando cosas en una maleta pequeña. Volteaba y acomodaba en silencio. Recorrí la habitación con la vista, apreciando todo por última vez, guardando todos los recuerdos que tenia de ella. Mi mirada se detuvo en el escritorio y una idea vino como por arte de magia.
Me senté en la silla frente a este y tome una hoja blanca y un bolígrafo. Tenía planeado dejar una carta para Charlie mi suegro. Después de cinco minutos doble la hoja y garabateé "para Charlie" sobre ella.
-¿Qué es?- pregunto.
-una carta para tu papá- dije y dejándola sobre el escritorio.
-hum- fue lo único que salió de su boca
Me gire hacia mi mujer y casi me voy de espaldas. Estaba en ropa interior muy sensual metiéndose por las piernas un vaquero cómodo y unos converse negros, trague pesado admirando como la suave tela de una playera de manga larga blanca se resbalaba por sus curvas, deseando ser yo el que la recorriese con mis manos cerré la boca que se había abierto y rápidamente tome su cintura entre mis manos acercándola a mí. Tome sus labios en un beso corto y suave para luego alejarme y colgarme su maleta en el hombro. Sonrió y se colocó una chaqueta liviana pero abrigadora.
Salimos de la casa lo más silencioso posibles y corrimos por el jardín tomados de la mano. Al llegar al auto la metí rápidamente en el asiento trasero y me senté junto a ella. Hice las presentaciones correspondientes y Riley piso a fondo el acelerador.
En radio iba encendido, de pronto la canción alegre que sonaba se cortó y se escuchó la voz de un locutor dar la noticia que más nos temíamos.
Ya sabían que nos habíamos fugado, al parecer se tardaron en darse cuenta porque habían muerto algunos reos en la explosión que yo había causado además de otras áreas e identificaron los cuerpos de los que se suponía estaban desaparecidos. Obviamente nosotros no estábamos dentro de ellos.
Mi Bella tembló a mi lado. La abrase fuertemente contra mí y Riley sin decir palabra acelero aún más. Nuestro tiempo estaba contado, teníamos que salir del país ¡ya!
CHARLIE POV
Un pequeño sonido me llego desde fuera de mi habitación, voltee a mirar a mi esposa Reneé que estaba dormida del otro lado de la cama. Se dejó de escuchar el sonido y no le di importancia debería de ser algún animalejo que andaba por ahí. Me volví a acomodar en mi cama abrazando a mi esposa por la cintura.
Otro sonido me volvió a despertar, era el repiqueteo de mi radio de trabajo. Mire el reloj y marcaban la una de la mañana. Perezosamente me levante y tome el radio
-jefe Swan- dije adoptando mi personalidad de trabajo.
-¡esta es una emergencia, repito, es una emergencia!- dijo Matt mi ayudante.
-¿Qué pasa?
-en la cárcel de Seattle hubo un incendio y al parecer se han fugado cinco reos entre ellos esta Edward Cullen…- deje de escuchar cuando escuche ese nombre.
Dijeron que se había fugado. Ese malnacido ex novio de mi hija, se había fugado pero ¿Cómo?, digo se suponía que era una cárcel confiable. ¡MI HIJA!
Rápidamente salí de mi cuarto y corrí a la de mi niña. La puerta estaba abierta. Mi corazón comenzó a bombear más rápidamente, por favor que este bien, por favor que este bien, era lo único que podía pensar. Entre al cuarto y la cama estaba desecha pero no había rastro de ella por ningún lado. Recorrí con la vista la recámara para buscar alguna evidencia de forcejeo o algo que me pudiera decir donde estaba.
Inevitablemente mi vista se topó con el escritorio, una carta.
La tome y comencé a leer… sentí que l sangre se me fue a los pies. Esto no podía estar pasando. Arrugue la carta entre mis dedos aun pensando en su contenido, jamás lo permitiría…
Charlie:
Sé que en este momento deberá estar maldiciéndome, porque si tiene razón, Bella está conmigo por voluntad propia, no le diré donde estamos ni a donde vamos, solo quiero pedirle que aunque sea imposible no me odie por eso. Yo amo a su hija y daré todo lo que tenga para que ella este bien y feliz. Le aseguro que lo será por eso me atrevo a escribirle esta carta. Aunque usted no esté muy de acuerdo quiero hacer las cosas bien o al menos lo mejor que pueda…
Le pido que nos de su bendición a su hija y a mí, porque aunque todavía no se lo pido, quiero casarme con ella lo más pronto que se pueda y para eso le pido su permiso. Tome en cuenta que tratare de que sea lo más feliz que se pueda. La amo y por extraño que parezca ella también me ama a mí.
No la busque por favor… es algo que sé que no me hará caso pero aun así se lo pido. Le dio gracias por haber creado una persona tan maravillosa como lo es Mi Bella y aun más de doy gracias al cielo por que fuera hecha solo para mí.
Atte.: Edward
¡ Hola! Les dejo nuestro tercer capítulo. Espero hay sido de su agrado.
No olviden dejarme aunque sea un review, acepto sugerencias.
¡Y recuerden, nos leemos la próxima semana!
¡Muchos besos!
17bedwa
