Capitulo 4: La razón ante el corazón.
Roy había pasado de ser el ser mas despreciable en la faz de la tierra a ser un chico medianamente agradable, las clases del lunes y el martes parecieron marchar en lo que se considera normal, algunos retos, algunas bromas, algunas pelas, pero nada que fuera mas allá de eso.
Sin embargo, lo que más me dolía era que ni siquiera había mencionado nada del día que nos habíamos encontrado en la universidad, la verdad es que podría haber sobrevivido con su indiferencia, pero luego de la conversación de aquel día, sentía que una pequeña brecha se había abierto en nuestra relación por decirlo de alguna manera.
A lo largo de mi corta vida, yo había salido con do chicos, pero ambas relaciones solo habían logrado que mi concepto del "amor", no fuera al mas adecuado, por ese motivo me repetía una y otra ves a mi misma que la principal meta en mi vida eran mis estudios y tener una buena carrera en al que desarrollarme, si luego de haber conseguido eso aparecía un buen chico, pensaría la posibilidad de mantener una relación.
Sin embargo, mi amiga Gracias me decía que era casi imposible que pudiera mantener por siempre mi principio de "la razón ante el corazón", ya que cuando conociera a una persona realmente especial, todo aquello se iría al tacho de la basura.
El problema consistía en que al parecer, Roy, con sus aires de chico imposible y su fingida arrogancia estaba logrando romper la coraza que por años había logrado mantener impenetrable.
Ya había aceptado que Roy me gustaba físicamente, pero una cosa muy distinta era aceptar que estaba interesada en el de otra manera que no fuera una simple atracción física.
Bueno. Mientras todos estos desafortunados pensamientos rondaban por mi cabeza, la tarde del día sábado llego como una nueva tortura.
No solamente vería a un Roy que me había tomado en cuenta tanto como a la pared de mi cuarto, si no que además Jean me había invitado a salir esa tarde y mi abuelo me había negado el permiso; para amargarme un poca mas el día, Dios decidió que un poco de lluvia no me vendría mal.
Las clases con Roy los sábados comenzaban a las cuatro de la tarde y se solían extender hasta después de las siete, ya que repasábamos lo mas importante de la semana y me hacia algún examen con el que por supuesto le encantaba humillarme.
Pero extrañamente el reloj marco las cuatro con cinco minutos y mi queridísimo maestro no llego. Eso me extraño un poco ya que solía llegar siempre cinco minutos antes de la hora fijada, además me había dicho que si en alguna ocasión sufría algún percance me informaría para que no me preocupara.
Al cabo de casi una hora de atraso, mi extrañeza paso a enfado y luego de este a preocupación. Cuando sentí que no era capas de aguantar mas esa incertidumbre me dispuse a llamarlo por teléfono para saber que ocurría realmente, cuando estaba marcando su número sonó el timbre.
Lo primero que vi al abrir la puerta fue a Roy chorreando agua y con el semblante lo mas parecido a un zombi que había visto en mi vida. Lo deje pasar, por primera ves sintiéndome incapaz de hacer recriminaciones, realmente tenia mal aspecto.
-Riza, siento la demora, pero…- no alcanzó a terminar porque en un impulso lleve mi mano a su frente.
-¡Estas ardiendo! ¿Cómo eres tan tonto para venir así?- le pregunte entre molesta y asustada, ya que estaba bastante mal.
-Te doy clases, y por eso me pagan por si no te has enterado. Es mi responsabilidad venir hoy, solo tengo un poco gripe, nada del otro mundo.
-Por una simple gripe te podría dar una pulmonía ¿lo sabias?- el asintió desganado y yo resignada y conmovida le sonreí-. Vamos, quítate el abrigo mientras te preparo algo, hoy no habrá clases.
-Puedo darte la clase…
-No seas terco. Te diría que fueras a casa, pero la lluvia te hará peor, así que lo mejor será que esperes a que llegue mi abuelo, así te podrá llevar en coche.
-Riza, agradezco tus buenas intenciones pero de verdad que no es necesario, puedo irme a casa-Roy tomo su abrigo dispuesto a marcharse, pero yo se lo quite de las manos y lo obligue a sentarse en el sofá.
Al instante de notar lo cerca que estábamos sentí como me sonrojaba. Con Roy siempre manteníamos las distancias en lo referente al contacto físico, ni siquiera para saludarnos o despedirnos, lo mas cerca que lo había tenido era cuando el se aproximaba hasta mi para darme alguna indicación cuando estaba trabajando frente a la computadora, pero el día que nos encontramos en la universidad el parecía haber olvidado su regla ya que me traía de un lado para otro como si yo fuese su juguete.
La verdad es que el también parecía algo incomodo con lo que estaba ocurriendo y no objetó nada cuando yo me aparte demasiado rápido como para ser normal
-Quédate aquí y te traeré algo- le volví a repetir tratando de recuperar el aplomo que me caracterizaba- Ya veras como en un momento te sientes mejor.
Cuando estuve en al cocina, lejos de la peligrosa presencia de Roy, me di cuanta con rabia de que por primera ves no podía controlar lo que sentía. El era detestable, sin embargo a mi me gustaba, lo cual podía tener dos posibilidades: la primera consistía en que yo tenia muy mal gusto y la segunda suponía que Roy no era tan mala persona como yo intentaba creer.
Fuera cual fuera la respuesta, no era la mas satisfactoria para mi.
Le prepare una limonada caliente y busque algunos medicamentos para bajarle la fiebre, lo mejor seria que descansara un rato hasta que llegara mi abuelo, lo cual seria aproximadamente en tres horas mas.
-Ven, es mejor que subas- le dije mientras le tendía la limonada y los medicamentos.
-Me alegra de que hayas cambiado de opinión sobre las clases, no quiero que te atrases y luego me culpes a mí por tus errores.
Era increíble, prácticamente se estaba muriendo y aun así intentaba hacerme enfadar.
-No habrá clases, iremos a mi cuarto-. Le respondí molesta.
La expresión de asombro que cruzó su rostro en ese momento logro desplazar su semblante de enfermo, no se que ideas absurdas cruzaron por su cabeza y la verdad es que yo tampoco me las quería imaginar por miedo a que terminaran cruzándose por la mía.
-Necesitas descansar un rato, por eso mientras te cuido aprovecho de estudiar un momento.
-No creo que sea buena idea, mejor me voy- Roy me miraba tenso y supuse que estaba hablando en serio.
-No seas tonto, sube o terminaré enfadándome en serio, y no te gustaría verme realmente molesta.
Suspiro resignado y me siguió hasta mi cueto, la verdad es que no entendía porque extraña y estupida razón me sentía tan nerviosa. Mi cuarto era como el de la mayoría de las chicas de mi edad, además cada ves que Jean iba a verme a casa nos encerrábamos en el por horas y horas, sin embargo, el hecho de estar allí a solas con Roy hacia que tuviera miedo de algo que aun no sabia descifrar.
Le indique que se recostara en mi cama y le tendí una manta para que se cubriera. Después de beberse la limonada y tomar los medicamentos, le controle la temperatura y el apoyo la cabeza en la almohada y al cabo de unos minutos estaba profundamente dormido.
Yo me encontraba tendida en un sofá frente a el, tratando de concentrarme en el libro que estaba leyendo pero me era prácticamente imposible.
Por primera ves tenia la posibilidad de observarlo a mi antojo. Su respiración era pausada pero no todo lo normal que a mi me hubiera gustado que fuera. Algunos mechones de su cabello oscuro le caían desordenados por la frente que parecía algo húmeda a causa de la temperatura.
Aquel era un Roy completamente desconocido para mi Parecía tranquilo y hasta cierto punto tenia un aire infantil que comenzó a despertar mi ternura.
Gracia me había comentado el otro día que lo había encontrado un chico muy guapo y que además era muy agradable una ves que lo conocías bien.
¡Pero conocer a Roy era en si un problema!
La verdad es que no sabia nada de el, es decir, no sabia nada importante de su vida: No conocía sus gustos, no sabia donde había vivido o donde había estudiado, ni siquiera sabia su fecha de cumpleaños.
No se por cuanto tiempo estuve observándolo y haciéndome las mismas preguntas ¿Se parecería a su padre o a su madre? ¿Tendría hermanos? ¿Tendría novia?
-Hola- sus palabras me sacaron de mi mundo de ensoñación logrando que me diera cuanta de que Roy me estaba observando con una leve sonrisa.
-Hola, ¿te sientes mejor?
-Algo, por lo menos no me duele tanto la cabeza, aunque tengo un poco de sed.
-Algo normal, teniendo en cuenta que tienes fiebre- le conteste mientras me ponía de pie para servirle un poco de agua- Ten, bébetela y te sentirás mejor.
Roy se la bebió obediente mientras yo volvía al sofá e intentaba entender el contenido del libro, que extrañamente esa tarde parecía estar en un idioma para mi desconocido.
Pasamos unos minutos en silencio, pero podía sentir como los ojos de Roy seguían cada uno de mis movimientos y eso m ponía mas nerviosa aun ya que una aparte de mi deseaba mandarlo al infierno y la otra me recordaba que el pobre chico estaba enfermo y necesitaba cuidados.
-¿Qué estudias? Me pregunto en forma inocente pero que a mi me tomo por sorpresa ya que ni siquiera recordaba de que trataba el libro.
-El corazón, estudio el funcionamiento y la composición del corazón- me apresure a responder mientras volvía mi atención al libro.
-¿Sabias que el corazón late cerca de sesenta a cien veces por minuto?
-Si, si lo sabia- lo observe un momento para ver si intentaba molestarme pero parecía que sus intenciones eran buenas.
-¿Sabias que el corazón aumenta esa cantidad de pulsaciones cuando estas frente a la persona que te gusta?
De inmediato sentí que me sonrojaba y quizás debido a la sugestión sentía que mi corazón latía tan rápido y tan fuerte que Roy era capas de oírlo.
El por su parte seguía observándome, pero o había burla en sus ojos como las veces anteriores, sino que parecía expectante a que yo dijera algo.
Pero mi respuesta no llego.
-¿Te gusta Jean?
Esa ves la pregunta me tomo aun mas de sorpresa, no la pregunta en si ya que me la habían hecho muchísimas veces por que la mayoría de las personas que nos conocían a Jean y mi, daban por hecho de que nuestra relación iba mas allá de la amistad.
Cuando eso ocurría, Jean se limitaba a encogerse de hombros y sonreír y yo era la que se encargada de disipar todas las dudas, pero esa ves, frente a Roy me quede en blanco.
-Ah, no lo se- esa fue lejos al respuesta mas estupida que he dado en mi vida. Claro que sabia que Jean no me gustaba, sin embargo al oír mi respuesta la expresión de Roy cambio, pero al cabo de unos segundos me dedico una leve sonrisa.
-Parece un buen chico, deberías darle una oportunidad.
-Me lo pensare- le respondí con una vos que intentaba sonar alegre, sin embargo me sonaba falsa, como que no me perteneciera.
-Por cierto, Riza, lamento mi comportamiento durante esta semana. He tenido algunos problemas y creo que me desquite contigo, pero es que luego de lo que ocurrió el lunes estaba confundido y bueno… no supe como actuar.
-No hay rencor, estamos en paz.
Parecía una locura, pero aquellas simples palabras lograron calmar toda la rabia y el dolor que había anidado en mi corazón por casi una semana. Me sentía dichosa.
Volví a tomarle la temperatura, y luego de comprobar que se encontraba un poco mejor, le ofrecí jugar una partida de ajedrez, la cual perdí por lo menos dignamente.
-Vaya, pequeña, no juegas tan mal- nuevamente sus ojos tenia aquel brillo que aparecía cada ves que me molestaba.
-Aprendí de mi abuelo. Tengo un buen maestro.- le dije triunfante, era la primera ves que Roy me decía que hacia algo bien.
-¿Sabes una cosa, Riza? Serás un buen medico- me dijo mientras me acomodaba un mecho de cabello tras la oreja y luego me acaricio la mejilla.
¡¿Qué hacer?!
Una parte de mi, la racional, me decía que debía huir de aquella situación antes de que fuera demasiado tarde; pero la otra me esta pidiendo a gritos que lo besara.
Gano la racional.
-Realmente debes estar muy mala para hacerme dos cumplidos en un día- conteste riendo mientras intentaba romper la situación demasiado intima que se había formado.
-Jamás he dicho que sea una inútil, solo lo eres frente a la computadora- Roy se rió pero el sonido de la puerta al cerrarse nos alerto de que mi abuelo ya había llegado a casa, yo rápidamente volví a sentarme en el sofá.
Cuando mi abuelo se asomo la cuarto para ver si me encontraba allí, se asombro un poco al ver a Roy en mi cama.
-Tiene fiebre, pensé que podrías llevarlo a casa- fue mi brillante respuesta ante su mirada inquisidora.
Cuando ellos se marcharon comencé a preparar la cena. Quizás Gracias tenía razón. Por desgracias el corazón no es algo que se puede controlar, yo lo estaba viviendo en carne propia.
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Ya chicas, espero que les haya gustado el chap y la próxima semana tendrán el siguiente.
Como siempre agradezco a los que leen y especialmente a los que me dejan su opinión así que:
Xris: Me alegra que te haya gustado el chap, y como ves la situación ya se va haciendo más intima, por lo menos van descubriendo otras facetas que no conocían de ellos mismo, sobre Jean ya veras, nos leemos luego, ciao.
Hanae: Gracias por la opinión, se que Riza resulta algo desagradable pero hoy salio su parte mas sensible, solo queda esperar un poco, nos leemos luego, ciao
Walku-chan: Si, justo encontrase con Roy, espero que el chap de hoy te haya gustado y nos leemos luego, gracias por el apoyo.
Taiji-ya Hawkeye: Gracias por la opinión, me alegra que te haya gustado y si, mi actualización es semanal, nuevamente gracias y nos leemos la próxima semana.
Unubium: Si, la verdad es que cada ves se llevan mejor, gracias por la opinión y nos leemos luego, ciao
