bueno, lo primero de todo, muchas gracias a todos los que me habeis escrito reviews, os lo agradezco muchísimo y me encantan todos!!!!!

y ahora... este capítulo es mi favorito de todos los que he hecho hasta ahora... q emocion xDDD espero que os guste, lleva mucho tiempo escrito y al pasarlo al ordenador ha sufrido unos pequeños cambios... el conjunto final en sí no está mal, aunque como siempre podría mejorarse...

en fin, que dejo ya de desvariar y os presento mi capítulos favorito xDDD


1 de abril

Primera parte: consejos de belleza

Poco a poco se fue acercando el 1 de abril hasta que una mañana, Sirius abrió los ojos y encontró a toda su habitación (Remus, Peter y James) revolucionados, moviéndose a uno y otro lado.

- Venga, Sirius, que ya son horas¿e? – James estaba aún más emocionado que de costumbre, ya que iba a formar parte del selecto grupo de los mejores jugadores de todo el colegio, aunque él en un principio no había sido seleccionado por ser de 4º. Ya tenía la vestimenta de Quidditch y Sirius estaba completamente seguro de que la caja que contenía la snitch que le había regalado su padre, ya había sido abierta, al menos, en cinco ocasiones.

Media hora más tarde Remus, Peter y Sirius bajaron a desayunar, mientras James tenía la manía de no desayunar desde el día en que retó a Snape a no hacerlo, creyendo este último que se desmayaría por la falta de vitaminas, y no solo no se desmayó, sino que ganó.

El partido fue como se cabría esperar de cualquier partido amistoso: aburrido. Para evitar rivalidades se había puesto en un mismo equipo a Slytherins y Gryffindors, pero resultó ser que había más insultos, peleas y malos entendidos que cuando jugaban uno contra el otro. Al final ganó el equipo SG 320 a 115 al equipo HR.

Después de que el tema del partido quedara bastante exprimido, se pasó al del baile de la noche. A la hora de comer, en los pasillos… no se hablaba de otra cosa.

XxXxXx

Ya eran las 4 de la tarde y Sirius consideró que era buena hora para empezar a prepararse. Los otros tres merodeadores andaban desperdigados y Sirius ni sabía ni le importaba dónde estaban.

Entró en la sala común de Gryffindor y se encaminó hacia su habitación hacia su habitación, donde los Marauders tenían un baño particular. Ya desde su primer año habían acondicionado una parte de su habitación para convertirla en su baño, donde nadie les podía molestar. Ningún profesor sabía de la existencia de ese baño, salvo Dumbledore, que les permitía tenerlo con la condición de que le dejaran usarlo si alguna vez se encontraban por esa zona y lo necesitaban.

Sirius abrió la puerta esperando encontrarse el baño vació, pero en cambio se encontró a James mirándose al espejo y delante de al menos 50 botes, cada uno de un color, tamaño y forma distinto.

- Juraría que había oído decir a alguien que James Potter estaría mejorando sus técnicas de Quidditch – comentó Sirius a modo de saludo.

- Si, bueno, ya sabes, lo típico que se suele decir cuando no quieres que te molesten – contestó James, sin quitar la vista de su reflejo en el espejo. Parecía estar muy concentrado observando su pelo - ¿y tú no estabas con Marissa?

- Marissa lleva desde las 10 de la mañana preparándose, al parecer no ha ido ni siquiera al partido.

- Tampoco se ha perdido mucho – por fin James se giró para mirar a su amigo. Su mirada reparó en el pelo de Sirius, y frunció el ceño - ¿Cómo demonios haces para tener siempre el pelo tan… tan…?

- ¿Perfecto? – le ayudó Sirius. Se acercó al espejo y se miró. Realmente su pelo parecía recién sacado de la peluquería. Era de color negro azabache y su flequillo caía con gracia y soltura por encima de sus preciosos ojos grisáceos sin llegar ni tan siquiera a rozarlos. El resto de su pelo estaba en su sitio con la elegancia que James nunca conseguiría – Bueno, es una de las pocas cosas buenas que tiene ser un Black.

Pero James apenas le hizo caso, pues se había vuelto a girar hacia sus potingues, y en ese mismo momento sostenía un bote con un líquido amarillo en su interior.

- ¿Y si me tiño el pelo? Eso causaría sensación en todo Hogwarts, estoy seguro. Por ejemplo… ¿rubio¡Si¡Rubio sería perfecto! Así le puedo hacer la competencia a Lucius Malfoy!

Antes de que Sirius pudiera dar su opinión, la puerta se abrió y apareció una figura muy delgada, algo más alta que James, pero sin llegar a la altura de Sirius, y con el pelo castaño. Esa figura llamada Remus Lupin, habló:

- Dime que mis oídos me engañaron cuando creí oír algo así como que te vas a teñir el pelo para parecerte a Lucius Malfoy.

- Está bien, está bien, no era buena idea – contestó James resoplando y posando el frasco con el líquido amarillo. Su cara era de mosqueo evidente, aunque al coger otro frasco, siguió siendo el James de siempre - ¡¡Hey¿Y que os parece si me tiño el pelo de pelirrojo? Si me ve aparecer con el pelo de su mismo color estoy seguro que caerá rendida a mis pies.

Remus y Sirius se miraron. Quedaba claro que cada vez que James hablaba de Lily Evans perdía el sentido del ridículo.

- Amigo – dijo Sirius poniéndole una mano sobre su hombro – como se te ocurra ponerte el mismo color de pelo que Evans, vas a comer calamar gigante durante un mes.

James se tomó esta crítica aún peor que la anterior.

En ese momento se volvió a abrir la puerta y un chico regordete y bajo apareció por ella. Su cara se iluminó de felicidad al reconocer a sus amigos.

- ¿Qué hacéis los tres aquí metidos¿Había junta de merodeadores en el baño y no me había enterado?

- No, Peter – contestó malhumorado James, mientras seguía revolviendo sus frascos – no es una junta normal, es una junta para potenciar nuestra belleza, tema en el que tú, obviamente, no nos puedes ayudar.

La expresión de Peter cambió radicalmente. Su sonrisa desapareció y sus ojos se entristecieron, pero en vez de defenderse se dio la vuelta y se marchó cerrando la puerta tras de sí.

- James, como le sigas tratando así le vas a crear un trauma al pobre chaval – dijo Remus, y los tres se rieron. Sabían que era algo normal en James insultar y desprestigiar a Peter, pero tampoco le daban mucha importancia porque sabían que en realidad, Potter era así y no había forma de cambiarle. Sin embargo, si eso sucedía con una persona ajena a los merodeadores, estos no dudarían en defender a su amigo y tomar cartas en el asunto.

- Y volviendo al tema de mi pelo¿de qué color me lo tiño? No, mejor¿y si me lo rapo¿o me lo rizo?

Sirius miró rápidamente a Remus y le envió una mirada que quería decir: "te toca".

Remus se acercó a James para intentar persuadirle de que dejara su pelo tal y como estaba, que era mucho mejor que usar todos esos potingues, mientras Sirius aprovechaba y salía del baño.

Cuando Sirius salía de la habitación, ya vestido y preparado, oyó a James protestar y supo que Remus aún tenía para largo.