Disclaimer: Ningún personaje, marca o editoriales que vean y reconozcan me pertenecen. No soy Stephanie Meyer y bla bla bla…
Capítulo cuatro: Primer impresión
Una fiesta sin lentejuelas rojas, mirada penetrante y cabello estilizado; no es una fiesta. Alice Cullen lo sabía.
-¡Auch! Si no fuera a dejarte sola por una fiesta, te despediría por esa quemada.-Alice le sonrió a Bella por el espejo.- ¿Me dirás que paso?
-No.-Bella sujetó con más fuerza la tenaza.- No quiero hablar de lo que pasó. Y respecto a la quemada yo no tengo la culpa de que tu cabello sea tan pequeño.
-De acuerdo. Y respecto a tu estado de ánimo yo pienso que te acostaste con perros y te despertaste con pulgas, ¿es eso?-Alice le clavó la mirada a través del reflejo cristalino del espejo. El acostaste no era metáfora.
-¡No!-Bella endureció sus facciones.-Y deja de llamarlo perro.
-¿Seguirán juntos?- Alice se fue al grano.
-No.- Bella suspiró y termino con su cabello.- Será mejor que te vayas, son las diez y media.
-¿No quieres ir?- Alice se levantó de su silla y la miro muy preocupada.-No me agrada el dejarte aquí, te veo muy triste y me sentiré culpable si algo pasa.
-Estaré bien.-Bella hizo una extraña mueca, que se suponía era una sonrisa.
-¿Segura?-Alice frunció el entrecejo.
-Vete ya, Alice Cullen.-Bella negó con la cabeza.- No estoy bien, pero lo estaré…No es como qué pensará casarme con él.-Si la nariz creciera con las mentiras, seguramente con esto la de Bella sería más larga.
-Esa es mi chica.-Alice dio un saltito y la abrazó.- Duerme tranquila, si quieres salir dejaré las llaves en la mesita del recibidor.
-Está bien, gracias.- Alice le sonrió con alegría, con cariño de hermanas.-Y por favor no seas tan cruel con Rosalie Hale.- Lo último fue una petición aunque sabía que sería ignorada.
-Buenas noches, Bella.-Alice no prometió nada. Era una mujer de palabra y si no lo cumpliría, no lo prometería.
. . .
Esperar que con el tiempo cambie una persona, es desperdiciar el tiempo si la persona ni siquiera lo intenta.
-¿Cielo?-Tanya parecía hablar con la mesa.
Edward estaba firmando la cuenta. Tras una cena deliciosa, y claro está, demasiado cara, el pobre y fastidiado novio de la rubia se encontraba distraído.
-Disculpa, Tanya. ¿Me decías?- Edward sacudió un poco la cabeza.
-Olvídalo.-Tanya le resto importancia con un gesto de la mano.
-¿Segura?- Lo último que quería era una escena porque la ignoraba, o no le prestaba atención, o por ambas razones.
-Me preguntaba si iras al after-party del desfile de hoy.-Tanya lo estaba invitando, sutilmente.
-Me resulta imposible.-Edward recordó a su hermana, y quería verla.- Iré a ver a Alice. No quiero qué siga enojada conmigo.
-Oh, entiendo.-Tanya aún no conocía a Alice pero ya comenzaba a desagradarle. Arruinaría su noche.
. . .
Porque cuando una mujer linda abraza al hombre más guapo de la fiesta y él corresponde el abrazo, las mujeres no pueden hacer nada más que odiarla, la vanidad le gana a la humildad y la envidia le gana a la razón.
-¿Quién es?- Todos. Hombres y mujeres querían saber quién era.
-Tal vez una actriz.-La adivinanza comenzó.- O deportista.
-¿Famosa?- ¡Por Dios! Emmet Cullen no salía con alguien sin nombre y prestigió.
-Es modelo.-Una nueva sugerencia salió.
-Es demasiado pequeña.-Definitivamente no era el tipo de Emmet.
-Tal vez es solo su amiga.-Un trago de alcohol bien largo se requirió para esta última declaración. Era guapa, de facciones delicadas y atuendo perfecto.
-Eso espero.-Una o dos sonrisas torcidas salieron a la luz.
-Esperamos…-Modelos, actrices, cantantes, famosas y herederas lo esperaban.
Emmet sonrió al sentir tantas miradas comiéndolo, algunas con mayor o menor intensidad, pero de igual forma lo hacían.
-¿Es mi imaginación o todo el mundo me odia aquí?-Alice se abrazó a si misma, si, era audaz pero a veces era más inocente que una niña.
-Son celos.- Emmet le habló al oído.- Piensan qué estoy saliendo contigo.
Alice rodó sus ojos. Algunas veces, está bien, todas las veces Emmet tenía la autoestima demasiado alta.
-¿Y si no viene?-Alice soltó un bufido. Desconocía el plan de Emmet, pero estaba segura de qué funcionaría, si llegaba…
-Vendrá.- Emmet habló por darle seguridad a su hermana.- Estoy seguro.- Lo único que Emmet Cullen desconocía es que su certeza se convertiría en su debilidad.
¡Oh por Dios es ella! ¡Rosalie Hale!
Una risa coqueta, cantarina y vanidosa fue todo lo qué Emmet necesito para enfrentarse con el mejor de sus retos.
-¡Demonios!-Alice se congeló un momento.- Emmet ella es…
-Mi plan.- Emmet le sonrió con seguridad.
-¡No!-Alice hizo un mohín. Estaba enojada y su hermano confundido.
-¿Qué es?
-Perfecta.-Alice gruñó por lo bajo.-No puedo odiarla, es demasiado, fashionista.
-Es una modelo pesada más.-Emmet le alborotó el cabello.
-Y su novio es… - Alice se puso de puntitas para ver la cara del acompañante de su enemiga.- ¿Royce King?
-Y yo que pensaba que esto no se podía poner mejor.-Emmet soltó una carcajada y Alice abrió los ojos como platos. Royce King y Emmet Cullen no debían cruzarse sin qué algo grande pasará.
Porqué los enemigos en la cancha, son los enemigos en la vida y la novia del enemigo… ¿es enemiga de tu hermana?
. . .
El alcohol no soluciona las cosas, pero al menos las olvidas por un rato.
Bella sintió el líquido quemarle la garganta, era vodka o tal vez whisky, eso era lo de menos.
-Lo odio.-Bella soltó un gruñido, una lágrima y tomó directo de la botella.
La película en la pantalla de plasma no la ayudaba en nada a sentirse mejor, no la ayudaba en nada y punto, tal vez porque al minuto dos dejo de prestarle atención para ir a la cocina por un poco de soda pero regreso con un mucho de alcohol.
Había tomado de esa manera solo una vez en su vida: Cuando se graduó de la universidad, y la lista de tragedias era interminable. Pero esté vez sería diferente, no había alberca, ni hormonas, ni zapatillas, ni nada inflamable cerca, o sea, que podía salir ebria sin muchos daños.
O eso pensaba hasta que un ding-dong resonó en su cabeza.
¿Alice? ¿Tan temprano? En estadísticas eso era imposible.
Pero ¿quién más? ¿un ladrón? ¡No! No se tomaría la molestia de tocar el timbre.
Lo único que el alcohol le permitió hacer correctamente fue ponerse los zapatos porque su blusa estaba desacomodada con un hombro descubierto, sus jeans estaban un poco debajo de la cintura dejando entrever algo de piel y su cabello estaba suelto y desordenado.
Bajo con demasiada lentitud por dos razones: El mareo y el miedo.
-Alice ya escuché tus pasos. Abre.
¡¿Qué demonios?! Alice no le dijo nada sobre visitas.
-Bien, se que estás enojada, que merezco que me dejes afuera por no ir a tu desfile, pero en verdad tengo frío.- Bella sonrió, no sabía quien era pero le resultaba tierno, gracioso y su voz era sexy.- Tirare la estúpida puerta Alice Cullen y me casaré con mi novia aunque digas que el amor de mi vida no debe ser rubia.
Bella abrió la puerta.-Esa es una buena noticia porqué odio a las rubias.
La primera impresión es difícil de olvidar, y Bella ebria, no era difícil, más bien imposible de olvidar.
Si ya leíste por lo menos dimelo (:
¿Les gustó? Jasper aparece en el próximo capítulo, lo prometo. El triangulo entre Royce, Rosalie y Emmet estará marcado desde el primer momento. Bella ebria y Edward confundido, los dos buscando a ese alguien ¿qué pasará?
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