Disclaimer:Todo lo reconocible es de la señora J.K. Lo demás es mío.


Este mini fic participa para el reto Hogwarts a través de los años para el foro La noble y ancestral casa de los Black. El reto consiste en escribir cuatro viñetas de no más de mil palabras acerca de cuatro generaciones. Con ustedes la "Tercera Generación" de la mano de James Sirius Potter.


James Sirius Potter: Algo que no era

— ¿Lo dices en serio?— preguntó James, trepando las escalerillas para subir al tren que lo llevaría a Hogwarts.

— Claro que sí— confirmó Fred.

Su padre le había hablado de ello algunas veces y siempre le había dejado bien en claro que le parecía una total estupidez. Sin embargo, mucho se hablaba acerca del Club de las Eminencias entre los alumnos y, al parecer, no era ninguna estupidez.

James Sirius Potter cursaba su cuarto año de educación mágica y estaba en el equipo de Quidditch desde hacía dos. Y Slughorn nunca lo había invitado a una de sus fiestas. No es que le interesase, claro. Pero si lo había hecho con su prima Victoire y James estaba seguro de que no faltaría mucho para que invitara a Rosie.

¿Por qué nunca lo había escogido a él? Además de sus logros como deportista, él era el hijo del Salvador del Mundo Mágico y la ex cazadora de las Arpías de Holyhead, dos del Club Slug. Participaba en el club de duelo y era uno de los mayores bromistas del colegio. ¿Qué le pasaba a ese hombre que no lo quería en su mesa de Eminencias?

Nunca había exteriorizado nada de esto, en realidad, nunca lo había preocupado realmente hasta que Fred fue invitado a una de esas reuniones por el mismísimo Slughorn.

¿Qué tenía Fred que él no tuviera?, pensó con abatimiento esa noche cuando se acostaba en su cuarto de la torre Gryffindor.

Él no se pensaba un chico celoso ni tampoco creía que Fred mereciera menos que él. Pero, por Merlín, no podía ser que no destacara en nada lo suficiente como para que Slughorn no lo invitara.

Esa noche se desveló, buscando la forma de llamarle la atención a su profesor de pociones. Y la única solución que se le ocurrió fue recurrir al libro del Príncipe Mestizo del que tanto hablaba su padre.

Revisó su horario mientras desayunaba y, como tenía la primera hora libre, decidió ir hasta la Sala de los Menesteres y recoger ese libro para sobresalir, por primera vez, en una clase de pociones.

Caminó lentamente, intentando no llamar la atención de nadie en particular. Comenzó a correr cuando creía que había dejado a todos atrás pero, por mala suerte, se chocó con su voz de la conciencia, Dominique Weasley.

La muchacha iba al mismo curso que él y era su mejor amiga.

— Wow, alguien tiene prisa— comentó ella recogiendo sus libros.

— Lo lamento— murmuró él avergonzado.

— ¿Qué pasa, Jamie?— inquirió ella experta en el cambio de estados de ánimo del muchacho.

— Ash, son esas malditas reuniones de Slughorn— respondió él y el color se le subió a los pómulos mientras su prima se reía.

— No te han invitado, ¿no?— diagnóstico ella y él se deslizó hasta el suelo, escondiendo su cabeza entre los brazos—. No es la gran cosa— le aseguró la chica.

— ¿Fuiste?— preguntó él asombrado.

— Ouch, tu sorpresa me hiere— se rió ella—. Lysander me invitó a una fiesta el año pasado— explicó ella restándole importancia.

— No entiendo por qué no me invitó— se molestó James.

— ¿Quién? ¿Slughorn o Lysander?— se burló su amiga y él la golpeó ligeramente en el brazo—. James, las reuniones del club Slug son un asco. Me parece horrible que margine de esa forma a los demás alumnos que no cumplen sus expectativas de felicidad y fortuna. Estoy muy alegre de no ser parte de circo— detalló ella.

— ¿Lo estás diciendo en serio?— inquirió él no muy seguro de la veracidad de sus palabras.

— Cien por ciento— aseguró ella y le dio una pequeña sonrisa, poniéndose en pie mientras le estiraba una mano para ayudarlo a incorporarse—. Prométeme que no harás nada estúpido como lo que tenías pensado hacer ahora— lo desafió ella con una mirada severa.

— Rayos, Dom, tenerte aquí es como tener a mi madre rondándome— bufó él medio en chiste, medio en serio.

— Lo sé, yo también odio ser la voz de la razón— sonrió ella cariñosamente y se alejó por el pasillo dejando al muchacho solo.

James evaluó sus posibilidades y, apretando el paso, se encaminó hacia la sala de Menesteres.

Había montones de cosas entre los estantes pero no tardó en encontrar el libro y, en luego, horas más tarde, deslumbrar a Slughorn en la primera clase de pociones del año.

— Wow, Potter, me sorprende tu mejora. Imagino que tu padre ha estado dándote buenos consejos. Aún lo recuerdo, era un estudiante estupendo— comentó Horace Slughorn y el pecho del muchacho se infló de orgullo.

— Lo sé. He estado practicando. Quiero tener buenas notas este año— ensayó James y vio como el profesor le sonreía y se alejaba.

— Esto es realmente nuevo— dejó caer Dominique al pasar por su lado.

James la vio irse y sintió como un nudo en el estómago comenzaba a molestarlo.

Desechó la molesta sensación y volvió a la sala común, preparado para mandar la carta que sabía sus padres le reprocharían si se demoraba.

Contempló su Extraordinario en el ensayo de pociones y le costó sonreír ante los resultados. Las palabras de Dominique le carcomían su conciencia pero había algo más de lo que no estaba orgulloso.

— Potter, quédate un momento— lo instó Slughorn cuando él estaba por cruzar la puerta.

— ¿Sí, señor?

— Voy a dar una fiesta esta noche en mi despacho. Una pequeña reunión— explicó entregándole un papel—. Me encantaría que vinieras— agregó el hombre y James abrió la nota que su profesor le había dado con los detalles.

Dominique, quien lo esperaba fuera, lo miró interrogante.

— Fui invitado a una de sus fiestas— le contó él, sabiendo lo que ella quería enterarse—. No iré. Alguien me dijo que no era la gran cosa— la abrazó él y recordó los garabatos apurados de su padre.

"El Club Slug no merece la pena, hijo", sonrió pensando en eso y en las palabras de su prima.

Ciertamente, no tenía sentido si eso lo hacía ser algo que no era.


Hola, ya sé que se deben haber cansado de mí pero les prometo que esto es el final. Acá vemos como mi James se resiste a entrar aún después de haberse esforzado en llamarle la atención y eso es lo que quise resaltar y me parece que es algo que todos debemos aprender. Para los que lo dudan esto tiene mil palabras, ni más ni menos (las desafío a contarlas) y un buen mensaje (o algo así). Me gustó mucho este reto, es algo que planifique desde el principio, es le primer reto al que no me lanzo así como así solo porque dice reto y elegí hacerlo aunque debo muchos (más o menos nueve *cara de terror infinito*) y ash, me encantó escribirlo. Ojalá les haya gustado, gracias por llegar hasta acá, gracias por los futuros reviews (yo sé que alguien se va a apiadar de mí, estoy segurísima).

Nos leemos pronto, voten, dejen comentarios y críticas constructivas.

Hasta la próxima historia,

Ale.