POV NORMAL.
Takuya suspira al terminar de leer la nota que tenía en sus manos, que le había enviado su rubia favorita. En su mente se quedó la frase que había escrito su ex-novia Izumi, "no sé como el llegó desnudo a mi cama".
¿Cómo que no sabía cómo llegó ese hombre a su lado y lo más importante, desnudo? ¿Con qué necesidad le mentía?
Se preguntaba Takuya desconcertado, angustiado y especialmente dolido.
Se sentía dolido por la supuesta traición de su rubia amada... Aún él no lo podía creer.
Acaso... ¿El no era suficiente para ella?, por eso ella tuvo que buscar a otro que satisficiera sus necesidades y que otro hombre le diera lo que él no le daba.
Esos pensamientos rondaban por su cabeza desde el momento que encontré a Izumi en la cama con uno de sus mejores amigos.
Takuya empezó a sentirse inseguro de sí mismo. Y eso no le gustaba.
El siempre tuvo un autoestima alto, nunca se preocupaba por pequeños detalles del mismo, en la preparatoria era un estudiante estrella; capitán del equipo de fútbol y mujeriego. Todas las chicas le coqueteaban, los estudiantes más jóvenes lo tenían como un ídolo, los demás estudiantes le tenían envidia y por eso nunca sufrió esos problemas de autoestima típicos de adolescentes.
Pero eso cambió en Takuya cuando la conoció.
Takuya se había burlado de los sentimientos de Hikari, la mejor amiga de Izumi. De a poco conquisto a la muchacha, luego la enamoro pero, lo único que él buscaba era un acoston de una noche, cuando Hikari supo de eso, se deprimió y se enfado demasiado. Cuando ella le comento todo a Izumi, la rubia no pudo evitar enfadarse y junto a su amiga, planearon un plan para humillar al castaño.
Ambas chicas lo esperaron a la entrada del colegio, mientras Hikari le "rogaba" una oportunidad a Kanbara, Izumi se preparo para poner inicio a su plan, cuando la rubia vio la seña de su amiga, que habían acordado antes, le lanzo un balde con agua helada a Takuya, cuando este se distrajo por la sorpresa, Hikari comenzó a tirarles huevos.
De fondo se escuchaban las risas de los estudiantes, Takuya se sentía humillado como nunca, hasta que posa su mirada a rubia que le había lanzado agua helada. Sin darse cuenta, Izumi se acerco hacia al castaño:
-"¡Eso es para que aprendas a respetar a las mujeres!"- le había gritado Izumi, para luego darle una fuerte cachetada.
Pero Takuya no estaba escuchando, no le prestaba atención a las risas de sus compañeros y ni quisiera el fuerte dolor que sentía en su cachete, el tenía su mirada y su atención completamente en Izumi, que hace poco segundos lo había cacheteado.
"Que hermosa que es, nunca había visto una mujer tan hermosa como ella", pensó Takuya, sin sacarle la mirada. Se había quedo embalsamado con ella. Y como no, Izumi era realmente hermosa, era imposible no notarlo. Su largo cabello rubio, sus ojos verdes esmeraldas, un rostro angelical y ni hablar el cuerpo de infarto que tenia. Ante los ojos de Takuya (y muchos muchachos más) ella era la mujer más bella del mundo, era perfecta.
El no sabía cómo acercase a la rubia, si solo se paraba frente a ella y le empezaba a coquetearle, iba a recibir un cachetazo de respuesta. Después de pensar mil formas de acercarse a Izumi (sin salir lastimado físicamente), le ocurrió una gran idea; la iba a conquistar con el anonimato, mejor dicho con cartas.
De pronto Takuya sintió un dolor en la cintura por un codazo, que lo obligó a volver a la realidad. Posa su mirada al causando de su dolor, cuando se dio cuenta quien era, solo se limito a rodear sus ojos e ignorarlo.
-¿Qué pasa Bambi?- dijo Kouichi Kimura, en forma de broma con pisca de maldad-¿Tienes una admiradora secreta?
Kouichi junto a su grupo de amigos, le pusieron el apodo de "Bambi" a Takuya, cuando supieron el supuesto engaño de Izumi con Kouichi.
El castaño, suspira y en su mente cuenta hasta diez. No iba a caer en sus provocaciones, no se iba rebajar al nivel de su ex-mejor amigo. No lo iba hacer.
Takuya solamente se dedico a mirarlo de reojo mientras que Kouichi se iba riendo con sus amigos.
-¡Eres un cobarde Bambi!- le grito Kouichi, entre risas para luego desaparecer juntos a sus amigos en el pasillo de la universidad.
Por milésima vez Takuya suspira, luego posa nuevamente su mirada en la nota rosa, que Izumi le iba dejado pagada en su locker.
¿Por qué no me dice la verdad?, ¿Por qué me tiene que seguir mintiendo?
Pensó molesto Kanbara, el creía que si ella aceptaba que lo había engañado, capaz, la iba a perdonarla, pero no sabía si podría volver a estar con ella. La confianza se perdió y para Takuya, la confianza era algo importante en su vida.
-Lo siento mi rubia de ojos verdes, pero no puedo perdonarte- dice con la voz entrecortada, para luego romper la nota en trozos pequeño y después tirar el resto, en un cesto de basura cercano.
Lo que Takuya no sabía, era que desde una pequeña distancia, Izumi lo observaba, escondida, con el corazón partido y en su rostro, recorrían pequeñas lágrimas que salían de sus hermosos ojos verdes.
